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¡ Bienvenido/a a este blog !.

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Todo cuanto vas a encontrar en él, es una muestra de cariño y admiración a un padre, MELCHOR DÍAZ-PINÉS PINÉS, uno de esos tantos padres del mundo que creen en la familia y luchan por ella, que aman a su tierra, que la trabajan y reivindican con constancia. Es posible que los manzanareños más jóvenes pudieran encontrar en el blog algunos hechos, sucesos, curiosidades, costumbres que ya han desaparecido, que quizás hayan escuchado de sus antecesores ó, simplemente, que no conocen y puedan resultarles de interés.

¡ Nada más, amigo/a !. Gracias por estar con nosotros, con su familia y su sempiterno recuerdo.

HERMANADAS.

HERMANADAS.

M A N Z A N A R E S, en La Mancha.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Esbozo histórico-biográfico de la villa manchega de SOCUÉLLAMOS y de la industria vitivinicultora de D. ANIBAL ARENAS DIAZ-HELLÍN, inmarcesible y prestigiosa firma comercial, que dignifica los vinos y las tierras de La Mancha.

En Febrero de 1958, Para la Revista Vinícola y de Agricultura, de ZARAGOZA, Melchor Díaz-Pinés Pinés, elaboró el siguiente reportaje:

¡¡ SOCUÉLLAMOS !!. Henos aquí ante la ciudad que por su nunca bien ponderado empeño, supo vencer a la adversidad que ciegamente se cebara con ella en pasados siglos y cuya situación de privilegio, como avanzada en el oriente manchego, la hace aparecer como heraldo anunciador de las acrisoladas bondades de estos vinos, destinados al consumo y deleite de la Humanidad.

Este pueblo de más de 15.000 almas, al que por su nivel cultural, industrialización de los productos del 'agro', urbanización y su todo personal típicamente manchego, se le pueden agregar todos los apelativos elogiosos de nuestra lengua, bien vale la pena distinguir de lo común por lo que de abnegada y heroica fue su historia. Es pues de tipo providencial la subsistencia como tal núcleo urbano armonizado y emprendedor, después de los calamitosos tiempos que, sobrellevados con ejemplar estoicismo, muy especialmente durante los siglos XVI a XVIII, poco faltara para su total desaparición bajo los malhadados efectos de epidemias y el cúmulo de desdichas que de forma implacable atacara a esta laboriosa villa. Estos tres siglos maléficos, marcarán la historia de un hito luctuoso que solo el admirable carácter de los socuellaminos fue capaz de remontar con gloria.

Paseo de Cervantes de Socuéllamos, 1958. Foto REALES.

Y todo este esplendor actual lo debe a sus vinos ya que no es secreto de estado el hacer público que sus primeras plantaciones de viñedo - de las que en tiempos remotísimos se denominaran Encomienda de Vejezate y que luego los siglos convirtieron en el Socuéllamos de nuestros días - ya existían, según datos históricos recogidos, a principios del siglo XV, contando su término municipal, hacia la segunda mitad del mismo, con 172.000 cepas.

Este Socuéllamos plantó sin descanso cepas y más cepas, muy especialmente en terrenos de vega, hasta conseguir según recientes estadísticas, más de 38 millones de estas plantas en 33.226 fanegas de tierra, que producen normalmente más de 56 millones de litros de vino y que sitúan a este centro productor en favorecida situación entre los pueblos eminentemente cosecheros. Esta producción de vinos de pasto, unida a la alcoholera, superior a 1.500.000 litros de producción, presenta a Socuéllamos en la actualidad económica de España, con una aportación monetaria superior a los 150.000.000 de pesetas.

Y como es justo dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios, no puede silenciarse y lo hacemos patente, la labor a todas luces patriótica de aquellos que defendiendo la integridad regional, colaboraron en la esforzada defensa de los vinos de La Mancha, otrora malparados y escarnecidos. Cúmplenos, pues, la tarea honrosa y digna de rendir homenaje a uno de sus más preclaros hijos, cual es la figura del que pudiéramos llamar " Poeta " y que bajo todas las rimas, cantara a estos vinos manchegos y su sagrada causa sus mejores versos, ora entonando estrofas inspiradas en las indiscutibles excelencias de los caldos de estas tierras, ora con lanza en ristre, al estilo esforzado paladín, defendiendo contra viento y marea los ultrajes y escarnios que a la Mancha y a sus vinos se inventaran, enhoramala.

Y este preclaro varón de la tierra del Quijote, decimos ser, aún a trueque de lastimar su proverbial modestia - y que pedimos sepa disculpar - D. ANIBAL ARENAS DIAZ-HELLÍN, cuyo nombre y actividad es connatural a la viticultura de estas tierras y una de las más esperanzadoras realidades del momento. La breve biografía que la escasez de espacio nos obliga a pergeñar, dirá mucho de lo que este hombre singular pudo hacer en el aspecto vinicultor, hasta llegar a industrializar todo lo que la cepa cría y produce.

De los datos biográficos recogidos, se deduce que D. Aníbal Arenas Díaz-Hellín sucedió a su homónimo progenitor, D. Aníbal Arenas Moreno, que iniciara sus actividades exportadoras allá por el año de 1927, tras haber sido, en unión de su entonces adolescente hijo, un competente viticultor en extensas heredades. Muy joven aún, con 24 años y aunque la égida tutelar no le abandonaba, ya se consideró emancipado y con capacidad organizadora para dedicarse a estos negocios. Su juventud incansable y una apasionada vocación por la vida y el vino, hicieron de este jovencito de entonces, uno de los más fuertes puntales que este negocio de los vinos tiene en La Mancha, pues fuera de la inactividad que la Guerra Civil produjera en sus negocios - a la sazón incautados - sus entusiasmo fueron en marcha ascendente en todo momento, ampliando la viticultura considerablemente, al unísono con la capacidad de envase, que hoy puede almacenar más de 100.000 arrobas, aunque su movimiento en plan de compra-venta anual, llegue a triplicar estas cifras, abarcando así mismo, la fabricación de alcoholes vínicos a los que presta gran atención, así como la transformación de las heces vínicas y la obtención de materias tartáricas.


La firma comercial ANÍBAL ARENAS DÍAZ-HELLÍN, de este Socuéllamos del oriente manchego es - justo es reconocerlo - un complejo de industrializaciones del mayor interés en importancia, no solo en su patria chica sino en toda la Mancha. La orientación infundida a estos negocios vinícola se basa especialmente en el movimiento de grandes masas de vinos que luego han de ser expandidos a sus zonas-clientes, como son la catalana, centro sur y levante, con el que sostiene comercio incesante y tanto sus foudres para el ferrocarril como los camiones cisterna de gran tonelaje para las carreteras, se encargan del transporte y distribución por las rutas españolas.

En sus afanes expansionistas y en las fechas vendimiales, llega a extender sus elaboraciones en distintos puntos de las provincias de Albacete y Cuenca, lo que permite a esta importante firma la consecución de cantidades masivas uniformes de tipo y elaboradas bajo la misma técnica que luego ha de traducirse en realidades latentes. 

Y cerramos este reportaje que dedicamos a SOCUÉLLAMOS y a su dilecto hijo D. ANIBAL ARENAS DIAZ-HELLÍN, haciendo mención de otras facetas de su inagotable actividad, como son los abonos completos y superfosfatos y primeras materias. Sus formulas racionales en consonancia con la viticultura que gozan del beneplácito de los labradores, permitió a este segundo negocio la exportación de más de cien vagones de mercancía.


Y así queda definida en este crónica, la importancia de una ciudad, como productora y la genialidad de una firma comercial como difusora de la industrialización de su riqueza, complemento indispensable para la felicidad de los pueblos que saben luchar y que naturalmente, deben vencer. Para tal logro pusieron sus mejores anhelos.

Por La Mancha y Socuéllamos, en Febrero de 1958.



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