¿Damos un paseito por Manzanares?

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Todo cuanto vas a encontrar en él, es una muestra de cariño y admiración a un padre, MELCHOR DÍAZ-PINÉS PINÉS, uno de esos tantos padres del mundo que creen en la familia y luchan por ella, que aman a su tierra, que la trabajan y reivindican con constancia. Es posible que los manzanareños más jóvenes pudieran encontrar en el blog algunos hechos, sucesos, curiosidades, costumbres que ya han desaparecido, que quizás hayan escuchado de sus antecesores o, simplemente, que no conocen y puedan resultarles de interés.

¡Nada más, amigo/a! Gracias por estar con nosotros, con su familia y su sempiterno recuerdo.

HERMANADAS.

HERMANADAS.

M A N Z A N A R E S, en La Mancha.

jueves, 28 de mayo de 2020

257). RELATOS PEDRO VILLARROEL. MANZANARES 1912. “DUROS DE ROER”.


Así parece que era, mi querido reportero, me dice D. Cosme… Manzanares, acreditaba muy bien el aserto que figura en el encabezamiento que me permito sugerirle para la crónica, estábamos resultando "duros de roer" para el ejército imperial napoleónico, y lo íbamos a seguir siendo, como habremos de ver muy pronto…

De hecho, retirados los franceses de Victor hacia el Tajo, una vez que no se atrevieron a entrar en nuestra villa, a primeros de aquel febrero de 1809... el decidido e intrépido coronel Freire, jefe de las fuerzas españolas que estaban acantonadas en Manzanares, avanzó al norte del pueblo, por el camino de Andalucía, hasta llegar al Cigüela y, enseguida, asentar contingentes de tropas en Villarta, Herencia, Alcazar de San Juan, la Venta del Puerto y Madridejos, aunque, de este último, se retiraron, tras un contraataque francés desde Tembleque.. Manzanares, por consiguiente, continua D. Cosme, volvía a quedar en segunda línea del frente, por lo que retornaba a la villa una cierta normalidad, los labradores volvieron a los campos, y la vida social y eclesial, dentro de la villa, también reinició de nuevo sus rutinas de trajineo administrativo, comercial y ceremonial.... 

Bien es cierto, que todo dentro de una tregua bastante tensa, por las continuas idas y venidas de militares del ejército español, que transitaban, de arriba-abajo y de abajo-arriba, el Camino de Andalucía, augurando posibles problemas. La tensión que se “mascaba” en el ambiente, sigue D. Cosme, venía dada, en parte, de lo observado por los vecinos en nuestro ejército, a lo largo de la segunda mitad de febrero de 1809...y es que, la Junta Central Suprema Gubernativa, había decidido, a principios de febrero, que se fusionaran las tropas del ejército Centro del Duque del Infantado, con las del llamado ejército de Sierra Morena del Marqués de Palacio, constituyéndose un solo cuerpo de ejército, que pasó a llamarse "Ejército de La Mancha". En total, esto supuso contar con 20.000 hombres, cuya primera división de vanguardia, contaba con 9000 hombres, 2000 caballos y 10 cañones, y quedó al mando del Duque de Alburquerque. Ciertamente, como estrategia militar, parecía acertada esta fusión en una sola tropa, si se quería combatir, con más probabilidades de éxito, contra la potencialidad de la tropa imperial napoleónica, que también, en la zona del Tajo, reunificaba sus efectivos…. 

Sin embargo, continua D. Cosme, los cambios de mandos militares que esta reunificación conllevó en el nuevo Ejercito de la Mancha, no fue nada bien acogida entre la soldadesca y la gente de los pueblos donde estaban ubicadas las diferentes tropas. El mando del nuevo Ejercito de la Mancha se otorgó al General D. José Urbina, Conde de Cartoajal quien no tenía, precisamente, fama de valiente, sino más bien todo lo contrario, y nadie en La Mancha entendió que el Marques del Palacio no continuase al frente del nuevo ejército. Algo parecido, sigue D. Cosme, ocurrió en Manzanares, donde se retiró del mando al coronel Freire (adorado en el pueblo), por otro coronel, llamado Albento, a quien los propios soldados de nuestro contingente consideraban muy inferior a su predecesor, Y, más o menos, la misma percepción se tuvo en Ciudad Real, tras la sustitución del coronel Lacy y el nombramiento del General Abadía como Jefe del Estado Mayor de la Capital..El disgusto por estos cambios fue tan generalizado que motivó varios escritos anónimos de queja, remitidos a la Junta Central. Y, en relación a lo que le digo, sigue, le sugiero integre usted, en el texto de su crónica, dos de estos anónimos, uno que se remitió desde Manzanares.. y, otro muy contundente, donde la tropa estaba muy mosqueada….Y le pido los incluya, porque al menos uno de ellos, como le he dicho ya se redactó en Manzanares…que para algo es mi pueblo, y el protagonista principal y mayor de todos estos relatos, remata, sonriente, jocoso y enfático, D.Cosme...El escrito con remite de Manzanares, seguramente redactado por un militar de nuestro contingente de tropas, a la vista del contenido y estilo del texto, decía lo siguiente:



“el exército de Manzanares valía ayer al mando de Freire pot tres, según la confianza en el valor y pericia de dicho Freire y toda la ha perdido en el momento en que tomó el mando Albento a quien conocen generalmente por “collon” e ignorante y asi no extrañe la Junta se dispersen los honrados defensores de la Patria y de ello la Junta tiene la culpa, haciendo oficiales a paisanos y niños de teta…la Junta será responsable a Dios y a la Patria si no oye la voz del vulgo que hasta hoy ha sabido más que todas las Juntas…el soldado prodiga su sangre cunado tiene confianza en el jefe y de ayer a hoy todos la hemos perdido en este exercito…
Todavía más contundente, y muy comentado en la Junta, fue el otro anónimo:
“……Lo ocurrido en La Mancha ahora es lo más escandaloso que ha sucedido desde que estamos con las armas en la mano.. El general Urbina es conocido muchos tiempos por un cobarde; Moreno, Abadía y Perelló son absolutamente inútiles intrigantes… Los generales no, por haber llegado a ese grado deben mandar división, y los coroneles Lacy y Freire pueden y deben mandar cada uno una división….”


No había mucho contento, ni mucho menos, entre la tropa, continua D. Cosme, lo que no auguraba nada bueno para el futuro…y, lamentablemente, el tiempo daría la razón a esos escritos anónimos, sobre algunos militares citados en ellos, como Urbina y Abadía. Con todo y con eso, y a pesar de todo eso, dice D. Cosme, Manzanares seguía siendo mucho Manzanares para los franceses…y, enseguida, lo comprobaremos una vez más.

Mientras tanto, como ya sabemos, continua D. Cosme, el enemigo galo, que se había retirado a la vera del rio Tajo, también procedió a reordenar sus tropas, en los primeros días de febrero de 1809. Entre sus ideas, se establecía la puesta en marcha de un plan general de ataque al sur peninsular, con el objetivo de ganar Sevilla, pero tomando la ruta de Extremadura, conquistando Mérida y, desde allí, lanzarse a por Sevilla... Esta nueva estrategia, se “vendía” por el mando francés a Napoleón, que se encontraba en Francia, como un engaño al nuevo ejército español de La Mancha, al que así podrían sorprender por su retaguardia En realidad, muchos pensamos, y yo entre ellos, dice con orgullo de lo propio D. Cosme, que el mariscal Victor, y sus generales, estaban hartos de Manzanares y de su resistencia;… eramos muy “duros de roer”, y mejor tomar otros rumbos y caminos antes que volver por aquí!!…. 

Pero, Victor, pensando que Napoleón, en Francia, daría visto bueno definitivo al plan, y no tendría muy presente al pequeño detalle orográfico de la villa de Manzanares de La Mancha, no tuvo en cuenta que el Emperador seguía teniéndonos “entre ceja y ceja” y, seguramente, desde Paris, llegaron hasta Toledo sus gritos de ira, al enterarse que Manzanares todavía no estaba bajo el dominio de su ejército…Por eso, aun aprobando el nuevo Plan para ganar Sevilla y toda la Andalucía, sigue D. Cosme su diserto, a fecha 7 de Febrero de 1809, Napoleón dio al mariscal Victor, de su puño y letra, la categórica y contundente orden, que sigue:
“Antes de emprender su camino a Extremadura, debe marchar sobre Manzanares y limpiar enteramente la planicie manchega hasta el pie de Sierra Morena”.



Asi pues, mi querido cronista, sigue diciéndome D. Cosme, Napoleón, lejos de olvidarse de nosotros, en la lejanía de Francia, nos volvía a poner “a los pies de los caballos”, en este caso de los de su ejército francés…aunque, sigue con cierta sorna y pícara sonrisa D. Cosme, eso es lo que el Emperador quería... pero no necesariamente lo que sucedería. Aun así, una vez más, y esta ya era la cuarta, la suerte estaba echada para Manzanares.

Dándose por enterado, el mariscal Victor, escribió una nota en Orgaz, el día 13 de Febrero de 1809, en la que notificaba al Rey intruso, Jose I, que para llevar a cabo la orden de su hermano, y Emperador, Napoleón Bonaparte, estaban ya dispuestos cuatro regimientos de Dragones de nuestro viejo conocido, el general Latour Maubourg y una división adicional del general Milhaud, con lo cual estimaba que el camino desde el Tajo a Manzanares sería recorrido sin grandes problemas…aunque, quizá curándose en salud, por el conocimiento que había adquirido de nuestro pueblo, advertía al rey intruso que en Manzanares existía un fuerte cuerpo del ejército español de La Mancha, al mando directo del Duque de Alburquerque, cuya vanguardia estaba en Madridejos.

Con todo así dispuesto, el 21 de Febrero, las cinco divisiones de Dragones salieron de Toledo rumbo a Manzanares, pernoctaron en Mora y al día siguiente alcanzaron Consuegra, sorprendiendo, por su retaguardia, a la tropa avanzada del Duque de Alburquerque, a la que ocasionaron numerosos muertos y prisioneros, aunque los mandos españoles lograron mantener una cierta unidad en el remanente de soldados, a los que reordenaron en Villarrubía de los Ojos, como avanzadilla de Ciudad Real y en Villarta de San Juan, como punta de lanza de Manzanares. Amaneció el 23 de Febrero, y la caballería francesa envió reconocimientos, que no encontraron impedimentos en su camino, hasta que llegaron a Fuente del Fresno, Villarrubia de los Ojos, Herencia, Villafranca de los Caballeros, Alcazar de San Juan y Villarta de San Juan… 

Al llegar a este último pueblo, antesala natural del inmenso llano que conduce a Manzanares, tal como les ocurrió días antes con el coronel Freire, se toparon con la sorpresa… que, a estas alturas, los franceses no debían haber tenido, de encontrarse de nuevo en dificultades con nuestra gente…El puente romano de Villarta había sido cortado, imposibilitando el paso de la caballería francesa, que pudo advertir también que intentar salvar el río Cigüela por las bravas, que traía bastante agua, resultaría, en ese momento, más que complicado para los caballos…Además, comprobar que, a la salida del puente, esperaba una considerable tropa, llegada de Manzanares para seguir impidiéndoles el paso, les hizo desistir en continuar su avance y se replegaron a sus bases del Tajo, con lo que el cuarto intento de tomar Manzanares en el corto intervalo de dos meses volvió a terminar como los tres previos, en clamoroso fracaso.

Así que, mi querido plumilla, concluye D. Cosme, orgulloso… es tiempo y hora de dar por concluida esta nueva crónica, que volvió a refrendar y engrandecer la historia y la leyenda de la insigne villa de Manzanares de La Mancha, a la que, los acontecimientos sucesivos, no solo justificaban su reconocimiento como Fidelísima villa, es que la acreditaban para recibir otro más, que no existía, pero que yo voy a darle, porque me parece oportuno y nadie me lo discutirá…el de “villa inexpugnable”.

domingo, 24 de mayo de 2020

256). RELATOS PEDRO VILLARROEL. MANZANARES 1912: SIMBOLO, ESCUDO Y FRONTERA.


En la anterior crónica, querido plumilla, habíamos visto como el propio Napoleón Bonaparte, a pesar de la clamorosa victoria de Uclés, no quiso dar tregua alguna a Manzanares, cuya toma resultaba prioritaria para el Emperador, que quería evitar a toda costa que nuestro pueblo se convirtiera en un símbolo de la resistencia española, al haberse constituido en firme escudo antifrancés y en auténtica frontera de la España del sur...y, de ahí, mi querido amigo, el título del relato que ya comienzo a narrarle... 

Como le comento, Napoleón, había dicho y escrito: "... de aquí a que se haga la operación de Andalucía es necesario ser dueños de Manzanares" ...y está claro, sigue D, Cosme, que para el mando francés un afirmación de Napoleón era un sinónimo de orden a cumplir, más pronto que tarde... de manera que, enseguida, el cuartel general del Mariscal Victor comenzó a trabajar el nuevo plan militar para tomar Manzanares. En nuestro pueblo, continua D. Cosme, el que más y el que menos de los paisanos, comenzaba a suponer que la zozobra de la guerra estaba de nuevo cercana a sus vidas. Desconocía nuestra gente, y sus autoridades, la orden expresa de Napoleón sobre Manzanares, pero era evidente a todos que, para alcanzar Andalucía, las tropas galas habrían de atravesar, primero, nuestra villa....y, aunque las noticias del descalabro de las tropas españolas en Uclés, seguramente no habían llegado al común de los mortales manzagatos, más allá de su Junta Local de Gobierno, lo cierto es que la progresiva acumulación de militares en Manzanares, en aquellos días de la segunda mitad de Enero de 1809, hacía presagiar una situación parecida a la que se había vivido en la villa, solo un mes antes... 

La vida social del pueblo comenzó de nuevo a trastocarse, ya que, sin estridencias ni alarmismos, tal cual como era su estilo propio, Sotomayor fue advirtiendo al paisanaje, tanto en el púlpito, como a través de la Junta Local de Gobierno, que era previsible una próxima llegada de los franceses... y que había que prepararse, de nuevo, para esa contingencia. Pidió a sus fieles que tuvieran fe en la Providencia.. y agregó que los hombres útiles del pueblo se pusieran a disposición de la milicia española que estaba llegando esos días a Manzanares, por si era necesario combatir al francés. De nuevo, las tareas del campo se abandonaron, poco a poco, en la segunda y tercera semana de Enero, al igual que disminuyeron a lo imprescindible las actividades sociales y eclesiales de la villa; la sensación general era que la guerra volvía En Manzanares, en pocos días, prosigue D. Cosme, se concentraron 5.000 soldados del ejército de Sierra Morena, al mando del intrépido coronel de caballería, D. Manuel Freire, quien, desde ese tiempo, quedaría ligado a la brillante historia de Manzanares durante casi toda lo que quedaba de Guerra de la Independencia.... 

Freire había sido seleccionado expresamente por el Jefe del contingente de Sierra Morena, Marqués del Palacio, protagonista, como sabemos por crónicas previas, del rechazo a los franceses por parte de nuestro pueblo, los días 17 y 21 de diciembre de 1808...Del Palacio, tuvo que permanecer en La Carolina, cuartel general de su ejército, para mantener bien organizada, y en persona, la segunda línea defensiva que iba a intentar evitar a los franceses el cruce de Sierra Morena. Del Palacio, sigue D. Cosme su diserto, tuvo el acierto de designar a Freire, hombre de su plena confianza, para ocupar la primera línea defensiva en Manzanares...- y "nunca un escudo tuvo mejor escudero", exclama, enfático, D. Cosme-... porque tengo que decirle, sigue, que D. Manuel Freire era un militar profesional muy determinado, con gran iniciativa y que gustaba de estar siempre en vanguardia, algo que concertaba extraordinariamente bien con el carácter y la raza de los manzagatos de aquel tiempo... 

Frey Sotomayor, nuestro inteligentísimo Pastor, lo advirtió enseguida con satisfacción, vio que era el hombre y militar adecuado, para el momento que iba a vivir Manzanares.. y se lo hizo ver a todos los demás miembros de la Junta Local de Gobierno, a la que puso, incondicionalmente, a trabajar la defensa del pueblo, codo a codo, con el coronel Freire... Este, por su parte, mostró su asombro y satisfacción por el gran ardor y predisposición, sin fisuras, de toda la población de Manzanares, a la hora del inminente combate en defensa de su villa y sus haciendas. Se sorprendió al apreciar lo bien preparados que estaban los hombres útiles del pueblo, que solo unos días antes habían aprendido lo básico del uso de las armas de fuego y de la técnica de defensa y protección personal en el combate, y también de lo bien que tenían interiorizado su papel complementario, en retaguardia, las mujeres de la villa, Freire, sigue D. Cosme, mostró su admiración por el muro de piedra levantado por la gente del pueblo, un mes antes, que cegaba las entradas norteñas de Manzanares; alabó por ello, a la Junta Local de Gobierno de Manzanares, pues lo consideró muy útil para los momentos que se avecinaban, limitándose a ordenar recomponer las partes del muro deterioradas o desmontadas, tras las batallas de finales del mes de enero...

Fr

Por su parte, los franceses, en cumplimiento de las ordenes de Napoleón, enviaron una primera avanzadilla de reconocimiento, consistente en una partida de 200 Dragones, al mando de un general llamado Merlín, quien, desde la villa de Tembleque, se aventuró a Madridejos, el día 25 de Enero de 1808. Al llegar a este último pueblo, Merlín fue advertido de la presencia de tropas españolas en Manzanares, Alcazar, Valdepeñas y Bailen, por lo que desistió de continuar avanzando, e informó de ello al mariscal Victor, que aun saboreaba el triunfo de Uclés, pero que se dispuso a cumplir la orden del Emperador, y mandó a sus tropas poner rumbo a Manzanares, para acabar, de una vez, con su resistencia numantina,... la suerte esta echada, remata D. Cosme.. Y, una vez más, continua D. Cosme, el mariscal Victor encargó el ataque y la toma de Manzanares a la primera división de caballería de Dragones de Latour Maubourg, para que se pudieran desagraviar de las dos derrotas consecutivas que habían sufrido en nuestra villa a final de diciembre de 1808. Los Dragones de Latour tenían la moral bien alta, después de su brillante y decisiva participación en la batalla de Uclés, y el objetivo de tomar Manzanares les motivaba muy especialmente. A todos ellos les resultaba muy atractivo tomarse la revancha de aquel fracaso, que empañó la brillantísima sucesión de éxitos que jalonaban toda su trayectoria guerrera previa.... muy pronto comprobarían, aunque ya debían saberlo, que Manzanares no era Uclés, concluye D. Cosme. 

Tras la orden de Victor, sigue D. Cosme, la primera división de Dragones de Latour, avanzó rápidamente por el Camino de Andalucía, alcanzando Villarta de San Juan el 29 de enero de 1809. Al día siguiente, Latour Maubourg desplegó dos brigadas por la orilla derecha del río Cigüela, en dirección a Alcazar de San Juan, conformando un enorme arco de Dragones a caballo, que apuntaba a Manzanares amenazadóramente. Ese mismo día, el grueso de la Gran Guardia de Latour, dejó atrás Villarta, enfilando el gran llano que conduce a Manzanares... pero, para su sorpresa, de golpe y porrazo, se encontraron con algo que no esperaban, y que pocas veces les había ocurrido antes en España o en otros países, me dice D. Cosme...



Y esa sorpresa consistió en que, a la altura de la Venta de Quesada, la majestuosa cabalgada de Dragones, vio interrumpido su camino por una avanzadilla de caballería que había partido de Manzanares, con el intrépido general Freire a la cabeza. A la perplejidad inicial de los Dragones, nada acostumbrados a semejante osadía, siguió su desconcierto ante el bravísimo empuje demostrado por la caballería de Freire, que rompió el alineamiento de los franceses, y no tuvieron otro remedio que poner "pies en polvorosa", y retornar a Villarta a galope tendido..Sin duda, sigue D. Cosme, para suavizar esta humillación, antes que llegase a conocimiento de Napoleón, (afortunadamente, para su hermano Jose I, ocupado en Francia), Latour añadió, en su parte, que tras esa retirada había logrado que la compañia de élite del primer regimiento de Dragones, hiciese retroceder a Manzanares a las tropas de Freire, cuando lo que probablemente sucedió es que esa compañía de élite, en el momento que salió de Villarta, simplemente se limitó a comprobar, sin atacarles, que los hombres de Freire volvían a Manzanares, una vez abortada la intentona francesa de llegar a nuestra villa, remacha D. Cosme, esta parte de su relato. Sin embargo, continua D. Cosme, estaba claro, que el mariscal Victor, cuando conoció la nuevamente fallida toma de Manzanares, se puso muy nervioso, solo de pensar en la reacción que provocaría en Napoleón Bonaparte, de manera que, al tiempo de hacerse cargo de ese nuevo fracaso, hizo llamar a Latour Maubourg y le conminó severamente, dándole orden de: "enviar reconocimientos sobre Manzanares y desarmar a los habitantes si este pueblo no esta ocupado por los enemigos". 

Ciertamente, sigue D. Cosme, hablando con orgullo de lo propio, Victor, en esta orden, vuelve a mostrar perplejidad y desconocimiento de la historia reciente de Manzanares en sus enfrentamientos con los franceses.. seguía sin valorar nuestro auténtico valor... En cualquier caso, en aquellos últimos días de enero de 1809, ajenos a esas cuitas de Victor, la tensión en Manzanares fue creciendo cada día, y toda la villa y sus gentes estaban en alerta, preparándose para el enfrentamiento directo con los franceses; por eso recibieron con alborozo la vuelta triunfal a la villa del coronel Freire, trás que este hubiera ahuyentado a los dragones de Latour a la altura de la Venta de Quesada, pero sin que eso fuera óbice para mantener las espadas en alto, pues estaba clarísimo que los galos debían estar hartos de nuestra resistencia, y probablemente dispuestos para un asalto bestial y definitvo de Manzanares. Nuestro pueblo hervía de intensidad, las murallas de piedra, en su frontera norte, le conferían un aspecto inexpugnable. Así las cosas, y la situación, sigue D. Cosme, el coronel Freire terminó de disponer todo lo necesario en la defensa de Manzanares, ante el inminente asalto francés...Y con esas expectativas, cuando los franceses, tras una incursión rápida a los aledaños de la villa, se hicieron cargo de la extraordinaria preparación defensiva establecida en Manzanares... inesperada, y afortunadamente para nosotros, se tentaron los machos, y cedieron en sus ínfulas y deseos de venganza, valorando que no les merecía la pena una batalla incruenta, en la que tendrían muchísimas bajas, en un momento en que tenían problemas más acuciantes en otros frentes, Solo era una excusa para no tener que enfrentarse de nuevo a nosotros, y una decisión que podía tomar Victor, porque Napoleón estaba ocupado en París, en otros asuntos. Lo cierto fue que, lo mismo que sucedió en 1519, cuando los comuneros huyeron, sin intentar combatirnos, al contemplar nuestra imponente fortaleza, según llegaban a Manzanares, algo que nos valió el premio de ser reconocidos como "Leal Villa", por el reino de España.... ahora, en 1809, ya significados como "Fidelísima Villa", por el mismo reino, sucedía algo parecido con los franceses.... Estos, de nuevo sin amagar siquiera con entrar en combate, se replegaron con su caballería al frente del Tajo, declarando, hipócritamente, en su parte, que los dragones no fueron molestados, ni seguidos por soldados españoles en su maniobra,..bonita manera de ocultar sus verguenzas y falta de valor, pero algo que nos evitó problemas... Antes de hacer el corolario de esta crónica, le ruego incluya usted en la misma, como se contó todo esto en el Manuscrito de la Merced:

"....Corría la voz el primero de febrero de 1809, de que se acercaban los enemigos. Mandaba las tropas de infanteria y caballería españolas residentes en esta villa el Ecmo. Sr. D. Manuel Freire, Coronel entonces del Regimiento Caballería Voluntarios de Madrid; y presentándose para resistir a los franceses manifiestos deseos de que el vecindario contribuyese a rechazar a los enemigos; y este según su valor acreditado, acudió y se colocó donde se le mandó; pero habiendo sido alarma falsa, su ardor no tuvo entonces ningún resultado"....



Valga pues, querido cronista, lo escrito ya... para dar cuenta, por enésima vez, del valor y determinación de ese pueblo manchego, que es el mio, y que por siempre será reconocido como Manzanares de La Mancha.... Otro episodio glorioso, queda aquí contado, para mayor gloria de su historia, en un tiempo en que este pueblo fue, como reza el título de esta crónica....Símbolo, escudo y frontera de las Españas.

255). RELATOS PEDRO VILLARROEL. MANZANARES 1912: ENTRE CEJA Y CEJA DE NAPOLEÓN.


He venido comentándole en anteriores relatos, querido reportero, que la mente y los ojos del todopoderoso Emperador, Napoleón Bonaparte, se detenían con frecuencia en un nombre, Manzanares,.. ya fuese al recordar la primera derrota de su ejercito en la Mancha en la segunda fase española de la guerra de la independencia, al final de 1808, o cuando fijaba su vista en un mapa de España, donde aparecía, como enseñoreado a sus ojos, el nombre de Manzanares, dominando, estratégicamente, la vasta planicie de la región de La Mancha, en el Camino Real de Andalucía, como firme bastión de las Españas, concluye, rimbombante D. Cosme.. ..y, sigue,. 

Y no es que lo diga yo, armado de orgullo por mi pueblo, es que esa actitud, casi obsesiva, de Napoleón hacia todo lo que representaba Manzanares, se comenta también en escritos de relevantes militares franceses que compartieron por aquella época con el Emperador.. y es que, Napoleón, herido en su orgullo, pero también sabedor de la importancia estratégica de ese punto del mapa hispánico, llamado Manzanares, que, además, estaba adquiriendo un valor simbólico de resistencia que no le gustaba nada, por lo que nos tenía con frecuencia en su pensamiento y entre sus objetivos inmediatos. Estábamos, pues, entre ceja y ceja de Napoleón Bonaparte y, más tarde o más temprano, habríamos de tener noticias suyas.. 

En Manzanares, afortunadamente, permanecíamos ignorantes de esa pulsión agresiva y obsesiva del Emperador francés hacia nuestra villa, aunque, como vimos en el anterior relato, la prudencia y el instinto inteligente de Frey Don Pedro Alvarez de Sotomayor, ponía, a cada momento, cadencia y freno a los naturales impulsos de exaltación local, algo que hacía habitualmente en los escritos de la Junta Local de Gobierno de la villa, donde evitaba presumir de "Fidelísima villa", ya que, por mor de la circunstancias, muchos de esos edictos terminaban en manos josefinas o, lo que es igual, en las del mismísimo Emperador.. Incluso, sigue D. Cosme, Sotomayor, desde el púlpito, cuando se presentaba la ocasión, reclamaba al fielato de Manzanares similar actitud a la suya, y lo hacía, muy sabiamente, y en clave religiosa, que es lo procedente en una Iglesia, haciéndoles ver lo pernicioso del pecado de la soberbia.... Así estaba el escenario a primeros de 1809, continua su diserto D. Cosme... Manzanares había recuperado el pulso de su vida habitual, el mercado de la plaza por las mañanas, el bullicio de las gentes en las calles principales del pueblo, el entrar y salir de viajeros de las posadas, los comercios abiertos y activos, las herrerías a pleno rendimiento, para certificar el buen estado de los aperos campestres, en desuso todo el mes anterior...Las mulas y los labradores estaban de nuevo sobre los terruños de nuestra antiquísima encomienda... y en las iglesias y ermitas, las bodas, los bautizos...todo, en definitiva, volvió a un cauce de normalidad, impensable una semana antes, casi parecía mentira, pero era verdad..
Al tiempo, y al norte de Manzanares, continua D. Cosme, el reorganizado ejército español había avanzado desde nuestra posición hasta Madridejos, mientras que los franceses habían replegado su frente unos veinte kilómetros, dejándolo situado en la villa de Tembleque... La tensión era clara y el choque armado se presumía inminente. Las tropas del ejército español del Centro, entonces al mando del Duque del Infantado, se mostraban amenazantes para las francesas del mariscal Victor, ubicadas en Toledo. En esas tropas españolas del Duque del Infantado y, más concrétamente, en la Primera División del contingente, al mando del Teniente General, Marqués de Coupingy, se ofrecían a la Patria un buen grupo de paisanos de Manzanares, algo que no quiero dejar pasar de lado, sin que usted lo transcriba en su crónica, en honor a todos ellos y, sobre todo, en el de los que perdieron la vida en las batallas que estaban por llegar...
Se cuenta por el grupo asesor del Emperador, que Napoleón, al tener noticias de esta situación amenazante, estalló de ira en su cuartel general... y, de forma muy abrupta y tajante, ordenó al Rey impuesto, su hermano Jose Bonaparte, actuar de manera inmediata contra las tropas españolas, y lo hizo, más o menos, en estos términos; "Ordena al Mariscal Victor que reuna las divisiones necesarias, y que luego busque, por donde esté, al ejercito del duque del Infantado.. acabe con él, y ponga rumbo a Manzanares, para destruir a las tropas del marqués del Palacio y tomar, de una vez, ese pueblo"....



Ciertamente, me dice D. Cosme, no había ya ninguna duda que estábamos entre las cejas de Napoleón...y la cosa se nos estaba poniendo muy sería, aunque estuviéramos todavía ignorantes en Manzanares de esa obsesión imperial contra nuestro pueblo...

Así las cosas, el Mariscal Victor en cumplimiento de las órdenes del Emperador, reunió un contingente de tropas, incluyendo a los Dragones de Latour Manbourg, todavía perplejos por sus fracasos previos en las dos intentonas de tomar nuestro pueblo en Diciembre de 1808...pero, por eso mismo, también deseosos en vengar definitivamente esas afrentas a su gran prestigio militar....De esa manera, el 13 de Enero de 1809, ambos ejércitos, francés y español, se encontraron, frente a frente, en la ciudad de Ucles..El resultado del choque fue desastroso para los españoles, que plantearon mal la estrategia del combate inicial, perdiendo posiciones y efectivos enseguida, por lo que cuando llegó el duque del Infantado con el grueso de sus tropas al frente de batalla, era demasiado tarde...ya la cosa no tenía arreglo. Nuestras tropas tuvieron más de 1000 muertos y unos 7000 soldados quedaron prisioneros de los franceses, entre los que había más de 300 jefes y oficiales. El fiasco fue tan enorme que al duque del Infantado no le quedó otro remedio que ordenar, inmediatamente, la retirada de todo el ejército a su mando. huyendo sus tropas, de prisa y corriendo, hacia el Levante y Andalucía ... Ocupado Ucles por los franceses, sigue D. Cosme, llegaría, sin duda alguna, lo peor. Los supuestos portadores de los grandes valores de libertad, igualdad y fraternidad, que proclamaba su reciente revolución, se comportaron de una manera ignominiosa, repugnante y asesina con la inerme población local, saquearon el pueblo, matando indiscriminadamente a muchos vecinos y a todo el clero local,..y, rizando el rizo de la cobardía, la crueldad, la vesanía, la infamia y el crimen, se dedicaron, en un diabólico aquelarre final, a vejar y violar a más de 300 mujeres del pueblo, a las que luego quemaron vivas en el interior de la iglesia.... Tanto fue el horror, que hasta el mando francés reconvino a su infame soldadesca, en una respuesta insuficiente e hipócrita...


Napoleón, en su cuartel general, se mostró, por fin, satisfecho por el resultado de esta victoria clamorosa en La Mancha... pero, en modo alguno se olvidó de Manzanares por esa satisfacción inmediata a la victoria de su ejército en Ucles.. Tanto fue así, que antes de partir desde Valladolid a París, porque le reclamaron de forma urgente el 21 de Enero de 1809, envió personalmente a su hermano, Jose I, que quedó (mientras él estaba en Francia), al cargo de todas las operaciones, un detallado programa de lo previsto para cada una de ellas...

Al referirse a la operación "Andalucía", sigue D. Cosme, Napoleón dejó escrito, de su puño y letra, algo tan significativo como lo que ahora le pido plasme usted, querido plumilla, en el redactado de su crónica...y lo que le pido escriba, no es otra cosa que lo que, literalmente, escribió Napoleón Bonaparte:
"...de aquí a que se haga la operación de Andalucía es necesario ser dueños de Manzanares y de toda la planicie hasta el pie de la Sierra Morena y hacer atrincherar tres castillos desde Manzanares hasta Aranjuez en los cuales algunas compañías de infantería y algunas piezas de cañón se hallen al abrigo de los insurgentes...."

Estaba claro que Napoleón nos tenía entre ceja y ceja, y que quería, a toda costa, su trofeo, su particular "cabeza del Bautista", que no era otra cosa que nuestro pueblo, Manzanares de La Mancha,...pero, eso si, incluso en la apostilla final de la cita de Napoleón, sobre las piezas de cañón en el castillo, se dejaba translucir, bien a las claras, el respeto que sentía el Emperador por nuestro pueblo y por sus gentes.. La suerte, desde luego, estaba de nuevo echada para Manzanares...muy pronto tendríamos por aquí a los franceses... y, ahora, dispuestos y decididos a terminar de una vez con nuestra resistencia. En Manzanares, su gente y las autoridades locales, nada sabían de esta fijación napoleónica hacia nuestro pueblo, aunque es cierto que, cuando vieron que comenzaban a aumentar en la villa tropas del ejército español, tras la debacle de Ucles, empezaron a barruntarse que algo sucedía en el peor de los sentidos posibles. algo que les confirmaría desde la Junta Local de Gobierno, y desde los púlpitos, D. Pedro Alvarez de Sotomayor, que instó al pueblo a estar preparado, espiritual y físicamente, para los nuevos momentos de quebranto y zozobra que se aproximaban....

Pero eso, me dice D. Cosme, para concluir su disertación, ha de ser motivo del relato venidero.. y no es bueno, ni procedente, contar, en este, lo que sucedió en ese nuevo encuentro entre franceses y manzagatos, porque, así, de esta manera, sus lectores quedaran más proclives, y más receptivos, a leer la siguiente crónica, donde les daré a conocer el resultado del siguiente enfrentamiento bélico de Manzanares con el ejército imperial napoleónico. Dejemos esa incógnita, mi querido plumilla, para la siguiente crónica, la que, sin duda alguna, esperarán con avidez sus lectores, nada mas concluir la lectura de la presente...que ya fue suficiente para dar cuenta de la fijación obsesiva de Napoleón por conquistarnos...



Yo, prosigue, y termina, D. Cosme, solamente le reitero que no adelantaré ni un ápice de lo que ocurrió,... prefiero que sus lectores intenten adivinar por si mismos, antes de leer el próximo relato, si la insigne y nunca bien ponderada villa de Manzanares de La Mancha, fue ocupada por los franceses...o, por el contrario, volvió a resistirse, e incrementó su leyenda gloriosa.

miércoles, 20 de mayo de 2020

254). RELATOS PEDRO VILLARROEL. MANZANARES 1912: BALSAMO DE ESPAÑA, Y SOTOMAYOR AL MANDO.




El título que le propongo para la crónica, querido plumilla, me dice, suave, D. Cosme, pretende evocar lo que supuso nuestra villa de Manzanares, con su victoria en la batalla frente a los Dragones de Latourg Manbourg, el 21 de diciembre de 1808, para los ejércitos españoles del sur, que veían inminente la toma de Sierra Morena y, por tanto, la frontera norte de Andalucía, por parte del ejército imperial napoleónico. 

Una vez que el mando militar español, con sede en Sevilla, observó aliviado que, tras la derrota de Manzanares, el ejercito francés retrocedió a Tembleque, el "bálsamo" que Manzanares representó para la tropa española, prosigue D. Cosme, fue extraordinario, y aunque no se interpreta en casi ningún libro de los que han tratado la guerra de independencia, lo que pudo representar la victoria de Manzanares en el devenir de la guerra, a ningún observador, minimamente ducho en estrategia militar, se le escapa que sin duda fue mucho. No hay mas que pensar lo que hubiera supuesto la entrada de los franceses en Andalucía, con un ejército español en desbandada y huyendo hacia el sur, casi en paralelo a un enemigo avanzando ya por los primeros llanos de Andalucía. 


Lo cierto fue que, advertido el repliegue francés a Tembleque, el ejército español del sur no perdió ni un ápice de tiempo en reordenar y organizar las dispersas tropas situadas más abajo de nuestra villa, muchas de ellas, como va de dicho. prosigue D. Cosme, en repliegue y huida desorganizada, provenientes de los pueblos de la "mancha alta" que, uno tras otro, habían sido tomados por las tropas francesas, antes de su debacle en Manzanares. Así, por ejemplo, continua D. Cosme, la Junta de Gobierno de La Mancha, aprovechó el tiempo de calma logrado tras la victoria de Manzanares, para acelerar en Santa Cruz de Mudela y la Carolina, el alistamiento de reclutas y el acopio de équidos para los regimientos del ejército manchego. Otro tanto se hacía en Sevilla por parte de la Junta Central Suprema Gubernativa, reorganizando las tropas del sur, al tiempo que, el mismo 28 de diciembre de 1808, en que proclamó a Manzanares, "Fidelísima villa", publicó el llamado "Reglamento de Guerrillas". Las guerrillas habrían de constituirse en elementos de combate decisivos en aquella contienda; en ellas, no podían integrarse ni desertores, ni soldados regulares, pero "no iban por libre" -comenta D. Cosme-, estaban a la orden de las diferentes divisiones orgánicas presentes en donde actuaban..... Es decir, se puede concluir, asevera D. Cosme, que la última semana de 1808, por la victoria de Manzanares, el ejercito español de La Mancha y el del sur, tuvieron un tiempo precioso para reorganizarse, algo que, quizá, la historia no ha reconocido suficientemente en la importancia que tuvo, pero que yo -dice enfático y sonriente D. Cosme- recuerdo aquí como corresponde, porque el mérito de todo ello corresponde a mi pueblo, que no es otro, como usted sabe, que Manzanares.


En la primera semana de enero de 1809, continua D. Cosme, las tropas españolas de Sierra Morena, y su avanzada de Manzanares, estaban ya reorganizadas y dispuestas a seguir avanzando hacia el norte, y así lo hicieron, con una determinación e ilusión, que resultarían impensable solo dos semanas antes...y esa nueva actitud, nacía de la victoria de Manzanares, que galvanizó a un ejército previamente desmoralizado y en retroceso ante el empuje francés...Así las cosas, en la Mancha, el turno de contraatacar le tocaba al ejército español...y así lo hizo; desde Manzanares se avanzó hasta Villarta, y en unos días se tomó Madridejos, algo que ratificó en Toledo el general francés Lasalle en un parte emitido a su mando madrileño el 10 de Enero de 1809, en el que afirmaba que:.... "el grueso de la tropa española se hallaba repartido entre Valdepeñas y Manzanares, pero que una vanguardia de unos 700 soldados de caballería, mandados por el coronel Echavarri, había tomado Madridejos y Consuegra", Esta información quedó confirmada, por el general Latour Maubourg en otro parte militar emitido por entonces, que también era coincidente con la información que el Mariscal Victor había remitido a Madrid, desde Aranjuez, el día de Navidad de 1808, en la que precisaba que unos 15.000 soldados españoles se distribuían por Valdepeñas, Manzanares y Villacañas.


Mientras tanto, a nivel local, Manzanares comenzaba a retomar el pulso de su vida civil y eclesiástica, al momento de comenzar el año 1809, pues, sigue D. Cosme, aunque aun se vivía en la villa el vértigo intensísimo de los días finales del año previo, tras la zozobra de las batallas ganadas en la frontera norte de Manzanares contra los franceses; la muerte inesperada del alcalde Miret; y el reconocimiento, a nuestro solar y a nuestras gentes, con el título de "Fidelísima villa" por la Junta Central Suprema Gubernativa del Reino de España... las ganas de recuperar los costumbrismos de la vida cotidiana, junto a la ansiedad de retomar las tareas del campo por parte de los labriegos de la villa, muy ansiosos en apreciar el estado de las tierras de cultivo, abandonadas en su laboreo a causa de los acontecimientos bélicos de diciembre de 1808,. hicieron que, enseguida, los labradores del pueblo se pusieran en marcha,....y comprobaron, con alivio, sigue D. Cosme, que las batallas y el abandono transitorio de la tierra, no habían condicionado, por fortuna, excesivo daño sobre las futuras cosechas, lo que les motivó aun más, para salir a los campos y reanudar las labores de labranza a pleno rendimiento y normalidad. Algo parecido sucedió en el interior de la villa, continua D. Cosme su disertación, referente a las diversas actividades civiles, eclesiales, comerciales y administrativas. Se montaron los puestos en la Plaza para el mercadeo diario, abrieron los comercios, posadas, herrerías y otras muchas pequeñas industrias del eje cárcel-empedrada y también las de otras vías importantes del pueblo, como la calle Ancha y la calle Toledo... Los juzgados acogieron de nuevo pequeños pleitos locales, referentes, por ej, a tierras, animales y enseres que, por una u otra razón, habían cambiado de manos o de dueños, sin la anuencia de quienes los poseían previamente... y, en fin, remata D. Cosme, Manzanares, como si nada de enjundia hubiera pasado, después de lo mucho que había sucedido, retomó sus rutinas, sus labores y, también, claro que sí, los tiempos de ocio de sus gentes, paseando los Paseos del Rio, desde la Ermita de San Isidro en el Parterre, hasta la alameda y el camino de los molinos, como, ancestralmente se hacía desde tiempo inmemorial...



En la Parroquia, se reanudaron los oficios, los bautizos y las bodas, tal como quedó reflejado, por ej, en el libro registro de enlaces matrimoniales, el mismo día 1 de Enero de 1809, en que se inscribe la boda de Diego Camacho con la joven Ana Romero....También, como va dicho, se empezaron a celebrar bautizos, y era curioso, y de orgullo local, contemplar en el encabezamiento de cualquier acta, escrito o legajo, más o menos oficial, de juzgados, concejo o registros parroquiales, el título de "Fidelisima villa", pegado al nombre de Manzanares... Todo esto sucedia, continua D. Cosme, cuando ya Manzanares, tras la muerte de Miret, estaba bajo el liderazgo único de D. Pedro Alvarez de Sotomayor, que unificó en su egregia persona los poderes civiles y religiosos, como persona más relevante y capaz de la Junta Local de Gobierno de Manzanares...El estilo Sotomayor se empezaría a notar muy pronto en las peripecias futuras que habría de vivir Manzanares, y aunque el extinto Miret había sido un personaje de gran enjundia en nuestra historia reciente, la valia, inteligencia y capacidad estratégica de D. Pedro Alvarez de Sotomayor, llenaría enseguida todo el espacio del poder en la villa, y nutriría muy pronto, su buen hacer, de nuevas glorias a Manzanares. Lo primero que hizo Frey Sotomayor, fue no dar pábulo alguno a los rumores, dimes y diretes acerca de la muerte de Miret. Mucha gente especuló con una muerte violenta, pero Sotomayor avaló siempre su deceso por causas naturales, lo que da mucha veracidad a esa versión, ya que D. Pedro era una persona que odiaba la mentira, aunque, ciertamente, también era un gran estratega en sus acciones, dirigidas siempre al bien de su pueblo y "rebaño de almas", como él gustaba decir..y fue por eso que mucha gente interpretó que, en función del "principio cristiano del mal menor", (al que D. Pedro Sotomayor se acogería muchas veces a lo largo de su trayectoria), en el hipotético caso que la muerte de Miret hubiera sido violenta, D. Pedro hubiese preferido no hacerlo público, por si eso fuera causa de rencillas en el pueblo entre supuestos afrancesados y supuestos patriotas españolistas,... algo, los enfrentamientos, que, en toda su trayectoria como líder social de la villa, intentó siempre evitar, ya que, con buen criterio, entendía que la fortaleza de Manzanares pasaba por la unidad de acción del paisanaje...El pueblo y sus gentes, al comienzo de 1809, y ya libres de la amenaza inmediata de los franceses, estaba todavía conmocionado por todo lo sucedido, aunque también muy orgulloso de lo que había hecho y del galardón que se había concedido a la villa... algo, esto último, que, en medio de la gran tensión que se vivía, y dado nuestro carácter interiorista, al principio nadie quiso resaltar demasiado, incluido Frey D. Pedro Alvarez de Sotomayor, aunque por motivos bien diferentes... la gente del pueblo por no parecer prepotentes ante los pueblos vecinos; aquello del "que dirán" tan nuestro, dice D. Cosme... y, en el caso de Sotomayor, que ya había cogido al vuelo nuestras costumbres, lo hacía para no presumir en demasía de "pueblo elegido", ante la no muy descabellada posibilidad de que los franceses, en un futuro más o menos próximo, volvieran a tener algo que decir en Manzanares...por eso, curándose en salud, dio orden de ocultar muchos documentos en donde se hacía ostentación del título de Fidelísima villa...refiriendo, en hoja anexa al documento concreto, que se hacia ocultación del mismo "por la venida de los franceses" lo que debía interpretarse, no por que los franceses estuvieran en Manzanares, que aun quedaba mucho para eso, sino al temor que algún día estuvieran...así, los documentos permanecían a buen recaudo, pero ocultos, y en caso que un día los franceses llegasen a la villa, mejor que no supieran la alta consideración que nos tenía España.


Lo que ningún paisano suponía entonces, incluido seguramente también Sotomayor, es que el mismísimo Emperador, Napoleón Bonaparte, nos tenía "entre ceja y ceja" desde hacía tiempo, y que no servía ya ninguna ocultación local al prestigio adquirido por nuestro pueblo, tanto a los ojos del resto de España, como del enemigo francés...


El año de 1809 comenzaba, y la villa de Manzanares de La Mancha, lo quisiéramos o no, que no lo quería en demasía casi ninguno de nuestros convecinos, era objeto continuado de muchos comentarios patrios y del enemigo francés...nuestro destino, pues, estaba escrito y echado,.. seriamos, ya por siempre, en esa guerra de la independencia, un lugar muy codiciado por su posición estratégica en la geografía española, a la par que un pueblo muy admirado, en ambos bandos, por el arrojo y la valía de sus magníficas gentes..


Dicho todo ello, creo momento adecuado, querido plumilla, de dar final a esta crónica, que ha sido de bastante para mostrar al mundo de sus lectores, lo que Manzanares volvió a suponer de gran importancia, y por primera vez, que no última, en el comienzo de la segunda etapa de la Guerra de la Independencia contra los franceses, al tiempo, que el devenir del discurso, nos dio pie para comentar la reanudación de la vida normalizada en la villa, bajo la égida, y el estilo, del insigne Pastor de Manzanares en aquel proceloso tiempo, Frey Don Pedro Alvarez de Sotomayor.

domingo, 17 de mayo de 2020

253). RELATOS PEDRO VILLARROEL. MANZANARES 1912; "FIDELISIMA VILLA":


Le diré, querido plumilla, comienza D. Cosme su disertación… que, como introducción al relato, quiero sepan usted y sus lectores que lo que voy a contarles representa un hito muy importante en la larga historia como pueblo de Manzanares, y está claro que el título que quiero darle a la crónica, expresa bien el por qué de ese hito. 

Tal como, casi tres siglos antes, en 1519, Manzanares había sido reconocida por el Reino de España con el título de "Leal Villa", tras rechazar las tropas leales al Rey de las Españas, desde nuestra fortaleza, casi sin lucha, al ejercito comunero, en su intento fallido de conquistar nuestro pueblo para su causa…Ahora, al final de 1808, de nuevo el Reino de España, a través de su Junta Central Suprema Gubernativa, habría de otorgar a Manzanares similar reconocimiento, y por hecho semejante. En este caso, el título del reconocimiento sería el de "Fidelisima Villa", y se basó, sobre todo, en el rechazo de nuestra aguerrida gente a otros enemigos del Reino de España, el ejército francés, los días 17 y 21 de diciembre de 1808, de lo que dimos cumplida cuenta en recientes y pasadas crónicas.. 

La villa de Manzanares de La Mancha, estaba tan absolutamente conmocionada por los acontecimientos de los días previos, primero siendo capaz de rechazar por dos veces las intentonas del ejército francés para ocupar nuestro pueblo e, inmediatamente, asistir a la muerte inesperada de su líder civil y alcalde mayor, D. Juan Josef Miret y Sádaba,.. que sus gentes y autoridades no fueron conscientes, en los días que siguieron, de la enorme influencia que estaba teniendo Manzanares "en su exterior", (tanto en el ámbito del reino legítimo de España, como en los mandos del ejército francés), ambos, asombrados por la gran proeza de haber frenado por primera vez a los franceses en esta segunda fase de la guerra de la independencia, cuando intentaban alcanzar la Sierra Morena. En la semana posterior a la segunda intentona fracasada de los Dragones franceses de Latour Maubourg; y como le he sugerido en el comentario anterior, continua D. Cosme, tanto el mando español como el francés se “hicieron cruces” de lo que había ocurrido en nuestra patria chica. 

Al conocerse bien las noticias del fracaso de la tropa imperial francesa, ambos mandos quedaron sorprendidos y perplejos; pues, desde luego, nadie podía suponer que una pequeña villa manchega, Manzanares de La Mancha, sería el primer punto de dificultad para el grandioso ejército napoleónico en el que se presumía tránsito triunfal y breve hasta Andalucía... Aunque, y esto lo digo yo con orgullo de lo propio -comenta enfático D. Cosme-, si hubieran valorado un poco lo que este pueblo había sido capaz de hacer unos meses antes, les habría resultado menos extraña, a ambos, la derrota de los Dragones de Latour en nuestra villa.. Eso si, pasada la sorpresa inicial, tanto el mando francés como el español, mirarían, otra vez, con gran respeto y admiración a nuestra villa, y empezaron a tomar decisiones al respecto de lo sucedido. Comenzaré por contarle, querido plumilla, comenta D. Cosme, lo que sintieron, e hicieron, los franceses, tras ser derrotados en Manzanares… Las tropas de Latour Maubourg, concretamente la brigada de Dragones al mando de Doulembourg, protagonista de las dos intentonas fracasadas, que estaban ya desengañadas de hacerse con nuestro pueblo, recibieron, además, órdenes directas del mariscal Víctor de retirarse a Tembleque, algo bastante significativo, puesto que Víctor era un militar avezado, y cabe suponer que fue capaz de advertir que la toma de Manzanares no resultaría nada fácil. 

De hecho, sigue D. Cosme, el mismo Víctor, a fecha 24 de diciembre de 1808, emitió un parte al mando de Madrid mostrando su temor por la fuerza que el enemigo había evidenciado, diciendo:…. “los españoles están en fuerza en Manzanares y es posible que nos ataquen”. Y, al día siguiente, algo alarmado, el mismo Víctor, emitió un nuevo parte, dirigido a su mando en Madrid, en el que afirmaba que, la derrota de Manzanares había propiciado al enemigo la reagrupación de 15,000 efectivos, que se habían distribuido por la zona de Villacañas, Alcazar de San Juan y el propio Manzanares, con lo que el mariscal Víctor, venía a dar valor, importancia y reconocimiento a la batalla de Manzanares, informando que había posibilitado el citado rearme del ejército español de Sierra Morena… La inquietud por el “efecto Manzanares” entre los franceses, continua D. Cosme, llegó, así, hasta la más alta instancia de Francia, el mismo Napoleón Bonaparte… quien, irritado al conocer la derrota de los Dragones de su ejército, instruyó personalmente a su hermano Jose I y a los generales que se encargaron de la guerra en La Mancha, acerca de la importancia de nuestro pueblo. De hecho, sigue D. Cosme, Napoleón, en ese momento, dijo lo que sigue: …”de aquí a que se haga la operación de Andalucía es necesario ser dueños de Manzanares” ....y, al decirlo, dejaba claro en su frase varías cosas, como, por ej, la importancia estratégica que daba a nuestro pueblo de Manzanares, sin cuya toma previa, veía muy difícil poder entrar en Andalucía. Ciertamente, querido plumilla. prosigue D. Cosme, el tono tajante en que pronunció la frase Napoleón, denotaba también la intención del Emperador de tomar enseguida el control de nuestro pueblo, antes que se convirtiera en un símbolo de la resistencia española…Lejos estaba Napoleón de suponer que aun deberían pasar meses antes de lograr su deseo imperial, y mucho menos pensó que la villa manchega de Manzanares aún derrotaría a su ejército en alguna ocasión más, como le contaré en algún relato próximo, pero ahora todavía no es tiempo de eso…

En lo que concierne a los mandos españoles, prosigue D. Cosme su disertación, en la semana posterior a la derrota de los Dragones de Latour Maubourg en Manzanares, lo primero que sintieron nuestros mandos, civiles y militares, fue una agradable sorpresa por el éxito del episodio, pues muchos se temían que el empuje de los franceses iba a resultar imparable, y que muy pronto estarían cruzando Sierra Morena y aproximándose a Sevilla... El inesperado éxito de Manzanares, les confirió admiración a nuestro pueblo y, también, cierta curiosidad en enterarse de quienes eramos,. muy pronto les llegaron los comentarios de Castaños, y gente próxima a él, que recordaron a la Junta Central Suprema y Gubernativa del Reino, el brillante historial de Manzanares en la primera parte de la guerra de la independencia, antes de la batalla de Bailen... y, también, de la decisiva importancia que tuvimos en el desenlace de la misma, algo que resaltó, y muy especialmente, el General Castaños….

Pero, a todo esto, cuando llegaron a Sevilla los informes del general de Palacio, cuyas tropas combatieron unos días antes, codo a codo, con nuestros paisanos en Manzanares, rechazando de manera clara y contundente la doble intentona francesa, todos los miembros de la Junta Central Suprema Gubernativa del Reino de España quedaron maravillados con el contenido de los informes del citado general de Palacio, acerca de la entrega y la decidida voluntad de los vecinos de Manzanares en la defensa de su villa, sin los cuales, afirmaba de Palacio, la derrota de los Dragones no hubiera sido posible. Con todo eso en su conocimiento, cuando la Junta Central Suprema Gubernativa, valoró, además, y en su justa medida, la importancia que había tenido el repliegue forzado del ejército francés, tras su derrota en Manzanares, en la posibilidad y viabilidad de rearmar y reunificar tropas del ejército de Sierra Morena, en un potente contingente de15.000 hombres, tuvieron todos claro que esa villa manchega, la nuestra!!, exclama exultante D. Cosme....Manzanares de La Mancha, se merecía un reconocimiento y la más alta distinción que podía otorgar en ese momento el Reino de España...No tuvieron que deliberar mucho más sobre ello en la Junta central Suprema Gubernativa del Reino…y no tardaron demasiado tiempo en otorgársela, pues en ese momento, nuestro pueblo lo merecía más que nadie en España, o al menos como el que más, remacha con orgullo D. Cosme-. De modo y manera que, justo siete días después del último fracaso francés por tomar Manzanares, y cuando ya finalizaba el año de 1808, se produce en Sevilla la declaración formal de la Junta Central Suprema Gubernativa del Reino, que otorgaba a la villa de Manzanares el título de “Fidelísima Villa”, en los siguientes términos: ..... "en reconocimiento a los méritos del vecindario ante los enemigos en el mes de diciembre y en los meses anteriores, la Junta Central Suprema y Gubernativa del Reino a nombre del rey Don Fernando VII, otorga la villa de Manzanares, el honrosísimo título de fidelísima por su valor y patriotismo".


Esta orden, fechada a 28 de diciembre de 1808, sería corroborada y comunicada, oficialmente, también en la ciudad de Sevilla, el día 7 de Enero de 1809… 
En el Manuscrito de la Merced, mi querido cronista, sigue D. Cosme, cuando nuestro clero local de aquella época, termina de narrar las dos intentonas fallidas de los franceses en ocupar Manzanares, continua refiriendo, la concesión a nuestra villa de esa distinción:

“Por esto y todo lo anterior, la Suprema Junta Central Gubernativa del Reyno, en 28 de diciembre de 1808, se sirvió dar a nombre de ntrº Soberado D.Fernando 7º el título de fidelísima por su valor y patriotismo a esta villa de Manzanares, como consta de la R. Orden comunicada por D.Benito de Otenmida Secretario de Gracia y Justicia, su fecha en Sevilla a siete de enero de 1809”.

Queda completado, así, el relato y la crónica de cómo y se otorgó el título de “Fidelísima villa” a la insigne villa de Manzanares de La Mancha.. y, por tanto, puede usted dar por concluido el texto de la misma, que da suficiente y cumplida fe de un hito histórico más de los que adornan la brillantísima historia de nuestro pueblo, Manzanares.


viernes, 3 de abril de 2020

252). RELATOS PEDRO VILLARROEL. MANZANARES 1912: EL DIA DESPUES.. LA EXTRAÑA MUERTE DEL ALCALDE MIRET.


Pues si querido reportero, me comenta D. Cosme al comenzar esta crónica, tal como reza el encabezado que le propongo para titularla, el día después del episodio en que el heroico pueblo de Manzanares hizo recular al ejercito bonapartista, es decir, el 22 de diciembre de 1808, nuestro alcalde mayor D. Juan Josef Miret, Presidente de la Junta de Gobierno de Manzanares, falleció, repentinamente, en extrañas circunstancias, cuyo comentario y consideración constituirán el entramado central de la crónica que empiezo a contarle a usted y sus lectores desde ya…. 

Manzanares, y sus gentes, despertaron el día 22 de diciembre de 1808, con una sensación ambivalente; por un lado, disfrutando y saboreando, con legítimo orgullo, la victoria lograda el día anterior en su disputa contra el regimiento de Dragones del Latour Maubourg.. (que, por primera vez en su camino hacia Sierra Morena había tenido que recular al norte),… y, por otro, con la tensa expectativa de un previsible contraataque de los prepotentes y soberbios franceses, a los que se suponía heridos en su orgullo por la osadía determinada de los, para ellos, “catetos manchegos” del villorrio de Manzanares... 

Ante esa posibilidad de nuevo ataque francés, pequeños destacamentos de la tropa del general del Palacio, con el añadído de bastantes paisanos participantes en la batalla del día anterior; al alba del día siguiente, 22 de diciembre de 1808, realizaron diferentes batidas de reconocimiento en los alrededores de Manzanares, con atención especial a los diferentes accesos naturales al pueblo y a los distintos caminos que llegaban a nuestros lares, para ver si el pueblo estaba seguro y libre de franceses en sus cercanías, ante la posibilidad real de un nuevo ataque…En una de esas batidas, en las afueras de Manzanares, participaba nuestro Alcalde Mayor, D. Juan Josef Miret, cuando, según se puede deducir del parte de su deceso, falleció de manera súbita y natural, mientras se desarrollaba esa batida de reconocimiento, en la mañana de aquel día 22 de diciembre. Sin embargo, su muerte no quedó reflejada en el registro parroquial, quizá por haber ocurrido fuera de las lindes de la villa, hecho que conllevaba, habitualmente, la no concreción de los datos del cadáver en el citado registro parroquial, aunque se tratase del mismísimo Alcalde quien hubiera fallecido…


José I, Bonaparte.

Es posible que esa sea la explicación de tan significativa ausencia en los registros parroquiales, pero está claro que, dadas las circunstancias en que ocurrió la súbita muerte de Miret, y los intensos y convulsos días que se vivían en Manzanares, la ausencia de esa notificación en el registro, daría pie a muchas especulaciones, rumores, habladurías y conjeturas, que intentaban explicar sus razones últimas. Las causas concretas de su muerte permanecen oscuras en la historia, y seguramente nunca se conocerán… En relación a ellas, algunos afirman que murió de muerte natural, quizá. por una crisis cardíaca, que muy bien pudo ser provocada, dice D. Cosme, por los intensos momentos que vivió Manzanares los días previos. Es verdad, que si la muerte hubiera sido causada por alguna acción violenta, propia de la guerra, como por ej, la que hubiera podido originarse en el ataque de algún pequeño residuo de tropas francesas que estuviesen agazapadas en algún lugar próximo a la batida en la que participaba el alcalde Miret, resultaría muy extraño que no hubiera quedado constatado el hecho en ningún registro de nuestro pueblo, de la provincia o del ejército español, pues el alcade Miret, por su trayectoria, de la que ya hemos tenido numerosas pruebas en estas crónicas e, incluso, por su activísima participación en la batalla del día anterior, era considerado en el pueblo, a pesar de ser “forastero”, como uno de nuestros paisanos más ilustres, queridos y relevantes… y, por sus acciones, también era reconocido en la Provincia de Ciudad Real, como un gran patriota, un héroe, fiel a la causa del Rey legítimo Fernando VII,.. por eso, si su muerte hubiera sido violenta, resulta extrañísimo que no hubiera quedado constancia alguna de ello. Además, y más extraño todavía, nada se decía de esa posible eventualidad en el certificado que el escribano de Manzanares, Sr. Sánchez Avila, emitió, a petición de D. Joisef Miret, padre del difunto alcalde, unos meses después, a efectos de facilitar el cobro de atrasos que debía nuestro Ayuntamiento a su hijo, del cual era heredero universal. 


Ese certificado tiene un gran interés en esta historia, ya que es el único escrito que nos ha llegado acerca de la muerte del alcalde Miret, del que se pueden inferir algunas respuestas a la cuestión de la citada muerte, todas a favor de la causa natural de la misma…El certificado decía lo siguiente:
Juan Antonio Sánchez-Avila, escribano por S.M. del número y ayuntamiento de esta villa de Manzanares, Certifico: Que el señor don Juan Josef Miret y Sádava, abogado de los Reales Consejos y alcalde mayor que fue de esta villa, permaneció en ella y obtuvo la real jurisdicción, sin hacer ausencia notable. Todo el año próximo pasado de mil ochocientos ocho, hasta su fallecimiento, que se verificó en la mañana del veinte y dos de diciembre del propio año. Y para que asi conste, a instancia de Miguel Noblejas, apoderado del señor don Josef Miret, corregidor de la ciudad de Alcaraz y padre del dicho difunto y de mandato de esta Junta de Gobierno en cuio crédito firma su secretario, doy el presente que signo y firmo en Manzanares a catorde de marzo de 1809.-Juan Antonio de Ressa.-Signado y firmado, Juan Antonio Sánchez Avila. 

Escudo Marquesado de Salinas.

Es de significar que, de existir una muerte violenta, lógicamente, habría quedado consignada en la escritura, ya que hubiera supuesto para el padre de Miret una indemnización adicional, por haber muerto su hijo con violencia y en acto de servicio, algo que no se consideraba en este certificado que, tal como está escrito, y aunque deja indefinida la razón de la muerte de Juan Josef Miret, apunta a una causa natural... Pero, desde luego, sigue D. Cosme, cambiando el tercio, también está muy claro, que un Presidente de Junta Local de Gobierno, en aquellos convulsos tiempos que se vivían en España y, específicamente, en Manzanares, daban pie, y lo seguirían dando, a todo tipo de muy diferentes especulaciones acerca de la actitud de cualquier alcalde mayor hacía uno u otro Rey de España… ya que, en esos momentos, existían esas dos posibles legitimidades reales…y, por tanto, la figura del Alcalde Mayor, quiérase, o no, siempre estaba sujeta, por entonces, a la duda de a quien de esos dos reyes servía… 

No hay que olvidarse, además, en el caso de Miret, prosigue D. Cosme, que el Rey intruso, Jose I, a fin de no crearse problemas, igual que había hecho en otras villas, le había ratificado en su cargo, sin considerar su pasado o actitud previa en la primera parte de la guerra, donde MIret, antes del triunfo en Bailen se significó especialmente en la organizacion de guerrillas locales para interferir la transmisión de correos entre los franceses, también en la recluta de muchos paisanos al ejército español y en el paso de informes al interventor general de Ciudad Real, D. Juan de Modenés, que serían utílisimos para la planificación de la gloriosa batalla de Bailen....Sin embargo, a pesar de esas evidencias claras de la posición de Miret en aquel tiempo, como D. Juan Josef había sido nombrado Alcalde Mayor de Manzanares por Carlos IV, siempre tenía tras de si, la alargada sombra de Godoy, con su vitola de afrancesamiento; pues, ciertamente, aunque casi todo el mundo sabía de ese patriotismo españolista de Miret, esto último, el quien lo nombró para el puesto, quizá pudo poner un punto de duda sobre su persona en algún exaltado, que podría haberle asesinado por “colaboracionista”, por más que D. Juan Josef Miret hubiera dado suficientes muestras previas de lo contrario... De la misma manera, pero en dirección inversa, continua D. Cosme, no sería descabellado pensar que la supuesta agresión al alcalde, pudiese haber sido llevada a cabo por encargo de algún personaje “afrancesado”, que se sintiese injustamente tratado por Miret.. Con respecto a esta última hipótesis, prosigue D. Cosme, algunos especularon con la posibilidad que el Marques de Salinas, cuya hacienda y patrimonios habían sido expropiados meses antes por nuestra Junta Local de Gobierno, por su posicionamiento claro a favor del Rey intruso, Jose I, con el que incluso huyó a Francia después de la batalla de Bailen.. ahora, a través de algún “mandado” a sueldo, quizá se hubiera vengado, propiciando el asesinato de Miret, en la convulsión de esos intensos días….

Sea como fuere, lo cierto es que, aquella tarde del 22 de diciembre de 1808, al conocer la trágica noticia de la muerte de su alcalde mayor, el pueblo de Manzanares, y toda su gente, quedó conmocionado y se sintió algo inerme, ante el destino difícil que se intuía para nuestro pueblo en el tiempo por venir, en ausencia de su líder civil natural... Menos mal que nos quedaba el otro gran líder espiritual de Manzanares, Frey D. Pedro Alvarez de Sotomayor, que habría de tomar para si, desde aquel día aciago, en el que él sufrió, particularmente, ante la pérdida de quien se había convertido en un gran amigo, y con el que compartió responsabilidades en la toma de las decisiones más trascendentes de Manzanares en aquel dificilísimo tiempo... Sotomayor, perdida la "mano civil" de Manzanares, se dio cuenta enseguida que esa responsabilidad debía quedar también en sus manos, las de un pastor espiritual, que, desde entonces, sería también pastor civil. Grandes sucesos quedaban por llegar muy pronto, que engrandecerían tanto la figura excelsa de Sotomayor, como la no menos excelsa historia de la villa de Manzanares de la Mancha... pero eso ha de ser razón de sucesivas entregas de estas crónicas, que esta ya fue de bastante en su objetivo de narrar a sus lectores la súbita y extraña muerte de otro gran personaje de los que jalonan la historia de este nuestro gran pueblo, la de su Alcalde Mayor, D. Juan Josef Miret y Sádava.