¿Damos un paseito por Manzanares?

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Todo cuanto vas a encontrar en él, es una muestra de cariño y admiración a un padre, MELCHOR DÍAZ-PINÉS PINÉS, uno de esos tantos padres del mundo que creen en la familia y luchan por ella, que aman a su tierra, que la trabajan y reivindican con constancia. Es posible que los manzanareños más jóvenes pudieran encontrar en el blog algunos hechos, sucesos, curiosidades, costumbres que ya han desaparecido, que quizás hayan escuchado de sus antecesores o, simplemente, que no conocen y puedan resultarles de interés.

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HERMANADAS.

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M A N Z A N A R E S, en La Mancha.

miércoles, 13 de abril de 2016

69). RELATOS PEDRO VILLARROEL. MANZANARES 1912: LA TRAGEDIA MORISCA CONSUMADA.



“Y, ahora, tal cual fue prometido, dice D. Cosme, voy a contarle a usted y a sus lectores como se gestó, y llevó a cabo, el dolorosísimo proceso de expulsión de los moriscos de Manzanares y el drama que supuso eso para todos ellos y para este pueblo”. “La comunidad musulmana de Manzanares, como va dicho, y usted ya conoce, había nacido para este Lugar de Manzanares, antes que el mismo Lugar así llamado”…

”Y es que, sigue D. Cosme, mucho tiempo antes que los calatravos comenzaran a poblar nuestra zona manchega, pequeños asentamientos de gentes moras, tenían sus moradas en las, por ello, así llamadas “cuevas del Cerro del Moro”… y en las que existían en los aledaños del Torreón de Moratalaz”…”Al llegar los Calatravos a este territorio, se dedicaron a construir el castillo y las primeras infraestructuras del Lugar de Manzanares,…y aunque no consta en la historia, no sería extraño que parte de los obreros y artesanos que participaron en esas construcciones, fuesen de etnia árabe, provenientes de esas cuevas aledañas al río Azuer”…. “De hecho, es conocido que, tras la batalla de Las Navas de Tolosa, era bastante común que los musulmanes residuales del área manchega, que dominaban los calatravos, participasen en las tareas de construcción de castillos e inmuebles de la Mancha reconquistada”.

“Lo cierto fue, continua D. Cosme, que bastante antes de la capitulación del Rey moro Boabdil, en Granada, los primeros moriscos del Lugar de Manzanares habían sido “admitidos” en la incipiente sociedad manzagata, permitiéndoseles establecer sus moradas en los arrabales del también incipiente primer caso urbano de Manzanares”…”En muy poco tiempo, estuvieron integrados en la vida cotidiana del pueblo, donde, en esa zona suroeste de Manzanares, por detrás del castillo y sus aledaños. convivieron juntos “cristianos nuevos y viejos”, sin ningún problema importante, los casi dos siglos y medio que mediaron entre el nacimiento del Lugar calatravo de Manzanares y la caída del último reino árabe, en Granada, en ese 2 de enero de 1492 cuando Boabdil rendía su reino a los Reyes Católicos, mediante un pacto escrito…

En las generosas capitulaciones del citado pacto, se explicitaban las condiciones en que debían quedar los musulmanes granadinos que optasen por permanecer en España: Se les reconocía, justo es decirlo, algo impensable en aquellos tiempos; empezando por preservar su libertad religiosa y personal y, además se les permitió conservar propiedades, derechos civiles, costumbres, usos y cultura propia. En ese pacto, pues, los Reyes Católicos reconocían a la población musulmana que quedaba en España, la posibilidad de seguir aquí de acuerdo al modo de vida que quisieran, con la intención de facilitar su integración y asimilación, aplicando, además, una política de cordialidad y apaciguamiento. Difícil intento este, pero que hay que reconocer, como mérito inicial de los Reyes Católicos y del Reino de España, en los últimos años del Siglo XV”… “Pero, amigo cronista, sigue D. Cosme, una cosa son los buenos deseos iniciales y otra el resultado final… el caso fue que la convivencia y el roce diario entre ambas comunidades, mostró resultados diferentes en los diversos territorios de España. Por ejemplo, en toda Castilla, y, particularmente, en algunos lugares, como en el caso de Manzanares, la buena integración ya conseguida en los dos siglos anteriores se vio reforzada, pero en otros lugares, este pacto fue cuestionado por amplios sectores de los “cristianos viejos”, que dificultaron, desde el primer momento la asimilación de esta minoría musulmana y, también, hay que decirlo, ciertas agrupaciones musulmanas de Andalucía rechazaron la esencia del pacto, y siguieron mostrándose hostiles al entendimiento con los ganadores de la guerra”….”De tal manera, la cosa fue que, en muy poco tiempo, y tras algunos conatos de rebelión y el recrudecimiento de las presiones de sectores muy poderosos de la nueva oligarquía, las autoridades cristianas empezaron a endurecer las condiciones a los musulmanes, obligándoles a abrazar la fe cristiana y convertirse, así, en “nuevos cristianos” o “moriscos”, tal como serían conocidos, desde ese momento, los musulmanes que quedaban en España.

De mejor o peor grado, los “moriscos” cumplieron con esta imposición religiosa, aunque nunca renunciaron a mantener sus usos y costumbres y, en muchos sitios, mantuvieron de forma clandestina sus ritos islámicos….El Cardenal Cisneros, regente del reino en la etapa posterior a los Reyes Católicos, intentó acelerar el proceso integrador en vista del pobre fruto que había dado la política de atracción y tolerancia seguida hasta entonces”….En algunas zonas de España, la incomprensión mutua y los recelos aumentaron, poco a poco, pues tanto cristianos viejos, como moriscos o cristianos nuevos, captaron muy pronto la calculada ambigüedad de esa política, y usaron esa indefinición para interpretar la norma, cada uno de los grupos, según les interesaba más, olvidándose de prácticas de entendimiento y cerrándose cada vez más sobre si mismos”… “De tal manera, que las incomprensiones, el rechazo y el antagonismo acumulados durante siglos se acrecentaron…y de poco sirvieron las concesiones adicionales que tomó, al inicio de su reinado, Carlos I, ya que la cuestión morisca se había consolidado en toda su problemática religioso y política en muchos lugares del territorio reconquistado”…


 “Lejos estaban, entonces, de imaginar los moriscos de Manzanares, perfectamente integrados en la vida local, las consecuencias que iba a tener para ellos lo que sucedía en otros territorios de España”… Ya bajo el reinado de Felipe II, la minoría morisca incrementa su conciencia diferencial y su beligerancia, lo que, por el lado cristiano, condujo a llevar el proceso de asimilación de manera más coercitiva”…”la presión se incrementó en lo tocante a religión, lengua, costumbres y modos de vida”…”La tensión intergrupal se hizo cada vez más marcada y evidente… y aumentaron los incidentes entre cristianos viejos y moriscos…lo que llevó a prohibir a los moriscos de toda España la tenencia de armas, por una Orden Real, de 5 de noviembre de 1559”…,” Pero como esta orden resultó baldía, se efectuó una requisa general de armas cuatro años después”…”Poco a poco, los hechos que se sucedían, dejaban a las claras que el proceso conciliador llevaba camino de terminar en un doloroso fracaso”…”Y, asi las cosas, en la Nochebuena del 24 de diciembre de 1568, estallaba en Granada la rebelión de las Alpujarras, que necesitó de dos años para ser sofocada, convirtiéndose en un punto de no retorno para el éxito del proceso asimilativo, que entró en crisis de manera definitiva, pues ya no había manera de recuperar un mínimo de confianza recíproca…. Felipe II, ante la situación y las presiones que recibía de gran parte de su Corte, terminó por situar el problema morisco en el contexto estratégico de la política mediterránea, relacionando la tensa situación de Granada, con una posible ofensiva berberisca desde el Magreb, y manejando posibles complicidades de esos moriscos residuales con el imperio otomano de Turquia, ordenando, el 1 de noviembre de 1570, la dispersión de los más de 80.000 moriscos de Granada por ambas Castillas, Murcia y Extremadura"…

"El concejo de Manzanares, sigue don Cosme, recibió la Orden de admitir en nuestra Villa unos 400 de estos moriscos, que provenían de Granada, Baza, Marquesado del Zenete ; Huéneja, La Calahorra, Jerez del Marquesado, Ferreria, Alquife, Albuñán, Aldeire, Fiñana, y otros pequeños pueblos al este de Guadix"…, "Estos nuevos vecinos moriscos se acomodaron enseguida a nuestro pueblo, uniéndose a los otros miembros de sus etnia en el área suroeste de Manzanares… desarrollaron y consolidaron el barrio, en torno a la Calle del Zacatin, pero prefirieron no mezclarse, en lo posible, con el resto de población cristiana vieja de la zona”..”En menos de tres décadas, estos moriscos nuevos levantaron casas, tiendas y talleres artesanos, donde realizaban a mano sus telas, cerámicas y piezas de artesanía….se fueron asentando y concentrando, aquí, cerca de la vega del río Azuer, donde construyeron norias, acequias, canales y huertos donde sembraron plantas aromáticas, cítricos, frutas y verduras de todo tipo, elevando la riqueza y la fama de nuestra villa entre los pueblos cercarnos”…”A pesar de ello, la suerte de los moriscos estaba echada, también en Manzanares, por lo que estaba sucediendo en otros lugares de España…y la temida expulsión terminó llegando tras el Edicto Real de 17 de julio de 1610, que ordenó la expulsión definitivamente, a lo largo de los 4 años siguientes, a todos los moriscos de España, a pesar de estar, teóricamente, convertidos a la fe cristiana, hacía más de un siglo”.


“Los expulsados de las tierras manchegas, fueron reclutados en cada una de las Villas y, luego, obligados a un larguísimo trayecto, conducidos en columnas escoltadas por tropas, hasta el puerto de Cartagena, donde fueron embarcado, hacia ignotos territorios del Norte  africano”...
 

“El impacto anímico, económico y social de la medida, fue enorme en muchos pueblos de La Mancha, muy particularmente en Manzanares, que perdió de un plumazo casi un 5% de población...pero mucha más riqueza”...

”Y es entonces cuando, con voz quebrada por la emoción, Don Cosme dice….”Se cuenta en las leyendas de tradición oral de este pueblo, transmitidas de generación en generación, la tragedia de aquella procesión de personas tristes y andrajosas, cargando con los pocos enseres que pudieron portar, caminando escoltados por la tropa el camino de AndalucÍa…. , para, a la altura del Puente de los Pobres, contemplar, por última vez, su amado río Azuer,… al que habían dado nombre”,… “todos con sus ojos enrojecidos y enrasados de llanto e incomprensión… todavía más, cuando contemplaban esos mismos ojos tristes de llanto y similar incomprensión, en los muchos cristianos viejos y convecinos suyos, espectadores indeseados de semejante procesión, pero que estaban allí, en esa salida sur de Manzanares, dando su despedida y último homenaje a esos sus paisanos y vecinos, obligados al exilio por Orden de su propio Reino"…


 "Allí marchaban entre 64 a 69 familias moriscas, con unas 350 personas, arrancadas para siempre de Manzanares, a las que se unieron otras 72 familias de Membrilla (360 personas) que fueron embarcadas en Cartagena, al final de su viaje, y abandonadas a su suerte en las costas norteafricanas de Orán"…. "Muchos de estos moriscos llegaron allí siendo ya verdaderos cristianos, tras abandonar sus antepasados el Islam un siglo atrás, por lo que una vez desembarcados en tierra de moros, tampoco fueron bien recibidos, al ser considerados por sus antiguos hermanos de fe como traidores y apóstatas de su antigua religión islámica… sufriendo, seguramente, muchos de ellos, nuevas incomprensiones, tortura e, incluso, muerte, completando su trágico destino y cerrando, así, uno de los episodios más tristes e indignos de nuestra historia local y    española"...
 Y, termina Don Cosme, alzando el tono de su voz quebrada, proclamando lo siguiente…”No fue de extrañar, por ello, y con esto le pido cierre usted esta historia, que:.. “Cuando aquellos desdichados paisanos, desheredados de su Fe, de su Patria y de su Fortuna partían de Manzanares, sin saber su destino, el más anciano de los expulsados se paró y, mirando hacia atrás, a su pueblo amado, repitió las palabras que dijera Sócrates en parecido trance:


"iOh, malos gobernantes, que sembráis el odio y la muerte entre vuestros gobernados, en lugar de cultivar en sus conciencias la solidaridad, la paz y el amor!".

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