¿ Damos un paseito por Manzanares ?.

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Todo cuanto vas a encontrar en él, es una muestra de cariño y admiración a un padre, MELCHOR DÍAZ-PINÉS PINÉS, uno de esos tantos padres del mundo que creen en la familia y luchan por ella, que aman a su tierra, que la trabajan y reivindican con constancia. Es posible que los manzanareños más jóvenes pudieran encontrar en el blog algunos hechos, sucesos, curiosidades, costumbres que ya han desaparecido, que quizás hayan escuchado de sus antecesores ó, simplemente, que no conocen y puedan resultarles de interés.

¡ Nada más, amigo/a !. Gracias por estar con nosotros, con su familia y su sempiterno recuerdo.

HERMANADAS.

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M A N Z A N A R E S, en La Mancha.

viernes, 3 de abril de 2020

252). RELATOS PEDRO VILLARROEL. MANZANARES 1912: EL DIA DESPUES.. LA EXTRAÑA MUERTE DEL ALCALDE MIRET.


Pues si querido reportero, me comenta D. Cosme al comenzar esta crónica, tal como reza el encabezado que le propongo para titularla, el día después del episodio en que el heroico pueblo de Manzanares hizo recular al ejercito bonapartista, es decir, el 22 de diciembre de 1808, nuestro alcalde mayor D. Juan Josef Miret, Presidente de la Junta de Gobierno de Manzanares, falleció, repentinamente, en extrañas circunstancias, cuyo comentario y consideración constituirán el entramado central de la crónica que empiezo a contarle a usted y sus lectores desde ya…. 

Manzanares, y sus gentes, despertaron el día 22 de diciembre de 1808, con una sensación ambivalente; por un lado, disfrutando y saboreando, con legítimo orgullo, la victoria lograda el día anterior en su disputa contra el regimiento de Dragones del Latour Maubourg.. (que, por primera vez en su camino hacia Sierra Morena había tenido que recular al norte),… y, por otro, con la tensa expectativa de un previsible contraataque de los prepotentes y soberbios franceses, a los que se suponía heridos en su orgullo por la osadía determinada de los, para ellos, “catetos manchegos” del villorrio de Manzanares... 

Ante esa posibilidad de nuevo ataque francés, pequeños destacamentos de la tropa del general del Palacio, con el añadído de bastantes paisanos participantes en la batalla del día anterior; al alba del día siguiente, 22 de diciembre de 1808, realizaron diferentes batidas de reconocimiento en los alrededores de Manzanares, con atención especial a los diferentes accesos naturales al pueblo y a los distintos caminos que llegaban a nuestros lares, para ver si el pueblo estaba seguro y libre de franceses en sus cercanías, ante la posibilidad real de un nuevo ataque…En una de esas batidas, en las afueras de Manzanares, participaba nuestro Alcalde Mayor, D. Juan Josef Miret, cuando, según se puede deducir del parte de su deceso, falleció de manera súbita y natural, mientras se desarrollaba esa batida de reconocimiento, en la mañana de aquel día 22 de diciembre. Sin embargo, su muerte no quedó reflejada en el registro parroquial, quizá por haber ocurrido fuera de las lindes de la villa, hecho que conllevaba, habitualmente, la no concreción de los datos del cadáver en el citado registro parroquial, aunque se tratase del mismísimo Alcalde quien hubiera fallecido…


José I, Bonaparte.

Es posible que esa sea la explicación de tan significativa ausencia en los registros parroquiales, pero está claro que, dadas las circunstancias en que ocurrió la súbita muerte de Miret, y los intensos y convulsos días que se vivían en Manzanares, la ausencia de esa notificación en el registro, daría pie a muchas especulaciones, rumores, habladurías y conjeturas, que intentaban explicar sus razones últimas. Las causas concretas de su muerte permanecen oscuras en la historia, y seguramente nunca se conocerán… En relación a ellas, algunos afirman que murió de muerte natural, quizá. por una crisis cardíaca, que muy bien pudo ser provocada, dice D. Cosme, por los intensos momentos que vivió Manzanares los días previos. Es verdad, que si la muerte hubiera sido causada por alguna acción violenta, propia de la guerra, como por ej, la que hubiera podido originarse en el ataque de algún pequeño residuo de tropas francesas que estuviesen agazapadas en algún lugar próximo a la batida en la que participaba el alcalde Miret, resultaría muy extraño que no hubiera quedado constatado el hecho en ningún registro de nuestro pueblo, de la provincia o del ejército español, pues el alcade Miret, por su trayectoria, de la que ya hemos tenido numerosas pruebas en estas crónicas e, incluso, por su activísima participación en la batalla del día anterior, era considerado en el pueblo, a pesar de ser “forastero”, como uno de nuestros paisanos más ilustres, queridos y relevantes… y, por sus acciones, también era reconocido en la Provincia de Ciudad Real, como un gran patriota, un héroe, fiel a la causa del Rey legítimo Fernando VII,.. por eso, si su muerte hubiera sido violenta, resulta extrañísimo que no hubiera quedado constancia alguna de ello. Además, y más extraño todavía, nada se decía de esa posible eventualidad en el certificado que el escribano de Manzanares, Sr. Sánchez Avila, emitió, a petición de D. Joisef Miret, padre del difunto alcalde, unos meses después, a efectos de facilitar el cobro de atrasos que debía nuestro Ayuntamiento a su hijo, del cual era heredero universal. 


Ese certificado tiene un gran interés en esta historia, ya que es el único escrito que nos ha llegado acerca de la muerte del alcalde Miret, del que se pueden inferir algunas respuestas a la cuestión de la citada muerte, todas a favor de la causa natural de la misma…El certificado decía lo siguiente:
Juan Antonio Sánchez-Avila, escribano por S.M. del número y ayuntamiento de esta villa de Manzanares, Certifico: Que el señor don Juan Josef Miret y Sádava, abogado de los Reales Consejos y alcalde mayor que fue de esta villa, permaneció en ella y obtuvo la real jurisdicción, sin hacer ausencia notable. Todo el año próximo pasado de mil ochocientos ocho, hasta su fallecimiento, que se verificó en la mañana del veinte y dos de diciembre del propio año. Y para que asi conste, a instancia de Miguel Noblejas, apoderado del señor don Josef Miret, corregidor de la ciudad de Alcaraz y padre del dicho difunto y de mandato de esta Junta de Gobierno en cuio crédito firma su secretario, doy el presente que signo y firmo en Manzanares a catorde de marzo de 1809.-Juan Antonio de Ressa.-Signado y firmado, Juan Antonio Sánchez Avila. 

Escudo Marquesado de Salinas.

Es de significar que, de existir una muerte violenta, lógicamente, habría quedado consignada en la escritura, ya que hubiera supuesto para el padre de Miret una indemnización adicional, por haber muerto su hijo con violencia y en acto de servicio, algo que no se consideraba en este certificado que, tal como está escrito, y aunque deja indefinida la razón de la muerte de Juan Josef Miret, apunta a una causa natural... Pero, desde luego, sigue D. Cosme, cambiando el tercio, también está muy claro, que un Presidente de Junta Local de Gobierno, en aquellos convulsos tiempos que se vivían en España y, específicamente, en Manzanares, daban pie, y lo seguirían dando, a todo tipo de muy diferentes especulaciones acerca de la actitud de cualquier alcalde mayor hacía uno u otro Rey de España… ya que, en esos momentos, existían esas dos posibles legitimidades reales…y, por tanto, la figura del Alcalde Mayor, quiérase, o no, siempre estaba sujeta, por entonces, a la duda de a quien de esos dos reyes servía… 

No hay que olvidarse, además, en el caso de Miret, prosigue D. Cosme, que el Rey intruso, Jose I, a fin de no crearse problemas, igual que había hecho en otras villas, le había ratificado en su cargo, sin considerar su pasado o actitud previa en la primera parte de la guerra, donde MIret, antes del triunfo en Bailen se significó especialmente en la organizacion de guerrillas locales para interferir la transmisión de correos entre los franceses, también en la recluta de muchos paisanos al ejército español y en el paso de informes al interventor general de Ciudad Real, D. Juan de Modenés, que serían utílisimos para la planificación de la gloriosa batalla de Bailen....Sin embargo, a pesar de esas evidencias claras de la posición de Miret en aquel tiempo, como D. Juan Josef había sido nombrado Alcalde Mayor de Manzanares por Carlos IV, siempre tenía tras de si, la alargada sombra de Godoy, con su vitola de afrancesamiento; pues, ciertamente, aunque casi todo el mundo sabía de ese patriotismo españolista de Miret, esto último, el quien lo nombró para el puesto, quizá pudo poner un punto de duda sobre su persona en algún exaltado, que podría haberle asesinado por “colaboracionista”, por más que D. Juan Josef Miret hubiera dado suficientes muestras previas de lo contrario... De la misma manera, pero en dirección inversa, continua D. Cosme, no sería descabellado pensar que la supuesta agresión al alcalde, pudiese haber sido llevada a cabo por encargo de algún personaje “afrancesado”, que se sintiese injustamente tratado por Miret.. Con respecto a esta última hipótesis, prosigue D. Cosme, algunos especularon con la posibilidad que el Marques de Salinas, cuya hacienda y patrimonios habían sido expropiados meses antes por nuestra Junta Local de Gobierno, por su posicionamiento claro a favor del Rey intruso, Jose I, con el que incluso huyó a Francia después de la batalla de Bailen.. ahora, a través de algún “mandado” a sueldo, quizá se hubiera vengado, propiciando el asesinato de Miret, en la convulsión de esos intensos días….

Sea como fuere, lo cierto es que, aquella tarde del 22 de diciembre de 1808, al conocer la trágica noticia de la muerte de su alcalde mayor, el pueblo de Manzanares, y toda su gente, quedó conmocionado y se sintió algo inerme, ante el destino difícil que se intuía para nuestro pueblo en el tiempo por venir, en ausencia de su líder civil natural... Menos mal que nos quedaba el otro gran líder espiritual de Manzanares, Frey D. Pedro Alvarez de Sotomayor, que habría de tomar para si, desde aquel día aciago, en el que él sufrió, particularmente, ante la pérdida de quien se había convertido en un gran amigo, y con el que compartió responsabilidades en la toma de las decisiones más trascendentes de Manzanares en aquel dificilísimo tiempo... Sotomayor, perdida la "mano civil" de Manzanares, se dio cuenta enseguida que esa responsabilidad debía quedar también en sus manos, las de un pastor espiritual, que, desde entonces, sería también pastor civil. Grandes sucesos quedaban por llegar muy pronto, que engrandecerían tanto la figura excelsa de Sotomayor, como la no menos excelsa historia de la villa de Manzanares de la Mancha... pero eso ha de ser razón de sucesivas entregas de estas crónicas, que esta ya fue de bastante en su objetivo de narrar a sus lectores la súbita y extraña muerte de otro gran personaje de los que jalonan la historia de este nuestro gran pueblo, la de su Alcalde Mayor, D. Juan Josef Miret y Sádava.

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