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¡ Colombia hermana !.

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¡ Bienvenido/a a este blog !.

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Todo cuanto vas a encontrar en él, es una muestra de cariño y admiración a un padre, MELCHOR DÍAZ-PINÉS PINÉS, uno de esos tantos padres del mundo que creen en la familia y luchan por ella, que aman a su tierra, que la trabajan y reivindican con constancia. Es posible que los manzanareños más jóvenes pudieran encontrar en el blog algunos hechos, sucesos, curiosidades, costumbres que ya han desaparecido, que quizás hayan escuchado de sus antecesores ó, simplemente, que no conocen y puedan resultarles de interés.

¡ Nada más, amigo/a !. Gracias por estar con nosotros, con su familia y su sempiterno recuerdo.

HERMANADAS.

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M A N Z A N A R E S, en La Mancha.

domingo, 24 de abril de 2011

A propósito de la Semana Santa ... ¿ Pueblo elegido ó Pueblo maldito de Dios ?.

En Abril de 1965, Melchor Díaz-Pinés Pinés, tras haber leído unos textos conciliares cuyo nombre original en italiano era " La Chiesa e il popolo ebráico ", de Monseñor A. Bea, Cardenal en Roma,  traducidos al español por un equipo de sacerdotes del Seminario de Castellón, dirigidos por el Dr. Josep Perarnau, escribió las siguientes reflexiones, apoyadas en el contenido de dicho texto, en el que se analiza la condena a muerte de Jesucristo en la cruz y la responsabilidad del pueblo judío en el hecho.

''Entre los textos conciliares de este libro, ha llamado poderosamente mi atención la valoración que se hace sobre el Pueblo judío y los Hechos de la Pasión de Cristo en el Capítulo V:

No hay duda de que la condena y ejecución de Cristo, constituye por sí mismas, objetivamente hablando, un crimen de deicidio porque, según la doctrina cristiana, Jesús es Hombre-Dios. Por otra parte, está también fuera de duda que una culpa propiamente dicha de deicidio, únicamente se puede imputar a quien la haya cometido, conociendo claramente la naturaleza humano-divina de Cristo.

Ntro. Padre Jesús del Perdón, Patrón de Manzanares.
Foto Melchor Díaz-Pinés.

La pregunta definitiva, es pues, esta: Los Jefes del Sanedrín y el pueblo, que se dejó arrastrar para pedir la condena de Jesús, ¿ Tenían tal claro conocimiento ?. Conocidas son las palabras de San Pedro, el cual, después de haber apostrofado a los judíos de Jerusalen: " Vosotros matasteis al autor de la vida ", añadía inmediatamente: " Y ahora, hermanos, bien se que obrasteis por ignorancia, como también vuestros jefes ".

De San Pedro se hace eco San Pablo en el discurso a los judíos de Antioquía de Pisidia: " Los habitantes de Jerusalen y sus jefes, desconocíéndole (a Cristo) y también las voces de los profetas, que son leídas cada sábado, condenándole las cumplieron ... " . En esta declaración, los dos Apóstoles no hacen más que seguir el ejemplo de mansedumbre dado por Jesús mismo, que desde la cruz rogaba: " Padre, perdónales porque no saben lo que hacen ".

Por una parte, en ningún modo se puede considerar como una absolución propiamente dicha  y mucho menos, completa, de los responsables de la muerte de Jesús; por ejemplo, la demanda de perdón de Jesús, no tendría razón de ser si se hubiera dado una ignorancia completa y por lo tanto, una ausencia total de culpa. Sin embargo, estas palabras tampoco pueden ser consideradas como frases sin sentido; está particularmente claro en la oración de Jesús que en ella apoya su petición de perdón, aduciendo una verdadera excusa en favor de los judíos.


Subsiste en todo caso la responsabilidad más genérica de la condena del inocente, conocido como Maestro santo y también como profeta, es más, como el profeta, el Mesías prometido. Es esencial la cuestión de si el pueblo estaba envuelto en tal responsabilidad y en caso afirmativo, en qué sentido. Para responder a este problema, es importante, por una parte, conservar la más absoluta fidelidad a la narración evangélica, interpretándola no según la mentalidad de nuestro tiempo sino a la luz de los tiempos y de los acontecimientos en cuestión y por otra, es necesario no afirmar más de lo que afirman los Evangelios y los demás escritos del Nuevo Testamento. ¿ Qué se dice, pues a este respecto ?. Urge más bien preguntar al Nuevo Testamento cómo ve y como juzga los hechos y los acontecimientos, estableciendo las debidas consideraciones entre aquellos tiempos y las tan varias mentalidades.

Y para terminar, diremos que el resultado de las investigaciones llevadas a cabo, eximen de responsabilidad al pueblo judío en la crucifixión y muerte de Jesús, recayendo en la asociación al espíritu de los jefes de Jerusalén pero el pueblo pasó del ser el " pueblo elegido " a trocarse en título de mayor pena, como era el de " pueblo maldito de Dios ".


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