¿Damos un paseito por Manzanares?

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Todo cuanto vas a encontrar en él, es una muestra de cariño y admiración a un padre, MELCHOR DÍAZ-PINÉS PINÉS, uno de esos tantos padres del mundo que creen en la familia y luchan por ella, que aman a su tierra, que la trabajan y reivindican con constancia. Es posible que los manzanareños más jóvenes pudieran encontrar en el blog algunos hechos, sucesos, curiosidades, costumbres que ya han desaparecido, que quizás hayan escuchado de sus antecesores o, simplemente, que no conocen y puedan resultarles de interés.

¡Nada más, amigo/a! Gracias por estar con nosotros, con su familia y su sempiterno recuerdo.

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sábado, 4 de septiembre de 2021

308). RELATOS PEDRO VILLARROEL.MANZANARES 1912. UN PUEBLO LIBERADO…Y UNA GUERRA QUE TERMINA.

 Con la lógica incertidumbre de aquel tiempo, pero con la esperanza de una concreción definitiva de su libertad como pueblo, empezó la primavera de 1813 en Manzanares, comienza, así, D. Cosme, la presente crónica... 

Cierto que las experiencias previas indicaban que “no se podía cantar victoria”, pues la guerra continuaba… pero era también muy evidente, y así lo tenía interiorizado nuestro Ayuntamiento, en gran parte debido a las noticias que colectaba Frey Sotomayor en las villas de la Orden Calatrava, donde le informaban del constante alejamiento hacia el norte peninsular de los militares galos que aún quedaban por la zona… algo que solo había sucedido antes tras la derrota francesa en Bailen, en Julio de 1808... pero que nunca se había visto desde la vuelta del ejército napoleónico a territorios manchegos a finales de 1808… Este último hecho, sigue D. Cosme, fue lo que más inflamó el optimismo del paisanaje en esos primeros días de libertad y, el siempre prudente Sotomayor, también lo reflejaba en la actuación de su parroquia, en catequesis, homilías, tertulias y documentos donde, a diferencia de ocasiones previas, comenzó a utilizar en los membretes de sus documentos el título de “fidelísima villa”…

De hecho, el 8 de Marzo de 1813, 4 días antes de la salida de Vinot de Manzanares, en el libro parroquial de bautismos, aparece ese encabezado en un niño bautizado en la pila del Perulelo. Esto, quizá, explica, continua D. Cosme, la aparente discordancia entre la fecha de salida de Manzanares que dieron los franceses en sus partes, y que ratificó nuestro Ayuntamiento (12 de Marzo), con la que da el manuscrito de la Merced (6 de Marzo de 1813)… Es muy probable que el grueso de los franceses de Vinot, saliese de nuestra villa en la semana previa a la datación oficial, y que la gente del pueblo ya tenía claro que los franceses se estaban yendo del pueblo. por eso los curas redactores del Manuscrito de la Merced, escogieran la fecha del inicio de esa salida para su escrito… y no la oficial de 12 de Marzo, en que Vinot, y el pequeño remanente de escolta que le quedaba, partieron de Manzanares, dejándola totalmente libre de gabachos…El día 15 de marzo, y siguientes, ya todos los documentos de bautizos, bodas y entierros, así como los legajos oficiales del Concejo, Juzgado y Escribanías, llevaban ese título patriótico. 

La gente de Manzanares estaba feliz, en un ambiente de exaltación nunca antes visto, todo él impregnado de los valores de libertad, equidad y justicia que emanaba la Constitución de Cádiz, y que entroncaban, a la perfección, con la manera de ser y vivir de nuestra hidalga gente. No es de extrañar, por tanto, sigue D. Cosme, lo pronto que algunos de los escasos jóvenes que había en el pueblo a la salida de Vinot, decidieron alistarse al ejército regular, como fue el caso de los cadetes Pedro Alvarez o Juan Fernández Caballero… todo era exultante y exaltado en aquella primavera de Manzanares….Y nada cambiaría, durante todo el resto del año 1813, ese estado de cosas, y de ánimo, en Manzanares y en sus gentes, comenta D. Cosme, pues aunque la guerra continuaba con alternativas en levante y por el norte, nuestro territorio manchego quedó, progresiva y definitivamente, libre de franceses. 

El 26 de mayo, sigue D. Cosme por el camino de Madrid, alguien trajo a Manzanares la noticia de la partida definitiva de Madrid, hacia Valladolíd, del Rey intruso; al día siguiente ya no había ni un soldado francés en la capital de España. El alborozo en nuestro pueblo, ante esa noticia, seguramente solo fue superado por el de los madrileños, pues bien sabía Manzanares que mientras Madrid estuviera en manos patrias, los franceses no volverían por nuestros lares. Ni siquiera la sequía de ese año y las penurias económicas subsecuentes fueron motivo de desasosiego, la libertad hacía ver esos problemas como menores en un paisanaje acostumbrado a subsistir en peores situaciones… Regresó al pueblo mucha gente de la que estaba refugiada en otras villas menos requeridas por los galos que Manzanares. El laboreo en los campos de nuestra encomienda volvió a ser cotidiano, a pesar del mal año de aguas que se vivió en toda España… y las actividades de todo tipo, comunes antes de la guerra, retornaron con entusiasmo… También en ese primer tiempo de libertad, sigue D. Cosme, afloró en Manzanares el alto nivel de cultura de algunas de sus élites no afrancesadas, preludio de lo que habría de ser nuestro pueblo a lo largo de ese siglo; una referencia en La Mancha del pensamiento ilustrado y liberal, con ejemplos personales de paisanos insignes a los que, en su momento, he de referirme en crónicas venideras, querido plumilla. Baste citar a ese respecto, a D. Francisco Morales que, en su domicilio particular de la calle Ancha, esquina Trompas y la callejuela de la hoz, poseía una biblioteca de referencia en todo el pueblo, donde acudía nuestra gente más versada, con Sotomayor a la cabeza. Una gran colección de libros clásicos latinos, Virgilio, Cicerón, Quintiliano…pero también las obras completas de San Agustín, Cervantes, una riquísima colección de libros de Historia y otras de Gramática , Jurisprudencia y Filosofía, demostraba que no todo lo ilustrado lo trajeron los afrancesados a Manzanares, esa manera de pensar, basada en la filosofía y el pensamiento racional ya estaba antes en algunos paisanos de nuestra egregia villa de Manzanares de La Mancha, concluye, orgulloso y enfático, D, Cosme. 

Constitución de Cádiz, 1812.

En asuntos más escabrosos, como la justicia contra colaboradores de los galos, en medio del entusiasmo general las acciones practicadas fueron muy generosas, Se encuentran muy pocos pleitos y poco punitivos… existe, por ej, sigue D. Cosme, una referencia de Mayo de 1813, recién liberada la villa, que da cuenta de la prisión en la cárcel de la Plaza de un vecino llamado Lisardo, procesado por espionaje a favor de los gabachos, pero bastó que otro paisano, de apellido Pulgar, avalase a Lisardo, para que, este, quedase libre en pocos días… episodio que puedo contarle, sigue D. Cosme, porque se conservó en un legajo del escribano local Sánchez-Avila… También fue muy benévolo nuestro pueblo con algunos afrancesados manifiestos, como el Marques de Salinas, permitiendo su huida al exilio, dentro del séquito de acompañantes afrancesados que se llevaron los galos, eso sí, confiscando el Ayuntamiento sus bienes y propiedades, que se acumularon al llamado “Crédito Público”, creado, a ese fín, por la Junta de Regencia... 

Junto a toda esa eclosión de vida propia y popular en aquel Manzanares recién liberado, el paso frecuente por el pueblo de diferentes destacamentos militares españoles, en tránsito hacia distintas áreas peninsulares, durante toda la primavera y el verano de 1813, recargaba, día a día que pasaba, de buenos augurios y esperanzas a casi todos los paisanos, sobre todo porque la ausencia de similares contingentes con franceses, era palmaria. Más pronto que tarde, continua D. Cosme, se empezaron a normalizar en Manzanares, bajo control y jurisdicción del Consejo de Regencia de España algunos servicios básicos como el de Correos y Postas. En Abril de 1813, un mes después de marchar los galos, el administrador central de la villa contrató al vecino y paisano, Pedro Capilla, para que en los seis años siguientes, con su caballería, condujese los correos entre Manzanares y Daimiel, hipotecando el Sr Capilla parte de sus fincas, en garantía de su compromiso. Antes de acabar el año, a mediados de diciembre, se formalizó en Manzanares, ante el escribano Roque-Jacinto García, la contrata por dos años, del importante servicio que permitió el intercambio regular de correos entre Venta de Cárdenas y Venta del Puerto, con paradas (entregas o recogidas) en Almuradiel, Santa Cruz, Valdepeñas, Consolación, Manzanares, Venta de Quesada y Villarta. Responsables en Manzanares del servicio eran,, D. Francisco Sánchez Blanco y D. Pedro Sánchez Garrido. El 21 de Junio de 1813, en Vitoria, se produjo la decisiva y casi definitiva derrota de los franceses, que huyeron precipitadamente, desde allí hacia su país…Solo quedaron en la península algunos soldados galos extraviados o rezagados, que las más de las veces eran presa del odio atávico que habían generado…

En ese contexto, sigue D. Cosme, el dia 1 de diciembre de ese año de 1813, se produjo en el término de Manzanares la última víctima del enemigo en aquella cruenta guerra… Manos anónimas acabaron con su vida, quedando registrado en nuestro libro parroquial de difuntos, a fecha 3 de diciembre, de 1813 lo que le dicto a continuación:… “el día uno de los corriente se encontró un cadáver en el comedio de las quinterías de Navaseca y Casas del Rey, camino de Villarrubia, militar extranjero por tener casaca azul con vueltas y collarín encarnado”.

Unos pocos días después del suceso, y aunque no hay referencias escritas del hecho, porque se perdieron los archivos del Ayuntamiento, la Junta de Regencia del reino de España fue agasajada en nuestra villa, y en nuestra Plaza, en su tránsito hacia Madrid, posiblemente en plena celebración de la Navidad de 1813.

Es momento ya de pedirle, mi querido reportero, que de usted fin a la crónica, pues ya dio cuenta suficiente de lo que fue pasando en el primer año de liberación total de la insigne villa de Manzanares de La Mancha…La guerra de la independencia había terminado… y se iniciaba una nueva etapa en nuestra brillante historia como pueblo….

 

 

jueves, 22 de abril de 2021

293). RELATOS PEDRO VILLARROEL. MANZANARES 1912: ESCENARIOS DE UNA VILLA OPRIMIDA.

 Hemos hablado mucho, querido plumilla -me comenta D. Cosme- de la importancia de Frey Sotomayor para Manzanares; también de franceses, “afrancesados”,guerrillas, personajes de cierta relevancia durante la ocupación gala y de aconteceres de enjundia, como los de la Logia o el Tribunal Criminal...

 

Todo quedó escrito ya, sigue D. Cosme, y creo que sirvió para tener una idea de los avatares vividos por la “aristocracia” local, (afrancesada y manzagata).. y para ir conociendo los acontecimientos de La Mancha y Manzanares en la etapa terrible de ocupación gala, pero, lo contado, elude como lo vieron y vivieron las gentes "comunes" de Manzanares... De eso, sigue D. Cosme; de lo que observaban las gentes comunes, en el día a día de aquel Manzanares; y de como era su vida, en lo general y lo particular, hablaremos ahora...y es que, lo escrito sobre conflictos bélicos de enjundia, se concreta en lo supuestamente más relevante, sin dar cabida a la intrahistoria vivida por la gente común…algo que, lamentablemente, suele quedar en el tintero de los historiadores, dice, solemne, D. Cosme... cuando -sigue- muchas veces, es casi tan importante como los eventos militares más significados, a la hora de entender porque las cosas en las guerras suceden de una manera o de otra.. 

Y como hay mucho a considerar, he creido conveniente, dice D. Cosme, dedicar esta primera crónica a narrar cómo estaba, y era, el pueblo que tenían ante sus ojos los vecinos de Manzanares.. y, en un segundo relato, esbozar como era la vida de esa gente común de Manzanares, ...para intentar plasmar, así, a sus lectores, eso que no queda casi nunca en los escritos de guerras; la vida de los que más las sufren; las gentes conocidas, en la terminología de esa época en España, como los "comunes". 

Y, como va de dicho, continua D. Cosme, en este primer relato, intentaré que sus lectores conozcan el aspecto de Manzanares, en el epicentro de la ocupación francesa. En los tiempos más duros de 1811, cuando el Tribunal Criminal mandaba al garrote, casi todos los días, a patriotas manchegos, el aspecto de Manzanares era tétrico.. Los contornos de la villa ofrecían una imagen desoladora. El suroeste, siguiendo el Paseo del Rio, mostraba, en casi toda su extensión, un aspecto ruinoso, con una hilera de casas abandonadas, quemadas y agujereadas, que iba desde el Parterre de San Isidro, (donde permanecían, amontonadas, las piedras chamuscadas de lo que había sido la Ermita de San Isidro)... hasta la Alameda y el comienzo del camino de Daimiel; estaba, todo así, desde hacía dos años, cuando la división polaca irrumpió en la villa y ocupó Manzanares. Más allá, se podían advertir enormes destrozos en los molinos de agua del Azuer. El molino grande, el chico y el de Moratalaz, eran un montón de ruinas, inoperativas para la molienda... El contorno norte de Manzanares, sigue D. Cosme, no ofrecía mejor aspecto, los destrozos eran enormes en el punto de confluencia de la callejuela de los Serrano con el camino de Madrid y el de Toledo, donde aún se podían advertir algunas piedras derruidas de lo que fueron las murallas inexpugnables que rechazaron varias veces a los Dragones de Latour, a final de 1808 y principio de 1809...

La que había sido magnifica y populosa Posada de Treviño, y el molino propio que tenía al lado, estaban en completa ruina, abandonados a su suerte. Enfrente, en el cementerio parroquial de la Virgen de Gracia, el escenario de muchos días también era bien tétrico. Las comitivas fúnebres de los ajusticiados en el castillo, arribaban allí tras recorrer las calles principales, para que la gente de la villa tomase conciencia de lo que podía pasar, si no se comportaban como les exigían los edictos del gobierno militar, “pregonados” con frecuencia en sitios estratégicos del pueblo. Durante el trayecto funebre al cementerio, se "voceaban" los nombres de los que iban a ser enterrados, y la fecha de los próximos ajusticiamientos, a la vez, se "recordaba" que cualquiera que diera cobertura a “maleantes" o que colaborase con ellos, acabaría también, reo de muerte... Además, por entonces, eran tristemente frecuentes en ese cementerio, enterramientos de pobres sin nombre, que aparecían muertos en las lindes de caminos cercanos a Manzanares. 

    Plaza de la Constitución 1900..

En el casco antiguo, y en el núcleo vital del pueblo, continua D. Cosme, el mobiliario urbano estaba más conservado, aunque no faltaba, de cuando en cuando, la imagen de casas ruinosas, y alguna que otra tienda destartalada y en desuso; incluso en La Plaza Mayor, o en Empedrada, la calle más comercial de la villa de Manzanares. También existian bastantes casas "cerradas" y deshabitadas, trasunto de la, casi, mitad de los habitantes huida a otros lugares o, bien, incorporada a la milicia o las guerrillas.. Las actividades comerciales o artesanales y los mercadillos en plazas del pueblo eran escasas, comparadas con las del populoso Manzanares de preguerra.. Los franceses evitaban el mercadeo en la Plaza Mayor, manteneniéndola diáfana para sus tropas, y los festejos taurinos, bailes y teatro, que allí se organizaban (con la anuencia o instigación de Sotomayor), tal como contamos en crónicas previas. En la calle del Carmen, y en contraste con otras desolaciones, destacaban por su buen aspecto los Palacetes del Marques de Salinas..y, poco más allá, el de los Merinos, muy atildado de símbolos masónicos, por tener allí instalada la Logía de Manzanares. Otras calles clásicas: Real, Ancha, Empedrada o Trompas, mostraban casas solariegas bien conservadas, al fin y al cabo, allí vivía la aristocracia local, dando acogida a los ricos afrancesados forasteros del entramado del poder civil de Manzanares.. En los patios de esos palacetes, eran habituales las tertulias de nobles y afrancesados de la villa, "organizadas en la sombra" por Sotomayor, en las que él participaba, para su control cotidiano del mundo francés.. Toda esa relativa opulencia, contrastaba con el deterioro de las pequeñas casas de los comunes de la villa, que no tenían casi nada, y no podían ni adecentar su aspecto... 

La Plaza del Castillo, sigue D. Cosme, mostraba el efecto de la guerra... gruesas empalizadas de madera rodeaban el castillo, fortificándolo, pero afeando el imponente aspecto que las ocultas murallas de tapial le daban, otrora... En el entorno, ruinas y desolación.. restos de piedras y madera de lo que fue ermita del Santo Sepulcro y dos enormes edificios: el convento de los carmelitas y el hospital de la Virgen de Gracia; derruidos para usar sus maderas y piedras, en el parapeto del Castillo… La estancia de la división polaca en Manzanares, también se notaba en los destrozos de varias posadas del eje viario Cárcel-Empedrada-Toledo que, antes de la invasión, eran señuelo de Manzanares, para hospedaje de gentes que transitaban el Camino Real de Andalucía. Sin embargo, sigue D. Cosme, a diferencia de lo que sucedió en villas próximas, y por influencia del Pastor de Manzanares sobre las autoridades galas, el patrimonio eclesial sufrió poco, aparte la destrucción de las ermitas del Santo Sepulcro y de San Isidro y la conversión en hospital del convento de Franciscas de la calle Real... El resto de ermitas de la villa fueron respetadas, y también la Catedral, donde solo quedó “ocupado” el campanario de su torre, que los franceses convirtieron en observatorio...

Los paisanos, desde la Plaza, podían atisbar, durante las horas de luz, en las ojivas del campanario, los vivos colores de los uniformados soldados que ejercían de vigías, con modernos catalejos que avistaban la llanura que rodea Manzanares...nadie que se acercase a la villa escapaba a la vista de los franceses, desde esa inmejorable ubicación... En lo cotidiano, generalmente al alba o al anochecer, eran frecuentes las idas y venidas de tropas antiguerrilleras, ya que tenían su base de operaciones en Manzanares...Esos vigías, también atisbaban contingentes más grandes, que transitaban a Madrid o Andalucía... y que, cuando atravesaban el pueblo, eran objeto de la curiosidad del paisanaje, que los observaba con una mezcla de asombro, admiración y temor.. Por fuera de lo urbano, los campos y caserios de quinteria de nuestra rica encomienda, ofrecian un triste aspecto de abandono, aunque se veía actividad en algunos de ellos, que no era percibible en otras villas cercanas.. concluye D. Cosme...

Y con lo referido, querido crónista, doy por terminado el relato, que ha pretendido hacer un pequeño "retrato" de como era, y se "veía", por los "comunes" de la villa su propio terruño ...dejando, para el próximo relato, un esbozo personal de como yo pienso, vivíeron, y sintieron, esos "comunes" nuestros, "en sus carnes y espíritus", aquel terrible tiempo de ocupación gala de Manzanares de La Mancha....



miércoles, 7 de abril de 2021

292). RELATOS PEDRO VILLARROEL. MANZANARES 1912. SOTOMAYOR Y LOS AFRANCESADOS.

 Mi querido reportero, dice D. Cosme para iniciar el relato, he querido encabezar así esta crónica, parafraseando el título de la obra "Sotomayor y los franceses", escrita en 1867 por el granadino, D. José Rodríguez Garrido, en la que ese autor novela la decisiva interacción de Frey Sotomayor con los franceses, en el tiempo que medió entre el asalto al hospital de sangre francés y el encuentro del ejército francés con D. Pedro y Nuestro Padre Jesús del Perdón, un año después, en el Cristo de la Agonía…

 y le he dado ese título, continua D. Cosme, para resaltar la posterior, y también decisiva, relación entre el mundo afrancesado y galo, asentado en Manzanares, de 1810 a 1812, y nuestro Pastor. Ciertamente, en esta etapa de la guerra, D. Pedro Alvarez de Sotomayor se mantuvo muy activo a la hora de preservar la vida de nuestro paisanaje… Desde el púlpito, daba directrices a su feligresía, acerca del comportamiento que era mejor mantener, para vivir en la mayor dignidad la opresión y humillación que imponían a sus vidas los franceses.. De otra parte, D. Pedro tuvo controlado el “ambiente francés” del pueblo, tanto en su constante y frecuente relación con el ámbito militar, como con el entramado civil galo de Manzanares, compuesto casi en su totalidad de “españoles forasteros afrancesados”. Ya hemos hablado y escrito, sigue D. Cosme, de la cercanía y estrecha relación que D. Pedro estableció con los gobernadores militares, Darmagnac y Lorge… y también lo hemos hecho de la Logia de Manzanares, y de como Sotomayor se las ingenió para buscarle locales, donde tenía, más o menos, controladas sus actividades, ya que los afrancesados relevantes de Manzanares, compaginaban sus labores administrativas en la encomienda, justicia, Concejo, etc… con su participación habitual en la Logia…

D. Pedro, también se las ingenió para buscar vivienda a los afrancesados forasteros que fueron llegando a Manzanares. En general, les buscaba habitáculo en casas de familias acomodadas de su confianza,.. lo que le permitía saber donde localizar a todos y cada uno de los afrancesados más relevantes del pueblo, y también conocer los momentos mejores para acudir a visitar esas casas y contactar con ellos, propiciando, con la complicidad de los dueños, tertulias, comidas o simples visitas de cortesía, donde nuestro habilísimo Pastor, “echaba su anzuelo verbal”, “pescando” informaciones de los afrancesados, al tiempo que sembraba en su ánimo la simpatía hacía nuestro pueblo, al que presentaba como noble, pacífico y trabajador…

Dicho todo esto, sigue D. Cosme, aunque ese entramado relacional montado por Sotomayor tenía la finalidad comentada, también es verdad que permitió a mucha gente relevante de Manzanares, tomar contacto con algunos hábitos cívicos de la Francia Ilustrada, al convivir, en el día a día, con las autoridades francesas y afrancesadas de La Mancha. En las tertulias y conversaciones, franceses y afrancesados proclamaban las virtudes del raciocinio humano y sus logros en ciencias y artes, asegurando que la razón debía ser el factor decisorio más importante en el desarrollo de la humanidad, por encima de las tradiciones, el costumbrismo, las religiones e, incluso, la acción política… Pensamiento, sigue D. Cosme, ciertamente muy atractivo para quien lo escuchaba, pero que contrastaba mucho con los hábitos acendrados de nuestra gente, en los que la jerarquía de valores ponía muy por encima del hombre y de su razón, a la figura del Rey en política terrenal...y a Dios, como referente de sus vidas y actos, en el plano religioso; que, en aquel momento y tiempo, era el elemento director más importante del comportamiento de las gentes españolas, muy por encima, incluso, de la sumisión política al Rey... 

  Frey D. Pedro Alvarez de Sotomayor.

Al margen de las dificultades que ese choque de valores representaba, continua D. Cosme, los manzagatos tuvieron la suerte de estar entre los primeros manchegos y españoles que tomaron contacto con ese pensamiento ilustrado, que pronto revolucionaría, para bien, el desarrollo y el progreso humano; y que, extraido de todo lo malo que nos trajo Galia, representó un añadido de valor al hábito hidalgo que acompañaba a los manzanareños en su carácter castellano.. y sigue, erudito, D. Cosme…a la bonhomía natural, estricto sentido de la justicia, espíritu solidario y laboriosidad austera, propios de ese carácter hidalgo, muchos vecinos de Manzanares, empezando por el mismo Sotomayor, supieron valorar lo de positivo que tenía el pensamiento ilustrado y, en mayor o menor medida, lo empezaron a incorporar a su conciencia personal de la vida y de las cosas. 

Al fin y al cabo, reflexiona D. Cosme, el sentido común y la lógica natural que impone la observación de las cosas, siempre fue uno de los aspectos fuertes de las gentes manchegas.. que, por ese rasgo, siempre han estado muy capacitadas para reconocer, e incorporar a su coleto personal, aquello que puede ser útil y bueno, en si mismo…Quizá por esa razón, sigue, y derivado de aquel tiempo de ocupación, en que las gentes de nuestra villa conocieron de primera mano, y antes que otra gente de La Mancha esa forma de pensamiento crítico, que ponía a la razón como avanzadilla del conocimiento científico, el arte y, en general, los saberes humanos.., Manzanares, acabada la guerra, y a lo largo del siglo XIX, destacaría en la región, en su desarrollo como pueblo, a causa del número de gentes que abrazaron en su trayectoria vital esa forma de pensamiento ilustrado. Los nombres del médico Alfonso González-Mellado, la poetisa Francisca Díaz-Carralero o el político liberal, militar y poeta, Francisco González-Elipe, son ejemplos prototípicos de manzanareños insignes que utilizaron ese pensamiento en sus distintas actividades, destacando entre las gentes de su tiempo… y es curioso que, lo mismo que hacía muy bien Frey Sotomayor, estos ilustres paisanos supieron separar perfectamente el uso aplicado de su razón critica a la vida convencional, en su trabajo y actividades humanas, de sus profundas creencias religiosas…

Posiblemente, de nuevo, el sentido común “sanchopanzesco” de las gentes manchegas, sirvió de mucho a esos y a otros insignes manzanareños, para no vivir, contradictoriamente, el raciocinio con la anuencia a los principios de su fe religiosa… De hecho, continua D. Cosme, el mismo Sotomayor, en su concepción de la vida, abogaba con el ejemplo de su propia actividad diaria, basada, sí, en principios cristianos, pero muy activa, reflexiva lógica y racional en la plasmación cotidiana de sus actos.. algo que se apreciaba en muchas de sus homilías, catequesis o, incluso, en charlas informales, como las que mantuvo en aquel tiempo con los más ilustrados, cultos e intelectuales afrancesados y masones, afincados en Manzanares… como pudieron ser: D. Antonio de Porras, el prefecto D. Florentino Sarachaga y, sobre todo, los hermanos Estela, tres sacerdotes exclaustrados, muy cultivados, que tras abrazar la causa francesa por interés personal y, quizá, subyugados por el movimiento ilustrado, en el que justificaban su deserción eclesial… vinieron a vivir a Manzanares, desde su Daimiel natal, como parte de la “corte” civil afrancesada del rey intruso José I. Debieron ser muy atrayentes e instructivos muchos de aquellos debates y tertulias entre afrancesados ilustres, Sotomayor y otros vecinos de la villa…

 Algunos afrancesados ilustrados se jactaban ante Sotomayor y los paisanos, de saber compaginar los principios religiosos del catolicismo y los de la razón ilustrada e, incluso, los de la masonería.. Otros, como los hermanos Estela, decían tener superada la rémora de la religión en sus vidas.. y algunos más, simplemente, abominaban y se mofaban de todo lo religioso… No sabían con quién se estaban “jugando los cuartos”… Sotomayor, tan culto, riguroso y firme en sus creencias como cualquiera de los tertulianos…y, posiblemente, el más inteligente y sutil de todos, no se arredaba nunca, ni en el tono de sus palabras, ni en el argumentario…. es más, buscaba “acalorar” la tertulia, para que sus interlocutores “se fueran de la boca”… y lograr, así, el máximo rendimiento informativo en su objetivo de siempre, la protección máxima al paisanaje manzagato, sin renunciar nunca a defender sus principios e, incluso, hacer algo de catequesis a sus “descarriados” oyentes, en lo que era un maestro consumado, comenta, con sorna, D. Cosme. Era fácil para D. Pedro, sigue D. Cosme, bastaba con reiterar su propio y habitual discurso, donde siempre planteaba un cristianismo muy humano, reflexivo y, en gran medida, racional…solía comentar en sus homilías, en sus catequesis o en charlas informales, que: …“El mensaje de la Pasión de Cristo, es punto de confluencia entre lo que dicta la fé y lo que indica la razón…es el mensaje humano de Cristo, que da su vida por la humanidad.. pero que, al tiempo, deja a esa humanidad la libertad y responsabilidad individual de utilizar su razón para abrazar, o no, ese mensaje solidario y de máxima entrega”... y, concluía “Un acto de fe a principios religiosos, mostrados con semejante generosidad por quien los propone, se convierte, por quien los asume, en un acto de razón”

Y de usted aquí por concluido el relato, mi querido plumilla, que creo ha ido de bastante en su objetivo de mostrar lo más relevante de la relación entre los “afrancesados” de Manzanares y el gran Pastor de nuestro pueblo, Frey D. Pedro Alvarez de Sotomayor, al que tanto debe en su historia, y en la vida de sus gentes, la no menos insigne villa de Manzanares de La Mancha… que, por ese primer tiempo del siglo decimonónico, fue también pionera en la Mancha en la utilización del pensamiento ilustrado….

 

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Hablemos de La Mancha y de un hijo de esa tierra.




Ese hijo manchego, aludido en el título de la entrada, era Melchor Díaz-Pinés Pinés (1909-1981), nacido en Manzanares, en la Mancha ciudadrealeña. El objetivo de este pequeño lugar telemático, incrustado en el universo del ciberespacio, no es otro que homenajear a Melchor, como ejemplo de hombre luchador, forjado a sí mismo, con constancia y capacidad de lucha hasta el máximo exponente.


¡ Siempre vi en él a un hombre feliz !. Si como dice Paulo Coelho, la felicidad, o es un don o hay que conquistarla, sin duda él, aparte de hidalgo manchego fue conquistador, porque de veras que lo consiguió.

Quería ser marino a pesar de su origen estepario manchego y no lo logró pero fue comerciante, esforzado padre de familia, fervoroso marido de Sagrario y sobre todo, escribidor. Describió su tierra, sus vinos, sus llanuras y su Manzanares natal con gran realismo y entusiasmo y desde su responsabilidad de corresponsal de Prensa, supo llegar a muchas gentes con sus relatos, llenos de imaginación y fantasía.

En su vieja máquina de escribir, tecleaba a altas horas de la madrugada para poder terminar las crónicas que, él mismo y otras veces sus hijos, acercaban a la estación de ferrocarril para que de mañana estuvieran en las diferentes redacciones de Prensa escrita de Madrid. El estímulo económico por esas aportaciones, en los terribles años 50 y 60 del pasado siglo, aunque necesario para sacar la familia adelante era mínimo, pero primaban sus ansias de dar a conocer la última noticia acaecida en su pueblo y enaltecer de esta forma la tierra que le vio nacer.





Como hijo de Melchor y estando inmerso en los avances tecnológicos vividos en los últimos años, me resulta ilógico que su humilde aportación, dedicada a difundir su 'Mancha del alma', quede escrita en copias de papel, que el transcurrir del tiempo acabará destruyendo. Si soy capaz de reproducir algunos artículos de su larga trayectoria periodística, que en cierto modo son 'trocitos' de historia de Manzanares, Membrilla y algún que otro pueblo manchego, me daré por satisfecho. ¡ Este pensamiento, compartido por mis hermanas Tere y Marisa, es lo único que me ha movido a iniciar el contenido de este blog !.

¡ Es, pues, un pequeño homenaje que te hacen tus hijos, Melchor !.


Por mi parte, es lo menos que puedo hacer en tu memoria y posiblemente, tu alma desde la otra vida, podrá rememorar tantas horas tecleando en esas noches de frío invierno, hasta bien entrada la madrugada, tantas noches de quietud a tu alrededor pero no de silencio en tu imaginación ......


¡ Y LA PARVA ... GRITA SED AL HOMBRE QUE LA MUEVE !.


Manuel Díaz-Pinés Fernández-Prieto.