¿Damos un paseito por Manzanares?

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Todo cuanto vas a encontrar en él, es una muestra de cariño y admiración a un padre, MELCHOR DÍAZ-PINÉS PINÉS, uno de esos tantos padres del mundo que creen en la familia y luchan por ella, que aman a su tierra, que la trabajan y reivindican con constancia. Es posible que los manzanareños más jóvenes pudieran encontrar en el blog algunos hechos, sucesos, curiosidades, costumbres que ya han desaparecido, que quizás hayan escuchado de sus antecesores o, simplemente, que no conocen y puedan resultarles de interés.

¡Nada más, amigo/a! Gracias por estar con nosotros, con su familia y su sempiterno recuerdo.

HERMANADAS.

HERMANADAS.

M A N Z A N A R E S, en La Mancha.

lunes, 2 de marzo de 2020

245). RELATOS PEDRO VILLARROEL. MANZANARES 1912: UN PUEBLO EN GUERRA…Y UN ESPIRITU NACIENTE.


En el relato anterior, me comenta D. Cosme, conocimos la capitulación del comandante Berthet en el castillo, lo que dio inicio a un interregno libre de franceses en Manzanares; un tiempo de liberación, en que pasaron muchas cosas de interés, subsidiarias, sin duda alguna, mi querido reportero, de sucesivas crónicas... 

Sin embargo, antes de entrar en lo que habrán de ser, me parece buena idea sugerirle una semblanza de la vida de nuestras gentes de Manzanares, en esos dos primeros meses de la guerra.de la independencia, en cierta forma, comentada, “a vuela pluma” en crónicas precedentes. Vale la pena recrear una serie de curiosidades sobre cosas concretas que afectaron a paisanos en esos meses, que, además, explican muy bien como, por ellas, creció en el pueblo de Manzanares, al igual que en casi toda España un espíritu colectivo de nación, antes “adormilado”.

Manzanares, pueblo tranquilo, y de gentes solidarias, me dice D. Cosme, aun a pesar de estar al tanto de lo que estaba ocurriendo en España en Mayo de 1808, y saber que muy pronto los franceses iban a llegar a Manzanares, mantuvo sus rutinas socio-laborales y sus tareas administrativas sin cambio alguno, hasta ese 26 de Mayo en que las tropas francesas de Dupont. arribaron por primera vez a nuestra villa.. Incluso en esos primeros días, a pesar de la conmoción y revuelo que provocó en el ánimo de los manzagatos la presencia gala, se mantuvo relativamente normal la actividad administrativa común, Ejemplo de ello, sigue D. Cosme, y “que viene al pelo”, porque ocurrió en la última semana de Mayo, coincidiendo con esa llegada de las primeras tropas francesas a Manzanares, fue el suceso protagonizado por un paisano, D. Francisco Adán, declarado como “pobre de solemnidad”, quien argumentó a D. Rafael Gimeno, (que ejercía en nuestro Ayuntamiento como “Padre General de Menores”) que, “hallándose separado de su mujer (ésta, en paradero desconocido), vivía de la mendicidad”…y, siguió diciendo que, en esos días, posiblemente porque la gente se retenía en sus casas tras la ocupación francesa de la villa, o porque muchos habían abandonado el pueblo, para irse a sus caseríos, quinterías, u otras villas más alejadas del camino de Andalucía.., su único recurso monetario había disminuido mucho, hasta impedirle, incluso “vestir la desnudez de su hija de 12 años”. 

En este episodio, sigue D. Cosme, tenemos la primera evidencia del despoblamiento que el inició de la Guerra motivó en Manzanares, las calles se quedaron muy vacías, los indigentes y enfermos, pernoctaban muchas veces a la intemperie, al estar inoperativo y en ruinas el antiguo hospital de Nuestra Señora de Altagracia… Solo la proverbial bonhomía de nuestros paisanos, que los acogían en sus casas,.. o daban algo de comida, a aquella pobre gente, maltrecha y sin techo bajo el que cobijarse, evitó mayores cuitas…. Pero, volviendo al sucedido que le estaba relatando… no crea usted, mi querido cronista, que el Sr. Adán solicitaba caridad al municipio, lo que pedía este orgulloso y digno paisano, era permiso para vender parte de su modestísima casa de la calle Villarreal, y, así, con lo obtenido, vestir y alimentar a su hija,.. Consta que nuestro Ayuntamiento concedió ese permiso, a fecha 1 de junio de 1808, justo cuando los últimos batallones de la primera división del general Dupont abandonaban Manzanares. Este episodio, nos muestra, una vez más, la nobleza hidalga de la gente común de la villa, desde el más pobre de los indigentes, hasta, en este caso también, sus representantes en el Concejo… y, además, como va dicho, comienza a poner en evidencia, que la vida en las calles, y todas las rutinas sociales y laborales de la villa, disminuyeron de inmediato, ante la zozobra provocada por la llegada e instalación de los franceses en ella,,,. 

Sabemos, también, que estos primeros franceses que ocuparon nuestra villa, requisaron lo que pudieron a bastantes paisanos… Quien más, y quien menos, sigue D. Cosme, se las apañó, como pudo, para “ocultar” en sus casas propiedades, enseres y viandas, pero, claro está, bastantes vecinos fueron expoliados en diferentes grados, cosas y cuantías. Los galos se llevaron de nuestras casas: pavos; gallinas; capones; caballos; mulas; pero también; aperos, galeras, carros, o diferentes alimentos como; cebada, trigo, leguminosas, queso…y, sobre todo, vino. El Pósito municipal, fue particularmente esquilmado, y de nuestras múltiples bodegas desaparecieron grandes cantidades de vino, algo que, dice con sorna D. Cosme, explicaría, quizá, en parte, la “mala y desordenada planificación estratégica del ejército galo”… seguro que, más de una vez, establecida bajo los efectos de nuestros caldos, concluye, entre grandes carcajadas y risas, esta última parte de su diserto, D. Cosme...

 Durante los dos meses siguientes, hasta la batalla de Bailen, casi todas las actividades comunes de tipo administrativo, social o laboral de Manzanares, desaparecieron o estuvieron muy inactivas…, por ejemplo, no se celebró casi ninguna boda, y bajó mucho el número de bautizos, entre otras razones porque la villa se despobló, al ir a refugiarse sus gentes, como va dicho, a caseríos, quinterías o aldeas colindantes, que estuviesen más alejadas del camino de Andalucía, pues a esos lugares no se acercaban, casi nunca, los soldados franceses que transitaban con prisa hacía Andalucía, para ayudar a Dupont… Particularmente agraviante para Manzanares, resultó el paso de la segunda división de Dupont, al mando del general Vedel, a finales de junio de 1808,.. los saqueos y la rapiña protagonizados por la llegada del primer contingente de aquellas tropas, el tristemente famoso batallón polaco del general cojo, motivaron gran temor y desasosiego entre nuestros paisanos, que, en aquellos tristes días, abandonaron, “en masa”, Manzanares, a la espera de momentos mejores... 

Naturalmente, todos estos sucesos, fueron aumentando el desafecto a lo francés, tanto en Manzanares, como en las diferentes villas manchegas cortadas por el Camino Real de Andalucía, que padecieron más de lo mismo, al ser transitadas por el ejército de Dupont. Al margen del mayor o menor patriotismo, o “afrancesamiento”, de las diferentes autoridades locales de cada villa, las gentes del pueblo español, continua D. Cosme, y en este caso, el pueblo manchego, y el de Manzanares, fueron, sin duda, los protagonistas principales en el alzamiento del 5 y 6 junio de 1808 contra los franceses, en eso que dimos en llamar “rebelión manchega”. Y como le he dicho antes, sigue D. Cosme, lo mismo o parecido sucedió en las distintas regiones del suelo patrio...

Rendición de Bailén. Fotografía de diario ABC.es

 Casi nunca, como entonces, en la larguísima historia de España, hubo un momento de tanta unión y espíritu nacional, entre los reinos de Iberia congregados por los Reyes Católicos, más de tres siglos antes;... y es que, ya lo sabe ud bien, continua D. Cosme, el carácter hidalgo, habitual en los habitantes de Iberia, lleva muy mal la injusticia y la imposición, sobre todo si se acompañaba del expolio de lo propio. Y qué decirle, entonces, de Manzanares y de La Mancha, dice en tono exaltado y grandilocuente, D. Cosme… nuestra gran región, sigue, cuna del ingenioso hidalgo D. Quijote, y quintaesencia legendaria de ese espíritu, fue ejemplo y adalid de esa actitud… Aquí, en La Mancha, el pueblo de cualquier pueblo, tuvo muy claro que, por justicia y dignidad, había que hacer frente al invasor; y en todos ellos, sin excepción alguna, existió un similar espíritu de lucha entre los aldeanos. Además, en los pueblos de La Mancha, la gran mayoría de las autoridades locales estuvieron del lado de su pueblo, empezando por la máxima regiduría manchega en ese tiempo, con sede en Ciudad Real… ya que el intendente general, D. Juan de Modenés, un gran patriota, fue, como sabemos, principal organizador de esa “rebelión manchega”, sin la que, difícilmente, se hubiera logrado la victoria de Bailen... De hecho, lo único variable entre las distintas villas manchegas, fue la manera de abordar la situación, que vivieron, pero siempre desde un mismo espíritu de unidad de acción patriótica...



 Y si usted me pide algún ejemplo de esto que le comento, sigue D. Cosme, le reiteraré el contraste, dentro de sus similitudes, entre los sucesos de Valdepeñas y Manzanares, en aquel histórico 6 de junio de 1808… En Valdepeñas, la exaltación popular tuvo un componente especial, que no tuvo Manzanares. Me refiero, sigue D. Cosme, a. los destrozos causados por los franceses en la ermita de la Consolación, que representó para Valdepeñas, un ataque frontal a sus valores y tradiciones religiosas; lo que motivó en su gente sensaciones mucho más intensas que las de las rapiñas sufridas en la villa... al fin y al cabo, anunciadas por lo ya sucedido en pueblos más norteños.. 

El famoso “cura Calao” y la Junta local de gobierno de Valdepeñas, surgida tras esa profanación, se mostró tan beligerantemente activa contra el francés que, incluso, quizá de manera algo temeraria, tendió una emboscada en el interior de la villa a las tropas de Liger Belair: Ciertamente, Valdepeñas pasaría a la historia de esa guerra por su heroicidad, pero con la contrapartida de una batalla brutal, con gran cantidad de muertos. En Manzanares, no tuvimos agravios significativos a nuestro elenco religioso, que pudieran haber azuzado aun más la animosidad existente en el paisanaje... pero, en todo caso, sigue D. Cosme, nunca podremos agradecer bastante a la figura de nuestro egregio párroco, Sotomayor, como supo atemperar las pulsiones de las gentes de la villa, incluidas las del alcalde mayor: Miret, para que, sin disminuir un ápice todas las acciones patrióticas antifrancesas (que nos llevarían al reconocimiento del Reino de España como Fidelisima villa), no se produjera en Manzanares ninguna muerte violenta entre nuestro paisanaje, durante los meses de junio y julio de 1808,.. 

Sotomayor, continua D. Cosme, con su gran inteligencia, y un discurso extraordinariamente bien ajustado a las circunstancias, supo, incluso, utilizar el terrible episodio del asalto al hospital de sangre francés de Manzanares, para ganarse la confianza y la voluntad del general Liger Belair, concretando con él, un pacto mutuo de no agresión, que daría sus primeros frutos al final de ese mes de junio, cuando el citado Liger Belair, logró frenar los desmanes y saqueos que había iniciado en el pueblo, el famoso “general cojo”, máxima autoridad del batallón polaco de la división de Vedel,

Con lo ya relatado, me parece a mi, querido cronista, que ya fue suficiente para conocer las penurias vitales de las gentes de Manzanares, en aquel comienzo de la guerra de la independencia,… así como, también, creo que hemos dejado constancia del nacimiento de un espíritu colectivo de unidad de acción nacional, que surgió en todo el pueblo español, tras ser herido en sus valores más íntimos y atacado en su propia identidad…El soberbio Napoleón, y su, supuestamente, invencible imperio, no sabía bien, lo que se le venía encima…y, en eso, en todo eso, que está todavía por llegar, y por conocer, la insigne villa de Manzanares de La Mancha, tendría muchísimo que decir…..

domingo, 1 de marzo de 2020

244). RELATOS PEDRO VILLARROEL. MANZANARES 1912: SECUESTRO Y CAPITULACION EN EL CASTILLO


La derrota de Francia en Bailen, comienza D. Cosme su nuevo relato, supuso, como usted intuye, una gran conmoción en toda Europa, y particularmente en España. El rumbo de la guerra en nuestra patria, continua, cambió radicalmente, y en todos los lugares donde había franceses, los invasores tuvieron que replantearse su situación inmediata... 

Por relatos previos, sigue D. Cosme, ya conocemos que los últimos contingentes de tropa francesa que pasaron por nuestro pueblo estaban integrados en la división del General Gobert… y, cuando el grueso de esa división, que estuvo un día en Manzanares, partió hacia Sierra Morena, la madrugada del 10 de Julio de 1808, quedó un pequeño retén de soldados en nuestro castillo para guardar la plaza, que también partiría hacia el sur el día 16 de Julio, ya en pleno desarrollo la batalla de Bailen. Ese mismo día, continua D. Cosme, festividad de la Virgen del Carmen, había llegado al castillo de Manzanares, a relevarlos, un batallón de infantería de 500 soldados, al mando de un Comandante apedillado Berthet, que, como verá enseguida, querido cronista, será protagonista de este relato… 

Berthet, llegó a Manzanares con el objeto de guardar el punto de enlace de nuestro castillo, y mantener la comunicación francesa entre Madrid y Sierra Morena; cosa harto complicada hasta entonces, pero que tampoco resultó muy exitosa durante la estancia de Berthet en Manzanares, en los días decisivos de la batalla de Bailen. Y es que, el comandante Berthet traía consigo ordenanzas muy estrictas de sus mandos, que le recomendaban hablar solo con el Alcalde, el párroco del pueblo y el jefe de postas. Convendrá ud. conmigo, sigue, irónico, D. Cosme, que el mando francés no estuvo precisamente perspicaz, pues esas tres personas, como ya sabemos, estaban muy implicadas en las actividades patrióticas de obstruccionismo informativo, aparte de mantener contacto estrecho con el intendente general de La Mancha, Juan de Modenés, lo que era, en la práctica, como tenerlo con el propio General Castaños… 

Castillo de Manzanares



Berthet, debía enviar un correo diario a Sierra Morena para apreciar el estado del frente de guerra, y otro a Madrid, con las novedades que le ofreciera aquel…ciertamente, muy pocos de esos correos llegaron a su destino, concluye, sonriente, D. Cosme, a la vez que me remite a lo que se dice de todo eso, por nuestro clero, en el Manuscrito de la Merced... “….hasta la batalla de Bailén, ocurrida en 18 de julio, se interceptaron en esta villa postas y correos, saliendo muchos vecinos al camino, como suele el cazador, a buscar y matar cuantos enemigos, ya soldados, ya correos, pudieran haber a las manos. De este sistema, cuya honra cupo igualmente a los otros pueblos, desde Manzanares hasta la entrada de Andalucía, resultó al enemigo un mal imponderable; pues cortada la comunicación entre las tropas y el Gobierno, ni el Grl. Dupont pudo arreglar sus movimientos conforme a la necesidad, ni su principal darle órdenes oportunas que le dirigiesen; y no sería sin fundamento, no quitando a nuestros generales y soldados la gloria que adquirieron en esta jornada, al afirmar que la tal derrota de Dupont, y su rendición inesperada, se debió en gran parte a los procedimientos de Manzanares.Así lo aseguró el Ecmo. Sr. General Castaños en su tránsito por esta villa después de esta memorable victoria….”

Ratificando todo lo comentado, a fecha 18 de julio de 1808, ya en trance de derrota el ejército francés en Sierra Morena, en uno de los pocos escritos de Berthet que llegaron a Madrid, no se comentaba nada de la gravedad de las cosas en Bailen, lo que habla de la nula información que disponía Berthet sobre la batalla… que, ese día, ya se estaba decantando claramente a favor de España… Es muy posible que nuestro alcalde mayor, Miret, a través de sus contactos secretos con Juan de Modenes, estuviera, incluso, mejor informado que el Comandante Berthet, que estaba enclaustrado en el castillo con su tropa, y con poca información fehaciente. Aun así, dentro de la confusión de esos 18 y 19 de julio de 1808, y dada la magnitud de lo que sucedió esos días en Bailen, pronto hubo en Manzanares razones fundadas para suponer que el invencible ejército imperial napoleónico había sufrido su primera gran derrota en territorio europeo, concluye solemne, y algo histriónico, D. Cosme…. 

Quizá, prosigue, el primer indicio de todo eso, fue la llegada a Manzanares, la mañana del día 19, del coronel suizo D'Ossry, que venía en retirada desde Santa Elena. Este coronel solo traía información del inicio de la batalla, y de la muerte en combate de Gobert, pero, aunque en su relato se intuía el desastre francés, ciertamente, no pudo dar fe del mismo, dado que el desenlace final aún no se había producido. Lo que si motivo en Manzanares esta noticia, fue un muy diferente estado de ánimo en el contingente francés del castillo y en la gente del pueblo....Aquellos, sigue D. Cosme, se quedaron sorprendidos y estupefactos ante lo que parecía la primera gran derrota de su ejército, aparte el efecto psicológico negativo que tuvo para ellos, el conocimiento de la muerte del general en jefe, de su división, Gobert…y, entre la gente de Manzanares, el efecto fue absolutamente contrario. A esas alturas, la Junta local de Gobierno de Manzanares, como hemos sabido ya, tenía una información más completa que Berthet de lo que sucedía en Bailen, y del curso favorable que estaba llevando el combate para la tropa de Castaños…

General Castaños, Bailén.

Con las noticias que traía D’Ossry, y las que aportó un día después, en igual sentido, otro oficial suizo que llegó a la villa…. la gente del pueblo no pudo refrenar sus sentimientos, en los días siguientes, a pesar de la proximidad de más de 500 soldados enemigos en el Castillo,.. y comenzó a salir a las calles y a la Plaza Pública a mostrar su júbilo y su entusiasmo. pidiendo a gritos la rendición de Berthet… Aunque no está claro como sucedió lo que ahora le contaré, por no estar documentado en ningún escrito, -me dice D. Cosme- seguramente el alcalde mayor Miret, acompañado por personalidades relevantes del pueblo, se personó en el castillo, no sabemos si a iniciativa propia, o llamados por Berthet, para parlamentar sobre el abordaje de la situación creada… Berthet, continua D. Cosme, aislado como estaba con sus soldados en nuestra fortaleza, donde tenía además importante cantidad de hombres heridos y enfermos; después de cambiar impresiones con nuestra delegación, no las tuvo todas consigo, y, quizá recordando el episodio del asalto al hospital, y observando la exaltación popular a su alrededor, no se le ocurrió otra cosa mejor que tomar como rehenes a MIret y a sus acompañantes, para asegurar que nadie intentase revueltas o asaltos al castillo. Decisión discutible, sin duda, dice D. Cosme, para tal como estaban los ánimos, que pudo haber provocado efectos contrarios a los pretendidos por Berthet, pero que, (y se vuelve a adivinar aquí, la “larga mano” de Sotomayor, que seguramente medió a su estilo en la cuestión) los manzagatos se tomaron con cierta calma, una vez que Berthet aseguró a la gente de la Junta local de Gobierno no retenida, que el alcalde Miret y el resto de rehenes no sufrirían daño alguno, y que serían liberados inmediatamente que se aclarase el desenlace de la batalla, y las ordenes que recibiese de sus mandos... 

Todo lo pactado, resultaba,, efectivamente, muy a la usanza y manera de actuar de D. Pedro Alvarez de Sotomayor, que sabía de la debilidad de la posición francesa… Así las cosas, el dia 26 de Julio de 1808, a las dos de la tarde, el capitán francés Villoutroys, escoltado por 20 soldados españoles, (primer contingente de tropa española, que llegó al pueblo tras la histórica victoria en Bailen) se personaba en Manzanares con el documento de capitulación francesa, firmado por Dupont… Se puede usted imaginar, el regocijo y las manifestaciones de alegría en todo el pueblo…Villloutroys, se dirigió al castillo, entregando el citado documento a Berthet, indicándole que, como miembro de la división Gobert, debía desplazarse a Bailen, para rendir allí su tropa… pero, al no portar orden expresa para ello, y ante el elevado número de soldados enfermos, que no podrían desplazarse con él, Berthet prefirió permanecer en la fortaleza, para que no quedasen abandonados a su suerte,… la “larga sombra” del suceso del hospital de sangre, debió pesar mucho en esa decisión de Berthet, que prefirió rendir el castillo, personalmente, al primer destacamento oficial de la milicia española que llegase a Manzanares… lo que sucedió en otra fecha de gran júbilo y trascendencia para nuestra historia local, el día 29 de Julio de 1808, cuando entra en el pueblo, por el camino real de Andalucia, una compañía de infantería española, escoltada por 20 soldados de caballería, que llegó enviada a Manzanares, expresamente, por el mismísimo General Castaños, con la indicación personal de agradecer a nuestras autoridades locales, y a nuestro pueblo, todo lo que habían contribuido a la histórica victoria española sobre Dupont… 

Esta compañía, fue recibida en el pueblo de manera ruidosa y exultante en la Plaza Pública… y, a continuación, se dirigió al castillo, donde el comandante Berthet entregó, oficialmente, sus arma, dejando el mando del castillo al batallón español, y al cargo del mismo a sus enfermos, con el compromiso español de atenderlos y cuidarlos… Rubricado por ambos mandos de tropa este compromiso de capitulación del castillo, Bertheh fue conducido a Bailen, como prisionero de guerra, con lo que se iniciaba un nuevo tiempo, libre de franceses, en Manzanares… Todo este episodio vivido en nuestro pueblo durante la guerra de independencia, como otros ya vistos, quedó descrito por nuestro clero local, en el “Manuscrito de la Merced”; de esta forma:
“Pero el esfuerzo y arriesgado valor de estos vecinos no calmó con la noticia de la rendición de Dupont: Solamente se sabía por vagos rumores, y nada había por noticia de oficio, ni que pudiese asegurar un juicio prudente, mas no importaba: a los de Manzanares basta que sea posible, y que se refiera: al momento creyó era de su deber completar aquel suceso con la rendición de setecientos hombres que habían quedado de guarnición en el Castillo: pensando ejecutarlo y obligar al Comandante, todo fué uno; éste, recibió la Ley que quiso imponerle al vecindario; recogió al Castillo las avanzadas y guardias, y contentándose con las provisiones que se juzgaron oportunas, quedó reducido con su tropa a una prisión militar; concediéndole para salvar su honor, que la rendición formal se hiciese cuando se presentase tropa de línea española; como se verificó el veinte y nueve de julio con la llegada de cien hombres de infantería y veinte de caballería, enviados para este fin por el General en Jefe Dn Francisco Xavier Castaños”

Y así, ahora, y como colofón a este relato, comenta D. Cosme, le diré, mi querido cronista, que nadie podía suponer, en ese momento, lo que estaba por venir en la particular historia de la insigne villa de Manzanares de La Mancha en esa guerra de la Independencia, pero habrá usted de comprobar, en venideras crónicas, que sería mucho y de gran enjundia, para mayor gloria de la ya gloriosa historia de este nuestro gran pueblo y de sus grandes gentes....…

domingo, 9 de febrero de 2020

243). RELATOS PEDRO VILLARROEL. MANZANARES 1912: NUESTRO PUEBLO EN BAILEN.

Por lo que ya saben ud y sus lectores sobre Manzanares y la guerra de la Independencia, no les resultará extraño conocer que nuestro pueblo fue también protagonista en aquella gloriosa y decisiva batalla de Bailén que, ni más ni menos, representó la primera gran derrota de Napoleón en Europa, -comienza, D. Cosme este relato-...

De hecho -continua- lo apunté ya en crónicas anteriores; y le diré que Manzanares tuvo, efectivamente, una importante participación en esa batalla, desmintiendo, una vez más. el injusto 'sambenito' de un supuesto afrancesamiento que nunca existió… porque, aparte de influir mucho en ella, indirectamente, con la continua interrupción de mensajes entre Dupont y Madrid, por paisanos patriotas en los aledaños de Manzanares,…tal como veremos enseguida, de Manzanares partió importante información sobre el mal estado de las tropas francesas, y su intendencia, que llegó hasta el cuartel general de Castaños, permitiendo a éste planificar con ventaja los prolegómenos del combate y la estrategia militar a seguir…. 

Y, por otro lado, como en otros episodios que llevamos vistos, y muchos que están por contarse, Manzanares tuvo participación directa en aquella gloriosa batalla de Bailen… el contingente de paisanos que combatió en ella, fue de los más relevantes de la provincia.. y no solo fuimos importantes en número, es que los manzagatos que allí lucharon, se distinguieron por su aguerrido carácter y determinación en el combate; algo no muy explicitado en escritos posteriores acerca de esa batalla, pero que -prosigue D. Cosme- quiero resaltarle, al ser de justicia para nuestro pueblo, tan injustificadamente difamado por mucha gente envidiosa, que no llevó nada bien el reconocimiento que nos hizo, meses después, el reino de España, al otorgarnos el título de “fidelísima villa”. 


Sierra Morena.


Y entrando ya en lo que fue esa batalla de Bailén, prosigue D. Cosme, lo primero que le comentaré es que, como en todo conflicto o experiencia humana, las circunstancias inmediatas contaron mucho en el resultado final… y esas circunstancias, por suerte para España, fueron, todas ellas, favorables a la causa patria –dice enfático D. Cosme-… y esto fue así, y tal como se lo cuento, continua,… entre otras razones, porque el general Castaños disponía, como sabemos, de suculenta información sobre la tropa francesa, mientras que los galos sabían muy poco de sus contrincantes españoles e, incluso, de ellos mismos… Y, una vez más -sigue D. Cosme- y me reitero en ello, porque para algo soy paisano de mi pueblo…Manzanares fue un punto clave para ambas circunstancias; para la carencia de información entre los franceses, por la interrupción de correos entre Dupont y Madrid… y para los datos que llegaban a Castaños, remitidos por nuestra Junta local de Gobierno, al intendente general de Ciudad Real, D. Juan de Modenés, sobre el paso y estancia en Manzanares, de los sucesivos contingentes de tropa francesa que, en junio y julio de 1808, transitaron por aquí, camino de Sierra Morena, en ayuda de Dupont…


No en vano, Manzanares, y en concreto nuestro castillo, era el último enclave militar y de comunicaciones que tenía el ejército francés en el Camino Real de Andalucía, antes de Despeñaperros... El antes citado, intendente general, D. Juan de Modenés, remitía inmediatamente a Castaños todo lo que recibía de Manzanares… y, éste, con esos informes en su mesa, reorganizó muy bien el ejército a su mando, el 11 de julio de 1808, en la villa jienense de Porcuna... unificó tres divisiones, mandadas por los generales Teodoro Reding, de origen alemán, Antoine Malet de Coupigny, curiosamente miembro de una familia francesa afincada en España a finales del siglo XVIII, y Manuel La Peña; éste último español de pura cepa, comenta riendo D. Cosme... y, de esa manera, concretó una tropa numéricamente mayor que la francesa de Dupont, que, además, en estrategia militar y, sobre todo, en combatividad fue superior, entre otras cosas porque, con las informaciones llegadas de Manzanares, tenía su moral de combate muy elevada.


Las circunstancias instantáneas de la tropa francesa, compuesta en los albores de esa batalla por las dos divisiones de ejército de Dupont, al mando de los generales Barbou y Vedel, más los contingentes de Lefranc y Gobert, que habían cruzado Despeñaperros algo después que Vedel, eran, como va dicho, muy diferentes a las del reorganizado y pujante ejército español que les esperaba en Sierra Morena, a la orilla izquierda del Guadalquivir… Ya supimos en la crónica anterior, continua D. Cosme, que, a pesar de contar en origen con casi 20.000 hombres, esa tropa francesa que se reunió en Sierra Morena, estaba diezmada, exhausta, sedienta y en pésima condición psicológica para guerrear,.. por un lado, a cuenta del desgaste y bajas que había sufrido la primera división de ejército de Dupont en Andalucía, en un mes de junio muy complicado para ellos, por la resistencia que habían encontrado en los frentes de combate del norte andaluz,.. y, por otro lado, a cuenta del calvario que habían pasado en su tránsito por La Mancha, un mes después, las tropas de Vedel, Lefranc y Gobert, donde al insufrible calor del estío manchego de aquel año, las infecciones intestinales, la mala alimentación y la falta de agua, hubieron de añadir bastantes bajas por la hostilidad del paisanaje manchego, con ataques frecuentes de la guerrilla a mensajeros o pequeños contingentes de sus tropas...


General Dupont.


Y claro -sigue D. Cosme-, las gentes de Dupont, y las de Vedel y Gobert, se quedaron aún más descuajadas, al comprobar lo mal que estaban ambos contingentes de tropa francesa que se encontraron en Sierra Morena… y se molestaron mucho de la pésima información que disponían sobre esa situación, algo que, como usted y sus lectores ya saben también, fue debido en gran medida a las intercepciones de correos entre Madrid y Dupont, en las que paisanos patriotas de nuestro Manzanares fueron protagonistas principales… Sea como fuera, que parece que fue así, continua D. Cosme, lo cierto es que Dupont esperaba ansioso una tropa remozada y en forma, que le permitiese retomar la iniciativa de la guerra, pero se encontró todo lo contrario:… mientras que, Vedel y Gobert, pensaban que Dupont, aún con dificultades, tenía una posición dominante en Andalucía; y le encontraron con muchas bajas y a la defensiva… 


Naturalmente, prosigue D. Cosme, esta evidencia de debilidad, incrementó el desánimo de los franceses; y lo peor para ellos es que, gracias a los informes que Castaños recibía de Manzanares, ese estado de su tropa era conocido, antes de comenzar el combate, por los españoles...Podría decirse –continua D. Cosme- que, aunque había que lucharla, y que, por supuesto, “hasta el rabo todo es toro”, la suerte de la batalla de Bailen estaba echada antes del primer tiro; pues a la superioridad numérica de la tropa española, había que añadir una predisposición psicológica y un conocimiento del terreno mucho mejor que el de los franceses. Y ganar, como se ganó, una batalla a Francia en aquel tiempo, fue algo insólito y contra todo pronóstico, ya que, nadie en el mundo lo había conseguido hasta entonces… 


Y eso mi querido cronista, fue justo lo que ocurrió entre el 15 y el 19 de Julio de 1808 en Bailén por primera vez, ante el asombro y admiración de Europa, y el primer grandísimo cabreo de Napoleón, remata D Cosme, esbozando en su rostro una sonrisa irónica y orgullosa de lo patrio… Sería motivo de estas crónicas, sobre la historia de Manzanares, sigue D. Cosme, extendernos más sobre el desarrollo de la batalla de Bailen… pero, como hemos citado al principio del relato, vamos a seguir hablando de ella, en honor y mayor gloria de un grupo importante de manzagatos, que se alistaron en el ejército español, y participaron de manera directa, y particularmente relevante, en aquel triunfal combate militar… 


El 15 de julio de 1808, y antes de estar completas y organizadas las tropas francesas, de las que aun llegaban, ese día, elementos a Sierra Morena, lo que supo Castaños por los informes de Manzanares, el mando español decidió tomar la iniciativa y dar el primer paso estratégico en la batalla.. El ejército español, desplegado en una amplia extensión de la orilla izquierda del Guadalquivir, entre Andujar y Mengibar, mediante uno de los batallones de Reding, decidió cruzar el rio en la madrugada del día 16, a la altura de esta última villa…Para no perder el control de la zona, la tropa francesa que se encontraba al otro lado del río, al mando de Gobert, intentó evitarlo, y al poco de iniciarse el combate, el propio Gobert murió de un tiro en la cabeza. En los tres días que siguieron, los intentos franceses de recuperar terreno resultaron infructuosos…en ocasiones, las tropas españolas se replegaban en algún cerro próximo y. allí, conocedores del terreno, esperaban el contraataque francés, tendiéndoles emboscadas, o maniobras envolventes, que causaron muchísimas bajas al sediento y exhausto ejército galo. 


En estas escaramuzas, destacó en el ejército español, y en el cenit de la batalla, el día 18 de julio de 1808, el regimiento provincial de Ciudad Real, al mando del coronel D. Angel Ximenez Pedrero, donde estaban encuadrados nuestros paisanos de Manzanares. En un momento de la batalla, el propio Dupont, al mando de la tropa francesa que tenía a su frente al regimiento de Ciudad Real, ordeno a Privé que lanzase sus “dragones” contra ellos…el choque fue brutal, y los infantes españoles se retiraron inicialmente al cercano Cerro de San Valentín, donde resistieron con gallardía los embates franceses durante dos días… Parece ser que, una sección de la artillería de Ximénez, que ya había demostrado su valor y eficacia en otras fases del combate, en un momento indeterminado del día 19, logró contener y aplacar, definitivamente, la carga de los dragones de Prive, con fuego cruzado de metralla, volviendo ambos bandos a sus posiciones iniciales…. 


Supongo que ya habrá pensado usted, comenta D. Cosme, que yo le cuento esto porque, quizá, esa sección era donde estaban integrados nuestros paisanos de Manzanares; y tiene usted mucha razón en ese pensamiento, efectivamente, eran nuestros paisanos, los que de manera tan aguerrida y determinada, acabaron con el empuje de los “dragones” en ese frente de batalla,… y a esos soldados de Manzanares, les mostró, personalmente, su reconocimiento, al final de la batalla, el propio Castaños... En los otros frentes, en torno al Guadalquivir, se vivieron situaciones, más o menos iguales, los españoles fueron minando la ya baja moral de la tropa francesa, en dos días de calor horrendo, que acabaron definitivamente con la rendición y capitulación francesa el día 21 de julio de 1808.


Y es momento ya, y ahora, de dar fin a este relato, mi querido plumilla, pues ya dio buena cuenta y testimonio de la importancia que tuvo Manzanares en la preparación, desarrollo y éxito final de la gloriosa batalla de Bailen, primera derrota importante de Napoleón en Europa y en España… en la que la insigne villa manchega de Manzanares de la Mancha, por las actuaciones aguerridas, astutas y determinadas de muchos de sus paisanos, escribió otra página gloriosa de su ya larga historia, que quedaría integrada para siempre jamás, en una de la mayores hazañas bélicas de la historia de España….



jueves, 6 de febrero de 2020

242). RELATOS PEDRO VILLARROEL. MANZANARES 1912: DERROTAMOS A NAPOLEON…ANTES DE BAILEN.


Pues si, querido plumilla, -dice D. Cosme- el relato que ahora le disertaré, me atreví a encabezarlo con ese sugerente título… y aunque he de reconocerle que cuando usted oiga lo que le iré contando, algo “tiro para la tierra”, muchos historiadores y analistas de lo que sucedió en la guerra de la Independencia están de acuerdo en que la derrota francesa en Bailen, ni más ni menos que la primera vez que Napoleón perdió una gran batalla en Europa, se produjo en gran medida, sin exagerar un ápice, por lo que sucedió previamente en La Mancha y, particularmente, en Manzanares...


Y, si bien, lo que le relataré no figura explícitamente en archivos, ni en libros de historia, no es menos cierto que lo que sabemos que sucedió en esos meses de junio y julio de 1808 con las tropas napoleónicas, a su paso por La Mancha, y por Manzanares, dan bastante crédito a que lo que le contaré, y se ajusta mucho a la realidad del título, tal como reconoció, al final de la batalla de Bailen, el mismísimo General Castaños, por tanto permítame usted y sus lectores esta pequeña fabulación, encajable en la verdadera y trágica historia de aquella guerra de independencia. 

Ya hemos conocido en relatos previos distintos episodios de lo que constituyó la rebelión manchega para la soldadesca francesa en aquel junio de 1808. Por ejemplo, la actuación de los lugareños de diferentes villas (Santa Cruz de Mudela, Valdepeñas y Manzanares) y las intervenciones continuas de las guerrillas locales, sobre todo en el área intermedia entre Madridejos y Manzanares, desgastaron mucho a esas tropas que iban en ayuda de Dupont;... y, por otro lado, sigue D. Cosme, la constante interrupción de mensajes entre Dupont y Madrid (tareas en las que destacó sobremanera Manzanares)… confundió muchísimo al mando central de Francia en la capital de España, que solo se hizo cargo de la desesperada situación en Sierra Morena, a muy finales de junio de 1808, cuando el general Dupont llevaba ya un mes por aquellas tierras del norte de Andalucía, pasándolas canutas, con gran desgaste y numerosas bajas en su tropa original. 

Fue, solo entonces, continua D. Cosme, que los mandos franceses de Madrid, decidieron enviar, de manera precipitada, y con escasa preparación logística, primero a la poderosa segunda división de Dupont, al mando de Vedel... y, enseguida, sin solución de continuidad, las sucesivas compañías de soldados que vimos en anterior crónica, comandadas por los generales Lefranc y Gobert, que fueron, como va dicho, las que más sufrirían los embates de la “guerrilla del 7 en la gorra”. La precipitada planificación de los últimos contingentes de tropas francesas enviadas al sur, tuvo importantes deficiencias en la intendencia de víveres y agua, de manera que, para ellos, el tránsito por la árida y reseca meseta castellana de La Mancha, fue una auténtica pesadilla.... y, al final, Sierra Morena se convirtió para los franceses en una trampa, donde tenían, si, una numerosa tropa, pero: exhausta, mal nutrida y sedienta, con una paupérrima disposición psicológica para combatir… 


Acostumbrados como estaban, por anteriores campañas europeas, a transitar por países con tierras muy fértiles y abundantes en agua y alimentos, no valoraron en absoluto que, en La Mancha, en un tórrido verano, como fue el de 1808, las cosas a ese respecto serían muy distintas.. En julio de 1808, continua D. Cosme, muchas de las villas y pueblos manchegos, sobre todo los más próximos al camino Real de Andalucía, como Manzanares, se vieron abandonados por muchos de sus pobladores, que se llevaban consigo gran parte de sus pertenencias para evitar que fuesen requisadas por los invasores, pues ya contaban con la experiencia de lo que les había sucedido al paso de Dupont... De tal manera, sigue, que, cuando desfilaron de nuevo los franceses por esas villas, a finales de junio y primeros de julio de 1808, se encontraban las campìñas resecas y sin frutos y muchas de sus casas deshabitadas, sin nada en su interior… poco había, pues, para requisar en cuanto a víveres, que tenían que ser traídos de Madrid y Toledo en grandes carretones, que muchas veces, además, solo contenían galletas, pan y derivados de los cereales, con manifiestas carencias en otro tipo de principios inmediatos. En cuanto al agua, de poco servían las indicaciones del mando francés a su tropa, recomendándoles que acampasen en la proximidad de arroyos, pues muchos de ellos, de agua estacional como nuestro Azuer, estaban secos ese verano, y los que encontraban con algo de agua, más o menos estancada, y con gran frecuencia contaminada, cuando bebían de ella, eran fuente de disenterías o tifus, tal como fue el caso de muchos de los soldados ingresados en el hospital de sangre de Manzanares, cuando los trágicos sucesos del 6 de junio de 1808... 

Los galos no conocían tampoco donde se podían localizar fuentes naturales de agua como las de, por ejemplo, nuestro Siles, situadas en serranías de monte bajo, algo apartadas del Camino de Andalucía. Además, como transitaban con el tiempo justo, no se detuvieron en esos menesteres, aparte que, naturalmente, ningún paisano, a esas alturas del conflicto, les informó de donde podían encontrarlas... Ante la carencia de agua, cometieron un nuevo y grave error, requisando grandes cantidades de vino, que si eran muy abundantes en cualquier villa manchega, pero que, sigue D. Cosme resacoso, siendo un líquido muy recomendable para acompañar una buena pitanza, no vale como el agua para la hidratación de los mortales... los soldados franceses se habituaron a nuestros caldos, y ante la enorme sed que sufrían, lo ingerían en grandes cantidades, lo que motivaba en ellos, por un lado, el efecto perverso y engañoso, de una realidad feliz inexistente, manteniéndoles la misma sed... y, por otro lado, aumentaba las posibilidades de errar los tiros al enemigo, al que veían como doble, remata su charla entre grandes carcajadas D. Cosme... Todo esto lo vivieron en La Mancha, y en Manzanares, prosigue D. Cosme, sobre todo los contingentes de tropas de Vedel, Lefranc y Gobert... que solo tuvieron buen agua cuando la sacaron de los pozos de nuestro castillo, en el muy escaso tiempo en que moraban en él, no constando que se les ocurriese rellenar barricas, para transportartlas con ellos al frente de guerra andaluz...

2 de Mayo, Sorolla.

En ese tiempo de difícil comunicación entre franceses, sin embargo, los "patriotas" de las distintas villas manchegas, tenían una comunicación fluida y constante, utilizando caminos interurbanos, desconocidos para los galos, que no podían ocuparse en controlar ese aspecto, por la prisa que tenían en llegar hasta Dupont,... solo utilizaban el Camino de Andalucía, y casi nunca se aventuraban por otros caminos, para no dispersar a sus tropas. La comunicación cotidiana entre nuestro alcalde mayor, Juan Josef Miret, Presidente de la Junta Local de Gobierno de Manzanares y Juan de Modenés, intendente general de La Mancha, continua D. Cosme, permitía, a este último, estar exactamente informado de los contingentes de tropas francesas que llegaban y salían de Manzanares, y no solo de su número, también de la intendencia que transitaba con ellos y hasta del aparente mal estado físico y de ánimo de las mismas, tal como acabo de relatarle, que contrastaba con el poderío prepotente con que habían transitado por la Mancha, solo un mes antes, las primeras tropas de Dupont... 

Manzanares era el último punto de enlace del ejército francés, antes de Sierra Morena, con lo que nuestro pueblo resultó, otra vez más, determinante en la preparación de la decisiva batalla de Bailen, mediante los numerosos y minuciosos informes, que nuestro alcalde mayor, Miret, enviaba al interventor general de La Mancha Juan de Modenés, y que, este, a su vez, transmitía a la tropa del General Castaños, punta de lanza del ejército español en Sierra Morena... En esos informes, como va de dicho, se especificaban con detalle el estado de las tropas francesas que iban a llegar a Sierra Morena... por lo que, aunque las divisiones de Barbou, Vedel y Gobert, que incrementaron el cuerpo de ejército francés en Sierra Morena, a primeros de julio de 1808, y que, unidas a las originales que habían viajado con Dupont a finales de Mayo, sumaban a priori la friolera de 20.000 soldados, lo cierto es que, en Sierra Morena, estaba diezmada en número de elementos reales, y los que quedaban se hallaban en pésimas condiciones físicas y morales, algo que supo, por esos informe, el General Castaños, días antes de la batalla de Bailen,. lo que le fue de gran valor, y resultó decisivo para la planificación y el resultado victorioso de aquella gloriosa batalla, inserta para siempre en la historia de España y en la de la guerra de la independencia contra el imperio napoleónico. Aparte de toda esa gran y utilísima información para Castaños, Miret, también promovió el alistamiento de bastantes lugareños manzagatos, que irían a nutrir las tropas españolas en Bailen, siendo Manzanares uno de los pueblos manchegos que más patriotas reclutó a esos efectos, refutando, una vez más, la mentirosa leyenda de colaboracionismo con los franceses, alimentada por vecinos envidiosos, tras el reconocimiento de Manzanares de La Mancha, por el Reino de España, como "Fidelísima villa", unos meses después...

Pero, mi querido plumilla, acaba D. Cosme su diserto, de esa batalla de Bailen, de la participación en ella de nuestros soldados manzagatos, y de su corolario final, con las vicisitudes vividas en Manzanares a su termino, que concluyeron con la capitulación de la tropa francesa que aun quedaba en nuestro castillo, hablaremos en otra crónica, pues esta ya fue de bastante y suficiente, para dejar constancia que nuestro pueblo fue decisivo en la primera derrota de Napoleón en Europa, sufrida en Bailen, pero propiciada por La Mancha, y muy principalmente, por la insigne y "Fidelísima villa" de Manzanares de La Mancha....



lunes, 20 de enero de 2020

241). RELATOS PEDRO VILLARROEL. MANZANARES 1912: FRANCIA TRANSITA POR SU VEREDA MANCHEGA.


Pues sí, querido cronista, el relato que le propongo .-me dice D. Cosme-. lleva un título bien ajustado a lo que sugiere… pues así como las cañadas y veredas reales se cruzan, desde los cuatro puntos cardinales en Manzanares, y determinaron el devenir histórico de este insigne pueblo, por la trashumancia de los ganados; el Camino Real de Andalucía se convirtió en una nueva vereda, en este caso humana, que cruzando la Mancha y a Manzanares, nos habría de revertir grandísimos logros y no pocas cuitas en nuestra historia reciente, desde finales del XVIII. 

Y esto que le cuento, sigue D. Cosme, viene a cuento, ahora, en los cuentos sobre la guerra de la independencia… porque, tras el paso por Manzanares de la segunda división del ejército francés, al mando del general Vedel, y una vez que, éste, logró contactar con las tropas de Dupont, al norte de Andalucía, e informar de lo que allí encontró, se hizo evidente para Francia que la situación de su ejército allí, lejos de estar resultando un paseo militar, tal como presumían, se había hecho desesperada y desigual, con inferioridad numérica para los franceses en muchos frentes de combate. 

De ese modo, la descuidada tranquilidad francesa en Madrid, se tornó bruscamente en desasosiegos y urgencias ante lo que ocurría en el sur. Los mandos franceses decidieron modificar toda su estrategia previa, y establecieron guarniciones permanentes en Aranjuez, Madridejos y Manzanares, que se iban relevando entre sí, en su camino había Andalucia, para que se garantizase en lo posible la llegada continua de tropas francesas de refuerzo al norte de Jaén, con el fin de intentar cambiar el curso de los aconteceres, continua D. Cosme….. y, esa decisión, es lo que da sentido al encabezamiento de esta crónica, porque durante las dos primeras semanas de Julio de 1808, el camino real de Andalucía, en su paso por la Mancha, desde Ocaña hasta Despeñaperros, se transformó en una auténtica "vereda", por la que transitaban hacia el sur, cada día, contingentes de soldados franceses, que intentaban salvar la desesperada situación de Dupont,.. 

Y, prosigue D. Cosme, en aquella primera quincena de Julio de 1808, la soldadesca francesa no lo tuvo nada fácil en su tránsito por la citada vereda…. Las guerrillas patriotas que había comenzado a organizar el intendente general de La Mancha, D. Juan de Módenes, desde el inicio de la guerra en Mayo de 1808, estaban cada vez más estructuradas y operativas, aparte de contar con un número cada vez mayor de patriotas, reclutados en las diferentes villas situadas a ambos lados del camino. De hecho, a ese tiempo, esas guerrillas manchegas, ya a actuaban con un rudimento de uniformidad militar, unos gorros adornados con un 7 rojo en su zona frontal. En la región manchega, como va de dicho, sigue D. Cosme, los franceses tenían una guarnición de tropas en Madridejos y otra en Manzanares,.. siendo el de nuestro pueblo él último de esos enclaves, antes de Despeñaperros. 

Tanto en los aledaños de Madridejos, como en los de Manzanares, se interceptaban con frecuencia a los soldados u oficiales que portaban correos o postas, en uno u otro sentido del Camino Real de Andalucía. Por lo muy llano de nuestro entorno manzagato, y la presencia habitual de tropas francesas en nuestro castillo en aquellos días de Julio de 1808, la guerrilla de Manzanares –continua D. Cosme- se veía obligada a actuar con mucho sigilo y tiento para no ser descubierta… solían actuar en pequeños grupos, de cuatro o cinco individuos a lo sumo, que salían con rapidez al camino real desde algún caserío cercano, donde estaban al acecho, una vez que veían aproximarse algún soldado francés a caballo… lo interceptaban, le requisaban lo que portaba y, generalmente, o lo mataban allí mismo, o lo llevaban preso al pueblo más cercano que estuviera libre de franceses. Por lo que sabemos, los rebeldes de nuestro pueblo, destacaron en esas lides, al extremo que el general francés Savary, el 30 de junio de 1808, dijo de Manzanares… ”que es el punto más sospechoso en estas comunicaciones interceptadas”…. A pesar de ello, no hay constancia que fuese detenido por los franceses ningún paisano dedicado a esas tareas en las cercanías de nuestro pueblo, lo que certifica que eran especialmente hábiles en sus estrategias de interceptación…. y todo esto que le transmito, prosigue D. Cosme, quedaría plasmado por los clérigos de Manzanares, contemporáneos de aquel tiempo de guerra, en el famoso Manuscrito de la Merced de la siguiente manera,… 


“En estos intermedios hasta la batalla de Bailén, ocurrida en 18 de julio, se interceptaron en esta villa postas y correos, saliendo muchos vecinos al camino, como suele el cazador, a buscar y matar cuantos enemigos, ya soldados, ya correos, pudieran haber a las manos. De este sistema, cuya honra cupo igualmente a los otros pueblos, desde Manzanares hasta la entrada de Andalucía resultó al enemigo un mal imponderable; pues cortada la comunicación entre las tropas y el Gobierno, ni el Grl. Dupont pudo arreglar sus movimientos conforme a la necesidad, ni su principal darle órdenes oportunas que le dirigiesen; y no sería sin fundamento, no quitando a nuestros generales y soldados la gloria que adquirieron en esta jornada, al afirmar que la tal derrota de Dupont, y su rendición inesperada, se debió en gran parte a los procedimientos de Manzanares…. Así lo aseguró el Ecmo. Sr. General Castaños en su tránsito por esta villa después de esta memorable victoria”…

En el anterior relato, sigue D. Cosme, conocimos la triste historia de uno de esos oficiales que actuaban como correos... fue encarcelado en nuestro castillo por el alcalde Miret, en un momento en que no había franceses en la villa, y luego sería asesinado en C. Real, tras ser enviado allí, justo antes que llegaran a Manzanares las tropas de Vedel... Estas guerrillas manchegas, fueron particularmente activas en zonas intermedias de esa vereda manchega… paisanos de Herencia, Puerto Lapice, Villarta, Arenas de San Juan o Villarrubia de los Ojos, se escondían en cuevas, o a las espaldas de peñascos, en los cerros cercanas a sus villas, situadas en las estribaciones meridionales de los “montes de Toledo” y, desde allí, bajaban a caballo hasta el camino, generalmente en mayor número que en Manzanares o Madridejos, atreviéndose a interceptar contingentes más grandes de soldados franceses e, incluso, caravanas de carros con municiones o víveres.

Tras la salida de Vedel de Manzanares, el 24 de junio de 1808, continua con su relato D. Cosme, llegaría a Manzanares, el 30 de junio, la primera de esas guarniciones francesas a que me referí antes….. Llegó, al mando del general Lefranc, un destacamento militar compuesto de 900 hombres de infantería, 100 dragones y dos cañones, que se alojaron en el castillo… pero su estancia en nuestro pueblo fue muy fugaz, pues la desesperada situación de Dupont así lo requería,.. y, el 2 de julio de 1808, el contingente de Lefranc, al que se había unido el general Cravoix con otros 700 soldados de infantería, salió de Manzanares con destino a Sierra Morena... En los días siguientes, atravesó Manzanares hacia el sur una enorme caravana de intendencia francesa, compuesta de 101 carretas que iban repletas de galletas y otros víveres, sin que conste ningún incidente relevante en la villa a su paso... El 8 de julio de 1808, llegaría a Manzanares una división bastante mayor, la del general Gobert, compuesta por 3000 soldados de infantería, un regimiento de caballería pesada, y seis piezas de artillería… Gobert, en su comitiva, transportaba también otras ochenta carretas abarrotados de galletas y víveres... y al igual que Lefranc, solo permaneció un día en Manzanares, empleando su estancia, según refirió en informe a Madrid, “para descanso de la tropa…y hacer una buena policía mientras me hallé en Manzanares”… pero la historia no nos ha legado nada, querido reportero, sobre esa enigmática amenaza de Gobert a Manzanares, que quizá quedó solo en la intención, ante la necesidad, mucho más perentoria, de salir cuanto antes de nuestro pueblo en auxilio de Dupont y Vedel, algo que sucedió la madrugada del 10 de julio de 1808, quedando en Manzanares, de guarnición, un pequeño batallón de infantería para garantizar, en lo posible, las comunicaciones norte-sur. Este batallón también permaneció menos de una semana en Manzanares, y fue relevado el 16 de julio, día de la Virgen del Carmen, (en los albores de la gloriosa y determinante batalla de Bailen), por un nuevo destacamento, perteneciente a las tropas de Gobert, compuesto por 500 soldados de infantería, que iban al mando de un comandante llamado Berthet, quien traía rigurosas instrucciones en el tema de asegurar las comunicaciones con Madridejos (al norte), y con el Puerto del Rey (al sur)… a pesar de lo cual, en esos días, nuestra guerrilla local siguió interceptando a muchos de los correos que salían de Manzanares con esos destinos…. Este comandante Berthet habría de ser protagonista de la capitulación francesa en Manzanares, tras la gran y definitiva victoria de las tropas españolas en Bailén... que dio fin a la primera etapa de la guerra de la independencia…..en España y en Manzanares, pero eso, querido reportero, será causa y motivo de consideraciones en los futuros relatos que vendrán...



Con todo lo relatado ya en esta crónica, hubo más que suficientes argumentos para validar el título y contenido de la misma,.. y puede, por tanto, darla por concluida, querido plumilla –me dice D. Cosme-,… Ciertamente, prosigue, el tramo del Camino Real de Andalucía que atraviesa la Mancha, fue en aquellos primeros días de julio de 1808, una auténtica “vereda francesa”, con un tránsito ingente de sus tropas…y también fue cierto que, para ellas, en aquellos difíciles días, no fue, para nada, un “camino de rosas”…La prepotencia impositiva y tiránica de los invasores franceses, se vio permanente desbordada por la eficacísima astucia de unos humildes patriotas manchegos, entre los que destacaron muchos paisanos de la insigne y nunca bien ponderada villa de Manzanares de La Mancha….


miércoles, 1 de enero de 2020

240). RELATOS PEDRO VILLARROEL. MANZANARES 1912: VUELVEN LOS FRANCESES: EL “GENERAL COJO” Y SUS “POLACOS”.



Le advertí en anterior crónica, querido plumilla, me comenta D. Cosme para iniciar ésta, que la ausencia de tropas francesas en Manzanares duraría poco. En los días siguientes a la marcha de Liger-Belair, la Comandancia militar francesa en Madrid se sintió cada vez más alarmada por la ausencia casi total de comunicación con las tropas de Dupont en Andalucía. El mismo Liger Belair, al salir de Manzanares con su tropa, el 15 de Junio de 1808, entre Villarta y Madridejos, encontró en su camino a un oficial, enviado de Madrid con información de enjundia para Dupont. 

A la vista de lo dejado atrás, continua D. Cosme, Liger Belair envió un parte a Madrid refiriendo que se había cruzado con el citado oficial, mostrando dudas que alcanzase su destino... y tenía razón, cuando llegó al Manzanares liberado, fue detenido por el alcalde Miret, y encarcelado en el castillo, en el primer acto de autoridad de la Junta de Gobierno de Manzanares contra los franceses. Veremos enseguida, sigue D. Cosme, como acabó esa historia…

La prepotencia del mando francés de Madrid, había dado por supuesto, que la carencia de información, se debía a que Dupont llevaba a cabo un auténtico “paseo militar” en su camino a Cádiz... Pero, cuando, en goteo de noticias, supieron de la rebelión manchega, y de las serias dificultades que encontraba Dupont en Andalucía, el frívolo optimismo gabacho, se tornó en preocupación; cayeron en cuenta que, en gran parte, esa falta de comunicación con el sur, se debía a que sus correos estaban siendo interceptados por las guerrillas locales en la Mancha, donde Manzanares era de los enclaves más prolíficos en esas “desapariciones”; y la de este último oficial, era una más de esa serie. 

Ante esa evidencia, y rumores inquietantes sobre la situación real en Andalucía, el mando francés de Madrid decidió enviar refuerzos sustanciosos a Dupont, en un intento de reforzar la potencialidad de su ejército y desbloquear la situación de incertidumbre y falta de noticias fidedignas. A esos efectos, en Madrid se decidió enviar a Dupont la segunda división de su ejército, admitiendo el error de no haberla mandado a fínales de Mayo, cuando Dupont comenzó su periplo hacía Andalucía, -comenta D. Cosme... Esta segunda división del contingente de Dupont, había quedado en Toledo para su defensa, al mando del General Vedel, militar de solo 35 años, con brillante historial en Europa, batallando junto a Napoleón. Vedel, continua D. Cosme, recibió órdenes de Madrid para partir, dirección Andujar, el día 17 de junio de 1808, con instrucciones precisas de restablecer las comunicaciones con Dupont y apoyarle....Al llegar a Madridejos, Vedel debía incorporar, y rearmar, las tropas de Roize y Liger Belair, llegadas allí desde Manzanares, días antes.. Se estableció para las tropas de Vedel un cronograma diario de ocho leguas francesas, descansando a la hora del calor en las orillas de arroyos, o sitios con abundante vino para el refrigerio, sin dejar nunca contingentes de pocos individuos aislados, para evitar casos como los de Santa Cruz de Mudela y Manzanares...
General Dupont.

Esto último, sigue D. Cosme, no se cumpliría en muchos lugares, dice con sorna D. Cosme, los efectos del vino, dejaban con frecuencia rezagados a algunos soldados, que solían ser víctimas de los “rebeldes del 7 en la gorra”. Previendo ésta posibilidad, Vedel tenía instrucciones muy claras de “castigar severamente” a los insurgentes, ahorcándolos en las Plazas Públicas de las villas, en número proporcionado a la gravedad de los hechos que hubiesen protagonizado,… “dejando abierta la puerta del arrepentimiento después de esta lección”... A estos efectos, la experiencia en esas lides, vivida por Liger Belair en Manzanares, sería utilizada durante el trayecto de las tropas, dejando en manos del citado Liger Belair, el correspondiente pacto de perdón, y no agresión, si fuese preciso hacerlo en cualquiera de los lugares por donde pasarían; algo que, quizá, mitigó, sigue D. Cosme, el disgusto previo de Liger Belair, que definió su integración en el regimiento de Vedel, como “poco agradable”, porque se le había retirado el mando de tropas, posiblemente por el episodio de Valdepeñas. 

La impresionante división armada de Vedel, sigue, contaba con seis mil hombres, entre los que había quinientos dragones, disponiendo de ocho piezas de artillería pesada,.. En su itinerario hacía el sur, desde Toledo, se precisaba que el contingente de Vedel, llegaría a Manzanares el 21 de junio, haciendo un día de descanso en la villa. Pero, desde el principio, pasaron por los distintos lugares del trayecto con un día de demora; llegando a Manzanares la tarde del 22 de junio de 1808. En todo el trayecto, como el propio Vedel dice en sus memorias, sigue D. Cosme, encontraron una situación muy distinta a la que advirtió Dupont cuando desfiló su primera división, solo tres semanas antes; Vedel escribió lo que sigue:

”a medida que avanzaban por La Mancha encontraban mayores indicios de estupor: por delante, cortadas las comunicaciones… y, por derecha e izquierda, las gentes se armaban conforme a las instrucciones del intendente de Ciudad Real”…

El alcalde Miret, sabedor de la inminente llegada de Vedel, tomó medidas precautorias, avisando a los paisanos la que se avecinaba, e hizo enviar a Ciudad Real al emisario que tenía encarcelado en el castillo, en un coche escoltado, lo que no fue suficiente para el desafortunado oficial, porque cuando su coche llegó a la Plaza Mayor de Ciudad Real, una multitud exaltada y agresiva por las noticias y rumores que continuamente llegaban, se abalanzó sobre el coche, sacando al oficial, y apuñalándolo hasta matarle, sin dar pie, siquiera, a identificarlo.. Este oficial, traído de Manzanares, se convirtió en el primer muerto de la guerra de la independencia en la capital de nuestra provincia…

Horas antes que Vedel entrase en Manzanares, aquel 22 de Junio de 1808, lo hizo su tristemente célebre “batallón polaco”, al mando de un personaje cruel, despiadado y detestable, el General Poisont, quien quedaría inmortalizado, bastantes años después, en la obra teatral “Sotomayor”, como “el general cojo”. Este impío general francés, quizá en un acto de represalia por los hechos de dos semanas antes, en el hospital de sangre francés de Manzanares o, simplemente, porque actuaba así en cualquier lugar adonde llegaba, ordenó a sus soldados, mayoritariamente polacos, saqueos indiscriminados en nuestra villa,. Quizá, porque la población fue avisada por las autoridades, de la llegada de este batallón con tan mala fama, muchos lugareños abandonaron la villa, buscando refugio en quinterías de los campos aledaños, o yendo a refugiarse a pueblos cercanos. El siniestro batallón polaco, “campó por sus respetos” en Manzanares, durante unas horas, realizando saqueos, requisas y destrozos en muchas casas de la villa, (algo que volvería a suceder, por los mismos protagonistas, y con mayores destrozos, un año después). Todo este episodio quedó reflejado en el “Manuscrito de la Merced” de esta manera: :"...unido (Liger Belair) con siete mil hombres del General Bedel, volvieron a Manzanares el día ventidós del mismo mes. Así reforzados era de temer que no tendrían respeto a un indulto concedido en tiempo de necesidad; y desde luego esta tarde de su llegada, a pretexto de lo acaecido en el hospital, el General cojo Punsoin promovió un motín militar contra el Pueblo, en cuyo primer impulso hubo robos de consideración; y a no haber sido por el Grl. Liger-belair, que fiel a su palabra, defendió al Pueblo, hubieran sido incalculables las desgracias…”

Guerra de la Independencia, cuadro del Pintor Sorolla.

De momento, valga decir –continua D. Cosme- que, sin duda, ese “batallón polaco”, fue el que peores recuerdos dejó en Manzanares en la guerra de la independencia…Como memoria de su paso por nuestra villa, en la posteridad nos ha quedado el término “sima del polaco”, para referirse a un lugar situado en la plazuela de las monjas, al inicio de la calle Anega (de aquí su nombre, apostilla D. Cosme) donde se represaba y acumulaba agua por aquella época en Manzanares, en que no existía canalización urbana. Parece ser que tras la salida del pueblo de uno de esos contingentes polacos, apareció flotando en la sima, el cadáver de uno de ellos…posiblemente, uno de esos que, con frecuencia, quedaban rezagados, por efecto de nuestros ricos caldos -dice con retranca D. Cosme- algo que fue funesto para él, pues se supone que fue asesinado, y arrojado, allí por algún lugareño o una turba de ellos, exaltados por los saqueos a que había sido sometido Manzanares. Por este episodio, -continua D. Cosme- es por lo que, esa sima, sería conocida como “sima del polaco”. 

Así que, querido amigo, cuando oiga ese nombre ya sabrá usted porque se la llama así, y podrá contárselo a quien se lo pregunte, concluye D. Cosme este párrafo de su diserto… Menos mal, sigue, que al muy poco de Poisont, entró en Manzanares, con la misma vanguardia de tropas de Vedel, el general Liger Belair, quien, como quedó escrito en el “Manuscrito de la Merced”, al apreciar los destrozos infringidos por los polacos, y cumpliendo con la palabra dada a Sotomayor y al pueblo, atemperó al “general cojo”, cesando los saqueos y tropelías en pocas horas Un solo día permaneció la división de Vedel en Manzanares. La tarde del 23 de Junio de 1808, empezó su salida de la villa, hacia su destino andaluz. El general Vedel, todavía en Manzanares en la madrugada del día 24, escribió, de su puño y letra, el siguiente parte de guerra, a la máxima autoridad francesa en Madrid:.. “Manzanares, 24 de junio de 1808, a la una de la madrugada.- He recibido, mi general, su carte de ayer, otra para el general Duponty el rapport adjunto.- Voy a procurar por todos los medios posibles comunicar con el general Dupont.- Los habitantes del país que atravieso han abandonado en la mayor parte sus casas.- Para que mi comunicación con Madrid continúe libre será necesario ocupar Madridejos con tropas, por débil que sea el cuerpo que allí se sitúe. Yo parto al instante para llegar a Santa Cruz, donde puede que reciba nuevos informes; los aportados por el espia concuerdan bastante bien con los que había recibido.- Acepte, mi general,  firma: el general Vedel…

Y con lo escrito, querido reportero, puede dar por concluida la crónica del episodio que acabó con la tregua libre de franceses en Manzanares, cuando la rebelión manchega en la guerra de la independencia. Desde la salida de Vedel, hasta la batalla de Bailen, Manzanares, y sus gentes, vivirían desasosegadas, en un continuo trasiego de franceses por nuestro solar…Pero todo eso quedara contado en relatos sucesivos, pues este ya cumplió, de bastante, con las pretensiones que me propuse para su contenido.