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Todo cuanto vas a encontrar en él, es una muestra de cariño y admiración a un padre, MELCHOR DÍAZ-PINÉS PINÉS, uno de esos tantos padres del mundo que creen en la familia y luchan por ella, que aman a su tierra, que la trabajan y reivindican con constancia. Es posible que los manzanareños más jóvenes pudieran encontrar en el blog algunos hechos, sucesos, curiosidades, costumbres que ya han desaparecido, que quizás hayan escuchado de sus antecesores ó, simplemente, que no conocen y puedan resultarles de interés.

¡ Nada más, amigo/a !. Gracias por estar con nosotros, con su familia y su sempiterno recuerdo.

HERMANADAS.

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M A N Z A N A R E S, en La Mancha.

miércoles, 12 de diciembre de 2018

193). RELATOS PEDRO VILLARROEL. MANZANARES 1912: POBREZA Y ALTRUISMO EN UN SIGLO DE LUCES.



Después de haber conocido el Mayorazgo Quesada, símbolo de la opulencia en el Manzanares del Siglo de las luces, inicia, así, D. Cosme este relato, es oportuno contar algo de los más humildes de la villa… y lo cierto es que la dinastía borbónica cuantificó cosas acerca de ellos en registros, censos y catastros. Se sabía que ciertas formas de mendicidad no eran tales, pues escondían verdaderos expertos en el timo y el dinero fácil, como por ej, los que repartían estampitas o imágenes de bulto por las casas de familias pudientes, logrando pingues e insospechados beneficios... 

Por eso, decidieron identificar la falsa mendicidad, para tener tasada la indigencia real, a la vez que intentar incorporar a los mendigos espureos a trabajos productivos. Nadie vio nada mal que se ocuparan como “mano de obra” o soldados, en tiempo de frecuentes guerras y cambios continuos en villas y regiones,  Como, además, pobreza y peligro social van de la mano, comprenderá ud., sigue D. Cosme, el interés de los gobiernos en tener controlada a la población indigente.. A esos fines, Manzanares, al final del Siglo XVIII, tenía una especie de aduana, en el “Puente de los pobres”, donde los guardias identificaban a los transeúntes y, si se advertía que alguno era indigente, se le prohibía entrar a la villa… 

También supimos, por el Catastro de Ensenada. sigue D. Cosme, que existían unos 300 indigentes que supervivían por la caridad del prójimo, aunque, como dijimos en su momento, quizá esa cifra estaba inflada por los paisanos que dieron los datos al catastro, a fin de liberar de impuestos a los más menesterosos, pero conviene recordar que muchos jornaleros de la villa, sobre todo los “temporeros”, estaban en situación muchas veces cercana a la indigencia; asi como era verdad también, que algún vecino tenía tan escaso patrimonio, que si las cosas venían mal, podía verse en situación menesterosa… Y, continua D. Cosme, por no hablar de las “viudas pobres” de la villa, que no aparecen tipificadas en el catastro, pero que eran unas 30 a 35, de las que, solamente 9, vivian con algún hijo. Como otros hechos destacables de los registros, sigue D. Cosme, en aquella mitad del Siglo XVIII, las tasas de natalidad en Manzanares eran altas, pero también las de mortalidad, que aumentaban en años de epidemias, .La mortalidad de mujeres en el momento del parto, o la de recién nacidos, era similar a la de otras villas, pero algo más elevada entre los más humildes, relacionado con el nulo control médico de ese grupo. La decadencia física de los manzagatos, prosigue D. Cosme, se advertía, más o menos, a partir de los 45 años, y solo un 13% de hombres y el 11.5% de mujeres, sobrepasaba los 50 año, siendo tan escasos como el 2,9% de hombres y el 2% de mujeres, quienes cumplían los 65 años…Como más longevos de Manzanares destacaban Elvira Martínez de 98 años y Miguel López de Pablo de 96; cifras, sin duda alguna, desorbitadas para la época.. 

Y para terminar, me dice D, Cosme, le citaré a una serie de disminuidos físicos a causa de accidentes: ceguera, etc.. que, por su situación, se podían considerar indigentes o muy cercanos a eso.. Todos, eran muy conocidos en la villa, por esa su condición, por ej, un hijo de Juan Izquierdo Peñuelas y otro de Andrés, el "Basca", (ambos jornaleros); José Antonio Alegre, que era, además, viudo, sin profesión conocida y Manuel Navarro, casado, pero conceptuado como pobre de solemnidad, y también sin profesión, a quien servía de lazarillo un sobrino suyo, conocido como Francisco, el "Coco", de 10 años. Como otras curiosidades, se citaba como mancos a Alfonso Rodríguez Serrano, casado, y a Pablo Caravantes, soltero, de 70 años, Se tipifica de “baldado” a Tomás de Resa, de 78 años…y se cita a un huérfano de 14 años, llamado José Antonio Capilla, del que se comenta “dedicaba el tiempo a estudiar”, no sabemos si por la caridad de alguien… 

Y de eso, de la caridad benefactora de mucha gente de Manzanares, le hablaré también es este relato, me dice D. Cosme… Como en otras etapas de la historia de este increíble pueblo, en el Siglo XVIII, Manzanares destacó con ejemplos de ayuda solidaria entre vecinos.. En el día a día, era común la donación o el compartimiento de alimentos entre las casas, cuando se conocía que alguna pasaba por mal momento,... resultaba admirable la resolución solidaria y desprendida del común de las gentes de la villa... Esa actitud, compresible entre la gente de similar estrato social, sigue D. Cosme, también aparecía desde gente pudiente, hacia los menesterosos. Ya le comenté, que los próceres de la villa, al elaborar el catastro, intentaron obtener el máximo beneficio para la gente humilde, “inflando” su mala realidad, para que fueran mejor tratados en los impuestos. . Pero alguno de esos hidalgos destacó por su actitud benefactora, en momentos muy difíciles para sus paisanos, como le contaré enseguida para la conclusión de este relato.

Puente de los Pobres, en la entada a Manzanares por la carretera de Andalucía.

Corría el año de 1734, y acababa de iniciarse la primera comendaturía borbónica de Manzanares, que, ciertamente, no comenzó nada bien; la cosecha de cereales se perdió por falta absoluta de lluvia. La cosa fue de tal enjundia, que los campesinos de la villa lo bautizaron como el “año de la nanita”, (por no haberse cosechado “nada de nada”). La situación era mala en todo el Reino, pues en la primavera de ese año el grano se agotó en muchos lugares, ya que las cosechas previas tampoco habían sido buenas. El trigo y los cereales, eran imprescindibles para la subsistencia de humanos y animales; y no se trataba de la simple ruina económica, era la supervivencia vital la que estaba en juego. Además, el desabastecimiento disparó la demanda, con la consecuente especulación y la subida del pan. En Manzanares, ante la nula cosecha, los campesinos no pudieron llevar nada a un pósito que ya estaba prácticamente vacío. La situación era desesperada, y con el abastecimiento amenazado, el alcalde mayor intervino para frenar la especulación, prohibiendo la compra del grano que quedaba en la villa.. Muchos comerciantes se quejaron al Gobernador del Consejo de Castilla, quien, en una carta que se hizo famosa, increpó admonitoriamente al alcalde mayor, de esta guisa: 

“Con motivo de haber llegado algunos arrieros a comprar granos a esa villa y habérseles embarazado se me ha dado cuenta de que vuesa merced à prohibido el libre comercio dellos en contravención de lo acordado por el Consejo, que debiera tener presente, lo que prevengo a vuesa merced para que con ningún motivo embarace que libremente se trafiquen y comercien los granos de unas partes a otras pues de lo contrario se tomara providencia que le deje condignamente corregido”…

El alcalde mayor, sigue D. Cosme, tuvo que levantar la prohibición, y los especuladores, envalentonados, acabaron con el grano que restaba en la villa, que quedó en un estado de indigencia; tanto que, tras la protesta de varios regidores del Concejo de la villa al Consejo de Castilla, éste rectificó su anterior orden, enviando una misiva a nuestras autoridades, a las que aconsejaba proceder así:…“permitiendo la saca, después de reservar el trigo necesario para el sustento del vecindario en cada pueblo y que así lo debieron vuesas mercedes ejecutar y no exponer a los vecinos a la angustia que representa”…Pero era tarde, no quedaba nada en el Pósito,, y el Concejo tuvo que solicitar al Rey que vendiese a la villa todo el grano que, en forma de diezmos, los vecinos había aportado a la Encomienda.. El Rey, a través de su hijo, el infante Felipe, recién nombrado Comendador de Manzanares, accedió a ello ante la dramática situación, vendiendo todo el grano almacenado en el Castillo y en la Casa de la Tercia, al precio de su tasación.. La verdad es que esta decisión del infante Felipe sobre Manzanares, una de las primeras que tuvo que tomar, fue muy bien acogida por las gentes de la villa, que se sintieron aliviadas del desasosiego en que vivian… no pensaron, ni por un momento, en lo que iba a venir enseguida… Como el precio que el Concejo pagó por el trigo fue muy asequible, el precio del pan resultante era bastante más bajo que el de villas cercanas.. y, enseguida, Manzanares se llenó de comerciantes especuladores, que compraron grandes cantidades de pan para revenderlo en otras villas mucho más caro. Esto provocó muy pronto escasez importante de cereal en el Pósito, lo que obligó al Concejo a establecer un punto de venta exclusivo para forasteros, donde el pan se vendía a precio más alto que el que pagaban los paisanos. Pero la medida llegó tarde, y el grano se agotó antes de la siguiente cosecha. Los más pobres pasaron hambre, y se constató un aumento de mortandad en los dos años siguientes. Para más inri, sigue D. Cosme, las cosechas de esos dos años (1735 y 1736), fueron malas, manteniéndose el Pôsito en niveles bajos… y, para poner triste guinda a esa crisis, la gran seguía del año 1737, obligó a consumir la mayor parte del escaso almacenaje del Posito que, a fechas de Septiembre de ese año, solo contenía unas 5.000 fanegas de trigo, 4.000 menos de las precisas para cubrir las necesidades de la villa hasta la siguiente cosecha; en momento, además, en que sus gentes no tenían suficiente dinero para comprar trigo en otras villas, por los altos precios a los que se cotizaba… De nuevo, la situación se hizo desesperada, por lo que, sigue D. Cosme, el Justicia Mayor de la villa, Ldo D. Balthasar.Quilez Ibañez, recurrió a un prohombre de Manzanares, el Presbitero y Comisario local del Santo Oficio D. Francisco Treviño Quesada, que era tío de quien hemos conocido fue máximo exponente del Mayorazgo Quesada, D. Francisco Quesada Treviño. 
Escudo de los Quesada-Treviño.

Pues bien, el tío, un hombre austero y bondadoso, poseía una de las mayores fortunas de la villa, era propietario de 6 casas y de bastantes tierras y quiñones, a la vez que dueño de un molino de aceite y una posada.. pero, sobre todo, y por eso acudieron a él, era poseedor de bonhomia, de una actitud benefactora y solidaria, reconocida en la villa por todo el mundo .Siempre que conocía alguien en dificultad le solía ayudar y, de hecho, en muchas ocasiones antes de esta, había socorrido a la villa con dinero, grano o aceite.. Se diría, sigue D. Cosme, salvando distancias y sin llegar a tanto, que su benefactora actitud, recordaba a ese otro gran hombre de Manzanares del Siglo XVI, D. Sebastian Gómez de Rabadán…

El caso fue que, el Justicia Mayor, comisionó al Ldo. Francisco Cuenca Manzanares y al Procurador Síndico de la villa, D. Juan de Cabreros Merino para que fuesen a hablar con el Sr. Treviño y pedirle ayuda. Este, haciendo gala otra vez de su proverbial altruismo, y conociendo muy bien la desesperada situación de la villa, sin casi dejarles hablar, les donó cien mil reales, una cantidad exorbitante para la época y el momento, que alivió de forma considerable la agobiante situa
ción de la villa. Se cuenta que no estableció interés alguno para la devolución del dinero, con las siguientes palabras “….cuando se pudiera y sin premio de un maravedí”…
 

Y concluya, así, mi querido amigo, esta crónica,… que dio cuenta de algo común, la pobreza… y de algo no tan frecuente, pero emblemático de este gran pueblo que es Manzanares de La Mancha, la generosidad y el altruismo de sus gentes…




lunes, 10 de diciembre de 2018

192). RELATOS PEDRO VILLARROEL. MANZANARES 1912: EL MAYORAZGO QUESADA.



En este relato que le propongo comenzar -me dice D. Cosme- quiero hablarle de una institución castellana muy antigua, El Mayorazgo, vigente en el Reino de España desde la Edad Media, pues “nació” en tiempos de la Reconquista,.. El Mayorazgo fue una forma de asegurar la hacienda de una familia noble en un único “heredero”. 

De ese modo, continua D. Cosme, se pretendía controlar el poder económico del clan familiar en una sola persona, con el objetivo de garantizarle una mayor solidez y estabilidad... El Mayorazgo fue regulado en tiempos de los Reyes Católicos, en el año de 1505, por las conocidas como “Leyes de Toro”.. En ellas, sigue D. Cosme, se estableció el entramado legal que determinaba la manera de concentrar la hacienda familiar en “el heredero”.

En el costumbrismo social de la época de la Reconquista, sigue D. Cosme, El Mayorazgo, parece que ganó muchos enteros entre la hidalguía castellana, por la propia circunstancia histórica que se vivía, con la necesidad de afirmar la propiedad fronteriza de los territorios que se iban ganando para el Reino, a la vez que evitaba muchos litigios sucesorios, derivables de una división de la tierra entre varios herederos, algo que en los Mayorazgos no se producía… Sin duda, sigue D. Cosme, El Mayorazgo presentaba ventajas económicas, en un territorio como el Reino de España, entonces en continuo cambio... Con El Mayorazgo, cambiase lo que cambiase la hacienda de la familia, todos los bienes quedaban asegurados en el “heredero”. 

Las condiciones de la herencia, sigue D. Cosme, se concretaban al crear El Mayorazgo; el heredero debía adoptar el apellido del vínculo, y solía ser el mayor de los hijos varones, aunque no fue excepcional que se designara otro hombre o mujer del clan familiar, si se le considerara más capacitado. Los demás familiares, sólo podían heredar los escasos bienes libres, no ligados a la hacienda, razón última, esta, por la que muchos de ellos, o ellas, emprendían con frecuencia la carrera militar o eclesiástica, para no sufrir dificultades económicas... En Manzanares, sigue D. Cosme, El Mayorazgo, tal como indica el encabezado del relato, tuvo su representación más reconocible en torno a la hidalga familia de los Quesada...y hablaremos de ella, ahora, en esta crónica del Siglo Ilustrado, por varias razones; la primera, porque fue durante este Siglo XVIII, cuando el Mayorazgo de Manzanares, alcanzó su mayor gloria y esplendor, en la figura de Don Francisco Quesada Treviño, lo que nos permitirá, además, hacer consideraciones sobre su persona, sin lugar a dudas, el paisano más relevante de la centuria en nuestra villa y que poseía la mayor hacienda de Manzanares en ese tiempo….

Además, hablaremos del Mayorazgo, para conocer la historia del linaje de los Quesada en nuestra villa,… y por último, porque esa institución de El Mayorazgo, desapareció en España casi a la vez que la misma centuria, en los primeros tiempos del siglo XIX… Haciendo un poco más de historia, sigue D, Cosme, en el Reino de España, durante la Reconquista, aparte de la nobleza oficial, con sus linajes habituales: Condado, Ducado, Marquesado o Baronía; se otorgaba el título de “hidalgo” a personas que se habían significado en distintas batalles o lances militares a favor del Rey… Al ser nombrados hidalgos, quedaban exentos de pagar impuestos, pero a condición de recibir instrucción militar y permanecer a disposición del Rey, ante cualquier eventual llamada a la guerra...

Manzanares, sigue D. Cosme, como muchas otras villas que nacieron ya avanzada la reconquista, no tuvieron nobleza autóctona, toda era “importada” de otros territorios, como los casos del Marquesado de Salinas y, posteriormente, el condado de Sevilla la Nueva, y también ese era el caso de todos los hidalgos que tuvo la villa desde su fundación… y, uno de ellos, el primero del linaje Quesada, fue D. Bernardo de Quesada, un militar que llegó a Manzanares al final del Siglo XV, en el año 1484, de la mano del nuevo Comendador del Lugar, D. Alonso de Avila,… 

Escudo de los Quesada-Treviño.

D. Bernardo de Quesada, sigue D. Cosme, falleció muy pronto y, a su viuda, Doña María Fernández, el Concejo de Manzanares le retiró la condición de hidalguía, lo que pudo abortar en sus principios la larga historia posterior de los Quesada en Manzanares… Pero el Comendador Alonso de Avila, continúa D. Cosme,con su erudición habitual, intercedió a favor de Dª María, en el pleito que mantuvo contra el Concejo de la villa…y el Consejo de la Orden de Calatrava, determinó, finalmente, devolver la condición hidalga a Dª Maria y a sus herederos; iniciándose la larga historia, prolija en acontecimientos muy trascendentales para Manzanares, por mor de esta hidalga familia., como, por ej, los protagonizados por el más ilustre de sus miembros en el Siglo XVI, el bachiller Francisco de Quesada; quien fue Regidor Perpetuo del Concejo de Manzanares, miembro del Santo Oficio y colaborador de manera muy relevante en la redacción de las Relaciones Topográficas de Felipe II, referidas a Manzanares, allá por los años que mediaron entre 1579 y 1581… año, este último, en que falleció, legando una herencia estimada en más de 20.000 ducados... 

Su viuda, D. Maria González de Hinoxedo, prosigue D. Cosme, continuó la aportación familiar a la villa de Manzanares, fundando y financiando la primera de las esplendidas y bellísimas capillas que tiene la Catedral de Manzanares; la Capilla de San Ildefonso, que quedó terminada, para mayor gloria de la Parroqial en el año de 1589... Poco después, en 1592, continua D. Cosme, los hermanos Blas y Bernardo de Quesada, fundaron y financiaron uno de los inmuebles más monumentales y de más historia que hay en este pueblo de Manzanares, el Convento Monasterio de las Franciscanas de clausura, donde ingresarían, como primeras monjas, cuatro mujeres del clan Quesada. Al final de ese siglo XVI, D. Francisco Quesada Fernández, continuó el linaje Quesada, estableciendo, la principal residencia familiar en el esquinazo de la calle Ancha, con la calle que sería conocida por siempre, y por esa razón, como calle del Mayorazgo...

 Ya en el siglo XVII, sigue D. Cosme, D. Francisco Quesada Canuto, continuó la saga.. De él, prosigue, ya supimos, al comentar los incidentes de aquella famosa fiesta de moros y cristianos, la zuiza, que acabó en un pleito, tras múltiples incidentes, donde el Sr. Quesada Canuto, entonces alcalde y regidor del Concejo por el estado noble, se vio implicado y fue sancionado por negligencia, al consentir que se incumpliera la ley que obligaba a los moriscos a no portar armas. Sin embargo, a efectos del presente relato, sigue D. Cosme, lo que más procede comentar de su trayectoria vital, es que viene citado en la historia familiar, como fundador de un Mayorazgo en el año 1628... que heredaría, ya con esa condición de Mayorazgo, su hijo mayor, y primogénito, Alonso Quesada Canuto… 

Rey Felipe V.

El devenir de los Quesada en ese siglo de penurias que fue el XVII, fue tan dificultoso como el de la gran mayoría de la gente de la villa, al extremo que uno de sus hijos, Francisco de Quesada, hubo de pleitear con el Concejo para mantener la condición de hidalgo, tal como le sucedió a la viuda del iniciador de esta saga en Manzanares.. El prestigio y ascendiente personal de este D: Francisco Quesada, fue bastante como para lograr mantener la condición hidalga de su apellido, aparte de ser nombrado por el sector noble, en varias ocasiones, alcalde y regidor de la villa. A este Francisco, se debe la donación de parte de la casa familiar, que amplió la colindante Ermita de la Veracruz, a cambio de permitirle abrir una ventana que comunicaba la ermita con la casa, y le permitía rezar y tener, frente a frente, al inconmensurable Cristo Arrodillado del Perdón, la imagen más venerada de la villa de Manzanares. 

La boda de Francisco Quesada Canuto, en 1704, con Agueda María Treviño Céspedes, perteneciente a la distinguida y noble saga Treviño, de Ciudad Real, supuso un enorme incremento patrimonial para el Mayorazgo, constituyendo, sin lugar a dudas, la mayor y más rica hacienda de la villa, que luego heredaría el gran Francisco de Quesada Treviño, a quien citamos al inicio de la crónica, y con quien la terminaremos, apostilla D. Cosme...

 D. Francisco Quesada Treviño, que había nacido en 1705, con la suma en su Mayorazgo de múltiples bienes de las dos ramas, concretó una hacienda y un patrimonio extraordinario, al que unió, por herencia, la mitad de los también cuantiosos bienes que tenía en la villa su tío, el Presbítero D. Francisco Treviño de Quesada, personaje venerable, este, del que hablaremos en otro relato... De esa manera, el Mayorazgo Quesada Treviño, obtuvo del Rey Felipe V el derecho a ostentar un escudo nobiliario propio, en el que están integrados los blasones de las dos familias: Quesada y Treviño, y que hoy, todavía, enseñorea, tallado en piedra, la esquina del primer piso de la casa familiar en la calle del Mayorazgo.

Como correspondía a su rango, nobleza y hacienda, fue alcalde por el estado noble y también regidor perpetuo de la villa. Por esta razón, participó directamente en la elaboración del Catastro de la Ensenada referido a nuestra villa. Por los datos que quedaron concretados en el citado Catastro en 1752, sabemos que D. Francisco Quesada Treviño compartía la casa familiar con dos de sus hijos, teniendo al servicio de la casa, con carácter fijo: un mayordomo, un mandadero, tres criadas, un mayoral, tres gañanes y nueve pastores, aparte de los jornaleros que contrataba, de manera eventual, cuando las tareas agrícolas así lo demandaba. 

Y, sigue D. Cosme, la inmensa hacienda que poseía el Sr. Quesada Treviño en su Mayorazgo, se concretó en el Catastro de esta guisa: ocho casas en el núcleo urbano, de las que destacaban; la mayor de todas, de unos 1800 metros cuadrados, situada en la Calle San Antón; la residencia familiar de la calle Mayorazgo, de 989 metros cuadrados y otra de 780 metros cuadrados en la calle Empedrada…En el Catastro, se especificaba que poseía más de 1.500 fanegas de secano; 81 fanegas de viña, de las que 61 contenían olivos, 31 fanegas solo de olivares y una huerta…Su cabaña animal, sigue D. Cosme, se tasó en un rebaño de más de mil ovejas, nueve mulas, once burros y un caballo. Entre otras propiedades aparte, se cuentan: Un mesón en la plazuela del Ponce, dos tercios del molino harinero de Don Blas… y, en el extrarradio, cuatro quinterias y una venta, que llevaba el nombre del apellido familiar a unos 14 kilometros al norte de la villa..Todo ello, concluye D. Cosme, se concretaba en una renta declarada al Catastro de 62.408 reales, con mucho la más grande de la villa, de la que D. Francisco Quesada Treviño era, sin duda, el vecino más rico y poderoso y, sin duda, tambien, el mas egregio representante de El Mayorazgo Quesada en la villa de Manzanares de La Mancha… Pero, con todo y con eso, la parca lo igualó a los demás humanos, el día 23 de septiembre de 1769, reposando hoy sus restos, desde aquel día, en las bóvedas de la capilla de la catedral fundada por sus antecesores. 

Y de usted aquí por concluido el relato, por cuanto que aunque el linaje Quesada mantuvo su trayectoria en Manzanares un siglo más, hasta que desapareció en 1875, al fallecer sin descendencia D. Martín de Quesada, esto último pertenece a otra centuria que aun no toca ser narrada, y por que, además, ya nada fue lo mismo, ni tan trascendente para Manzanares, en lo concerniente a esa familia que hoy he querido recordarle aquí, para que usted se lo recuente a sus lectores.

domingo, 9 de diciembre de 2018

191). RELATOS PEDRO VILLARROEL. MANZANARES 1912: EXPERTOS EN TARANTISMO.

Como acaba usted de conocer, comienza, así, D. Cosme este nuevo relato, tuvimos en este pueblo un gran experto en las artes del “tarantismo” o, para mejor entendedera, en todo lo que concernía, en aquel final del siglo ilustrado, a las tarántulas, los efectos de su picadura y su tratamiento mediante la música y el baile...y ese fue, ni más ni menos, que el cirujano titular de la Villa de Manzanares de La Mancha, Don Vicente Aguilera.. 

Pero, sigue D. Cosme, no solo él destacó en Manzanares en esas lides y conocimientos, pues, en 1766, hay constancia escrita del primer caso tratado con éxito de un enfermo de picadura por tarántula en Manzanares…y, en aquella ocasión, parece que intervino un paisano, ya anciano por ese tiempo, llamado José Pérez Lorenzo, que era la referencia natural que existía en la Villa para ese menester…Nada más hemos sabido, continua D. Cosme, sobre sus dotes, ni sus logros posteriores, porque nada quedó escrito, pero es seguro que enseñó a tocar la tarantela a otro afamado paisano, D. Vicente Clemente,… quien, este sí, como pronto veremos, se convirtió en la referencia máxima en nuestro pueblo, y en todo el Campo de Calatrava, en las técnicas de tratamiento musical y de baile a los “picados” por las tarántulas…

D. Vicente, Clemente, al igual que otro paisano del que sabemos se llamaba “Tomás” tocaban la tarantela a cualquiera que fuese picado en la villa, observando sus reacciones…. Clemente, escribió que:.. “había tocado a todos los picados”….y en sus comentarios hace esta curiosa descripción de la danza de los enfermos, al son de la tarantela: ..”sin levantarse de la cama, los enfermos movían primero los dedos de las manos, después los pies, y finalmente todo el cuerpo”…, “que parezia, que les mobia Cosa Sobre natural”…De sus observaciones, Vicente Clemente, dice que: “el baile más largo había durado cinco días, y el más corto “sólo” dos… 

Es oportuno, ahora, que yo le recuerde, querido cronista -prosigue D. Cosme- que todas estas historias suceden al final del Siglo Ilustrado, justo cuando el raciocinio humano se asentaba como principal instrumento de la ciencia…Por tanto, todo esto de los bailes y los sones de tarantelas, era fuertemente cuestionado por muchos, que lo consideraban pura superchería, atribuyendo los síntomas de los pacientes a reacciones de histerismo ante lo que les podría ocurrir al ser picados, más que a los efectos del veneno tarantular, ..y que las supuestas curaciones que les proporcionaba el baile, no eran otra cosa que el poder de la sugestión de los distintos “chamanes” que tocaban las tarantelas... 

Viuda negra europea.

De hecho, sigue D. Cosme, hoy, en 1912, sabemos que el veneno de tarántula no es especialmente morboso para el ser humano, y solo ocasiona síntomas locales leves… Aunque, desde luego, continúa, nadie puede asegurar que las cepas de tarántula de aquel tiempo fuesen más venenosas.. o que, algunos de los picados, lo fueran por otro arácnido más pequeño y típico de la cuenca mediterránea, la llamada “viuda negra europea”, que si que tiene un potente veneno que ataca el sistema nervioso. El veneno de este arácnido ocasiona síntomas generales muy importantes; incluso con resultado de muerte en alguno de los afectados; ….que comienzan a presentar, desde la zona de la picadura, dolores que se extienden a todo el cuerpo, apareciendo temblores musculares de las extremidades, sudores, escalofríos, intranquilidad, mareos, hipotermia, convulsiones, alucinaciones, etc.. que recuerdan muy mucho a los síntomas observados en los tarantulados.. 

Sea como fuera, los expertos en “tarantismo”, en sintonía con el carácter ilustrado de la centuria, sostenían la tesis, (para ellos tan científica como la que más) que por la acción de la música y el baile intenso del picado, se motivaba un gran sudor y transpiración, que contribuía a acelerar la eliminación del veneno.., a la vez que el movimiento del bailarín, contrarrestaba el bloqueo muscular que provoca el tóxico, evitando, por ej, parálisis respiratorias en los picados… Por eso, los expertos de Manzanares, sigue D. Cosme, daban mucho más valor a la intensidad del baile que a la cualidad del són… y tocaban siempre una misma tarantela de ritmo muy rápido y vibrante, mientras que, en otros lugares, se tocaban distintos sones de esa música, según el tipo de tarántula que hubiera picado. Los mejores resultados de Manzanares en el tratamiento de los picados, en relación a villas próximas, sigue D. Cosme, hablarían a favor de la hipótesis en que basaban el tratamiento nuestros expertos: la intensidad del baile, y sus efectos en la eliminación del veneno...


Para acabar el relato, y dar fe de nuevo a sus lectores, de la jerarquía de Manzanares y, en concreto, de D. Vicente Clemente, en cuestiones de tarantismo, quiero que usted añada, al mismo, uno de los casos más referidos y comentados de aquella época en La Mancha, seguramente por que afectó a un hombre de cierta relevancia en Daimiel.. Esto es lo que quedó escrito al respecto del dicho caso en varias citas de ese tiempo: 

“El 4 de agosto de 1784, Manuel Córdoba, habitante de la localidad de Daimiel (La Mancha), sintió entre sueños, a eso de la una de la noche, una picadura a la cual en un principio no prestó atención. Sin embargo, poco después comenzó a experimentar un dolor que se iba extendiendo desde el cuello hacia el estómago, y que le dejaba los miembros entumecidos. Los dolores se iban apoderando de su cuerpo, y eran tan penetrantes que tenía la impresión de que una serpiente se le había ceñido alrededor y se introducía en su interior. Le dijo a su mujer que se estaba muriendo. Se avisó al médico local, el licenciado Don Mariano Candela, quien habiendo oído las informaciones sobre el estado agónico del paciente, aconsejó en un primer momento que el enfermo se confesara, algo que éste hizo con sus últimas fuerzas. Sin embargo, tras analizar al paciente cambió su decisión, y ordenó que se le administrara una lavativa y se le dieran bebidas calientes. Este tratamiento no sólo no ayudó, sino que el estado del enfermo empeoró: empezó a tener convulsiones y a cubrirse de sudor frío. Se mandó traer los santos óleos. Fue entonces cuando uno de los vecinos dijo: “no sea que le haia picado la tarantéla, y si fuese asi mui pronto estará bueno, pues Fulgencio Martin Negrillo sabe tocar el son conqe se curan todos, y acaban de hacerlo en Manzanares dos picados y otro en Almagro”.
 
Tarantela siciliana.

Se encontró pues al citado Fulgencio, quien dejando la comida que en ese momento estaba consumiendo, cogió su guitarra y se dirigió a casa del enfermo, donde comenzó a tocar. Según los testigos, la música reconfortó de tal manera al moribundo Córdoba que empezó a moverse; se levantó sin dejar de moverse al ritmo de la música y se puso a bailar, sudando tanto que allí donde pisaba dejaba una huella mojada. Bailó durante aproximadamente dos horas y después cayó rendido; pero como quiera que seguía oyendo los sonidos, tras unos momentos se lanzó otra vez a danzar. De esta forma, descansando cada cierto tiempo, estuvo bailando y sudando durante 24 horas, tomando únicamente caldo y agua. Después sanó por completo”…

Como se dice en ese escrito, comenta D. Cosme, en esa curación tuvo gran relevancia Manzanares.. y es que -sigue- la casualidad había hecho que, unos días antes, Fulgencio Martín Negrillo, estando de visita en nuestro pueblo, tuviese la ocasión de observar las técnicas de Vicente Clemente, al que pidió le enseñase a tocar a la guitarra la tarantela. Este episodio de la estancia de Martín Negrillo en Manzanares, sigue D. Cosme, quedó escrito y referido en el expediente del caso de D. Manuel Cordoba, de esta manera:

“Con este panorama, resulta muy interesante la narración hecha por el pintor y músico local Fulgencio Martín Negrillo, a quien se pidió ayuda cuando la situación se hizo crítica. Según cuenta, “hallandose en la villa de Manzanares el día de la Virgen del Carmen del presente año observó a una multitud de Gentes, que iban azia el Hospital y preguntado la Causa, le expresaron, que a un Segador forastero le havia picado la tarantula, e hiva a vailar”. Se unió al gentío y fue testigo de cómo un hombre ya moribundo, bajo el influjo de una música llamada tarantela e interpretada a la guitarra por un tal Vicente, empezó primero moviendo los dedos, luego los brazos y las piernas, y finalmente se ponía a bailar. Después se sintió mejor. Por esos días algo idéntico le sucedió a otro habitante de Manzanares. Fulgencio le pidió a Vicente que le enseñara a tocar esa música. Tomó unas lecciones, y al volver a Daimiel contó a sus amigos lo que había ocurrido. Al parecer, una de las personas que oyó lo relatado, al darse cuenta que los síntomas se parecían a los del señor Cordoba, se lo dijo a Fulgencio, quien dejó a medias la comida, cogió su guitarra y se dirigió a casa del afectado. Por el camino se encontró a los familiares del señor Córdoba, que corrían a buscar al doctor, ya que el estado del enfermo era cada vez peor. El músico los hizo volver atrás, pues en su opinión primero se debía comprobar si se trataba de una picadura de tarántula. En efecto, resultó que cuando comenzó a tocar en casa del señor Córdoba éste se recuperó, por lo cual se consideró que el diagnóstico era correcto, y en consecuencia se siguió aplicando esta terapia….”

Así pues, querido relator, dicho todo esto, puede usted dar fín a estas curiosas crónicas sobre tarántulas y tarantelas, pues ya han sido suficiente para que quede reconocida, una vez más, la relevancia que el pueblo de Manzanares de La Mancha, debido casi siempre a la capacidad de su paisanaje, ha tenido a lo largo de su brillante historia en temas de muy diversa enjundia…


190). RELATOS PEDRO VILLARROEL. MANZANARES 1912: DE TARANTULAS…Y TARANTELAS.



Hoy toca, mi querido cronista, inicia D. Cosme el relato, hablar de algo curioso, que a ud, seguro le resultará atractivo…, pues es, junto a la que ya conocimos en un relato previo acerca del Azuer, una de las primeras veces que la prensa escrita nombra a Manzanares, y a gentes de este pueblo magnífico. 

La cita apareció en una gaceta muy afamada, el “Memorial literario instructivo y curioso de la Corte de Madrid”, a finales del Siglo Ilustrado, concretamente en Diciembre de 1787.., y es por eso que, resulta oportuno referirla ahora… Se trata de un documento elaborado en Manzanares por un ilustre paisano; en el cual, sigue D. Cosme, se da testimonio de ciertas habilidades de algunos de nuestros paisanos de finales del siglo XVIII, en lo que se suponía era mejor tratamiento de las consecuencias morbosas de la picadura de un arácnido, temible por aquellos tiempos: la tarántula… 

Pero, sigue D, Cosme, la cosa merece algo de historia sobre cómo estaba este asunto por entonces, y nada mejor para hacerlo que transcribir el citado informe, tal cual fue publicado, bajo el título de:… “DESCRIPCION DE LA TARANTULA, su picadura y efectos que causa, con las observaciones hechas hasta ahora por D. Vicente Aguilera, Cirujano titular de la Villa de Manzanares”.....y decía: 

“La tarantula es un animal venenoso de figura de Araña, con ocho patas algo pequeñas y gordas: el medio cuerpo de delante, (en el concepto común el mas venenoso) cuyo cutis se reconoce ser algo felpudo, o velloso, es pequeño y delgado, parecido al de una hormiga, y el posterior gordo y redondo: se diferencian entre ellas en el color, unas se hallan negras a semejanza de una uba tinta, y otras muy hermosas de diferentes colores á rayas, ya roxas, ya verdes; solo se crían en el campo en las hazas y sembrados, pues aunque se han visto algunas en las casas, esto proviene de haberse llevado entre leña, paja, etc,.. se encuentran en el suelo reconociéndose por una tela de Araña muy gruesa, que á su rededor está llena de diferentes insectos, o animalillos que matan para su alimento. En la estación del Estío, que se encuentran con facilidad a cada paso, son mas ponzoñosaa, y están tan irritadas, que los pobres labradores precisados a coger sus frutos van por sus sembrados con el mayor recelo, temerosos de la envenenada picadura de estos animales, que solo la executan en dicho tiempo, pues en el invierno no se halla ninguno, ignorándose su paradero. Tiene su nombre de la ciudad de Taranto en el Reyno de Napoles, en donde fue antes mas conocida, siendo tan común en ella la picadura de este animal, que se ha hecho costumbre el bailar el tono o son, que sirve para su remedio (llamado tarantela) en los saraos y funciones, lo que igualmente sucede en la Villa de Manzanares y en toda la Mancha, cuyos moradores lo bailan comúnmente habiéndolo aprendido por el uso de los pacientes picados. 

tarántula.

Las consequencias de esta picadura son sumamente peligrosas, dexandose reconocer el daño que en la maquina corpórea causa por los efectos que se han observado de 10 años a esta parte. Es tan activo y eficaz y pronto el veneno de este animal, que luego que pica, inmediatamente se quexa el paciente de un dolor vivísimo que se extiende por aquella parte, y se dilata al todo del cuerpo; se mueven seguidamente á nauseas y vomitos; el vientre se indispone de manera que quieren escrementar, y los nervios adquieren tal debilidad, e inacción, que cae el cuerpo sin poderse tener: acometenles incontinenti unas ansias ó congojas, como las que se padecen en la Idrophobia, y vienen a parar en un sopor ó letargo. Estos accidentes se verifican en el espacio de quatro ó seis horas; y en la parte picada ú ofendida se nota una elevación como una almendra á similitud de una roncha de color natural, y una pintica de color libido ó negro: interiormente siente un dolor muy vivo y eficaz, acompañado de un excesivo escozor en todas sus carnes que penetra hasta los dientes y uñas: les acomete en el instante calentura y un sudor tan frio que cotejado con el pulso, que algunas veces se advierte intermitente y pausado con gran prostracion de fuerzas, parece acelerárseles la muerte por instantes: pero por la práctica de muchos que en la Provincia de la Mancha han sido picados de 10 años a esta parte, se ha experimentado aliviarse y curarse este mal con la medicina tan estraña y particular como es la música con el son o tono llamado tarantela, cuyos efectos son los siguientes: Quando se hallan prostrados los pacientes en la cama, poseídos del sopor y total inacción, se les principia á tocar el referido tono, y se observa, en unos mas pronto que en otros, que empiezan á mover dedo, mano, pie, rodilla, ó cabeza; seguidamente va comunicandose aquel movimiento de combulsion por las extremidades, abren los ojos, se empiezan a desarropar, se sientan en la cama, y ultimamente se arrojan de ella, dirigiéndose al eco de la guitarra con la vista fixa al tocador, bailando sin perder un punto el compas, y avivándolo ó retardándolo según lo executa el tocador; de este modo subsiste hasta que para el tono, con la particularidad que algunos, luego que cesa este, dan en tierra precipitadamente: posterior al baile se vuelven á la cama y sudan copiosamente, suministrándoles alimento de quando en quando, el que por lo regular vomitan hasta pasados los dos primeros días de baile. 

Para que con mas prontitud curen se sigue tocándoles hasta que á beneficio de dicha medicina y su efecto, se empiezan a despejar, toman algún alimento con sosiego, y los mismos pacientes suplican les toquen la tarantela para recobrarse con más brevedad; de modo que el que no se restablece a los cinco ó seis días, muere sin remedio, como se ha verificado en la Villa de Valdepeñas que han muerto dos practicando la expresada medicina, lo que se atribuye á descuido, ó poco conocimiento del mal que padecían. Es tal la propensión o simpatía que les queda a los tarantulados á la música, que aun después de estar buenos, siempre que oyen tocar algún instrumento perciben tal gusto que se ven precisados á baylar si no se retiran; como sucedió a N. Calero (conocido con el nombre de Tarantela, y el primero que en Manzanares se vio picado) en la Función que en dicha Villa se celebra á nuestra Señora del Carmen que tuvo precisión de salirse de la Iglesia; y lo mismo sucedió a otro que estando tocando á un hermano suyo que se hallaba picado, se vio precisado a baylar y brincar, no obstante que él desde el año anterior se hallaba bueno. Aseguran que estos animales y en particular el que pica, si se trae y conserva en una redoma ó vaso, bayla y brinca quando se le toca al tarantulado, y muere luego que sana el enfermo...

Baile de la tarantella italiana.

Observacion
El día 22 de Julio de este año sintió Francisco Pozero una picadura en la boca del estomago, soltó lo dos haces de mies que llevaba y vió la Tarantula que le había picado; al instante notó un dolor muy intenso, que se extendió inmediatamente por todo el pecho y brazo izquierdo; empezó á vomitar; se le removió el vientre y al tiempo de regirle cayó inmóvil; acudieron los compañeros á llamarle; pero no respondia sino con mucho trabajo diciendo que era tan intenso el dolor que no podía sufrirlo; le conduxeron á su casa y le halló el expresado D. Vicente Aguilera con unas ansias de muerte, respiración fatigosísima, movimientos espasmódicos generales, sudor frio y copioso, ojos caliginosos, semblante quasi hipocrático, pulso a intervalos tardo y perezoso, ó acelerado y duro, y demostrando al parecer muerte violenta... Se principió a tocarle la tarantela, y al cabo de un rato empezó á menear la rodilla derecha, descubrió los brazos, meneaba la cabeza, y siguió moviendo el cuerpo hasta sentarse en la cama, echarse fuera de ella, y principiar a baylar con un compás y movimiento de pies tan particular y arreglado que ningún Maestro de bayle lo podía executar con mas perfección; al cabo de un rato se le restituyó a la cama, siguiendo toda aquella noche, aunque baylando y sudando con las mismas ansias de muerte, y sin poder tomar alimento por los continuados vómitos que le sobrevenían. Al día siguiente se hallaba mucho mas prostrado de fuerzas con una decadencia en el pulso muy grande, todo su cuerpo hierto, sin responder a nadie, aunque le diesen voces, é inmóvil, menos quando tocaban la guitarra que exercia las fuerzas referidas: por la tarde baylaba con menos vigor, y demostraba no poderse tener, aunque por la práctica parece imposible que puedan caerse mientras dura la música: siguió toda la noche muy agravado; pero al dia 3º por la mañana se hallaba ya más despejado, y pedía con ansia que le diesen agua, pues por mucha que bebía no quedaba satisfecho; por la tarde después de haber baylado empezó á sudar copiosamente, exercio sus funciones naturales, y quedó mucho mas despejado, no advirtiendo en su cuerpo más dolor que el de los muslos y piernas que le había causado la agitación del bayle que siguió el dia 4º y 5º después de los quales se le sangró, y al 8º salió de casa en disposición de seguir su trabajo. El mismo feliz éxito han tenido otros tres vecinos de la misma Villa, que este mismo año han sido picados de la Tarantula…

Para experimentar mejor el veneno de este animal, cogió en el año pasado de 1786 D. Vicente Aguilera un gato negro, y cortándole un poco de pelo en el lomo le aplicó una tarántula que picó á breve a rato, en cuyo acto se estremeció el gato; y habiendo andado un poco se quedó parado estribando el hocico en el suelo, y sin movimiento, aunque se le urgaba: a las 24 horas se llevó una guitarra, y tocando el son expresado empezó a moverse al quarto de hora, a breve rato meneaba el rabo y las orejas, y empezando a andar, echó a correr ácia una hacina de sarmientos, de donde no se pudo sacar, sin que se haya sabido hasta ahora su paradero…


De usted por concluido aquí, querido cronista, el presente y curioso relato, apostilla D. Cosme…. que muestra el liderazgo de nuestra villa de Manzanares, en el tratamiento de los síntomas que, en aquel tiempo, se atribuían a la picadura de la tarántula; algo que fue muy común en la región calatrava durante los veranos de la segunda mitad del siglo XVIII, cuando este animalejo era muy abundante en los campos de nuestra villa. Aun quedan cosas escritas y curiosas acerca de las picaduras de las tarántulas, y de sus supuestos remedios, a finales del siglo ilustrado, pero este relato ya ha ido de bastante para centrar el fenómeno, por lo que le sugiero dejar lo restante para cuentos sucesivos...



189). RELATOS PEDRO VILLARROEL. MANZANARES 1912: DOS PUENTES … PARA UN CAMINO.

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Hoy, mi querido plumilla, comienza D. Cosme el relato, le hablaré de la historia de dos puentes históricos de este pueblo… y viene a cuento el hacerlo ahora, porque ambos se construyeron, en la parte final del Siglo XVIII que estamos considerando. Nada se comenta de ellos en el Catastro de la Ensenada, sigue D. Cosme, pues a la fecha que se escribieron esas relaciones todavía no existían, y eso lo sabemos porque esos puentes se hicieron para “salvar” el curso de las “madres” vieja y nueva del río Azuer, cuando la obras de construcción del “Camino Real de Andalucía” llegaron a Manzanares, allá por la séptima u octava década del Siglo de las luces…

Esa datación aproximada, sigue D. Cosme, viene testificada en la historia escrita de nuestro pueblo, cuando se habla de ellos, por primera vez, en otra de las relaciones descriptivas de España, hechas al final del Siglo Ilustrado…me refiero, querido reportero, a las “Descripciones del Cardenal Lorenzana”… que, en lo referente a Manzanares, fueron redactadas por un cura de nuestra villa, apellidado Camacho y Zarrascón, quien comenta y da fe en lo que escribió para esas descripciones de la existencia de los puentes, en 1789, del siguiente modo: “Hallase confinante a las murallas de esta población un río que dicen Azuel a la parte del mediodia y poniente”;….. “…para la entrada a este pueblo desde la Andalucía tiene dicho río dos puentes y una calzada desde una a otra puente, las que son de piedra con sus pasamanos y mogotones de lo mismo: la una puente con cinco ojos y la otra con tres y dos bahenes o desaguaderos, para la libertad de este pueblo en las avenidas, los que nacen de dicho río immediato a esta villa y finalizan en el a corta distancia”…. 

Y esos dos puentes, muy pronto, sigue D. Cosme, serían elementos claves en la infraestructura funcional del río Azuer, quedando, ya para siempre, integrados en la historia de muchas historias de la magnífica Villa de Manzanares de La Mancha… A esta hora, y momento, habrá ud. advertido ya que los dos puentes a que me estoy refiriendo, y que fue preciso construir para que el citado Real Camino de Andalucia pudiese vadear nuestras dos “madres”, no son otros que:..primero, según el camino llega al pueblo, desde el sur, el llamado “Puente de los Pobres”,… que sirvió para techar el curso de la “madre vieja”…y, segundo, el conocido como “Calicanto”, situado unos 200 metros hacia el norte, a la misma entrada del núcleo urbano y colindante a la majestuosa Fabrica de Harinas que tiene este pueblo…y que sirve para “techar”, en este caso, a ese canal artificial, que el brillante imaginario hidráulico y horticultural de nuestros ancestros de primeros del siglo XVI, y que conocemos en el pueblo como la “madre nueva”, supo crear para mejorar la riqueza de los quiñones de tierra próximos a sus aguas, y dar vida a los ingenios molineros que tiene al final de su curso, desde mediados de aquel siglo XVI, concluye un grandilocuente D. Cosme… 

Pero sigue, habrá ud de conocer, enseguida, que estos puentes no tienen historia propia solo por el hecho de ser un simple techo de los cursos de un rio,…son bastante más que eso!!… tienen una historia particular, que les confiere ese carácter histórico, como dará fe, muy pronto, lo que, gustosamente, le voy a contar… que habrá de constituir el núcleo central del relato. Debo aclararle antes, a usted y a sus lectores, que la política centralizadora que los Borbones llevaron a cabo, desde su entronización en el Reino de España, fue lo que motivó, entre cosas, la necesidad de desarrollar y adecentar los diferentes caminos que comunicaban la capital con el resto de las regiones y ciudades importantes de España… En ese sentido, y en lo que afectaría sustancial y positivamente a Manzanares, al final del Siglo ilustrado, continua D. Cosme, destacó la decisión de los ingenieros del Real Camino de Andalucía, que pasase por la villa de Manzanares....y esa decisión vino de la mano del lugar donde se construyó el paso que comunicaría las provincias de Ciudad Real y Jaén, cruzando Sierra Morena, por el llamado paso de Despeñaperros… 

El Calicanto.
  

Desde ese punto, y hacia el norte, buscando la capital del reino, el camino terminaría por atravesar nuestra villa, tras pasar antes por Almuradiel y Valdepeñas.. Ya hemos hablado en anteriores relatos de la importancia que eso tuvo en el desarrollo de las actividades comerciales y la hostelería de Manzanares, por las posadas y mesones que se edificaron en la villa en aquel tiempo, al albur del incremento del tránsito de personas por el remozado Camino Real de Andalucía… Pero en lo que concierne al relato, y a lo indicado en su título, importa saber que, cuando sus ingenieros llegaron a Manzanares, se encontraron que, por donde había de pasar, a las afueras del pueblo, era necesario construir los dos puentes ya citados, para vadear los dos cursos de agua de las madres vieja y nueva del Azuer, Y, como en otras villas por las que pasó ese Camino, al llegarle el turno a Manzanares, los ingenieros responsables de su construcción se personaron en el Ayuntamiento, para evaluar con nuestras autoridades locales, la traza que el camino debería seguir a través de nuestra villa….Informaron que los arreglos y obras de solado correrían a cargo de las arcas reales, así como los costes de posibles indemnizaciones a los paisanos, en el caso que el camino atravesara terrenos de alguno de ellos... 

En esa reunión se decidió, por ej, que el Camino Real de Andalucía, surcase la villa, siguiendo el mismo trayecto que el de la cañada real soriana, es decir avanzando hacia el pueblo desde el cerro del Cristo de la Agonía, hasta llegar al Paseo del Río, para girar a izquierda y luego penetrar en el caso urbano de la villa, por la calle del Mayorazgo, atravesándola completamente, y en línea recta hacia el norte, por la citada calle y, después, sucesivamente, recorriendo: Trompas, Toledo y Vereda, para salir, por el norte de la villa, hacia Villarta de San Juan…

El Calicanto, junto al Parterre, principios del siglo XX.

Cuando los responsables del camino comentaron la necesidad de construir los puentes, nuestros avispados mandatarios, muy versados desde antiguo en la eficiente utilización de las aguas del Azuer, y sabiendo que la cosa les salía gratis (dice con sorna D. Cosme), sugirieron a los ingenieros la posibilidad de construirlos con una estructura determinada, que sirviese para mejorar aun más esas posibilidades… Con esa idea, se diseñó un complejo, a la vez que simple y singular, sistema de compuertas y desniveles en el puente del Calicanto, que, a partir de ese momento, permitiría regular el flujo del agua de la madre nueva hacia los quiñones aledaños al paseo del río, en la zona denominada “Isla Verde”, y la que, finalmente, llegaría hasta el Molino Grande... A ese ingenioso sistema, añadieron otra buena idea, la creación de otro canal artificial, paralelo al camino, que podría portar agua desde el calicanto al puente de los pobres, lo que permitía derivar, de manera inmediata, en tiempos de crecida, el agua de la madre nueva (antes de entrar al pueblo) hacia el puente de los pobres y el curso original de la madre vieja… 

Además de prevenir inundaciones, ese nuevo canal, permitiría mejorar el riego de los quiñones adyacentes a él, y paralelos al Camino de Andalucía, en los 200 metros que separan ambos puentes. Los argumentos de nuestros expertos ediles, continua D. Cosme, debieron ser muy convincentes, puesto que los ingenieros construyeron los puentes, exactamente como se les sugirió, de modo y manera que la previsión inicial quedó sustancialmente modificada, de cómo iba a ser, a como puede verse hoy...

Puente de los Pobres.

 Ahora le propongo, querido amigo, sigue D. Cosme, dar un paseo, para concluir el relato, para que ud compruebe directamente todas esas cosas.. y para que yo le pueda dar a conocer un poco más de la historía de esos dos puentes, y el por que de sus respectivos nombres…. Y dicho y hecho, como la charla se desarrollaba en el Casino Primitivo, D. Cosme y yo, bajamos el tramo de la calle de la Cárcel hasta el parterre y en un “pis-pas” nos encontramos a la altura del Puente del Calicanto, al que llega la “madre nueva” bastante nutrida de agua, por el lluvioso invierno que tuvimos… Al llegar, observamos las caídas de agua y como los ojos del puente, en su parte más sureña casi ni se ven por el caudal que los atraviesa.. A este puente, sigue D. Cosme, se le llama “Calicanto”, pues, según se cuenta, la Orden de Calatrava ordenó que se hiciese a “cal y canto”, y de ahí la contracción del nombre, “calicanto” con el que se le conoce, aunque luego se revistiera de cemento…A este puente, algunos le llaman también ” el de los cinco ojos”, para diferenciarlo del Puente de los Pobres, conocido por “el de los tres ojos”…

En realidad, sigue D. Cosme, hoy día, ninguna de esas cosas son ciertas, pues, el calicanto, aunque ahora mismo usted puede observar la parte alta de esos cinco ojos, en verdad tiene seis, pero el sexto solo se aprecia cuando el canal baja seco, ya que es un ojal de muy baja altura… Aunque ahora es difícil explicarle como funciona, basta con que sepa que, a través del complejo sistema de desniveles y compuertas de esta parte del puente y, cruzado el camino de Andalucia, de las que dan salida, por un lado, a la “madre nueva” y, por el otro, al canal que se dirige al puente de los pobres, se logra la distribución de las aguas a voluntad de los paisanos, y en función de los diferentes avatares de la naturaleza climática y de las necesidades de regantes y molineros… 

Por último, D. Cosme y yo, seguimos camino arriba hacia el Cristo de la Agonía hasta el “Puente de los Pobres”, que, me dice, se denomina así, porque era un lugar donde se colocaban los guardias de Manzanares por aquel tiempo, como a modo de aduana, para identificar a los transeúntes que llegaban al pueblo, impidiéndoles la entrada si se daba el caso que fuesen indigentes, muy frecuentes por aquella época… Por esa razón, se le llamó así; y es que, además, cuando el cauce estaba seco, servía para dar cobijo, bajo sus ojos, a esas pobres gentes a quien se les impedía entrar al pueblo...Como en el caso del Calicanto, a este puente, también se le conocía como el de “los tres ojos”, algo que era cierto en su momento original, cuando solamente daba techo a la “madre vieja”, pero que dejó de serlo, al ampliarse el puente, con otros tantos ojos, para dar salida al nuevo canal de desagüe que se construyó desde el calicanto.

Termine usted ya el relato, querido cronista, pues ya dio de si lo conveniente para que sus lectores tengan el conocimiento debido del como, y de muchos por qués, de estos dos puentes históricos y del Real Camino de Andalucía, a su paso por este insigne pueblo, lleno de historia, que se llama Manzanares de La Mancha.



sábado, 8 de diciembre de 2018

188). RELATOS PEDRO VILLARROEL. LOS ‘OTROS OFICIOS’…menos lustrosos.



Acabamos de conocer, querido cronista, me dice D. Cosme, los oficios de más lustre en Manzanares, allá por el 1752, tal como quedaron reflejados en el Catastro de Ensenada …y, ahora, hablaremos de otros no menos nobles: labradores, artesanos, comerciantes, pastores.. pero que, desde luego, resultaban menos lustrosos en cuanto a las rentas que aportaban a los que los tenían por oficio en aquel Siglo llamado ilustrado..Y de esos oficios, y sus rentabilidades, que también quedaron escritos en el citado Catastro, será de lo que tratemos en esta crónica; lo que nos ayudará a conocer mejor cómo era aquel Manzanares… sus gentes, y los trabajos a que dedicaban su día a día. Conoceremos curiosidades de esas faenas, y sus lectores comprobarán que en todo tiempo ”cocieron habas”..y que siempre hubo gentes con más “posibles” que otras... Y vamos sin dilación, dice D. Cosme,. a todo lo que constituirá la crónica...

Comenzaremos, continua D. Cosme, citando lo que se dice , literalmente, en el catastro sobre los trabajadores más humildes del pueblo, empezando por los que nada tenían…y, de ellos, hablarón nuestros paisanos de esta manera:...
"…en la población habrá como 300 pobres de solemnidad que libran el sustento diario en la caridad del prójimo”. Como ve ud , dice D. Cosme, una cifra significativa de pobres, para los 6.000 habitantes que, más o menos, tenía Manzanares; quizá los paisanos que dieron texto a nuestra parte del Catastro, “inflaron” esas cifras, en una alarde de solidaridad local, para proteger a sus más pobres frente al fisco, remata su comentario D. Cosme, con cierta ironía.…

También, sigue D: Cosme, hablan en el catastro acerca de los jornaleros de la villa, así: “…en el pueblo habrá, sobre poco más o menos, 500 jornaleros que por las lluvias vacantes y malos temporales solo se ocuparan al año 100 días, y que su jornal por día son tres reales y medio, con costa de mantenimiento, y sin él 2 reales”… En este punto, prosigue D. Cosme, se aprecia igual intención protectora de los informantes hacía sus paisanos más humildes, …pues, seguramente, la estimada ocupación de 100 días por año, era menor que la real, de tal modo que nuestros jornaleros verían algo menos mitigados sus exiguos salarios…Y esto, se deduce de lo que comentaron acerca de los labradores por cuenta propia, para quienes estimaron más días de trabajo por año, al decir esto:… “diariamente se considera a cada individuo trabajando..sin impedimento de malos temporales ni otras contingencias, por 180 días en cada año, son, a saber”:…. “A cada labrador de los que trabajan por sí en su propia hacienda cuatro reales y medio por día con costa de mantenimiento y sin él tres”. “A los sirvientes en la labor con título de mayorales a cada uno por día cinco reales con costa de mantenimiento, y sin él tres y medio”…. “A los empleados de dicho servicio de labor con título de ayudadores a cada uno por día cuatro reales y medio con costa de mantenimiento, y sin él tres”... “A los ocupados en dicho tráfico de labor con el título de zagales a cada uno por día tres reales y medio con costa de mantenimiento y sin él dos. Y lo mismo a los hijos, hermanos y sobrinos de dichos labradores que trabajan en sus respectivas haciendas”.. Como verá, dice D. Cosme, aparte la escasez de los salarios, se tipifican las jerarquías laborales existentes, con nombre y salarios de cada una de ellas..

Tras los oficios de la tierra, sigue D. Cosme, nuestros paisanos citan los del ganado, con similares jerarquías a los labriegos, y aun más exiguos salarios, diciendo lo siguiente:..


“A los mayorales sirviente en ganado lanar, reguerío o mular a cada uno por día tres reales con costa de mantenimiento y sin él dos”...“A los ayudadores sirvientes en dichos ganados a cada uno por día dos reales y medio con costa de mantenimiento y sin él un real y medio”… “A los zagales sirvientes en los propios a cada uno por día dos reales con costa de mantenimiento y sin él uno”…

Después de comentar a todos estos laborantes, sin duda los más genéricos y humildes de los que se realizaban en la villa -comenta D. Cosme-.. en el catastro se relacionan, uno a uno, distintos oficios más especializados, donde quedan reflejados nombres concretos de paisanos nuestros de aquella mitad del XVIII…Por ejemplo, comentan lo siguiente: “Juan Joseph Rivera, platero, su jornal por día 5 reales”… 

“Pedro Clemente Dueñas, Alphonso Clemente Dueñas mayor y Alphonso Clemente Dueñas menor, tahoneros de pan blanco, su jornal diario para cada uno 5 reales”... “Sebastián Serna, Francisco Clemente Dueñas, Juan Francisco Rabadán y Bartolomé Sánchez Elipe, panaderos de pan común. Su jornal por día para cada uno 3 reales”…
“Juan Joseph López de Daimiel y Alfonso Quijano curtidores. Su jornal diario para cada uno 6 reales. Y Bernardo Ruiz Quijano oficial en el mismo ejercicio 4 reales por día”.
“Manuel Sánchez-Migallón, chocolatero. Su jornal por día 6 reales. Y Manuel Sánchez, su hijo, oficial en dicho ejercicio, 4 reales por día”…
“Francisco Rodríguez González, Juan Josep Redondo y Pedro Espinar, molineros de harina. Su jornal diario de cada uno 4 reales”.
“Juan Martín Buena Mañana, Juan García Gallego y Felipe Gallego, bataneros. Su jornal por día de cada uno 4 reales”…

“Domingo García de Mora, yesero. Su jornal por día 5 reales”..
“Juan Moreno, barrero. Su jornal por día 5 reales”
“Fernando Diaz Madroñero, Pablo López de Pablo y Alejandro Delgado menor, tejeros. Su jornal diario de cada uno por día 5 reales”..
“Matias Abad mayor, Matias Abad menor, Francisco Sánchez Villagos y Martín Sánchez Mascaraque, maestros alarifes. Su jornal diario 6 reales. Y cinco oficiales del mismo ejercicio (a los que no se nombra) a cada uno 4 reales”… 
“Joseph Camacho León, Diego Moreno de la Paz, Julian Sánchez Camacho, Bernardo Ruiz Alarcón, Francisco Rosado, Damian Rosel y Juan Serna, maestros albéitares y herradores. Su jornal diario 6 reales. Y a tres oficiales del mismo ejercicio (que no se nombran). Su jornal de cada uno 4 reales”…
“Joseph Gutierrez Espinosa, Diego Peñuelas, Martín García Salmerón, Thomas Merino de León, Juan Antonio de Bustos, Francisco García Bolaños y Joseph Lorenzo, maestros barberos sangradores. Su jornal diario de cada uno 4 reales. Y a dos oficiales de este ejercicio (que no se nombran) a cada uno por su jornal 2 reales”…
“Gabriel Sánchez Manzanares, Francisco Guijarro, Miguel Sánchez Manzanares, Alejandro Caravantes, Pedro Carrascosa, Pedro de Cordoba., Manuel Gómez, Pedro López de Troya y Berbnabé Sánchez Ajofrín, maestros carreteros. Su jornal de cada uno 6 reales. Y a dos oficiales de dicho ejercicio (que no se nombran) a cada uno 4 reales. Y a un aprendiz del mismo (que tampoco se nombra) 2 reales”…
“Andrés Martínez, Joseph Duran, Joseph López Mateos y Agustín de Bernardo Martín, maestros carpinteros. Su jornal de cada uno 6 reales. Y a un aprendiz del mismo, (que no se nombra) 2 reales”..
“Manuel Martín de la Orden, maestro sombrerero. Su jornal diario 5 reales”…
“Joseph de Arribas, Francisco Ferrezuelo, Vicente Guerras, maestros cerrajeros. Su jornal de cada uno 6 reales”..
“Mateo Valero, Juan Antonio Camacho Merino, Manuel Joseph Serrano, Juan Joseph Abad, Alphonso Camacho Merino, Manuel Arbañil y Manuel de Ledesma, maestros herreros. Su jornal para cada uno 5 reales. Y a dos oficiales del mismo ejercicio (que no se nombran) por cada uno 3 reales”..
“Dieciocho maestros sastres (que no se nombran). Sus jornales cada uno por día 6 reales. Y tres oficiales del mismo ejercicio (que no se nombran) por cada uno 3 reales”..
“Once maestros zapateros de nuevo. Su jornal diario para cada uno 6 reales. Y a diez oficiales de dicho ejercicio a cada uno por su jornal 3 reales. Y a dos aprendices del mismo.por cada uno real y medio”….“Diecinueve maestros zapateros de viejo. Su jornal de cada uno 2 reales y medio”… (No se dan nombres de ninguno).
“Siete tejedores de paño (que no se nombran). Su jornal de cada uno por día 5 reales”.


“Veintidos maestros cardadores. Su jornal para cada uno 4 reales. Y a 5 oficiales del mismo ejercicio a cada uno por día tres reales. (No se dan nombres de ninguno)..
Manuel Díaz mayor y Manuel Díaz menor, maestros calderos. Su jornal de cada uno 4 reales”…“Manuel Martín, maestro botero. Su jornal 4 reales”...
.“Manuel García Salmerón, esquilador. Su jornal 4 reales”…“Alfonso Sánchez Garnica, cochero. Su jornal 4 reales”…“Francisco López Blanco y Joseph Rivas, cortadores de carne. Su jornal de cada uno 5 reales. Y dos ayudantes en este ministerio (que no se nombrán), a cada uno por día 2 reales”.
Y terminan nuestros paisanos, dice D. Cosme, el relato de oficios comunes en la villa,, certificando los 180 días de labor por año:.. “Previniéndose a mayor abundamiento que todos los considerados en el ingreso de esta pregunta han sido regulados sus respectivos jornales y utilidades por los 180 días útiles en cada año expresadas en ellas”.

En otras partes del catastro se comenta de industrias muy populares y activas, esto::
“Cinco tejeras en que se fabrica teja, ladrillo, baldosa y cal…y son propias la una de Martín Mascaraque, otra de Pablo López de Pablos, otra de Agustín Medina y las dos restantes de D. Tomás Guerrero, cuya utilidad de cada una anualmente consideran en 66 reales”… “Un horno en que se fabrican arcaduces, botijas y otros menudillos, propio de D. Juan Moreno, cuya utilidad anual regulan en los mismos 66 reales”… “Tres pozos de nieve, el uno en la calle de la Tercia, propio del Conde de Sevilla la Nueva, cuyo interes anual es considerable en 150 reales. Otro propio de la encomienda de esta villa y el otro de los herederos de D. Juan de León, que ambos se halla sin uso a causa de no poderse conservar en ellos la nieve por lo que no rinden utilidad alguna”…“Una caldera para sacar aguardiente, propia de Juan Antonio Caballero, cuya utilidad anual consideran en 220 reales”…“Otra caldera en que se fabrica jabón blando, propia de Martín Joseph Nieto, cuyo interes anualmente regulan en 250 reales de vellón”… “Tres tahonas de pan blanco, la una propia de Alfonso Clemente Dueñas y la otra del Conde de Sevilla la Nueva, cuya utilidad de cada una consideran por año 150 reales”….“Dos mesas de trucos, la una propia de Vicente Camacho cuya utilidad anual estiman en 1.000 reales de vellón y la otra de Isabel Cornejo que su interés anualmente regulan en 300 reales”…

Por último, los relatores acaban los considerandos del apartado, así:..“Y últimamente hay en el término de la población diferentes piezas de tierra empedradas de canto guijarro en que se benefician las mieses, que por ser crecido su número y de diferentes vecinos no se expresan a la letra, y para poder puntualizar sus intereses con vista de los memoriales consideran de utilidad por cada mil varas veinte reales de vellón por año”.
Puede, ahora, querido plumilla, con todo lo ya escrito, acabar la crónica, pues ya fue bastante y concorde a lo escrito en el catastro, para hacerse buena idea de casi todos los oficios y laboreos de la villa de Manzanares de la Mancha a mitad del Siglo Ilustrado…