¿Damos un paseito por Manzanares?

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Todo cuanto vas a encontrar en él, es una muestra de cariño y admiración a un padre, MELCHOR DÍAZ-PINÉS PINÉS, uno de esos tantos padres del mundo que creen en la familia y luchan por ella, que aman a su tierra, que la trabajan y reivindican con constancia. Es posible que los manzanareños más jóvenes pudieran encontrar en el blog algunos hechos, sucesos, curiosidades, costumbres que ya han desaparecido, que quizás hayan escuchado de sus antecesores o, simplemente, que no conocen y puedan resultarles de interés.

¡Nada más, amigo/a! Gracias por estar con nosotros, con su familia y su sempiterno recuerdo.

HERMANADAS.

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M A N Z A N A R E S, en La Mancha.

domingo, 17 de abril de 2016

70). RELATOS PEDRO VILLARROEL. MANZANARES, 1912: EL MATADERO NUEVO Y LA CASA DE LA TERCIA


“Los paseantes han repasado, en su camino, las vicisitudes históricas, lugares y episodios más importantes de la trayectoria humana en Manzanares de aquellos musulmanes que llegaron a nuestras tierras peninsulares hace más de XII siglos, y convivieron -entre y con nuestros paisanos- hasta su trágica expulsión a principios del Siglo XVII”… 


“Y, ahora, mientras desandan el camino de la Membrilla, van viendo aproximarse la silueta de la Torre del Homenaje del Castillo de Pilas Bonas, que emerge majestuosa de entre las casas que tienen engullido ese primigenio inmueble de Manzanares, donde nace la historia de este increíble pueblo que estamos conociendo, paso a paso”…



“Y, así, dejando a nuestra mano izquierda la ya citada Torre, llegamos de nuevo a las primeras casas, pequeñas y blanqueadas del extrarradio de esta parte meridional de Manzanares…y, casi sin darnos cuenta, y ya entrados en el casco urbano, por la primera callejuela que da a los descampados de esta parte sur de la población, nos hemos topado, en la primera calle que cruza esa callejuela, con una gran casona, en cuya puerta de hierro forjado, luce el nombre que identifica su función “Matadero Municipal”… “Es, y se trata, efectivamente, del “Matadero Nuevo” de Manzanares, edificio inaugurado hace solos unos pocos años, me dice Don Cosme, que vino a sustituir a ese otro “Matadero Viejo”, que ya vimos, inserto en la Plaza de ese nombre, cuando dábamos el paseo que nos dio a conocer la antigua muralla de Manzanares”… 



 "Y en esta reciente y gran edificación, el municipio de Manzanares, desarrolla hoy esas funciones de producción y manufacturación de las ricas carnes que alimentan a muchas gentes del lugar y de otras villas próximas,.. que, este pueblo, es famoso también por eso”… “Se detienen a la puerta, y a través de ella, los paseantes pueden ver, por fuera, las amplias y modernas instalaciones que configuran este Matadero Nuevo”... “El reportero no deja de asombrarse por el potencial de desarrollo industrial y humano que Manzanares va mostrando en todos los lugares y barrios por los que pasamos… pero, claro, ya nada nos sorprende demasiado, esto que decimos es una realidad que se evidencia cada pocos pasos, y que, por tanto, se hace esperable…Estamos en Manzanares!!”…

“Y, quizá por eso también, enseguida y de nuevo, tenemos a la vista otra gran casona que llama la atención por su regio estilo constructivo, y, este cronista, de natural curioso, pues que inquiere al Sr Cosme sobre la carta de naturaleza de este soberbio palacete, que constituye el elemento inicial de dos largas calles paralelas que, desde allí, se extienden hacia el norte de Manzanares”… “Y, Don Cosme, claro, enseguida comienza a explicármela”… “Pues vera usted, me dice, esta es, ni más ni menos, que la “Casa de la Tercia”…

' Casa de la Tercia'.

edificio histórico de este Lugar, que después fue villa y ahora ya es gran pueblo, Otro más de los símbolos históricos de Manzanares”. Esta casa, que ocupa la primera manzana de estas dos largas calles, llamadas calle Villarreal y calle de la Tercia, fue construida a mediados del siglo XVI”… “Y ya en las famosas Relaciones Topográficas de Felipe II, de 1579, se encuentra lo que hablaban de ella los notables de nuestro pueblo, que redactaron sobre lo más importante que la villa tenía entonces…y así que, de esta casa, dijeron, literalmente, lo que ahora sigue, y D. Cosme, saca de su bolsillo, uno de sus famosos papelillos escritos, se ajusta su monóculo, y procede a leer lo siguiente:…. «...a cien pasos de la fortaleza, a la parte de Oriente, hay una casa de tercia buena que ha hecho de veinte años a esta parte el Marqués de Priego, que es don Alfonso Fernández de Córdoba y Aguilar, que en ella se pueden encaramar treinta y cinco mil fanegas de pan, vasijas para beneficiar y encerrar diez mil arrobas de vino, y para ello hay cuevas bastantes y pozos y aderezos necesarios ... ».... “Puede usted apreciar, sigue el Sr Cosme, que esto de los impuestos no es nada nuevo, de una o de otra forma, el común de los paisanos tiene que apechugar parte de su pecunio a los más poderosos que gobiernan sus haciendas…por entonces lo que constituía la Encomienda de Manzanares, sin duda una de las más ricas de todo el emporio calatravo”….pero, claro, antes esto se hacía de manera muy diferente… se pagaba en especie… aportando, cada cual, productos que daba el campo o lograba el trabajo del hombre, el vino, el trigo, el centeno, la cebada, el aceite y, en fin, todo lo que la rica vega del Azuer, que hemos recordado hace muy poco, produce”…

“Y sigue, D. Cosme,.. la recaudación de los diezmos y primicias de todos estos productos, en el principio de los tiempos de este Lugar, pertenecían a la Iglesia,…y se distribuían por lo que se llamaban «tercias», aludiendo a que una parte (“tercia”) era para el arzobispado de Toledo… y, las otras dos, para la Orden de Calatrava, es decir, en nuestro caso particular, para la Encomienda de Manzanares”. “Y a la correcta partición en “tercias” de toda esta riqueza, era a lo que estaba dedicada, y para lo que había sido construida y habilitada esta casa que a la vista tenemos, y que como va dicho ya, se llamó y se llamara para los restos “Casa de la Tercia”… “Antes de existir la casa, esas “tercias” se recaudaban directamente en el propio Castillo y sede de la Encomienda, pero pronto, la enorme actividad que todo eso conllevaba, motivo la construcción y habilitación de una gran casa con esa exclusiva función…y este fue el sitio elegido y la Casa que vemos el resultado práctico de esa necesidad, asevera el Sr. Cosme”….

“En tanto, esta Casa mantuvo su actividad recaudatoria y repartidora, por aquí pasaron casi todos los habitantes de la villa que poseyeran o produjeran algo, pues ya entonces, y ahora, la hacienda pública intentaba evitar que nadie escapará a sus deberes tributarios, o se “escaquease” de los mismos”… “Aquí, en sus amplios almacenes, debía quedar recogida la tercera parte de lo recolectado, para que, luego, fuera distribuida en las tercias acordadas, que ya le comenté antes, dice el Sr. Cosme”… “El pago de este diezmo se le imponía, por supuesto, a cualquier tipo de producto capaz de ser comercializado, o que generase un coste o beneficio concreto: El trigo, la cebada, el centeno, la avena, el aceite, la uva, el vino, carnes de cordero, vacuno, pollo, leche y derivados lácteos, como el queso… lana, tejidos, tejas, cal… cera, miel, azafrán, productos hortofrutícolas: legumbres, hortalizas, frutas... etc., por lo que había recaudadores “expertos” para cada producto”…

”Y es ya el momento en que los paseantes se acercan más a la Casa, para conocerla en más detalle… aun con el paso del tiempo, pueden apreciar que se conserva bastante bien… todavía se aprecian los rasgos más importantes de lo que fue…y es posible “ponerse en lugar” de sus mejores tiempos, e imaginar el trasiego de gentes, carros y carretas que acudían hasta aquí para cumplir con su cuota impositiva”… “Es un caserón típicamente manchego, que, en este caso concreto, y por la naturaleza de su función, dispone de grandes patios abiertos y, también, de un gran corralón, con su correspondiente pozo central... y, en su contorno, numerosas cuadras donde se almacenaba todo lo recaudado a las gentes del Lugar…Tampoco falta, en los sótanos de la casa, una gran cueva-almacén, que se conserva intacta y, según me dice el Señor Cosme, casi tal cual fue en origen… donde se aprecian sus antiquísimas tinajas, que, en sus momentos, contuvieron los primeros caldos producidos en la tierra manzagata”… “Los portalones de este gran corral dan a la calle de La Tercia (que recibe este nombre, en referencia a la casa susodicha, como supongo que su lógica y natural espabilo habrán deducido ya, me dice, con cierta sorna, el Sr Cosme)”…

 “Por aquí, por estos grandes portalones, continua D. Cosme, era por donde, cotidianamente, transitaban, mañana y tarde, los carros y carretones que venían a descargar los productos que constituían el impuesto pactado en especia. La otra puerta de esta casa, la que da a la calle Villarreal, en su número 1, daba acceso a la vivienda principal de los señores de la casa… y a las oficinas que tenían a su cargo el registro y apuntes de todo lo que se almacenaba en los corrales y cuadras, al tiempo que quedaban también perfectamente establecidas y registradas las “tercias” (y sus destinos), de cada uno de los productos que se iban almacenando, todo ello se hacía siguiendo un proceso paralelo y continuo,…mientras unos los descargaban en la parte del corral, otros daban cuenta, aquí, en las “oficinas” de la “parte noble “ de la casa, de todos los productos, pesos y medidas descargadas”.

”Muy amables, los habitantes actuales de esta mansión, que, naturalmente dejó de funcionar para estos menesteres, cuando este Lugar dejó, a su vez, de ser una Encomienda, nos enseñan el gran y precioso Patio principal de la casa”… “Y a fe que vale la pena conocerlo, por lo bonito de su estructura y ornamentado, posee unas preciosas galerías descubiertas, que dejan a la vista un enmaderado artesanal y las puertas que dan a las habitaciones principales de la casa”… “Es un Patio soportado por ocho rotundas columnas… dos de ellas con unos capiteles notables, donde se encuentran labradas, en la piedra, los escudos nobiliarios, muy bien significados, del Marqués de Priego, Sr. Fernández de Córdoba y Aguilar, primer dueño de esta mansión, y quien ordenó construirla en 1579”… “Uno de los escudos representa la Cruz de la Orden de Calatrava, con tres barras horizontales y el busto de un caballero; el otro escudo visible en el capitel de la otra columna, se aprecia una cruz y lo que parece otro caballero de la época. Las otras columnas, solo tienen dos volutas, sin ningún otro tipo de decoración”…. “

“La fachada de la Casa, como usted observará, tiene un hermoso y lucido balcón central, que se muestra a la vista tal cual se construyó, con un bonito y característico forjado de sus hierros, al mismo estilo y arte que otras mansiones de sus dueños, los Marqueses de Priego, como la que construyeron en Villanueva de los Infantes”…. “Soportan el peso del artístico balcón, como también usted ve, cinco preciosos baquetones de hierro forjado, que dan un empaque especial a todo el conjunto de la gran balconada, sin duda lo más significativo de la fachada de esta Casa de La Tercia, edificio histórico y emblemático de este pueblo, que hoy hemos conocido para dar contenido a este relato que, le sugiero, termine usted aquí, pues ya va de bastante y cumplido con sus intenciones”…



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