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Todo cuanto vas a encontrar en él, es una muestra de cariño y admiración a un padre, MELCHOR DÍAZ-PINÉS PINÉS, uno de esos tantos padres del mundo que creen en la familia y luchan por ella, que aman a su tierra, que la trabajan y reivindican con constancia. Es posible que los manzanareños más jóvenes pudieran encontrar en el blog algunos hechos, sucesos, curiosidades, costumbres que ya han desaparecido, que quizás hayan escuchado de sus antecesores ó, simplemente, que no conocen y puedan resultarles de interés.

¡ Nada más, amigo/a !. Gracias por estar con nosotros, con su familia y su sempiterno recuerdo.

HERMANADAS.

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M A N Z A N A R E S, en La Mancha.

domingo, 17 de febrero de 2019

205). RELATOS PEDRO VILLARROEL. MANZANARES 1912: EL PASTOR NO ABANDONA A SU REBAÑO.



El 14 de Agosto de 1799, el dictamen del Consejo de la Orden Calatrava parecía dejar claro que el turbulento comienzo de la trayectoria vital en Manzanares de Frey Don Pedro Alvarez de Sotomayor había terminado…y que, definitivamente, quedaba confirmado como párroco; enseguida se pudo comprobar, comenta D. Cosme al inicio de esta crónica, que los atribulados miembros de nuestro clero, todo el paisanaje de Manzanares,y el propio Sotomayor, iban a padecer una nueva incertidumbre a ese respecto…

Y es que, solo dos semanas después de esa ratificación del Consejo, el 31 de Agosto de 1799, el mismo y recitado Consejo, decide elegir a Sotomayor, (tras ganar, éste, la votación a que fue sometida una terna de clérigos de prestigio en la que D.Pedro, había sido incluido) para ejercer el rectorado del Colegio Mayor de la Orden Calatrava en la Universidad de Salamanca. La resolución del Consejo, sigue D. Cosme, explicaba la elección de D. Pedro Alvarez de Sotomayor y Rubio así;... con atención a las particulares prendas del juicio, literatura y prudencia que concurrían en el propuesto y eran tan convenientes a las críticas circunstancias en que se hallaba el colegio”… Sin embargo, continua D. Cosme, aunque es probable que fueran esos méritos de Sotomayor los que, realmente, motivaron su designación, y es la versión oficialmente admitida, no faltaron entonces, ni faltan hoy, argumentos algo más maledicentes o malévolos para explicarla; en la línea que, quizá, alguna autoridad local influyera para intentar quitarse de en medio a un personaje tan incomodo y reivindicativo, mediante ese proceder bien conocido y, frecuentemente, utilizado, dice jocoso D. Cosme, de “ascender” a alguien, a la vez que se le “quita de en medio”…

Y, es que, además de lo que ya sabemos de la manera directa, concreta y determinada con la que planteaba sus demandas y proyectos a las autoridades locales –prosigue D. Cosme- Sotomayor, una vez reconfirmado como pastor de Manzanares, no cambió un ápice esa manera de actuar….y, atribulado como estaba en relación a la gran mendicidad existente en la villa, nada más ser ratificado, advirtió que la financiación de la Encomienda a su parroquia, resultaba manifiestamente insuficiente… y, ni corto ni perezoso, instó al mismísimo comendador, el infante D. Antonio Pascual, a que aumentase esa congrua de manera sustancial… Parece que el infante, inicialmente, no accedió a ello, y se molestó por la insistencia contumaz de D. Pedro… Por eso, nada de extraño habría en que tuviese cierta verosimilitud la hipótesis malévola del “ascenso” de Frey Sotomayor a un cargo mucho más relevante en Salamanca; ”recomendado”, quizá por el mismo Comendador, concluye su discurso, sonriendo, D. Cosme… Y fijese si era contumaz Frey Sotomayor, continua D. Cosme, que aun teniendo ya en su poder el nombramiento para el rectorado salmantino, el 13 de Septiembre de 1799, sorprendió al Comendador, solicitándole, oficialmente, su demanda de aumento de la congrua antes citada…

D. Antonio Pascual, debió quedar perplejo, y aunque siguió sin acceder a la magnitud de la demanda de D. Pedro, no le quedó más remedio que mostrar algún pequeño gesto, ordenando que, a partir del día 8 de octubre, se donase a la parroquia, desde los almacenes de la Encomienda, con 250 fanegas de trigo, y 50 de centeno, para su reparto a los indigentes de la villa. …Sotomayor, entendió este gesto como algo casi ofensivo, pues él, exigente como era en temas de caridad hacia los pobres, era perfecto conocedor de la riqueza de nuestra Encomienda, no estaba dispuesto a conformarse con esas pequeñas migajas, totalmente insuficientes para los muchos indigentes que pululaban por la villa... Mucha gente piensa, entre los que me incluyo, sigue D. Cosme, que este episodio influyó decisivamente en el ánimo de Sotomayor, que empezó a sospechar, entonces, que su nombramiento como Rector en Salamanca, tal vez encerraba el malsano intento de alguna gente decidida a separarlo de Manzanares; y, quizá, fue esto lo que encendió en su espíritu, por primera vez, el deseo de evitar esa separación…

Foto antigua de Martos (Jaén).


Empezó a ver como un reto personal la situación de nuestra villa y los problemas que tenía con algunas autoridades,…, y en consecuencia con ello, en lugar de intentar marcharse de Manzanares, comenzó a buscar la manera de quedarse, asumiendo e interiorizando lo que entendía como obligaciones naturales de su acción pastoral, que le instaban a luchar por lo que consideraba justo para su rebaño, concreta, lírico, un D. Cosme, admirativo hacia la personalidad de Sotomayor;… Y esto que le comento, amigo cronista , es algo que se puede deducir, o pensar que así pudo ser, por los hechos que, a continuación, vamos a ir conociendo... En un primer momento, Sotomayor, obediente y disciplinado, como también era, el 4 de Octubre de 1799, redactó un escrito, dirigido al Consejo,, que decía:.... “cuyo nombramiento acepta en debida forma, con arreglo a derecho y especialmente según las definiciones de la Orden, práctica de ella y providencias del Consejo dadas sobre el particular y terminaba dando al mismo tiempo las gracias a V.A. por la consulta con que se ha dignado favorecerle para dicho empleo”…

D. Pedro viajó entonces a Madrid, para preparar el nuevo destino y, probablemente, por esa nueva certidumbre que anidaba en su espíritu, días después, el 23 de Octubre de 1799, envía otro escrito al Consejo en el que mostraba su preocupación por la situación que dejaba en Manzanares, desprovista de su párroco en los tres años venideros, y en un estado parroquial muy necesitado… para, enseguida, añadir algo que quedará en esta historia bien como algo propio del afecto a Martos de Sotomayor, o como una sutil estrategia de D. Pedro ante el Consejo, para lograr lo que ya rondaba en su cabeza, permanecer en Manzanares… Resulta que la parroquia de Martos, Santa Marta había quedado vacante, al ser destinado Frey Bullido, su párroco en ese momento, a la villa de Abanilla,.

Así las cosas, Sotomayor, pidió al Consejo que se le adjudicase su amada parroquia de Santa Marta, sin los problemas de Manzanares, y que podía aguantar mejor que nuestra villa los tres años que habría de estar sin párroco titular. De esa manera, en nuestra parroquia de Manzanares, habría de nombrarse, ya, un nuevo párroco titular que pudiera atender las muy perentorias necesidades existentes, que, a su juicio, no podían quedar aparcadas durante tres años…Bien sabía Sotomayor, continua D. Cosme, por todo lo que había sucedido solo dos meses antes, que este tipo de trueque no iba a ser aceptado por el Consejo…y, además, en este caso, de ser admitido, al menos, él, volvería a su amado Martos… Pero hay algo que nos hace pensar que Sotomayor contaba con esa negativa, y que, en su estrategia, estaba mantener su nexo con Manzanares. En su escrito, D. Pedro, introdujo, después, unos párrafos muy bien pensados, hacia lo que era la sensibilidad propia del Consejo en su toma de decisiones, que nos inducen a pensar que permanecer en Manzanares, era su verdadera intención…. 

Comentaba que, de no ser posible la pretensión de su vuelta a Martos (con lo que, probablemente, “animaba” al Consejo a tomar la decisión habitual en estos casos), y aunque en Salamanca, en lo particular, él iba a vivir una situación amable y cómoda para su persona, no podía dejar de pensar en la mala situación que quedaba Manzanares, y pedía al Consejo el favor de permitirle, a fuer de la carga personal y viajes que iba a suponer, pero que él asumía de buen grado, compatibilizar el Rectorado de Salamanca con la parroquia de Manzanares, en la que solo había podido sentar las bases de las muchas reformas que precisaba.. y seguía escribiendo, que era evidente que tres años sin párroco titular eran excesivos en esa situación, donde además estaba prevista la visita a la villa del Arzobispo de Toledo… 

Parroquia Asunción.

No era, a su juicio, muy conveniente su ausencia en ese momento, dejando la parroquia en las manos de algún ecónomo de la Orden, desconocedor de ese estado de cosas…. El Consejo, pasó el escrito al fiscal encargado de estudiarlo, y el 30 de Octubre, éste, contestó en la línea que había previsto Sotomayor en su estrategia…. Inicialmente, el fiscal decía que no era posible el trueque de curatos, ya que estos precisaban de la reglamentaria oposición…Y en la segunda parte de su respuesta, asumía los argumentos de Sotomayor, sobre la pertinencia del momento para que, en función del complicado estado de nuestra parroquia, éste, pudiese compatibilizar el rectorado de Salamanca con la parroquia de Manzanares, …“mordiendo el anzuelo” que Sotomayor había introducido en su carta,… al afirmar el fiscal que:..“consideraba a Sotomayor muy conveniente para las reformas que necesita Manzanares y, sobre todo, que su presencia podía ser de gran utilidad en la visita del Arzobispo de Toledo a nuestra villa”…. Finalmente, terminaba su escrito, alabando a Sotomayor al recomendar todas sus pretensiones de la siguiente manera… “El Consejo tendrá presentes las recomendables circunstancias y loable celo (de Sotomayor) en beneficio de aquella feligresía y parroquia, en bien de la Orden, y los méritos que contraiga nuevamente en el desempeño de estos importantes encargos para los ascensos a que aspire”… Así la cuestión, sigue D. Cosme, el Pleno del Consejo de las Ordenes , que se reunió al día siguiente, atendió parcialmente, la propuesta del fiscal, escribiendo lo siguiente:.. “No hay lugar a las pretensiones de Frey D. Pedro Alvarez de Sotomayor, a quien se encarga que para el tiempo de la visita eclesiástica que ha de practicarse en Manzanares proporcione su residencia en aquella villa, y que durante su ausencia en Salamanca facilite al teniente que deje nombrado los conocimientos e instrucciones que juzgue convenientes para conservar el buen orden que desea en su iglesia”,… “el Consejo tendrá presente el merito de este párroco para sus pretensiones en lo sucesivo”.


De este modo, a pesar de la ambigua respuesta del Consejo, quedaba claro que Sotomayor había conseguido mantener su adscripción a Manzanares, junto a su destino de tres años en Salamanca, quizá no con la plenitud que pretendía D. Pedro, pero si logrando que ese nexo de unión no quedase roto… unión intermitente, pero que habría de ser suficiente, para que, con el decisivo empuje de nuestro pueblo, terminase por ser definitiva…algo de lo que hablaremos en el siguiente relato, ya que este ha ido de bastante para dejar en suerte, el como nuestro gente de Manzanares terminó el trabajo que había iniciado Sotomayor, en asegurarse, para si mismos, para toda la feligresía del pueblo, el cuidado definitivo de su insigne Pastor…



sábado, 16 de febrero de 2019

204). RELATOS PEDRO VILLARROEL. MANZANARES 1912: SALUD Y QUERENCIA CUESTIONAN AL PASTOR



No se asuste por el encabezado que quiero darle a esta crónica, querido reportero, me dice D. Cosme para comenzar este relato…Ciertamente, sigue, es difícil encontrar un ser humano con los extraordinarios y firmes principios morales y personales de Frey Don Pedro Alvarez de Sotomayor, pero a lo que quiero aludir con ese título, es a los grandes problemas que tuvo D. Pedro en Manzanares, en ese año final del siglo de las luces, que fue también el primero de su larga travesía vital en nuestra villa...

 Y es que, siendo cierto que esa intensa y larga peripecia de Sotomayor en Manzanares, sigue D. Cosme, no dejó nunca de estar plagada de cuitas y dificultades, desde su llegada a nuestra villa, ese último año del Siglo Ilustrado, su primero en Manzanares, “se llevó la palma” en ese aspecto, al extremo que estuvo a punto de abortar, casi antes de iniciarse, la que habría de ser la trayectoria vital más importante y trascendente de un pastor espiritual en la villa de Manzanares, la de Frey D. Pedro Alvarez de Sotomayor. 

Ese primer año, 1799, Sotomayor tuvo numerosos problemas en su actividad pastoral y en sus relaciones con el concejo y otras autoridades del Consejo de las Ordenes, que repercutieron hasta en su salud... Nada más llegar a Manzanares, sigue D. Cosme, y tras su incorporación real a nuestra villa, en Abril o Mayo de aquel lejano 1799, comenzaron los problemas de Frey Sotomayor, por el desordenado estado de la parroquia de Manzanares en aquel tiempo. En todo caso, y así las cosas, el 27 de Junio de 1799, tuvo lugar el acto solemne de recepción oficial de Sotomayor en la catedral de Manzanares… Ese día histórico, D. Francisco Antonio Nuñez Prieto, rector por entonces del cabildo, hizo leer la solicitud del nuevo párroco acerca de su toma de posesión… Terminada la lectura, desde el cabildo se le preguntó a D. Pedro Alvarez de Sotomayor “si conocía, y si se hacía cargo de sus obligaciones en la Comunidad a la que se incorporaba como párroco”…, a lo que, Frey Sotomayor, lacónicamente, respondió “afirmative”…con lo que, de manera automática, quedó confirmado como máximo pastor de la villa de Manzanares de la Mancha.. 

Meses después, en octubre de 1799, Sotomayor escribe al Consejo de Ordenes lo siguiente: …“El pueblo de Manzanares, al menos de diez años a esta parte, en lo formal no ha tenido párroco, pues el antecesor, por sus achaques y avanzada edad, todo lo fiaba a los tenientes.., el exponente lo encontró todo en el mayor desorden; desde su ingreso en el curato ha procurado a costa del mayor trabajo poner en orden aquella feligresía como es notorio, aunque no completamente por ser obra de más tiempo”. A este tiempo, Frey Sotomayor ya había tenido ocasión de mostrar en la villa su beligerancia a favor de los pobres y enfermos, cuando, al hacerse cargo de la muy deficiente situación del hospital de Altagracia, del que, como párroco, formaba parte de su patronazgo, se quejó de ello a sus responsables, al cabildo y al Consejo de las Ordenes… y, si bien –sigue D. Cosme- solo recibió, por única y desabrida respuesta, que fuese él, como uno de los patronos del hospital, quien se responsabilizase de administrar lo que había, no dejó de luchar, en sus primeros tiempos de estancia en Manzanares, por mejorar las condiciones del hospital, y lo hizo a base de obtener, como no se había visto hasta entonces en la villa, limosnas de la feligresía…. 

Este episodio, del primer tiempo de Sotomayor en Manzanares, le dio pie a D. Pedro para mostrar de inmediato un discurso determinado en sus homilías, donde siempre dejaba claro que la caridad cristiana, no era algo voluntario, sino imprescindible y obligatorio para un buen cristiano. Para Sotomayor, él que tenía más, venía obligado a compartir con quien tenía menos y, en eso, era inflexible y contundente. Este discurso, en aquel tiempo, era un mensaje a veces difícil de asumir por mucha gente, pero la firmeza y solvencia en los planteamientos de Sotomayor, su brillantez en la transmisión de la doctrina cristiana y su capacidad de liderazgo, le granjeó, muy pronto, el respeto y la admiración de su feligresía, en este, y en otros aspectos pastorales de su actividad...

Grabado del Stmo. Cristo del Perdón de Manzanares, año 1674. Autor: Marcus Orozco.

Por otro lado, en el desarrollo de las cuestiones parroquiales que tuvieran que ver o compartieran, de algún modo, responsabilidades con el Concejo, D. Pedro también dejó claros indicios de su personalidad desde los primeros tiempos de su llegada…De hecho, prosigue D. Cosme, en un principio, los regidores y miembros del Concejo de la villa, se mostraron sorprendidos e, incluso, vieron con cierto recelo y preocupación, la rápida, intensa y determinada actitud que mostraba D. Pedro en cualquier caso que se trataba entre parroquia y concejo… Ya hemos comentado el asunto del Hospìtal de Altagracia, y la queja inmediata que dió Sotomayor de sus carencias al poco de llegar a la villa, pero es que, en otros muy diversos temas, también hubo sus más y sus menos… Por ej, continua D. Cosme, hemos visto también, como Sotomayor se quejó al Consejo de la Ordenes de la situación parroquial, cuyo desorden y falta de control, seguramente hizo que, con frecuencia, competencias de la parroquia fueran invadidas por el concejo, o estuvieran al descubierto, cuando él se hizo cargo de la misma… Ante esa situación, Sotomayor fue muy claro a la hora de recuperar y defender para la Iglesia y su curato las que eran, de manera exclusiva, competencias parroquiales,.. en tanto que comenzó a exigir al Concejo cumpliese aquellas obligaciones que tenía con la Parroquia… que estaban descuidadas, no controladas o, simplemente, ni se cumplían, por la situación de desorden y falta de autoridad en la iglesia local, en el tiempo anterior a su llegada a Manzanares…

Sin duda, dice D. Cosme, en sus primeros difíciles meses en Manzanares, hubo momentos tensos y complicados entre Alvarez de Sotomayor y el Concejo, pues la personalidad determinada de D. Pedro, su claridad en los conceptos, la urgencia de algún tema y el convencimiento que tenía en sus propias razones, posiblemente, le llevaban a mantener un discurso tajante, convincente y bien estructurado, pero quizá muy exigente, en cuanto rapidez de acción y resultados, para sus interlocutores del Concejo… quienes, seguramente, dije jocoso y retrancoso, D. Cosme, manchegos como eran, estaban imbuidos, muchos de ellos, de una “campechanía natural”, rayana con frecuencia en cierta “galbana sanchopanzesca”,..una característica que adorna a mucha de la buena gente de nuestra tierra, para las que, sigue D. Cosme con su retranca, el tiempo de reacción ante cualquier propuesta no es nunca algo primordial… 

Pero, sigue.., a la percepción del inquieto y activo nuevo pastor de Manzanares, eso debió resultar desesperante, al extremo que le produjo un estado de ansiedad y desasosiego que, como veremos, repercutió en su propia salud, y estuvo a punto de motivar que nos dejara el mismo año de su llegada a nuestra villa… Por fortuna para Manzanares, mi querido reportero, continua D. Cosme, eso no sucedió, tras las diversas peripecias y gestiones habidas al respecto, que, finalmente, certificaron la permanencia en Manzanares de Frey Sotomayor.. Todo eso, también se lo contaré, para que usted lo recuente en el próximo relato, por su curiosidad, como por la trascendencia que pudo tener para Manzanares, que Sotomayor se hubiera marchado al poco de llegar… Seguro que nuestra historia posterior, sigue D. Cosme, habría sido muy distinta, si Sotomayor hubiera dejado nuestra villa antes de concluir aquel último año del siglo ilustrado, en el que llegó a Manzanares... Pero lo cierto fue que, pasado un poco más de tiempo, las cosas cambiarían totalmente, y aunque nunca sabremos las razones últimas de ese cambio, en mi opinión, sigue D. Cosme, y haciendo uso de algunos datos de la tradición oral recontada, generación tras generación en el siglo XIX, y también por lo que se puede deducir de otros episodios que, en distintos momentos, protagonizó Frey Sotomayor en Manzanares, la inteligencia natural de D. Pedro, le llevó a comprender y a entender muy bien, las características psicológicas de nuestro pueblo y sus gentes,… Esa forma manchega de ser, tan genuina de Manzanares; que, aparte de la ” campechanía”, considerada antes, quizá, origen de bastantes de las cuitas iniciales de Sotomayor, es, también poseedora de otras muy grandes valores y de pequeñas imperfecciones.. Siempre fuimos gentes muy solidarias y generosas entre los paisanos, y con quien necesita ayuda, muy respetuosos con las jerarquías civiles y eclesiásticas… pero, a la vez, muy autosuficíentes y muy celosas y ocultistas de lo propio, (casi siempre más que por avaricia, o miedo a perderlo, por aquello del “que dirán”), lo que nos hace, con cierta frecuencia, desconfiar del “forastero” que llega, antes de conocer sus intenciones, tal como creo, incide D. Cosme, pudo ser el caso de D. Pedro Alvarez de Sotomayor.. Cuando él comprendió, y se hizo cargo, de ese carácter nuestro, sin variar ni un ápice sus exigencias, que estaban bien fundamentadas en las leyes eclesiales y civiles vigentes, con un hábil discurso, muy bien adaptado a lo que pedía esa psicología manchega tan nuestra, se mostró al concejo, al igual que había hecho con la feligresía común de la villa, no como un contrincante reivindicativo, sino, también, como el pastor de todos ellos… su referente espiritual, haciéndoles ver que lo que les pedía era algo sencillo y normal, cumplir el compromiso que, como cristianos, tenían con la Santa Madre Iglesia, representada, para ellos, en la Parroquia de su pueblo, a la que debían ver, más como feligreses que como dirigentes. La brillantez discursiva de D. Pedro, continua D. Coisme…en torno a ese argumentario doctrinal, hizo todo lo demás, consiguió en poco tiempo todo lo que reivindicaba del concejo para la parroquia, y se ganó el respeto y admiración de todo su pueblo, (pobres y poderosos), que asumieron la jerarquía moral e intelectual del párroco… algo que, además, explica muy bien que Sotomayor, no solo se erigió entre su pueblo como gran pastor espiritual, sino que se convirtió, también, en el líder político-social del pueblo, lo que se mostraría de manera palmaria y evidente en los primeros años de la centuria que se avecinaba, cuando los durísimos tiempos de la invasión francesa de España y la subsiguiente Guerra de la Independencia.

Pero de todo eso, querido cronista, de la importancia y relevancia que tuvo nuestro insigne párroco en Manzanares, tendremos ocasión de comentar en múltiples otras crónicas que habrán de sucederse. De momento puede dar por concluida esta, que fue ya de bastante para explicar mucho de cómo era D. Pedro Alvarez de Sotomayor, y como se ganó a su pueblo…, y que no quiero que concluya usted sin dejar aviso a sus lectores de la que a continuación tendrán ocasión de leer, acerca de esos apuntados problemas de salud que sufrió D. Pedro al poco de llegar a Manzanares, que merecen por si solos un relato, por la curiosidad de las descripciones galénicas, escritas al tiempo y a la altura de ese salvífico arte, a finales del Siglo Ilustrado…


viernes, 25 de enero de 2019

203). RELATOS PEDRO VILLARROEL. MANZANARES 1912: ILUSTRE PASTOR… AL FIN DEL SIGLO ILUSTRADO.


Estaba en su ocaso el Siglo de las Luces. -inicia así de lírico D. Cosme el relato- querido amigo, cuando apareció en nuestra villa uno de los personajes más relevantes de la historia de este gran pueblo. ni más, ni menos que Frey D. Pedro Alvarez de Sotomayor, quien habría de ser Párroco de Manzanares y Pastor espiritual de sus gentes en tiempos decisivos de la historia de España, cuando la invasión francesa… 


Tendremos ocasión de conocer, sigue D. Cosme, las muchas veces que hablaremos de él en próximos relatos, que no solo era la máxima autoridad de la Iglesia local en aquel proceloso tiempo; fue, además, por su enorme inteligencia y capacidad de sobrellevar y controlar situaciones difíciles a favor de muestras gentes, el auténtico y principal líder político-social de Manzanares en las dos primeras décadas decisivas del Siglo XIX… Y nada más exacto que el título del relato, continua D. Cosme, ya que el ilustre Pastor que fue de nuestra villa, D. Pedro Alvarez de Sotomayor, tomó posesión de nuestra Iglesia local, como su Cura Rector, el 22 de Enero de 1799, último año de ese que se conoció para la historia como el Siglo Ilustrado o Siglo de las Luces. Y puesto que aún estamos en la disertación de ese siglo de luces, lo que habremos de hablar ahora, irá referido en exclusiva a ese último año de la centuria ilustrada que, por cosas peculiares del destino, fue el primero de Frey Don Pedro Alvarez de Sotomayor en la villa Manzanares de la Mancha…
 
Antes de referirnos a ese año, sigue D. Cosme, es conveniente hablarle de los datos más relevantes en la biografía previa de D. Pedro Alvarez de Sotomayor, que nos explican mucho del carácter y forma de ser de este extraordinario ser humano… y, también, de cómo el destino de su trayectoria vital, le trajo, finalmente, a Manzanares en un proceso no sencillo, que estuvo a punto de abortarse, además, al poco de su llegada a nuestra villa. ese mismo año de 1799… Frey Sotomayor, continua, había nacido en Lucena en 1763, en el seno de una familia noble de esa ciudad cordobesa, muy religiosa, que imbuyó el mismo espíritu al pequeño Pedro. Como era bastante normal en muchas de las familias hidalgas de aquella época, la infancia del pequeño Pedro transcurrió feliz y sin grandes problemas, aunque desde sus primeros años, por deseo familiar, y parece también que por una cierta inclinación personal, dedicó mucho tiempo a los estudios religiosos… 

Antigua imagen de Nuestro Padre Jesús del Perdón.

Se sabe que, en su infancia y juventud, tenía una particular devoción a la imagen bellísima de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Lucena, conocido como “El Viejo”.., y esto, que no forma parte de la historia de Manzanares, viene a cuento, sigue D. Cosme, por las similitudes de esa imagen con nuestro Cristo Arrodillado del Perdón, lo que no pasó, ciertamente, inadvertido a D. Pedro cuando arribó a Manzanares, y se percató que la imagen más devocionada en la villa se parecía mucho a la de su “Viejo”. Ese joven feliz, que era Pedro Alvarez de Sotomayor, en sus años de Lucena, siguió esa vida muy orientada a la religión, de la que no se sabe mucho más, pero que terminó cristalizando su camino personal en 1784, cuando, con veinte años de edad, recibe el documento escrito, que certifica, para la historia, la superación por el joven Pedro Alvarez de Sotomayor de las pruebas necesarias para profesar como sacerdote en la Orden de Calatrava… comenzando a perfilarse su destino, y también el que, en lo particular, terminaría por conducirlo a nuestro pueblo…

Superadas esas pruebas, al parecer con gran brillantez, Sotomayor hizo los votos correspondientes a ese proceso, con particular referencia al de pobreza, algo que siempre tuvo muy presente, y que explica su intensa dedicación e implicación en las cuitas y problemas de los pobres y menesterosos, que caracterizó toda su trayectoria vital… Desde aquel 1784, vistió el hábito cisterciense de la Orden Calatrava, contándose que, muy pronto, los rectores de la Orden que le iban conociendo, quedaban admirados de las virtudes, inteligencia natural y dedicación del neófito Sotomayor… destacando enseguida, también, por su capacidad natural de liderazgo, lo que, prosigue D. Cosme, se concreta en la obtención de su primer cargo oficial en 1790, al ser nombrado titular de la parroquia de Martos, en la provincia de Jaen… 

Allí, continua D. Cosme, Frey Sotomayor, se encontró muy a gusto en su labor pastoral, haciéndose muy querido entre su feligresía durante nueve años, hasta que, en 1799, es designado por oposición cura párroco de Manzanares... Pero, amigo cronista, esa llegada a Manzanares no fue nada sencilla en sus preludios, por lo que ahora voy a relatarle… Los martenses, sigue D. Cosme, “enamorados” de su párroco intentaron por todos los medios el retorno a su pueblo de Sotomayor, enviando, el 20 de Julio de 1799 (cuando D. Pedro estaba ya en Manzanares), un escrito a la Orden Calatrava, donde destacaban con singular acierto, las mejores virtudes de Frey Pedro Alvarez de Sotomayor, entre las que mencionaban, como enseguida veremos, su atención concienzuda a los pobres, la propensión de ayuda a presos y enfermos, y su extraordinaria capacidad docente de la enseñanza doctrinaría… Ese documento, que figura en los archivos históricos de la Orden, y en el que se pide la continuidad de Sotomayor en Martos, vale la pena ser referido aquí, continua D. Cosme, por lo bien que destaca la virtudes y valores principales de Sotomayor, pero también porque da constancia escrita, y por tanto histórica, al hecho en si,.. 

Decía, entre otras cosas, que pedían su retorno porque: “… les causaba el más doloroso sentimiento su traslado a la villa de Manzanares, atendiendo a su notoria buena conducta,… sus moralidades…y la exactitud con que procuró llenar el considerable cargo de su ministerio, mirando con el mayor esmero a pobres, enfermos y encarcelados… y promover la enseñanza de los niños… en los primeros rudimentos de nuestra santa fé”…. 


Sotomayor, sigue D. Cosme, sensible a estas demandas de los que, hasta hacía muy poco, fueron sus feligreses, y habiéndose sentido, él también, muy a gusto e integrado en Martos, a más de estar pasando muchas dificultades en sus primeros tiempos en Manzanares, (algo que tendremos, pronto, ocasión de conocer),… hizo también sus propias gestiones ante la Orden, para intentar retornar como párroco a Martos,…. Pero, la Orden de Calatrava, muy estricta en sus normas y reglas, no encontró motivos suficientes para ese retorno, y reconfirmó a Frey Don Pedro Alvarez de Sotomayor, como párroco de nuestra villa de Manzanares, no accediendo ni a la petición de los martenses, ni a la de Sotomayor... 

D. Pedro, quedó reconfirmado, de manera oficial, como cura rector por oposición de la parroquia de Manzanares., cuando tenía 35 años de edad, en plena madurez vital y espiritual y presumiendo de buena salud… Los siguientes 23 años, prosigue D. Cosme, enfatizando su discurso, por tanto, y para suerte de nuestra villa, Frey Pedro Alvarez de Sotomayor, ejercería como gran pastor de de Manzanares, siendo, sin duda alguna, importantísimo en el devenir espiritual de nuestros paisanos de aquellos años, pero también de algo que, en principio, no estaba previsto, y que ocurrió por mor de los aconteceres que habrían de sucederse en los primeros años del Siglo XIX en España.. y, muy en particular, en Manzanares, cuando la ocupación del territorio español por las franceses, y la subsiguiente guerra de la independencia que tuvo lugar a continuación… Y fue en ese difícil tiempo, y en esos años tan duros y procelosos, cuando destacó enormemente, entre todas las personalidades de su tiempo en Manzanares, la figura de Frey D. Pedro Alvarez de Sotomayor, que se erigió en protagonista principal de todo lo que ocurrió en la villa de Manzanares de La Mancha...Y hay que decir, sigue enfático D. Cosme, como también tendremos ocasión de conocer en relatos que han de llegar, que Sotomayor trató los numerosos, enjundiosos y gravísimos asuntos político-sociales que aquí tuvieron lugar, con una gran inteligencia y capacidad estratégica, en cada problema que tuvo que abordar, obteniendo casi siempre el mejor resultado de los posibles para las gentes de su pueblo.

Y creo llegado el momento, comenta Don Cosme, de acabar este relato acerca de la irrupción en la villa de Manzanares, en el ocaso del siglo de las luces, de quien fue su principal personaje en los años inaugurales del siglo XIX, que estaba a punto de comenzar.. Ya hemos explicado bastante de lo más importante que constituía la personalidad de ese insigne ser humano que fue D. Frey Pedro Alvarez de Sotomayor, pero aun nos queda por conocer las dificultades iniciales que tuvo, tanto pastorales como personales…y que influyeron, incluso en su salud, durante el primer año de su estancia en Manzanares.. Y de todo ello, de los problemas que tuvo al inició de su acción pastoral en nuestra villa, con las autoridades del concejo y otras instancias, así como de esos problemas que tuvo en su salud, concluye D. Cosme, le hablaré en el próximo relato, tanto por la intensidad y determinación con que trató sus cuitas con las autoridades de la villa, (lo que muy pronto le granjeó la admiración y el respeto de todo el pueblo, y del mismo Concejo y otras autoridades),….como por la curiosidad de muchas de las cosas que al respecto de su salud dejó escritas el galeno que le atendió en Manzanares, y que estuvieron a punto de abortar, antes casi de iniciarse, en ese mismo año 1799, la que sería extraordinaria trayectoria vital del insigne Frey D. Pedro Alvarez Sotomayor, en la no menos insigne villa de Manzanares de la Mancha…


martes, 22 de enero de 2019

202). RELATOS PEDRO VILLARROEL. MANZANARES 1912: SEMBLANZA DE UNA VILLA ILUSTRADA.


Quiero darle ahora, amigo reportero, inicia D. Cosme la crónica, una visión de cómo era el pueblo y sus gentes al final de ese Siglo de luces. Y, para ello, una vez más, me apoyaré en las descripciones que el cura de la villa D. Francisco Camacho y Zarrascon, rubricó en mayo de 1789, al lenguaje de la época. Así pués, sin más, vamos a ello...


En el primer apartado de su semblanza de Manzanares, el cura Camacho, escribe: “Su vecindario se compone de mil seiscientos quarenta y dos vecinos, de los quales son utiles o pecheros los un mil ciento setenta y dos…. “Y, comenta D. Cosme, “pechero” es como se conocía a las gentes plebeyas que quedaban obligados a “pechar” (pagar impuestos) por su trabajo, de lo que estaba exenta la nobleza, Por otro lado, por ese censo sabemos que la cifra total de habitantes de Manzanares había aumentado desde los 5.571 censados por el Catastro de Ensenada, a los más de 6.800 de ese 1789.

En su relato, el cura Camacho y Zarrascon, sigue D. Cosme, da unas pinceladas sobre el origen de la villa y su castillo, como sabemos probablemente equivocados en cuanto a fechas, fundadores, y herederos de estos…pero nos da una buena referencia escrita de cómo era la estructura del castillo….y como estaba configurado a fecha de 1789 . 

“Fundase el castillo y fortaleza de esta villa en el año de mil ciento noventa y nueve por el comendador de Calatrava frey don Martin Martinez. Cuia fundacion es de terraplen, sus murallas de dos varas y media de fondo o grueso, un foso alrededor, cerca y barbacana, dos cubos en las esquinas del septemtrion y poniente, una torre que dicen del homenaje al mediodia y ay denominan plaza de armas, con vista al citado rio y vega.... En un segundo párrafo, Camacho se refiere a como era el castillo en 1789:..“En lo interior de esta forlaleza o castillo se han fabricado varias oficinas de graneros o camarages para el recogido y conservazion de los granos de todas especies, tocantes a las dos terceras parles de diezmos de los frutos de este vecindario y sus derramas, ademas de lo privativo; de modo que conservava en este año próximo pasado de ochenta y cinco veinte y tres mil fanegas”. 



El cura Camacho, sigue D. Cosme, hace también extensa descripción del Patrimonio eclesial de la villa, en 1789, y de su curato, que yo le resumo en entresacados…
…“Su parroquia tiene adbocación de Nuestra Señora de Altagracia, en la que hai fundado un cavildo eclesiástico con la adbocacion de los Santos Apostoles San Pedro y San Pablo; el que se compone de veinte y quatro sacerdotes, que hoy se. halla completo y además hay otros tres sacerdotes y siete ordenados”….“Tiene esta parroquial en su altar mayor un retablo magnifico y de admirable escultura, y en la puerta principal, que mira al mediodia, un portico especialisimo, como lo expreso nuestro catolico monarca don Felipe quarto al paso de las Andalucias…”. “Intramuros hay dos conventos, uno de religiosos carmelitas descalzos, provincia de Santa Ana, de magnifica planta, aunque sin concluir.en el que se halla la prodigiosa imagen de Nuestra Señora del Carmen, a la que tiene suma debocion todo este pueblo; el otro de religiosas de la Purisima Concepcion franciscas, provincia de Cartagena, sugetas a la religion francisca observante”. ..”Hay intramuros seis hermitas,…”...

En relación a las gentes de la villa y sus vidas, sigue D. Cosme, el cura Camacho, se centra en describir las actividades laborales, productivas y culturales, más comunes o más importantes de los manzagatos y algunas de sus cuitas…. de todo ello, mi querido cronista, me permito entresacarle estos textos, por su elocuencia o curiosidad: El cura Camacho y Zarrascón, sigue D. Cosme, empieza describiendo la agricultura de la villa, y muestra las tareas del campo como su principal actividad laboral y económica, dando unas cifras que indican que la mayoría de esos 1.172 pecheros de Manzanares se dedicaban a esas labores propias de la agricultura,..…“Esta villa tiene por frutos singulares la calidad de trigo y candeal, que excede a las de su comarca; igualmente algún genero de manzana y ciruela especial, asimismo toda especie de legumbre y verdura, de gusto especial; abunda también de los demas efectos de granos, como son cevada, centeno, algún panizo y abena. Y de todas estas especies es su regular cosecha anualmente, computado por un quinquenio, como ciento y veinte mil fanegas, poco mas o menos, no disfruta otros frutos de especie alguna.” ... “y por lo respectivo a cañamazos cultivaran como unas cien arrobas, pues la maior parte del travajo y exercicio de este pueblo se reduce a la agricultura como queda dicho, y al jornal de azadon por tener su termino vastante viñedo con algunas olivas; de modo que por lo respecto a aceite coge poco mas de lo necesario para su consumo, y por lo respecto a vino sera su cosecha anual, por un quinquenio, como cinquenta mil arrobas”………. La vida en el campo era un trabajo de sol a sol, jerarquizado por categorias laborales de los intervinientes, con horarios, tareas y descansos, perfectamente reglados.

El Castillo, en el siglo XVIII.

A esta agricultura local, sigue D. Cosme, había que añadir por aquel tiempo algunas industrias, como por ej, la de la molinería; en torno, sobre todo, a los molinos situados al final de la madre nueva, complementada con varios molinos de tracción animal en el pueblo…Una potente industria de herreros y ferreteros, que se tornó pujante alrededor del incremento del tránsito viario por el recién creado camino de Andalucía, lo mismo que ocurrió con la hostelería…También era referente nuestra afamada industria tejera, que abastecía de tejas, ladrillos, baldosas y cal a Manzanares y a pueblos vecinos… Mascaraque, López de Pablos, Guerrero, Diaz Madroñero, Delgado y Medina eran apellidos muy conocidos en Manzanares por esa ocupación, como también lo era el ceramista Juan Moreno….Eran muy reconocidas las tres tahonas de pan de la villa, dos regentadas por los hermanos Clemente,.. Había dos o tres pozos de nieve, unas potentes caldererías para fabricar jabón o destilar alcohol… alguna que otra platería y la muy reputada chocolatería de Manuel Sánchez-Migallón….y junto a todos estos oficios reconocidos, teníamos una muy prestigiosa actividad de maestros zapateros…. A más, y en un rango menor, pero de buena producción, Manzanares tenía bataneros, cardadores, sastres y algún sombrerero. Barberos, sangradores, carreteros, cocheros y otros oficios completaban el elenco de labores no dependientes del campo... El cura Camacho y Zarrascon, sigue D. Cosme, resumió, sin embargo, de esta extraña y parca manera, toda esa actividad industrial. 

No tiene este pueblo fabrica ni manufactura alguna, pero sus avitadores de uno y otro sexo fabrican para su gasto y consumo, y alguna tal qual venta, paños, estameñas, estambrados, albornoces y demas efectos que la lana produce; y asimismo lienzos que denominan cerros por ser algo vastos, Y por lo respectivo a lana fabricaran anualmente como unas ochocientas a mil arrobas…”…..No goza este pueblo de feria o mercado alguno, y asi no tiene comercio de generas, extraccion ni recivo en cambios; pues solo goza de vastantes mercaderes o tendistas, asi de generos de telas como quincalla y especeria, pero todos se surten de los pueblos y ferias inmediatas”. 

No sabemos, sigue D. Cosme, por que el cura Camacho negó la existencia de nuestras ferias de agosto, ni por que resultó tan parco en todo lo demás. Quizá no gustase de la ostentación... o, tal vez, no quiso resaltar mucho las labores y las fiestas mundanas... o, quizá, simplemente, no dedicó mucha atención a esas cuestiones, para no alargar las descripciones …pero ciertamente llama la atención… Sea como fuera, dejó escritas así esas cosas,.. y también dejó escrito, lo que sigue, al referirse a las cuestiones educativas y culturales de Manzanares, Camacho, cita carencias en la enseñanza pública y la buena predisposición a las letras de los paisanos:… “Goza este pueblo del aula o estudio de grammatica con su preceptor, natural de el, titulo real por una fundazion de fincas para dar de valde a los naturales de el; ciua aula se compone en el dia de unos cinquenta estudiantes, y de ellos unos veinte de pupilage; entre ellos naturales y forasteros; con sumo aprobechamiento no solo en lo que toca a grammatica y lengua latina, sino tambien en la retorica y autores poeticos; esta aula es general en todo el año, sin mas suspensión que las de las comunes vacaciones. Los citados estudiantes asisten con su preceptor todos los domingos y dias de fiesta a la misa conventual y demás funciones de iglesia;todos los meses reciven los santos sacramentos de penitencia y eucaristia. Asimismo goza de dos escuelas de primeras letras, maestros ya de titulo real, con sumo aprovechamiento. Privadamente pasan la teologia moral en el convento de carmelitas descalzos de esta, y ya con algun sacerdote particular…. “ …“no tiene eleccion alguna en fabor de la enseñanza publica mas que la expresada de gramatica, y por tanto le hace suma falta un aula de filosofia, pues sus naturales son inclinados a las letras, y por falta de medios para costearlos fuera del poblado carecen muchos de sus acomodos…”

Luego, continua D. Cosme, el cura Camacho se refiere, para terminar su descripción de Manzanares a diversos aspectos, como: el gobierno de la villa, enfermedades comunes, algunos datos demográficos y otros de salud pública como el agua., y lo hace así:… “El goviemo politico y economico esta unido con el juridico, y asi todo reunido en la real jurisdiccion y cavanero governador de ella. Los privilegios de que goza quedan ya en sus respectivos lugares expresados".

.....“Las enfermedades que comunmente se experimentan en este pueblo son algunos tabardillos, calenturas ardientes y lo mas tercianas y su comun curacion es la abundancia de sangrías, continuazion de refrescos, algunos vaños y el especial especifico de la quina”...
 
“Seran sus anuales difuntos de cuerpos maiores y menores, regulados por un quinquenio, doscientos; y nacerán anualmente o por dicho quinquenio como unos trescientos…”

“ No se halla en este pueblo ni en su termino mas agua mineral y medicinal que la que queda citada y expresada en su respectivo lugar con el nombre de fuente de Siles”... 
Que es quanto mi ignorancia ha podido percivir en virtud de las diligencias que ha practicado y en vista de los papeles antiguos que he podido adquirir. Y para que conste lo firmo, Manzanares y maio 27 de 1789. Don Francisco Camacho y Zarrascon.

Y puesto que el cura Zarrascón rubricó así su crónica, haga usted lo propio con la suya, que ya fue de bastante para su cometido en mostrar una semblanza de la insigne y noble villa ilustrada de Manzanares de la Mancha, en el ya lejano final del Siglo de las Luces.




201). RELATOS PEDRO VILLARROEL. MANZANARES 1912: LA PLAZA LUCE… EN EL SIGLO DE LAS LUCES.


Mi querido amigo, estamos considerando las cosas más importantes de la villa de Manzanares en el Siglo de las Luces –comienza D. Cosme el relato- y hay que hacer mención a su Plaza Mayor, núcleo vital y espiritual de la villa, desde que se construyó en su contorno norte la imponente Catedral de Manzanares, y se trasladó allí el Concejo, ubicado hasta entonces en la Plaza de la Santa Cruz o del Matadero, (que de las dos maneras se conoce a esa Plazuela). Pero, ud sabe muy bien que todo eso aconteció en la primera mitad del Siglo XVI; y se preguntará, ¿por que hablar de la Plaza, en relatos del Siglo de las luces?.. la respuesta es sencilla…

Durante casi todo el siglo XVI, la Plaza Mayor de Manzanares estuvo en construcción. La Catedral se abrió al culto en 1521, pero hubo de reformarse y agrandarse en su crucero unos 30 años después, y volvió a necesitar obras tras el voraz incendio que arrasó su Altar Mayor el día del Corpus de 1571… Por su parte, la edificación del nuevo concejo y los edificios que, en aquellos tiempos, iban anejos al mismo, como por ej: el Pósito, los juzgados, la carnecería o la cárcel, cuya actividad y funciones dependían de los gobiernos locales, también se prolongó durante toda esa centuria, casi sin solución de continuidad; de modo y manera que, sigue D. Cosme, la Plaza estuvo en obras casi todo el siglo XVI y, aunque fue una brillantísima centuria en la historia de Manzanares, ciertamente, como Plaza, no pudo brillar al nivel de bullicio y vida que tuvo una vez asentados sus principales elementos... 

Llegó el Siglo XVII -prosigue D. Cosme- y la Catedral continuaba en obras, por dentro y por fuera, se tallaba el retablo mayor, y se estaba elevando su techumbre, al tiempo que se iniciaba la construcción de la nueva Torre... Además, pronto se vio que la Plaza recién nacida, quedaba pequeña para una villa en demografía creciente como la nuestra. De nuevo, hubo que hacer obras para agrandarla, y todo eso en un siglo de penurias, como fue el XVII; por eso, las tareas se prolongaron bastante, de forma que no fue hasta la segunda mitad de esa centuria, cuando quedó definitivamente configurada como una bonita plaza castellana, abierta y diáfana, con casas soportadas o volanderas en sus contornos, una amplia galería al frente del Concejo y los distintos inmuebles anejos a su actividad.

Poco pudo lucir la Plaza en aquellos tiempos miseros, -sigue D. Cosme- pues la segunda mitad del Siglo XVII fue la peor época del Reino, después de la unificación de su territorio tras la Reconquista; Epidemias, sequías y otras calamidades, parecieron conjurarse en una crisis general, que empobreció España.. Sin duda, fueron los peores momentos de la historia de Manzanares, que perdió una gran parte de su población, Al fin, llegó el Siglo XVIII. el llamado Siglo Ilustrado o de las luces… y fue entonces cuando, sigue diciéndome un enfático D. Cosme, el título del relato cobra sentido…”la Plaza Mayor de La villa de Manzanares de la Mancha lució como nunca en el Siglo de las luces”,,, y lo hizo, desde los comienzos de esa centuria, por el impulso que le dio de último Comendador Calatravo de la villa, Don Iñigo de la Cruz, Señor de los Cameros; personaje emprendedor y festivo, muy aficionado a los juegos taurinos y al teatro, de los que organizó muchos en la Plaza Mayor…

Fue por aquella época cuando más “balconcillos” existían en la fachada principal de la Parroquial, a la izquierda de su frontispicio, donde se sentaban el Comendador, el clero y las diferentes personalidades invitadas a los distintos eventos... El Señor de los Cameros fue un gran promotor de todos esos aspectos festivos, y a él se debe la constitución de las ferias y fiestas de Manzanares de Agosto, siendo 1723 el primer año en que se celebraron, en una época de prosperidad y desarrollo de nuestra villa, por su pujante viticultura y una potente industria ferretera…. El ferial, ocupó toda la Plaza Mayor y sus aledaños, lo que se repetiría, ininterrumpidamente, en años sucesivos, del 10 al 17 de Agosto, para hacer coincidir la Feria con el día de la Virgen de la Altagracia y de la Asunción, Patrona, entonces, de la villa. 




Tuvieron siempre gran solemnidad y pompa, haciéndose famosas y reconocidas en todas las villas vecinas y atrayendo a muchísima gente a la villa y a la Plaza, que se hizo, por ello, muy popular y reconocida en toda la región manchega”…. Durante todo el mandato de D. Iñigo de la Cruz, sigue D. Cosme, Manzanares era la villa de Calatrava que más festejos organizaba en su Plaza Mayor:.. piezas teatrales y, sobre todo, juegos taurinos. Esto contribuyó, aún más, a la popularidad de nuestra Plaza Mayor, que atraía a numerosos forasteros a los festejos que en ella se celebraban, con el consiguiente beneficio para el Concejo de la villa, pues, en general, el dinero que llegaba a Manzanares en cada fiesta, superaba al que salía... 

Quizá, fuera eso lo que motivó un famoso incidente entre el Concejo de la villa y la Parroquia, que ahora paso a contarle por su curiosidad, me dice D. Cosme… Este episodio, comenzó por una petición, el 16 de octubre de 1727, de fray Blas de Santisteban, prior de los padres carmelitas de Manzanares, al Consejo de las Ordenes, con el objeto de celebrar en la Plaza Mayor, la canonización de San Juan de la Cruz, decretada por Benedicto XIII, en diciembre de 1726… Se planteaban, para el acto, organizar diversas obras teatrales y una corrida de toros... El Consejo de las Ordenes lo autorizó,... ¨a condición que no fuera a expensas de los bienes propios, ni del pósito”...Se fijó el 20 de octubre de 1727 para los festejos, que se preveían multitudinarios, por la gran cantidad de forasteros que se veían por la villa desde varios días antes… Celoso de no sacar suficiente partido dinerario, comenta un jocoso D. Cosme, el cura párroco de la Catedral de Manzanares, D. Eusebio Zamorano, se opuso a la “función de toros”, alegando que el reparto de los posibles beneficios era injusto para la Iglesia, y que, además, ese año, la cosa no estaba para fiestas en la villa, pues había bastante gente hambrienta por las malas cosechas y una plaga de langosta...


D, Eusebio, veía suficientes motivos para suspender el festejo, a fin de cuentas, seguía argumentando, era un espectáculo profano y peligroso, que en otras villas que también tenían carmelitas, y celebraron la canonización, como Ciudad Real y Daimiel, se habían prohibido… Pero cuando el párroco se dirigió al Consejo de las Ordenes, y supo que la fiesta estaba autorizada, defendió, ya sin ambages, lo que realmente quería, que la Iglesia se beneficiase mucho más del alquiler de lo propio, (atrio y balconcillos) que hasta entonces nutría, casi en exclusiva, las arcas del Concejo.. El Consejo de las Ordenes, si fue sensible a estas demandas del párroco, ordenando la suspensión temporal del festejo, que, según cuentan, se celebró meses después en condiciones económicas más favorables a la Iglesia sobre esos alquileres... Además de las fiestas, en aquellas tres primeras décadas del XVIII, con un Manzanares económicamente mejor que otras villas cercanas, en lo cotidiano de todos los días, la Plaza concentró, más que nunca, la actividad del mercadeo local y forastero, dispersa hasta entonces en diferentes plazuelas de la villa, lo que la reforzó, definitivamente, como núcleo y centro vital de Manzanares.


Todos los días, el bullicio del mercadeo en la Plaza era creciente desde el amanecer, … los tenderos llegaban con sus carros y , luego, desplegaban sus talabartes, disponían las mesas de ventas y colocaban en ellas el tipo de producto que ofrecían a las gentes del pueblo que, poco a poco, llegaban hasta la Plaza para el “ateo” diario, También, ya por aquellas fechas, era en la Plaza Mayor, bajo los soportales, y cerca de la calle Empedrada, donde los “temporeros” y otros jornaleros tenían su lugar y punto de encuentro con los caporales o mayorales de las haciendas de la villa para pactar las condiciones horarias y retributivas del laboreo, en otra de las escenografías típicas de Manzanares y de su Plaza, que todavía se mantiene en 1912. Y a todo ese gran bullicio de la Plaza Mayor de Manzanares en el Siglo de las Luces, también contribuyó la actividad del Concejo y edificios anejos, cruciales y muy activos en la vida diaria de cualquiera de los pueblos del reino borbónico, donde todo estaba muy centralizado, tanto en la Corte, como en las villas; en estas últimas, el Alcalde Mayor era una especie de virrey...que, en torno a su figura, concentraba toda la actividad jurídico-administrativa local y la de los inmuebles donde se desarrollaban… Por ej, sigue D. Cosme, el Concejo estaba en el mismo lugar que hoy, pero sus departamentos eran diferentes a los actuales. 

En el siglo XVIII, y según escritos, sigue D. Cosme, el inmueble tenía un frente de 16 varas y un fondo de 5. En su planta baja estaba la Audiencia Pública y en la superior los despachos del Concejo. La Sala de Juntas. tenía tres escaños de madera, uno para el alcalde y dos a los lados para los regidores; también había un archivo, cerrado con tres llaves, repartidas entre tres oficiales, que debían estar presentes para abrirlo, cuando se precisara, Por una puerta se accedía a un corredor que salía a la Plaza, utilizado para contemplar espectáculos.o notificar edictos a los vecinos . En la Audiencia se resolvían los pleitos surgidos en la villa. Una reja de madera dividía la pieza en: Audiencia propiamente dicha, y un espacio para los escribanos. La sala contaba con una alacena donde se guardaban los papeles, legajos y actas. Una escalera de madera comunicaba Audiencia y Concejo…bajo ella, se dispuso un pequeño almacén de pan; con dos puertas, una por donde se introducía el pan, y otra, que daba a la plaza, por la que se repartía a los paisanos más necesitados Otra casa de la Plaza Mayor, aneja al Concejo, -continua. D. Cosme- era un edificio de 27 varas de frente y 19 de fondo, con el Pósito (en su pìso superior) y la carnecería (en el inferior). La Carnicería tenía una sala con mesas donde se ponían las carnes; otra sala interior donde se sacrificaban y cuarteaban los animales y un cuarto para repesar los despieces. El Pósito público disponía de dos almacenes para el cereal y una oficina… Otro inmueble de la Plaza, dependiente del Concejo, era la “Casa del Peso”, donde se pesaban y tasaban los “productos forasteros” que llegaban a la villa de Manzanares.. Por último, dice D. Cosme, el Concejo contaba con una cárcel pública, en la calle de ese nombre, con seis calabozos (tres por planta), un oratorio, un patio y una cocina...
Pero para que usted concluya este relato con brillantez, le cuento ahora lo que más lustre dio a esa Plaza de Manzanares, en ese Siglo de luces,. -dice enfático D. Cosme-Fue en un día no datado en la historia escrita, pero si en el alma de nuestro pueblo.. aquel en que unos obreros colocaron la bola y la cruz metálica que corona el chapitel nazarénico de la Torre de la Catedral, terminando, así, su construcción,… La visión de conjunto de la Plaza se engrandeció de nuevo, inconmensurable, despegando hacia el firmamento azul de Manzanares. La esbeltísima silueta de esa aguja sin par, la Torre de la Iglesia o Faro de La Mancha, cambió para siempre la perspectiva de la Catedral, completando esa bellísima estampa que cualquier lugareño puede admirar desde el centro de la Plaza, o desde la embocadura a la misma de la calle del Carmen…Ese maravilloso frontispicio barroco-renacentista de la fachada sur de la Catedral que, continuado a los cielos por esa grácil Torre, impregnó las retinas de nuestros ancestros de una imagen característica de nuestro pueblo, que quedaría ya insertada en su alma y en su memoria… en las de las siguientes generaciones …y en las que estén por venir….


viernes, 18 de enero de 2019

200). RELATOS PEDRO VILLARROEL. MANZANARES 1912. ENTORNO DE LA VILLA AL FIN DEL SIGLO ILUSTRADO.



Ya hemos comentado, me dice D. Cosme para iniciar este relato, diversas referencias a la villa de Manzanares en el Catastro de Ensenada y en otros registros, como las Descripciones del Cardenal Lorenzana…En estas últimas, es donde, sin duda, están compiladas las mejores y más completas referencias descriptivas de la villa de Manzanares y de su entorno, al final del Siglo XVIII, y haciendo honor al apellido “ilustrado” que acompañó a esa centuria, ilustraremos la crónica recogiendo algunas de esas referencias, que constituirán el núcleo central de esta crónica descriptiva, pues quedará, así, hecha al lenguaje de la época, y más concretamente, al del cura de nuestra villa, por aquel entonces, D. Francisco Camacho y Zarrascón, que fue su redactor.

El cura Camacho, describió el entorno de nuestro núcleo urbano, de la siguiente manera: 

“Esta poblacion se denomina la villa de Manzanares de La Mancha, partido de Calatrava. …Esta situada esta villa en un plano raso, de modo que en toda ella y su jurisdicción no se halla sierra alguna.....Dista esta villa de la metrópoli de Toledo veinte leguas… de la vicaría de Ciudad Real ocho… Confina a levante con la villa de la Solana, partido de Montiel., distante de esta una larga legua; al sur o mediodía confina con la villa de Valdepeñas (Campo de Calatrava)… a la distancia de quatro leguas de esta y en su mediación se halla una hermita con Nuestra Señora de Consolacion, diversas casas, plaza y venta, con cierto termino, que en lo antiguo fue población, y por tanto oy se denomina el despoblado de Aberturas;… a poniente confina esta villa con la de Torralva, distante de esta cinco leguas,…; en su intermedio y a las dos leguas escasas de esta se halla una casa de campo con vastante edificio y abitación, tanto para personas como para cavallerias, un olivar grandioso con vastantes vides o cepas y quatrocientas fanegas de tierra vajo -de-una linde con el nombre del Quarto Alto,… a otras dos leguas se halla una hermita denominada Nuestra Señora de Varajas, con santero y casa, jurisdicción de la villa de Daimiel,… en cuias inmediaciones y famoso pago de viñas por ser tierra de cañadizo, y en la legua restante es lo mas monte pardo y chaparrada de dicha villa de Torralba… al norte confina con la villa de Villaharta, partido de San Juan y sugeta a la villa de Alcazar de San Juan …distante de esta cinco leguas, y a su mediación hay una venta que se denomina de Quesada, en la que se hospedan arrieros, carruages y coches de todo traginante, y enfrente esta la casa de postas, fabrica del rey, donde asisten los cavallos y virlochos con los postillones correspondientes para las carreras que ocurran,…. y a la media legua de distancia principia un monte vastante espeso, en el que se fabrica carbon por orden real, y se denomina los Chaparrales, y sigue hasta la enquiñonada de dicha Villaharta y el camino va por medio de dicho monte; la jurisdicción o termino de esta villa por el lado de levante alcanza a media legua, por el de mediodía a dos leguas escasas, por el de poniente a tres leguas, por el del norte a dos leguas y media largas…Entre levante.y mediodía confina esta villa con la de Membrilla, partido de Montiel y sugeta a la vicaría de Villanueva de los Infantes, distante de esta un quarto de legua, en cuio intermedio y en jurisdiccion de Membrilla se halla la hermita de la señora Santa Ana, con casa de santero y en el dia quasi arruinada. 

En el intermedio del mediodía y poniente confina esta villa con la de Almagro, caveza del Campo de Calatrava, distante de esta cinco leguas; a las dos leguas de esta para la· dicha de Almagro se halla la dehesa que dicen Siles, privativa del serenísimo señor real infante de España don Antonio Pasqual, la que se compone de tierra calma pan llevar, de monte acarrascado, de huerta, de arboleda frutal, de álamos blancos y negros u olmos, huerta vaja frutal, suma cara y de menor… una, entre otras fuentes, encañada, mui abundante, de modo que por lo medicinal de sus aguas se surten y mantienen los vecinos pudientes de esta, y con su desperdicio se riega la citada huerta vaja; asimismo hai diversos baenes, charcos y juncadas con su casería grande, casero que hace de alcaide con jurisdicción de denuncias, y asimismo aunque derrotado plaza, corredores y algunos quartos para erradero o corridas de toros; a la media legua siguiente se halla la venta y casería con casero, que dicen de Borondo, con un grande olivar y viña, y a corta distancia principia el monte que dicen de Bolaños, olivado, y sirve para pan llevar por estar sumamente claro, y en su final se halla una cuesta parda, pero de bastante guijarro menudo y suelto, la que confina con la villa de Bolaños, anexa a la de Almagro y distante de ella como tres quartos de legua; a la izquierda de dicho manino… y desde el citado soto de Siles sale un camino rea! para la villa del Moral, distante de esta quatro leguas, en cuio camino se halla una sierra pelada que se dice del Moral. Entre poniente y norte confina esta villa con la de Daimiel, que dista tres leguas, con la de Arenas, que dista cinco, con la de Villarrubia de los Ojos; en el camino para la ciudad de Arenas se halla la casería grandiosa con oratorio y misa todos los días de precepto, con suma porcion de olibos y vides y huerta de arboleda, que dicen Magara, propia de la señora marquesa de Montejo. Entre norte y levante confina esta villa con la de Alcazar, que dista de esta siete leguas, jurisdicción de la orden militar de San Juan”… 


“Goza esta villa de un monte propio de ella denominado Monte de la Mancha, distante como dos leguas, entre el norte y saliente; su magnitud como media legua de largo y un quarto de legua de ancho; su clase mata parda vaja, achaparrado, el que por estar destinado de adeala a la obligacion del abasto del macho no lleva su natural fruto… 
Habrá usted advertido, querido cronista, me dice D. Cosme, la perfecta descripción del entorno de la villa de Manzanares, hecha por el cura Camacho…que hoy, a fecha de 1912, resulta bastante reconocible en casi todos los elementos citados, incluidos los que ya refería en estado ruinoso. Ciertamente, hasta esa fecha, es, sin duda, la descripción más completa y ajustada a la realidad de ese entorno manzagato…y es de destacar el como hace alusión a esas distintas posadas, que dieron lustre al prestigio de la villa por aquel entonces, sus frondosos bosques, y las ricas aguas del bello paraje de Siles. 

Cuando el cura Camacho y Zarrascón se refiere, en las descripciones del Cardenal Lorenzana, al entorno más inmediato al núcleo urbano de la villa, sigue D. Cosme, se recrea en el completísimo retrato que hace del Azuer manzagato, de sus puentes, de los paseos adyacentes, y de su feracísima vega…y lo hace de la siguiente manera:

.. “Hallase confinante a las murallas de esta población un río que dicen Azuel, a la parte del mediodia y poniente; en cuio rio y ribera hai diferentes molinos de arina, y uno de ellos accesorio a uno de aceite que muele con agua. Tiene su origen en el ojo o laguna que dicen del Obero, frente la villa de Carrizosa y mas halla de VilIahermosa, el que es de acogida y remata en Guadiana, mas halla de Daimiel. Para la entrada a este pueblo desde la Andalucía tiene dicho río dos puentes y una calzada desde una a otra puente, las que son de piedra con sus pasamanos y mogotones de lo mismo: la una puente con cinco ojos y la otra con tres y dos bahenes o desaguaderos, para la libertad de este pueblo en las avenidas, los que nacen de dicho río immediato a esta villa y finalizan en el a corta distancia…. La situación de esta villa es muy saludable, enjuto, recreable, por su vista y fachada el río Azuel y vega, en la que se coge abundancia de granos y de todas frutas, así legumbres como de arboles frutales, por las huertas arboladas que tiene. En la margen de dicho río hai un paseo todo lo largo de la villa, en el que concurren muchas gentes a la dibersion, y ay puesto de alamas; y en su final, mirando el norte, un plan de arboleda con su noria y lindera a la margen de dicho río, con el que se riega algunas veces…”.


Y puede usted, querido cronista, dar por concluido el extenso y brillante relato descriptivo de los alrededores de la magnífica villa de Manzanares de La Mancha; redactado por el cura local Francisco Camacho y Zarrascón Mancha, en 1789… Sin duda alguna, es el escrito más detallado, de los existentes hasta entonces, referente a ese no menos magnífico entorno de Manzanares….y le emplazo a conocer en siguientes crónicas, la descripción de otras curiosidades de esta villa, de los oficios, afanes y avatares de sus nobles gentes, a finales de esa centuria de luces e ilustración que fue el Siglo XVIII,…También será sin ninguna duda, hablar de todo ello, de la villa y de sus gentes, la mejor manera de cerrar las crónicas sobre ese Siglo llamado ilustrado, para entrar a relatar las de la centuria siguiente, el Siglo XIX…y tendrá usted, entonces, la oportunidad de apreciar que la ya conocida grandeza de nuestra villa de Manzanares, trascendería, como nunca hasta entonces, más allá de nuestro límites…




martes, 15 de enero de 2019

199), RELATOS PEDRO VILLARROEL. MANZANARES 1912: NUESTROS ORIGENES…. EN EL SIGLO ILUSTRADO.



Pues si, querido amigo, el título que doy al relato, comenta D. Cosme, pretende evocar que la primera vez que se escribe algo concreto y estructurado sobre los orígenes de Manzanares, quedó plasmado en las ya varías veces citadas “Descripciones del Cardenal Lorenzana”, que, en lo concerniente a nuestro Manzanares, escribió y rubricó un cura de nuestra villa, llamado Francisco Camacho y Zarrascón, en el año de gracia de 1789…. 

Ciertamente, dice D. Cosme, es llamativo que hubieran de pasar más de cinco siglos desde que, más o menos, se sabe que “nacimos”, para que aparezca un escrito que habla detalladamente, sobre el origen de Manzanares,.. algo que, además, y tan extensamente tratado como aquí aparece, resulta inusual e inapropiado en el relato descriptivo de una época concreta de la villa, muy alejada de su tiempo de origen…

Pero aun llama más la atención que, antes, ni en los escritos de mediados del Siglo XIV, los primeros en que se da carta identitaria a Manzanares, a cuenta de la propuesta de construir una muralla; ni tampoco en las “Relaciones Topograficas de los pueblos de España”, que mandó hacer Felipe II, más de dos siglos después, en 1579, no se diga nada de los orígenes de nuestro pueblo.. o, más exactamente, se diga que no se sabe nada de ellos, ni tampoco por que nos llamamos Manzanares, ni quien nos fundó… Esto se escribió, así ,en el año 1579:


“que esta dicha villa se ha dicho y nombrado Manzanares de tiempo inmemorial a esta parte y que no hay memoria de que se haya dicho de otro nombre, ni de la causa por qué así se haya dicho y nombrado, más de que en la dicha villa hay un buen castillo hacia la parte de oriente que este se dice que fue más antiguo que la villa y el castillo se decía Manzanares. Y que la dicha villa tomó la nominación del castillo y ser más antiguo el castillo que la dicha villa y haber tenido el dicho nombre se tiene por cosa muy cierta y verdadera”. …”que esta dicha villa no se tiene noticia haberse ganado de los moros y que habrá trescientos y cincuenta años poco más o menos a lo que se cree y tiene por cierto conforme han oído a sus antepasados que se fundó y no se tiene noticia quién fue el fundador”…

Pues bien, sigue D. Cosme, después de las de Felipe II, estas del Cardenal Lorenzana de 1789, son las siguientes que hablan del origen de Manzanares y de sus primeros tiempos …. y, sorprendentemente, el cura Camacho, lo hace de la siguiente y detallada manera; 


Fundase el castillo y fortaleza de esta villa en el año de mil ciento noventa y nueve por el comendador de Calatrava frey don Martin Martinez. Cuia fundacion es de terraplen, sus murallas de dos varas y media de fondo o grueso, un foso alrededor, cerca y barbacana, dos cubos en las esquinas del septemtrion y poniente, una torre que dicen del homenaje al mediodia y oy denominan plaza de armas, con vista al citado rio y vega; todo para divisa y guarda de los moros inmediatos y en particular los del castillo del Tocón, llamado oy el Espino, arruinado en la dicha villa de Membrilla, los que tenian comunicacion con los moros de Moratalaz por el sitio de Consolacion, a el que nombraron Aberluras y de este origen conserva oy este nombre, digo mote. En la dicha plaza de armas subsisten diferentes vestigios de moros, como son armas, valas y vestidos o armamentos de yerro, y demas peltrechos de guerra de aquellos tiempos. En lo interior de esta forlaleza o castillo se han fabricado varias oficinas de graneros o camarages para el recogido y conservazion de los granos de todas especies, tocantes a las dos terceras parles de diezmos de los frutos de este vecindario y sus derramas, ademas de lo privativo; de modo que conservava en este año proximo pasado de ochenta y cinco veinte y tres mil fanegas. Para la defensa de este castillo puso su citado fundador doce cavalleros exforzados de aquellos que habia traido del valle de San Millan, descendientes de la casa antigua solariega Emfantosa de Sagasti, en el señorio de Viscaia, que es lo mismo que Manzanares, por lo que tomo esta villa la denominacion de Manzanares, donandoles esta fortaleza, motivo de.su poblacion. Se comenzo su poblacion despues de la ruina de Alarcos y se trageron para ella varios vestigios o residuos de dicho Alarcos por el año de mil doscientos veinte y nueve, reinando en Castilla don Fernando tercero, llamado el Santo, hijo de don Alonso, rey de Lean, y de doña Berenguela, su mujer, hermana de don Enrique primero rey de Castilla.
Se cerco esta villa en el año de mil trescientos cincuenta y dos ,á cuia sazon tenia solo doscientas casas, siendo maestre diez y ocho don Nuñez de Prado y reinando en Castilla don Pedro el Justiciero, hijo del rey don Alonso trece el Sabio. En aquel entonces pusieron dichos cavalleros por armas de esta villa las mismas que ellos gozavan, y heran un pino comun, hombre encima y un oso abrazado a el pie, y por mote no puedo, digo, "no •temo que mas puedo "; oy se adbierten en el testero o frontis de la sala capitular en las casas consistoriales de esta villa por armas las mismas, y en la fachada de dichas casas consistoriales hay un hermoso y espacioso, corredor en toda la longitud de ellas a vista de la plaza, y al mediodia se hallan por armas unas flores de lis y tres barretas. La citada orden de Calatrava juro libre a esta villa de todos hechos durante su cerco, el que hera terraplen, con su cimiento de piedra de la altura de un hombre, a cuia cerca le llamaban la Monda”..“Siendo maestre diecisiete del orden de Calatrava frey don Garcia Lopez de Padilla, por el año de 1296 tenía una sobrina llamada doña Sancha Alonso, habia un don Andres de Peralta, sobrino del comendador frey don Andres de Peralta, señor de Concha, y por el año de 1307 caso dicho sobrino con la citada doña Sancha Alonso, a la qual el expresado su tia entre otros vienes dio en dote esta encomienda por los dias de su vida, en capitulo general que celebro el citado orden en San Benito de Almagro, cuio edificio es ay casa hospederia del citado orden. Los expresados don Andres de Peralta y doña Sancha Alonso tubieron una hija llamada doña Sancha Alonso, como la madre, y caso con Martin Sanchez Manzanares, cavallero mui honrado, descendiente de uno de aquellos doce defensores de la fe que habian venido del valle de San Millan de Sagasti; sus heredamientos estavan en la vega de esta villa y sitio que dicen de Doña Sancha, desde donde se han conducido a esta poblacion vestigios de sus sumptuosos edificios, y entre ellos permanece ay una columnita que se halla en la esquina de las casas del maiorazgo de los Merinos, familia la mas antigua de esta poblacion”.


Acaba usted de conocer, comenta D. Cosme, la riqueza en datos sobre el origen de Manzanares que ofreció el cura Camacho en su descripción de nuestra villa, en contraste con lo muy poco que sabían de esa etapa inicial del Lugar de Manzanares, muy diversos paisanos, más cercanos a esos tiempos, que en ningún escrito descriptivo de sus épocas, hablan de fechas y personas contempladas en el escrito de Camacho Zarrascón. Resulta muy extraño que ninguna de esas fechas concretas, ni personas tan claves en el origen de Manzanares, como por ejemplo la familia Sagastí, no fuesen citadas por ningún antecesor en esas tareas descriptivas de nuestra historia original…No sabemos de donde le llegaron los datos al cura Camacho, pero muchos de ellos no solo son imposibles de corroborar (por ausencia de soporte escrito, y por tanto histórico), sino que, por muchas razones, resultan francamente improbables, tal como (dice D. Cosme) me ha comentado más de una vez, ese insigne y erudito párroco que tuvo Manzanares hasta hace solo un año, D. Inocente Hervas Buendia, que pone en cuestión varias de esas afirmaciones, con razonamientos bastante obvios, como pasaré a comentarle enseguida… y es que, aun cuando hoy día, 1912, se admite aun esta historia de Camacho Zarrascón como la del origen de Manzanares, D. Inocente siempre dice, que la investigación histórica acabará explicando nuestro nacimiento como pueblo de otra manera. 

Por ej, continua D. Cosme, él comenta siempre que la fecha de 1199, que dan los escritos de Camacho como construcción del castillo, resulta inverosímil, por cuanto que hasta la Batalla de las Navas de Tolosa, en 1212, el territorio de Manzanares, no quedó dentro del espacio cristiano reconquistado, y protegido por la frontera natural del Rio Guadiana, por lo que resulta increíble que al enemigo almorávide, los cristianos le estuvieran construyendo, en territorio propio, nada menos que un castillo….Lo mismo de inverosímil, sigue D. Cosme, resulta la historia de los Sagasti, apellido y linaje vizcaino, si, pero apellido cuyo primer portador data de casi dos siglos después que esos supuestos Sagastí arribasen aquí para fundar su castillo. Concretamente ese apellido “nació” en el último cuarto del Siglo XIV, por lo que no resulta extraño que, al revisar las relaciones de monjes y soldados, que partieron del Monasterio de Fitero o lugares aledaños, con destino final en Calatrava, ese apellido Sagasti no apareciese en ninguno de los relacionados, simplemente porque aun no existía.
Se preguntará usted, querido reportero,... ¿si eso de los Sagasti fue una fabulación de alguien?...¿por que eligió ese apellido?...y, sigue el erudito D. Cosme,…. la respuesta parece sencilla.. quien lo inventó, ignoraba que el apellido aun no existía y, si que sabía que la traducción castellana de Sagasti es manzano…y de manzano, pues Manzanares… pero, claro, ni en Manzanares hay manzanos, ni entonces pudo haber ningún Sagasti por estos lares… Luego, si se revisan los pueblos de España que se llaman Manzanares, se observa que todos “nacieron” durante la nominación árabe, o durante la reconquista…. y, todos ellos, tenían su caserio al lado de un rio,, ,,y resulta que “caserio” y “rio”, en lengua almorávide se pueden reconocer como “Mansil” y “Nahar”…y, la conjunción de ambos, dan, finalmente, llevado al castellano, el termino “Manzanares”, que es el origen etimológico más probable de ese nombre de pueblo… En nuestro caso, fue el castillo a quien se nominó, “Manzanares” (“Casa al lado de un Rio)…y por extensión, el poblado que fue naciendo en su rededor, recibió el mismo nombre. Tendremos ocasión, en otros relatos, de añadir aun más argumentos contrarios a esta tesis de los Sagasti, cuando veamos como, también sin venir a cuento, en el llamado “Manuscrito de la Merced”, del Siglo XIX, sobre la historia de este pueblo, se añade un extenso árbol genealógico de paisanos, supuestamente descendientes de esos habitantes primigenios, en clara y burda pretensión de obtener herencias, continuando el mismo intento que en este …

Pero, en fin, concluya usted el relato, pues ya fue de bastante para recordar que ésta más que probable fábula ficticia de nuestros orígenes como pueblo, reconoce su primera versión estructurada en esas Descripciones del Cardenal Lorenzana que, sobre nuestro Manzanares, redactó el cura local D. Francisco Camacho y Zarrascón…