¿Damos un paseito por Manzanares?

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Todo cuanto vas a encontrar en él, es una muestra de cariño y admiración a un padre, MELCHOR DÍAZ-PINÉS PINÉS, uno de esos tantos padres del mundo que creen en la familia y luchan por ella, que aman a su tierra, que la trabajan y reivindican con constancia. Es posible que los manzanareños más jóvenes pudieran encontrar en el blog algunos hechos, sucesos, curiosidades, costumbres que ya han desaparecido, que quizás hayan escuchado de sus antecesores o, simplemente, que no conocen y puedan resultarles de interés.

¡Nada más, amigo/a! Gracias por estar con nosotros, con su familia y su sempiterno recuerdo.

HERMANADAS.

HERMANADAS.

M A N Z A N A R E S, en La Mancha.

sábado, 17 de enero de 2015

¡¡ARRIBA LA MANCHA!!.

En Junio de 1958, Melchor Díaz-Pinés Pinés, envió el siguiente reportaje periodístico al diario madrileño 'YA'.

Los primeros pobladores de esta zona esteparia, allá en los primeros siglos de nuestra Era, es muy probable que no llegaran a adquirir carta de naturaleza por lo inhóspito del paisaje y lo más generalizado - según datos recientemente adquiridos - sería que en el buen tiempo, estás tierras solo fueran frecuentadas por los ganados que, estabilizados, o en el plan de nomadismo, habitaban extemporánea y fugazmente los pastizales llanos y extensos que la Providencia brindara, como única aportación al engrandecimiento del Reino de Castilla.

En los finales de la Edad Media y en plena Reconquista, algo se mencionan ya estas latitudes y están colonizadas ampliamente en los siglos X, XI y XII para culminar en el siglo XIII, en cuyo siglo aparecen los primeros viñedos que habrían de darle gloria y fama y cuyos caldos templaron ya las aguerridas huestes de la coalición Castilla-León-Navarra y Aragón, para vencer, como lo hicieran tan ampliamente a los almohades, en la célebre batalla de las Navas de Tolosa. Desde entonces, hasta mediados del siglo XX, estas tierras inhóspitas pasan a ser de las más pobladas de la Península, merced al milagroso influjo de la fama de sus vinos, surgiendo esta MANCHA entre las dos grandes masas de civilización, la del Norte, inmaculada a la influencia árabe y la del Sur, sometida a todos los vaivenes de las invasiones de ultramar.

La Mancha, existe ya. Atraviesa periodos de gran progreso y felicidad, pasando a ser como zona de promisión para el resto de España. Crece y se multiplica rápidamente porque su riqueza vinícola le proporciona esa pujanza que opera como espejuelo, formándose de esa amalgama celtibérica, el acerado temple del manchego duro y sobrio, que como rico florón de España, creara luego grandiosas urbes, emporio de trabajo, de bienestar y de civismo, que a nada más que a la riqueza de sus tierras privilegiadas, la viña y el vino, se lo debe todo. Siete siglos son suficientes para superar, si cabe, a las más rancias civilizaciones hispánicas, cargadas de respetuosa pátina pero... ¿Podrá llegar a ser esta vigésima edición centenaria, la iniciadora de su decadencia y quizás de su ruina total?.


Su vida, su economía patria, oscila peligrosamente por los avatares de modernas civilizaciones que no saben estimar en su justo valor las riquezas nativas, dejándose influenciar por las corrientes extranjerizantes, que atañen no solamente a las costumbres, sino también y muy poderosamente a sus gustos y aficiones por las bebidas, dando de lado, flemáticamente, a los suculentos vinos de esta Mancha que Cervantes inmortalizara y que en otros tiempos, constituyera el 'summum' de sus gustos sin igual, desde ese siglo XIII en que merecieran los honores de su predilección, por parte de los mejores degustadores de estos sabrosos, aromáticos y nutritivos caldos que figuraron en las mesas de monarcas y dignidades.

Encajando de buena fe estos golpes de dureza tan acusada, puede aún evitarse la caída de esta Mancha lesionada tan fuertemente por la inconsciencia. Existen recursos, también de índole moderna, que pueden obrar el milagro de su resurrección: La transformación de la industria, orientándola por otros derroteros que sabrían captar adeptos entusiastas. En un reciente Ciclo de Estudios vitivinícolas, se pusieron de manifiesto las magníficas posibilidades que los mostos de uva poseen como una nueva directriz salvadora, como también, la adecuada explotación de sus riquezas vitamínicas sin igual, en el amplio campo de la alimentación que, por descontado, lograrían entusiastas aceptaciones en todo el mundo.


Existen, pues, horizontes para  impedir su desaparición como potencia industrial y todos, patriotas o indiferentes, están obligados a colaborar en esta batalla por su salvación a ultranza.

!! ARRIBA LA MANCHA !!. todos a una, para impedir su desintegración.


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