¿Damos un paseito por Manzanares?

¡Bienvenido/a a este blog!

¡Bienvenido a este 'blog'!
Todo cuanto vas a encontrar en él, es una muestra de cariño y admiración a un padre, MELCHOR DÍAZ-PINÉS PINÉS, uno de esos tantos padres del mundo que creen en la familia y luchan por ella, que aman a su tierra, que la trabajan y reivindican con constancia. Es posible que los manzanareños más jóvenes pudieran encontrar en el blog algunos hechos, sucesos, curiosidades, costumbres que ya han desaparecido, que quizás hayan escuchado de sus antecesores o, simplemente, que no conocen y puedan resultarles de interés.

¡Nada más, amigo/a! Gracias por estar con nosotros, con su familia y su sempiterno recuerdo.

HERMANADAS.

HERMANADAS.

M A N Z A N A R E S, en La Mancha.

domingo, 16 de mayo de 2021

298). RELATOS PEDRO VILLARROEL. MANZANARES 1912: INTERINIDAD INQUIETANTE...PARIS NO VALE UNA MISA.

 

Cuando el General Sebastiani se alejaba de nuestro pueblo, quizá sintió nostalgia.. pero Sotomayor, en Manzanares, seguro que sintió desasosiego al perder su más importante interlocutor con el mundo francés, comenta D. Cosme, para dar pie a esta crónica...

 
A D. Pedro, hombre intuitivo, pero, a la vez, cauteloso y estricto en el control de sus cosas, no le gustó nada que su mayor referente galo marchase a su país, interrumpiendo la fructuosa relación entre ambos de los últimos dos años. Y esa inquietud de D. Pedro, se acrecentó enseguida, unas dos semanas después de la partida del general Sebastiani, cuando tuvo noticia de la marcha a Madrid, con permiso de descanso, del Gobernador de La Mancha, general Lorge, al que también conocía bastante bien, y ya sabía como tratarle… Manzanares y su gente entraban en un periodo de interinidad en el mando francés que, en la situación incierta que se vivía en toda La Mancha, resultaba, cuando menos, inquietante, tal como le he propuesto a usted, querido reportero, encabezar esta crónica. 

Por el magín de Sotomayor debió pasar, de nuevo, y seguramente con cierto hartazgo por las veces que ya había tenido que hacerlo en este tiempo de guerra, la necesidad de presentarse en el castillo a conocer al nuevo “mandamás” interino, estudiar sus gustos y costumbres y “aprender a entrarle” por donde más conviniese a nuestro pueblo y, sobre todo, a su gente. Nada nuevo para D. Pedro, pero, en el momento difícil que se vivía, y con la pérdida de su principal referente galo, la verdad es que nuestro Pastor se notó particularmente inquieto.. y le adelanto, querido plumilla, que a D. Pedro no le falló su intuición… esta interinidad traería a Manzanares cuitas…  que, concluye D. Cosme la introducción al relato, le afectarían a él de manera particular...

 
Ya en Madrid, Lorge era consultado desde Manzanares por los militares y por los civiles del poder local, pero la autoridad gala quiso poner, interinamente, en el cargo del gobierno militar de la Provincia de La Mancha, al, hasta entonces, jefe del estado mayor de la Confederación del Rhin, comandante Allemand, con fama de buen militar, pero también de no tener demasiados escrúpulos en sus decisiones. Parece ser -continua D. Cosme- que al llegar a Manzanares se encontraba enfermo, pues en uno de sus primeros partes, decía: “Yo no estoy mejor, pues ayer no hice sino devolver…el doctor asegura que estos vómitos durarán bastante si no doy tregua a mi asiduidad burocrática; sin embargo es preciso que el trabajo se haga y V.E. sabe que no tengo a nadie en mi estado mayor que me pueda reemplazar o ayudarme un poco en el trabajo. Si el general Belliard pudiera cederme alguno hasta mi restablecimiento me haría un gran servicio; en otro caso yo no veo, si mis vómitos continúan, que pueda responder a la confianza de V.E. conforme a sus deseos y a los mios”…  

Belliard, en Madrid, debió pensar que Manzanares provocaba neurastenia a sus gobernantes, y no hizo demasiado caso a esta demanda de Allemand, pues, a las dos semanas, éste, vuelve enviar una carta a Lorge en la que le dice,:…“Hace mucha falta que yo mejore, pues si creyera a todos cuantos me juzgan por el aspecto, creería estar agonizando; más hago todos los días nuevos esfuerzos para vencer el mal y hacer marchar mi burocracia. Todo va todavía, pero debo confesar que los vómitos continuos me debilitan al punto de hacerme temer verme obligado en cualquier momento a renunciar al gobierno y a los escritos, y si V.E. piensa estar ausente mucho tiempo sería bueno que me designara un sucesor y que obtenga del general Belliard un oficial de Estado mayor para la parte burocrática”…. Lorge, vio peligrar su reposo en Madrid, y no hizo nada por las peticiones de Allemand.... En Manzanares, fuera por enfermedad, carácter o estrategia,… Allemand permaneció encerrado en el castillo, huidizo a cualquier acto social. y a los requerimientos de Frey Sotomayor para presentarse; cuando, en la línea de actuación que llevó con anteriores dirigentes, lo intentó. Esta falta de contacto, inquietó a Sotomayor, ávido por conocer al gobernador interino, del que solo tenía noticias indirectas, a pesar de las visitas que D. Pedro hacía al castillo para confortar espiritualmente a los reos del Tribunal Criminal …y no consta, prosigue D. Cosme, que tuviese ocasión de cruzar palabras con él…

Guerra de la Independencia española, 1808.

Lo que si tuvo claro todo el mundo en La Mancha, continúa D. Cosme, fue la falta de escrúpulos que evidenció el citado Allemand, en el episodio militar de más enjundia que se dio en la región durante su interinidad... El 7 de agosto, al poco de su llegada a Manzanares, el barón Kruze, que iba conduciendo un enorme convoy cargado de trigo, fue atacado, cerca de Villarrobledo, por el comandante general del ejército regular de La Mancha, Martínez de San Martin, que para la ocasión se vio ayudado por guerrilleros de Chaleco. En esa operación, los galos perdieron varios soldados, 6.000 fanegas de trigo y cerca de 400 carros, lo que suscitó la ira de Allemand, que ordenó una “venganza proporcional” para las villas de Villarrobledo, El Bonillo y Tomelloso… que habían participado en esa refriega. Esta orden amenazadora, alertó a toda La Mancha sobre la catadura moral de Allemand y, al primero de todos, a Sotomayor en Manzanares, que no había logrado todavía conocerlo personalmente…

 Aún se acrecentó más la inquietud de D. Pedro, cuando supo la respuesta que Allemand dio a Kruze, tras el informe que, este último, desde Infantes, emitió acerca del suceso y el mal estado en que había quedado su caballería. Entre irónico y displicente, Allemand escribió a Kruze, más o menos, “que en esa villa (Infantes) o en sus alrededores habría buenos caballos que podía requisar o tomar pagando bonos…y que, en todo caso, (terminaba su escrito), “..la necesidad no conoce reglas”… Una semana después de todo esto, continua D. Cosme, el 15 de agosto, era festivo en Manzanares, y no solo por la celebración de la Virgen de Agosto, Nuestra Señora de la Asunción, sino, también, por ser el Aniversario del emperador Napoleón. Y esa fiesta de Aniversario, los galos intentaban celebrarla con el mayor fasto posible, en cualquier localidad donde existieran asentamientos de su ejército. En La Mancha, Manzanares, su capital, era el lugar más importante entonces, y era de gran interés del mando militar y civil francés de la villa, prosigue D. Cosme, que se celebrara “por todo lo alto”… 

En el año anterior, 1810, siendo ya el Manzanares ocupado capital de La Mancha, Sotomayor, seguramente, pudo convencer a Lorge para que no se excediera en los festejos, pues los comunes del pueblo lo podrían interpretar como algo innecesariamente provocador, en un contexto de gran desconfianza entre las gentes de la villa por las actuaciones del Tribunal Criminal en aquel tiempo.. y por los edictos amenazadores que se emitían desde el Gobierno militar. Lo cierto fue. que no se tienen noticias de como celebró Manzanares el aniversario de Napoleón en 1810…Y, quizá, por esa escasa trascendencia de la fiesta del año anterior, y ser el primer acto importante que le tocaba organizar en Manzanares, Allemand, sigue D. Cosme, quisiera hacer méritos ante sus superiores, montando en 1811 “una fiesta inolvidable”… 

PIntura de Sorolla, Guerra de la Independencia.

El encierro de Allemand en el castillo, y su escasa sociabilidad, habían impedido a Sotomayor, establecer “puentes” con él… y, por tanto, D. Pedro no supo del evento pretendido, hasta dos o tres días antes del 15 agosto, sin tiempo alguno para intentar controlar la organización de los actos del mismo… No lo sabemos con certeza, pero es posible que ese evento motivara los primeros desacuerdos o desconfianzas, entre Sotomayor y la dirigencia gala de la villa. Allemand había previsto una misa solemne en honor a Napoleón y, seguramente, hizo llegar a frey Sotomayor esa petición… para que, tal como se hacía en las localidades que celebraban la fiesta, él, como párroco de Manzanares, fuera quien celebrase aquella misa… ¡Demasiado para D. Pedro!, continua D. Cosme,… ni, más ni menos, tenía el encargo de .¡una misa por Napoleón!., algo que ni le apetecía, ni le parecía apropiado desde sus responsabilidades pastorales y eclesiales… Según parece, comentó a sus íntimos que.. “toda persona tiene derecho al auxilio espiritual de la Iglesía, pero no a recibir de ella el reconocimiento, cuando sus acciones son manifiestamente contrarias al espíritu y a la ley de Dios…" ...y, en ese trance personal, del prodigioso e imaginativo magín de D. Pedro, surgió la brillante idea de proponer como celebrante al vicario de Ciudad Real, máxima autoridad clerical de La Mancha en ese momento...Sotomayor, envió una misiva al comandante Allemand, indicando que:.. “agradecía el encargo y la deferencia, pero que, siendo el acto en la Parroquia de Manzanares, capitalidad manchega, el honor y responsabilidad de la misa por el Emperador no le correspondía a él, si no al vicario de Ciudad Real, como máxima autoridad eclesial de la Provincia”. Un argumento muy “bien tirado” por D. Pedro, pues D. Nicasio de Manzanares, el vicario (que de Manzanares solo tenía el apellido, dice jocoso, divertido y, entre paréntesis, D, Cosme)… era, efectivamente, la máxima autoridad eclesial de La Provincia,… había sido puesto por los franceses en el cargo, y se había significado, sin ambages, a favor de la causa gala, por lo que no era santo de devoción.. ni de Sotomayor ni de nuestro Cabildo…Pero…¿quién mejor que D. Nicasio, para oficiar una misa en homenaje a Napoleón?... debió comentar Sotomayor al Cabildo de Manzanares y al mando galo… mientras esbozaba una sonrisa malévola. 

 
Y, continua D. Cosme, la autoridad francesa fue sensible al argumento sotomayerino, y la misa fue oficiada por D. Nicasio, reservándose D. Pedro una pequeña oración durante el desarrollo de la misma, en el intento de evitar sospechas sobre su actitud… Aquella misa, y los actos por el aniversario de Napoleón en Manzanares, quedaron descritos por Allemand, de esta manera, en la carta que escribió a Madrid: “He recibido esta mañana a las diez y media, en el Palacio del Gobierno, el besamanos de todas las autoridades… sus cumplimientos y votos por el emperador; después nos dirigimos juntos a la iglesia, donde hemos oído una misa solemne, Te Deum y bendición…“Ha oficiado el gran vicario (Fray Nicasio) y el Prior (Sotomayor) nos ha regalado una sorpresa, oficiando una oración por el emperador Napoleón, que ha repetido por tres veces en voz alta e inteligible… Las Tropas, después de haber desfilado en parada, han gritado… ¡¡“Viva el emperador”, Viva Napoleón”!!... ”…“París no valía una Misa….pero si una oración” Se atisba en la carta, “leyendo entre líneas”, un cierto reproche a D. Pedro, expresado, eso si, con elegancia, al tildar de “sorpresa” su oración,… como indicando, sutilmente, Allemand, que el mensaje de Sotomayor, cediendo la misa al vicario, le había llegado nítido ….“el párroco no quiso ser protagonista del homenaje a Napoleón”

Quizá fue el momento de mayor desconfianza entre un Gobernador de La Mancha y el Pastor de Manzanares…y muy pronto veremos las consecuencias de ese 15 de Agosto de 1811, para Frey D. Pedro Alvarez de Sotomayor, pero eso será en próximas crónicas, que esta fue ya bastante para lo pretendido en ella, presentar a sus lectores al interino gobernador de La Mancha…y su difícil relación con el insigne Pastor de la nunca bien ponderada villa de Manzanares de La Mancha…..

 

 

miércoles, 12 de mayo de 2021

297). RELATOS PEDRO VILLARROEL. MANZANARES 1912: EL ANIMO FRANCES SE DESMORONA.

 El 23 de Mayo de 1811, inicia D. Cosme su relato, la villa de Manzanares amaneció tan conmocionada como las demás aldeas vecinas, por el tremendo suceso de la Ermita de Nuestra Señora de la Consolación, en Aberturas, que había protagonizado esa mujer manchega, que perduraría en la historia con su apodo, “La Fraila”.,. 

Aquel episodio. fue la “guinda” final de múltiples, e intensas, acciones guerrilleras, que jalonaron todo el mes anterior, como los ataques a Tomelloso y La Solana…. El ya atribulado y decaído ánimo del mundo francés de Manzanares… y, en particular, del protagonista principal de esta crónica, su gobernador militar, General Lorge, sufrió, por La Fraila, un mazazo definitivo del que no se recuperarían... 

Estaba claro, prosigue D. Cosme, que las acciones guerrilleras eran cada vez más frecuentes y audaces, y este último episodio de La Fraila, por su carácter simbólico y justiciero, que mostraba a los galos, con enorme crudeza, la determinación del pueblo manchego en la búsqueda de la libertad que ellos le habían arrebatado, fue el aldabonazo final, en la interiorización del ocaso en el alma francesa... la suerte estaba echada, y su destino era la derrota. De hecho, continua D. Cosme, ese mismo día 23 de Mayo, aun sin resuello en la conmoción por el episodio de La Fraila, en nuestro castillo, al gobernador militar, general Lorge, y sus colaboradores cercanos, les llegó otra mala nueva, que aumentó considerablemente su inquietud. Un numeroso contingente de tropas regulares españolas, se aproximaba a La Mancha desde Murcia, recibiendo Lorge órdenes superiores, para… “que les hiciera frente con todos los medios a su alcance”. El rictus del gobernador , reflexiona D. Cosme, debió sugerir a quien lo contempló, una mezcla de angustia y perplejidad; como si estuviera pensando que “todos los medios a su alcance” eran casi ninguno…Es más, el mismo Lorge, sin tiempo para organizar esa partida que se le requería desde Madrid, tuvo que comunicar al día siguiente, 24, a esa misma autoridad, que se había visto precisado a enviar 400 hombres a Santa Cruz de Mudela para reforzar la posición del barón Kruze en Infantes. 

Así las cosas, prosigue D. Cosme, los tres primeros días de junio de 1811, Manzanares asistió a un desfile continuo y apresurado de numerosos contingentes de tropa francesa, camino de Andalucía, que hicieron descanso nocturno en nuestra villa. El gesto serio y preocupado de aquellas milicias en tránsito, no pasaron inadvertidos, en Manzanares, ni a los galos ni a los manzagatos más al tanto de las vicisitudes de ese tiempo…quedaba claro que las cosas en Andalucía tampoco iban bien, y que esa soldadesca atribulada, era un refuerzo para la desesperada situación que también estaban viviendo los gabachos del prepotente y orgulloso mariscal Soult, en el sur peninsular. Ciertamente, continua D. Cosme, la situación en Andalucía se agravaba a cada instante y, como se temió Lorge, al contemplar el tránsito de esas tropas, solo unos días después, el 8 de junio, recibió las órdenes de Soult, para que parte de la tropa manchega reforzase la suya en Andalucía.. A Lorge no le quedó otra que comunicar al general Chasse, al mando de Almagro, que le destinaba a esa misión. Ni más ni menos que todo el 123 regimiento, dos escuadrones de Dragones y una pieza de Artillería, sitos en la villa almagreña, se encaminaron hacia Andujar. 

Un atribulado Lorge, sigue D. Cosme, comunicó a su Estado Mayor en Madrid que, tras esto, “solo disponía de 1.900 soldados en La Provincia de La Mancha, y que solo podía tener estables en Manzanares y en Consuegra, dos columnas móviles de unos 500 hombres en cada una, quedando todo el resto en el más absoluto abandono”.. El pavor y el desánimo, sigue D. Cosme, se generalizaron entre los galos. Las forasteras autoridades afrancesadas de Manzanares, mostraron al general Lorge la preocupación y el temor que sentían por su seguridad personal y, este, tan preocupado como ellos, pidió autorización a sus mandos, en una dramática carta, para que los miembros de ese poder civil afrancesado y los del Tribunal Criminal se trasladasen a Madrid o Toledo, pues …“sería poco leal dejarlas abandonadas bajo el cuchillo”. En la misma continuidad derrotista de la carta, Lorge sugería la destrucción de las fortificaciones de ciertas villas, como La Solana y Ventas de Consolación, por la posibilidad, bastante probable, que se convirtieran en refugio de guerrilleros… 

Provincia de La Mancha, Guerra de la Independencia.

Lorge, escribió, al respecto de eso: “Es bien doloroso que una provincia que había llegado a organizar con tanto trabajo, y cuyo espíritu es bastante bueno, tenga que abandonarse a la anarquía por 1.200 hombres o 1.500 sacados para el ejército de Andalucía donde no resolverán el destino del país”… (y tras esa “puyita” al “enemigo íntimo”, Soult), sigue comentando D. Cosme, termina en queja de.. “verse obligado a abandonar la nueva cosecha que empezaba a recogerse y renunciar a la recaudación de contribuciones”. El abatimiento que mostraba Lorge en esa carta, sigue D. Cosme, hizo que no fuese extraña a sus mandos, el nuevo escrito que envió tres días después, en el que pide un permiso personal para retirarse veinte días en Toledo o Madrid,… “por necesitar un poco de reposo”… y ya que:…”nada podía hacer en La Mancha y las dos columnas móviles garantizaban las comunicaciones”… 

A todo esto, sigue D. Cosme su perorata, Frey Sotomayor, advirtiendo toda la situación, redoblaba sus esfuerzos en el pueblo,,,, en homilías y tertulias informales. templando el ánimo de las gentes, para que a nadie se le ocurriese hacer alguna cosa que provocase una respuesta inapropiada en el desasosegado mundo francés. Seguramente, en su ejercicio pastoral y averiguador, tuvo ocasión de pulsar, más de una vez en ese tiempo, el estado espiritual de gente francesa significada, incluido el mismo Lorge…y no me cabe duda alguna, continua D. Cosme, que obtuvo informaciones suculentas, por el desespero en que se encontraban nuestros invasores, y de las fundadas razones en que este se sustentaba…y que, como siempre hizo el Pastor de Manzanares, en su brillante trayectoria personal, eclesial y política, las administró con sabiduría.

Sin haber obtenido respuesta de Madrid, diez días después, Lorge vuelve a escribir a sus mandos, en tono cada vez más pesimista y desangelado, que ya “había enviado a Andalucía todos los proyectiles y el hierro colado existentes en La Mancha”. afirmando que:… “actuaría siempre en la forma más conveniente a los intereses del emperador y del rey en la provincia”…pero, asumiendo lo difícil de la tarea….”esperaba poder retirarse con honor, poniendo la solicitud posible a favor de los individuos leales al rey a los cuales trataría y protegería como si fueran franceses”. Esos días, la guerrilla asaltó muchas comitivas y correos, y atacó varias villas con gran virulencia, motivando que Lorge prosiguiera su misiva, escribiendo lo siguiente: …“Dios quiera que con el puñado de hombres que me quedan pueda conservar todavía la influencia adquirida sobre los espíritus de los partidos y de la provincia, que nada falta para perderla; tiemblo al abandonar los puestos de Ciudad Real, Infantes y Almagro; intentaré conservar la obra de un año, pero la administración y la opinión se perderán si, como me temo, me veo obligado a concentrarme”… 

Lorge, continuaba su carta, recordando que no tenía una respuesta a su petición… que no deseaba quejarse, y que entendía las difíciles circunstancias del presente, pero que: “necesitaba un poco de reposo, confiando que no se le rechace restablecer su salud quebrantada bajo los efectos nerviosos que sufre diariamente” …y terminaba escribiendo que:… “suspiraba para poder sacar de nuevo partido a la provincia y hacer algo agradable para el rey”... 

Llegó Julio de 1811 y el general Lorge, prosigue D. Cosme, cada vez más amargado y sin capacidad de reacción, seguía en Manzanares sin obtener contestación favorable a sus deseos de descanso, algo que se reflejó en la patética carta que envió a Madrid el día 3 de ese mes…comentaba que:.. “militarmente tenía asegurada a la provincia mediante la concentración de sus tropas, pero no en cuanto a la opinión y a la administración.. el estado de cosas es desdichado sin duda….con las tropas de que dispongo, sigo siendo dueño de La Mancha, pero no un verdadero gobernador….el regreso de las tropas que había tenido que enviar a Toledo y Andalucía podía evitar esos inconvenientes…" luego comentaba el problema de las subsistencias, cada día más agravado y, al respecto , escribía que:…“deseaba adoptar medidas para la recogida de granos, pero con escasa esperanza de lograrlo porque la langosta había destruido buena parte de las mieses y con sus escasas tropas no podía evitar que las guerrillas y destacamentos españoles de Murcia se apropiasen de la mayor parte…”….Concluía diciendo que: “…se había visto obligado a emplear la fuerza para recoger víveres,... y que los habitantes huian de los pueblos al aproximarse los franceses”…

Finalmente, a mitad de julio, Lorge recibió su ansiado permiso...y en su última carta escrita en Manzanares, como gobernador de La Mancha, a fecha de 18 de julio de 1811, agradecía esa concesión, trasladándose a Madrid, inmediatamente, con ánimo de regresar, y sin saber que sus mandos de la Capital del Reino tenían decidido el cese definitivo del general Lorge en todas sus competencias en La Mancha, una vez que habían advertido su deteriorado estado de ánimo y el pesimismo absoluto que mostraba sobre el estado de cosas en la Provincia de La Mancha… Lorge no volvería nunca más a Manzanares, como nunca regresaría tampoco la moral de triunfo y combate al espíritu de los ocupantes franceses de La Mancha y Manzanares…

Y es momento ya, querido reportero, de cerrar pluma y tintero, que ya fue de bastante la presente crónica en su objetivo de mostrar a sus lectores el desmoronamiento del estado de ánimo de los invasores gabachos en la Capital manchega ocupada… que no era otra que la insigne y nunca bien ponderada villa de Manzanares de La Mancha.

 

sábado, 8 de mayo de 2021

296). RELATOS PEDRO VILLARROEL. MANZANARES 1912. "LA FRAILA"..... INCENDIA LA MANCHA.

 Mi querido plumilla, me dice D. Cosme, para este relato le propongo reivindicar el papel de la mujer manchega y española en la Guerra de la Independencia, porque fue, a la par de simbólico, determinante. 

El estoicismo y voluntad de mantener la esencia de lo propio fue decisivo para nuestra gente en su resistencia y lucha contra el invasor, pero el valor propio de las mujeres fue importante y digno de mención, pues protagonizaron episodios que quedaron en la historia de ese tiempo. El Fraile Ramón Celedonio, de Herencia, sigue D. Cosme, describió el valor de las mujeres manchegas en esa terrible guerra, con estas palabras: “Las mujeres, lejos de contener a sus maridos e hijos con las cadenas de sus lágrimas, los animan como unas heroínas, y mientras que ellos están entre el fuego y el cuchillo, ellas les remiten lo que juzgaban necesario, otras andaban de espías, y todos en convulsión hasta salvar el éxito de la campaña" ...

Y, continua enfático, D. Cosme, tal como los nombres de Agustina de Aragón y María Pita, quedaron en la historia de esa guerra como símbolo de la resistencia patria, en La Mancha hubo mujeres con el protagonismo suficiente. como para merecer mención en estas crónicas... Así fue el caso de la mujer manchega a que hace alusión el título del relato, de la que no hemos llegado a conocer su nombre, pero si su historia y su apodo, "La Fraila".... Y la traigo aquí, a estos relatos sobre la historia de Manzanares, en su particular guerra de la Independencia en La Mancha, porque lo que hizo, el 22 de Mayo de 1811, la convirtió en símbolo y punto de inflexión de aquella contienda en nuestra región....Su acción de aquel día, quizá poco trascendente desde el punto de vista militar, representó, sin embargo, un cambio definitivo en el ánimo de los contrincantes de aquella guerra en La Mancha, a favor de la causa española ...

Ya se habrá preguntado usted, me dice D. Cosme, ¿que es lo que tenía que ver con Manzanares esta mujer?., pues yo se lo aclaro de inmediato.. "La Fraila", al momento del episodio que la hizo protagonista en la historia de La Mancha, era la "santera" de la Iglesia de Nuestra Señora de la Consolación del paraje de Aberturas, una bellísima ermita, construida en el año 1793, tras el acuerdo de cuatro villas que se repartían el condominio de aquellas ricas tierras, a saber: Manzanares, La Membrilla, Valdepeñas y Moral de Calatrava... Es decir, comenta sonriendo D. Cosme, podemos considerar a "La Fraila", como "un cuarto manzagata"…y, por eso, y por lo que hizo el 22 de mayo de 1811, merece un espacio, en estas crónicas sobre la larga historia de Manzanares...

Toda esta historia, había comenzado al final de Abril de 1811, iniciando un tiempo que resultaría decisivo para La Mancha.. La toma de Tomelloso por "Francisquete", el 29 de Abril de 1811, y las continuas acciones contemporáneas de "Chaleco" por el sur de Manzanares, atacando un gran número de comitivas y correos franceses, habían logrado conturbar el ánimo del Gobernador francés de La Mancha, General Lorge, a tal extremo, que el 12 de Mayo, desde su cuartel general en Manzanares, emitió este mensaje a la máxima autoridad francesa en Madrid... "Con la ayuda de Dios, espero salir sano y salvo o al menos sin avergonzarme".... "la provincia de La Mancha no puede quedar más expuesta"... Y tanta razón tenía. sigue D. Cosme, que solo siete días después, se produce una de las más audaces acciones guerrilleras de aquel tiempo indómito... 

Al alba de ese día, "Chaleco" llevó a cabo un intrépido "golpe de mano" en La Solana que sorprendió a todo el mundo; que tendría gran impacto en toda La Mancha, y que, indirectamente, daría pie a esta historia de "La Fraila" que le voy a contar ahora... Una pequeña partida de guerrilleros de "Chaleco", sigue D. Cosme, se personó, a primeras luces de aquel día 19 de mayo, en las tapias que bordeaban la villa solanera, alertando a la guarnición francesa que las vigilaba... y…. "obedeciendo más a su valor que a la prudencia" (tal como escribió el parte francés del episodio), el jefe de la citada guarnición ordenó a los 43 Dragones de caballería de que disponía, rechazar primero, y perseguir después, a los asaltantes... sin advertir que estaban sufriendo una emboscada.. A la vuelta de una pequeña loma, hacia la que, aparentemente, huían los guerrilleros, se encontraba parapetado, escondido y muy bien distribuido, el grueso de la guerrilla de "Chaleco"... Sobrepasar dicha loma, y encontrarse los Dragones rodeados, fue todo una... Los de Chaleco, acabaron con la vida de doce jinetes, haciendo prisioneros a otros dos... mientras que, en la guerrilla de Chaleco, solo hubo caballos heridos y un prisionero, que será decisivo en esta historia, como enseguida veremos. Ese prisionero, llamado Juan Ramón, era hijo de la protagonista del relato, La Fraila..,,y, como también era bastante habitual en estas circunstancias, fue fusilado por sus carceleros casi de inmediato a su detención. Los soldados galos supervivientes de aquella emboscada, sigue D. Cosme, huyeron a toda prisa hacia Manzanares, por el llamado "camino alto de San Antón", único que existía entonces entre las dos villas. Los brigadistas les persiguieron y hostigaron hasta La Membrilla, donde frenaron en seco, regresando a sus cuarteles del Cristo del Valle, al advertir que los perseguidos recibían el refuerzo de 60 Dragones... 

Guerrillero 'El Chaleco'.

Terminado el episodio, los Dragones franceses, cansados y exhaustos, marcharon de nuevo al sur…. y al llegar a la zona de Aberturas, quiso el destino que atisbaran la abandonada ermita de Nuestra Señora de la Consolación, que pareció a esa maltrecha y hambrienta tropa francesa un buen lugar de descanso momentaneo... Convirtieron el interior del Santuario en cuadra para sus caballos y en improvisada posada para ellos, utilizando, como camas, dos de sus altares (que cubrieron con abundante paja)... Un poco antes, "La Fraila", había conocido el fusilamiento de Juan Ramón.... y la gran pena que la afligió, prosigue D. Cosme, solo fue comparable al deseo de justicia y de vengar la muerte de su amado hijo... Sin dar crédito a lo que el destino le ponía por delante, “La Fraila”, se enteró que responsables de la muerte de su hijo ocupaban, y profanaban, la Ermita de la que ella era "santera"... Para esta valerosa y afligida mujer, conocida por "La Fraila", sigue D. Cosme, a quien aquellos canallas habían arrebatado lo más querido que le quedaba, la vida de su hijo Juan Ramón, la situación sobrevenida en su Ermita, ocupada por los matarifes de su vástago, fue interpretada como un designio divino, que le “proponía” hacer justicia a su hijo... y no lo pensó dos veces!!: “La Fraila”, vecina del Lugar, se acercó a la ermita y, con el señuelo que le facilitasen vivienda y manutención, pidió al capitán del destacamento galo allí refugiado, que la dejara habitar la vieja casa del capellán, contigua a la iglesia, comprometiéndose, en contraprestación, a cuidar del vestuario de la soldadesca, cocinar para ellos y hacer limpieza del improvisado cuartel, que tan bien conocía, como santera que había sido de la ermita... Lejos estaban de saber los franceses, que esa mujer era madre de quien, días antes, ellos habían ajusticiado...y, ni muchos menos, sospechar lo que se les vendría encima...por lo que aceptaron de buen grado la oferta de la mujer, como algo normal en aquellos tiempos de penurias... 

Tras la opípara cena que les preparó “La Fraila", con abundante vino de la tierra, los soldados franceses se dispusieron a descansar en la iglesia... donde, antes, a lo largo de esa tarde, la mujer había almacenado con paciencia gran cantidad de gavillas en el corral contiguo, de acuerdo con el plan que había ideado... Haciendo el menor ruido posible, repartió sarmientos a lo largo y ancho del interior de la ermita, apilando junto a ellos restos de vigas, maderas y paja..... Comentó a los franceses, antes que fueran a descansar, que todo aquello serviría, en lo sucesivo, para el fuego que necesitaría la abundante cocina de los días síguientes... que, bien sabía ella, no degustarían nunca... Cuando todos los galos dormían profundamente, continua su disertación D. Cosme, “La Fraila” entró a la ermita; atrancó todas sus puertas y ventanas, y en actitud decidida e iluminada, a la par que sigilosa, fue dando fuego a los sarmientos, maderas y paja que había colocado, estratégicamente, en la nave de la ermita.... extendiéndose, rápidamente, las llamas por el interior del templo. Los caballos fueron los primeros en advertirlo, relinchando y coceando sin cesar... Con semejante ruido y calor, despertose la tropa, pensando que podría tratarse de un ataque enemigo, al ver la ermita ardiendo por los cuatro costados... Ante lo dantesco de la situación, la cercanía de las llamas y el asfixiante humo, intentaron salir de aquel infierno en que se había convertido su improvisado refugio, pero encontraron selladas todas las posibles salidas de la ermita, y sus esfuerzos resultaron baldíos...

Guerrilla contra Napoleón.

La determinación, coraje, iluminación, y arrojo de “La Fraila”, que había decidido inmolarse con sus víctimas, no hizo otra cosa que aumentar cada minuto que pasaba... Entre el ruido, las llamas, los relinchos de la caballería, el griterío desesperado de la soldadesca, y el intenso y asfixiante humo que lo cegaba todo, la presencia de “La Fraila” pasó inadvertida a los gabachos, facilitando todos sus movimientos por el interior de la ermita, que conocía como la palma de su mano... Finalmente, con toda la nave ya ardiendo, tomó uno de los sarmientos encendidos y, santiguándose, lo introdujo en uno de los barriles de pólvora, que los franceses habían apilado en el altar mayor, lo que provocó una inmediata y estruendosa explosión que destruyó por completo la ermita y acabó con la vida de todos los que estaban dentro.. Los soldados galos y “La Fraila”, murieron en el acto, apareciendo, después, el cadáver de la mujer delante de las gradas del altar, y los de los chamuscados soldados dispersos por la nave de la ermita, en un espectáculo dantesco, que conmocionó a quien tuvo la oportunidad y la desgracia de contemplarlo...

Fue un episodio tremendo, cuyo conocimiento se extendió por toda La Mancha, como la pólvora que motivó la gran explosión final de la ermita de Nuestra Señora de la Consolación... y resultó un punto de inflexión definitivo en el ánimo de manchegos y franceses, probablemente decisivo en el devenir de los acontecimientos de aquella guerra de la independencia en La Mancha.... 

Y con todo lo ya escrito, puede usted, me dice D. Cosme, dar por concluida esta crónica, dedicada a todas las bravas y resueltas mujeres manchegas de aquella época infausta de opresión gala, pero que ha dado específica cuenta de una manchega de pro: “La Fraila”, que dio su vida en venganza de su hijo, pero que, a la vez, y remedando la misma actitud heroica de otras mujeres en España, fue muy determinante en el cambió del rumbo psicológico de la guerra de la independencia en La Mancha,.. “La Fraila”, se convirtió, para la posteridad, en un símbolo más del valor de la mujer española en aquella guerra, que merece ser recordada en nuestra Mancha, manchega, por los tiempos venideros.

 

sábado, 24 de abril de 2021

295).RELATOS PEDRO VILLARROEL. MANZANARES 1912: SOTOMAYOR…Y LOS “COMUNES” .

 Como le indiqué al concluir la anterior crónica, querido reportero -me dice D. Cosme- en esta, y sucesiva, le hablaré de cómo el Pastor de Manzanares de La Mancha, Frey D. Pedro Alvarez Sotomayor, intervino decisivamente en salvaguardar vidas y haciendas de los “comunes” de la villa. 

 

En una primera crónica, sigue D. Cosme, recordaremos la enorme aportación de D. Pedro al mantenimiento directo de la vida de su feligresía (algo que una generación entera de manzanareños, y su descendencia, nunca alcanzaría a poder valorar en su justa magnitud)… y, también, algún apunte de la posible relación que pudo tener Frey Sotomayor con el entramado de “confidentes” y otros comunes de Manzanares que, de una u otra manera, se comunicaban o participaban en acciones de las guerrillas, o intentaban, con evidente riesgo personal, y en el escenario de un pueblo atestado casi siempre de militares galos, provocar deserciones de soldados no franceses, que estaban integrados en el ejército napoleónico... 

En la crónica que seguirá a esta, continua D. Cosme, me referiré, específicamente, a la brillantísima estrategia financiera que también, seguramente, pergreñó D. Pedro Alvarez de Sotomayor, para salvaguardar parte de las haciendas de nuestros comunes… en la que, por el perfecto ensamblaje de acciones concatenadas, se ve, muy claramente, la mano del insigne párroco de la villa. Vamos ya, dice D. Cosme, con el contenido de esta primera crónica sobre Sotomayor y los comunes de Manzanares… Como buen Pastor que era, D. Pedro, vigiló y dirigió los pasos de todos los vecinos (comunes y nobles); pues para él, en el ejercicio de su labor pastoral, y tal como decía, habitualmente, en sus homilías o comentarios…”todos eran “feligreses”, todos hijos del mismo Dios, todos elementos de un mismo rebaño… que. la Providencia, le había dado, a él, la enorme responsabilidad de ser Pastor”.

 Recordando, ahora, como salvaguardó Sotomayor la vida de nuestros “comunes” durante él primer tiempo de ocupación francesa de Manzanares, sigue D. Cosme, empezaré refiriéndome al pacto no escrito que estableció tres años antes con el general Liger Belair, en el verano de 1808… posteriormente, refrendado con el general Sebastiani, el viernes santo de 1809, en el histórico y simbólico encuentro del “Cerro de la Agonía” . Este pacto, para los comunes de Manzanares, representó muchísimo en cuanto a la indemnidad física de nuestro paisanaje, tal como ya usted y sus lectores conocen de crónicas previas. Desde la ocupación de nuestra villa, en la semana santa de 1809 -sigue D. Cosme- y hasta mediados de 1812, en que finalizaron los dos años y medio de ocupación francesa de Manzanares, solo hubo tres muertes violentas entre nuestros paisanos: un comerciante llamado Ramón Merino Valdivieso, dueño de una tienda de mercería y comestibles, situada en la esquina de la Plaza con Empedrada, que fue asesinado por unos cuantos elementos de la división polaca, al momento de invadir Manzanares a primeros de Abril de 1809, y dos guerrilleros del pueblo, llamados Martín Pobeda y Alfonso Eugena, que fureron ajusticiados en nuestro castillo. 

Frey D. Pedro Alvarez Sotomayor.

Teniendo en cuenta que Manzanares era la capital de La Mancha francesa, donde estaba el Tribunal Criminal, y siendo epicentro de muchos aconteceres importantes de aquel tiempo, esa mortandad local fue insignificante, si se la compara con la que existió en la mayoría de los otros pueblos y villas de la provincia.. Sin duda, ese fue el principal objetivo que Sotomayor se marcó en aquel pacto, evitar muertes en nuestro paisanaje, y en eso fue en lo que puso el máximo celo,… Pero, sigue D, Cosme, como le indiqué al comienzo de la crónica quiero darle algún apunte más acerca de las actividades de D. Pedro en aquel tiempo, donde, aparte lograr con suficiencia, ese máximo objetivo de salvaguardar la vida física del paisanaje, hizo muchas otras cosas… y puesto que el título del relato da para hablar de “todo” lo que pudo concernir a la relación de Sotomayor con los comunes de Manzanares, me gustaría, sigue D. Cosme, comentarle algo de otras ciertas cuestiones, que también han de quedar en el espacio especulativo de la historia, pero que tienen gran probabilidad de verosimilitud…me refiero la relación que pudo tener D. Pedro con los paisanos que colaboraban con las guerrillas o el ejército regular, actuando de confidentes o espías en nuestro pueblo…Nada hay escrito sobre aquella posible o supuesta relación, pero si hay muchas circunstancias que permiten especular sobre la realidad de la misma…

 Haciendo algo de historia, continua D. Cosme, en la primera etapa de la guerra de la independencia que afectó a Manzanares, al principio del verano de 1808… al tiempo que Sotomayor, como párroco y miembro de la Junta Local de Manzanares, establecía su primer pacto con el general francés Liger Belair, el presidente de esa Junta local de Gobierno, y Alcalde Mayor de Manzanares: D. Juan Josef Miret, establecía estrechos contactos con el intendente general de La Mancha, Juan de Modenés, que condujeron al alistamiento de muchos jóvenes de la villa en el ejército regular español o en las guerrillas manchegas, bien como brigadistas activos, o permaneciendo en el pueblo en tareas de información o espionaje. Estos “comunes” de Manzanares, previamente seleccionados en secreto por el Alcalde Miret, participaron, con una gran eficacia, en diversas actividades patrióticas antifrancesas….destacaron, por ejemplo, en la interceptación de correos franceses en los aledaños de nuestra villa; o propiciando la deserción de militares extranjeros integrados en el ejército imperial napoleónico, que… o bien estaban desencantados de su participación en la guerra al lado de los invasores… o bien, por su espíritu aventurero, no les importaba demasiado “cambiar de bando” …

Aquellos paisanos nuestros, continua diciéndome D. Cosme, les facilitaban víveres y, también, información sobre caminos secundarios no conocidos por los galos, que les permitían alcanzar sin problemas las zonas controladas por tropas españolas. Al morir Miret en extrañas circunstancias, a las afueras de la villa, continua D. Cosme, ese entramado manzagato y, digamos, “patriota”, quedó aparentemente descabezado, pero pronto se pudo ver que siguió con igual intensidad en sus acciones… no se le escapará a usted que, para mantener esa gran eficacia, aquellos “comunes” de Manzanares debían estar bien nutridos de información…si, ahora le hago la consideración que la persona de la villa que más información tenia de los franceses y afrancesados, era la misma que más veces visitaba las casa de los “comunes” del pueblo, tampoco le será extraño el razonamiento que yo y cualquiera se haría, me dice D. Cosme… de manera directa o indirecta, Sotomayor tendría algo que ver en ello….. Ciertamente, de ser así las cosas, sigue D. Cosme, la sutil inteligencia de D. Pedro seguro que recurrió a transmitir ciertas noticias de enjundia (tránsitos de tropas o correos con información relevante, militares extranjeros instalados en Manzanares, etc), integrándolas en comentarios sin aparente importancia, o citándolas en claves preestablecidas con sus interlocutores durante las conversaciones de todos los días, en las distintas casas de la villa que frecuentaba de manera habitual….empleaba, pues, una manera indirecta, y sin que se notase; eligiendo casas e interlocutores concretos, que sabían apreciar y entender los comentarios que Sotomayor les hacía, para que, luego, esos vecinos transmitiesen lo más importante del contenido informativo a los patriotas que actuaban en Manzanares. 

Conociendo a D. Pedro, y asumiendo que participó en ese entramado patriota de Manzanares, esa manera indirecta e inteligente de actuar, fue, muy probablemente, su “modus operandi” en esas cuestiones, pues, sigue D. Cosme, Frey Sotomayor tenía muy claro que no podía ser descubierto de ninguna de las maneras y, desde luego, nunca fue relacionado en aquel tiempo con actuaciones antifrancesas… nadie sospechó nunca de él, aunque está claro que muchas de las acciones guerrilleras de “Chaleco” al sur de nuestra villa y de “Francisquete” al norte, interceptando correos o tropas francesas, tuvieron que contar con una información precisa, y bastante inmediata, del momento del tránsito por el camino de Andalucía de esas tropas o correos; espías muy bien informados, debían estar en el ajo de esas acciones…. y, quizá, alguno que vestía de sotana, concluye cachatudo D. Cosme… 

General Leger Belair.

Por otro lado, la continua proposición a la deserción que algunas gentes de la villa, en cuanto tenían ocasión, hacían a determinados militares en los puntos del pueblo que frecuentaban durante sus paseos, solo podrían llevarse a cabo, de manera oportuna, inmediata y suficientemente sigilosa, para no ser descubierta, si la conocían por alguien muy bien informado de todo lo concerniente a esos militares extranjeros, de las costumbres horarias y de los lugares que gustaban pasear… y, si, mi querido plumilla, nuevamente la imagen de D. Pedro se dibuja como el más probable muñidor y transmisor de esos datos a los “terminales” humanos más oportunos de la villa. De hecho, concluye D. Cosme, él mismo gustaba de subir y bajar los paseos del rio y otros lugares de la villa, acompañado de paisanos, franceses y afrancesados, en esa vorágine continua de contactos, en que Sotomayor convirtió la vida de sus días, para mejor protección de sus feligreses…y, en modo secundario, pero quizá más importante de lo que podría suponerse, también para los intereses patrios…

Ya puede usted dar por concluida esta crónica, querido reportero, me dice D. Cosme... que nos ha mostrado a un Sotomayor muy activo, inteligente y perspicaz en su relación con los comunes del pueblo….dejando para el siguiente relato la exposición de la brillantísima estrategia financiera que ideó, seguramente también, el Pastor y párroco de nuestra villa, para salvaguardar lo más posible, el muy exiguo patrimonio de los comunes de la nunca bien ponderada villa de Manzanares de La Mancha

 

jueves, 22 de abril de 2021

294). RELATOS PEDRO VILLARROEL. MANZANARES 1912: VIVENCIAS COMUNES…DE LOS “COMUNES”.

 El aldeano común de Manzanares –me comenta D. Cosme- al iniciar la crónica… era, antes de la guerra, y como corresponde a una villa fundamentalmente agrícola, casi siempre un labrador por cuenta ajena, aunque es verdad que, por la prosperidad de los terrenos de nuestra encomienda, y el tradicional carácter emprendedor de nuestro paisanaje, había más autónomos que en otras villas de la región. 

Estos labradores locales, pasaban casi todo el día en los campos, saliendo del pueblo al alba y volviendo al anochecer, aunque muchas veces pernoctaban largas temporadas en las quinterías y los caseríos, sobre todo en los tiempos más significados, del sembrado o las cosechas... Aparte esos comunes mayoritarios, continua D. Cosme, también había en Manzanares, bastantes paisanos que desarrollaban sus trabajos en el interior de la villa: Tenderos, panaderos, artesanos, albañiles, carpinteros, herreros, posaderos, molineros, etc… algunos eran dependientes, pero también había muchos autónomos con negocios propios, generalmente, de ámbito familiar… 

Además, por la importancia que había adquirido en ese tiempo Manzanares, existían bastantes empleados públicos de rango secundario (ujieres, mandaderos, etc..)… que desarrollaban sus trabajos en el Concejo, Encomienda, Pósíto, Postas, juzgados y otras diferentes instituciones de la villa. Pero todo cambió, sigue D. Cosme, con la invasión francesa de La Mancha, pues fueron muchos los “comunes” jóvenes de Manzanares, que abandonaron sus labores en el campo o en la villa, para integrarse en la guerrilla o en el reorganizado ejército regular.. quizá más en este último, por la estrecha relación que la Junta Local de Manzanares, estableció en años previos con el anterior intendente general de La Mancha, Don Juan de Modenés .. 

Esta diáspora de gentes jóvenes, sigue D. Cosme, y también la de familias completas, que marcharon de Manzanares para irse a vivir a sitios más tranquilos, alejados del Camino Real de Andalucía, (en general, otras villas manchegas o ciudades donde tenían familia que las podía acoger), redujo la población de los “comunes” de Manzanares, más o menos, a la mitad de la que tenía antes de empezar la guerra, en 1808; a costa de un envejecimiento significativo de la población que quedó en la villa…La escasez consecuente de mano de obra joven, sigue D. Cosme, hizo que se vieran muy alterados y disminuidos los laboreos y también las exiguas rentas, haciendas y patrimonios de las familias que se habían visto mermadas de sus elementos más jóvenes y activos… 

La actividad laboral menguó también muchísimo, al quedar en manos de la gente más mayor y trabajada…que, además, tenía miedo de salir fuera de las lindes del pueblo, temiendo ser abordada o atacada por alguna patrulla francesa…y es que, dentro de Manzanares, se notaban más seguros, sintiendo de cerca el tutelaje y la protección del Pastor de la villa, Frey D. Pedro Alvarez de Sotomayor. Por todos esas razones, la guerra, y la ocupación del pueblo por los galos, cambió mucho el día a día de las gentes comunes de Manzanares y, también, sus vivencias cotidianas, que se tornaron de gran penosidad, penurías y, a veces, de total y absoluta miseria, por el gran decaimiento de sus actividades laborales y, en consecuencia, de sus economías … Esas vidas y vivencias de nuestros “comunes”, se desarrollaban, además, en el entorno ruinoso que mostraba nuestra villa en 1811, sobre todo en el de sus propia casas, las más humildes del pueblo, muchas de ellas semiderruidas y agujereadas… y, por tanto, expuestas a las inclemencias del tiempo, tal como describí, sigue D. Cosme, en el relato anterior;…y, para más “inri”, había que añadirles algo que no vivían los comunes de otras aldeas vecinas, la sensación de opresión asfixiante que condicionaba en Manzanares la continua presencia de militares galos y de “afrancesados forasteros”, que, haciendo ostentación de su dominio y poder sobre cosas y personas, en sus edictos y pregones amenazadores e intimidatorios… y siempre “mirándoles de arriba abajo”, con desdén y distanciamiento, cuando se cruzaban por la calle; motivaron en nuestras gentes sencillas, una mezcla de sentimientos, todos ellos negativos, de: temor, ansiedad, desasosiego, hartazgo y desgana de vivir lo que estaban viviendo. 


Vieja imagen del Patrón de Manzanares, Nuestro Padre Jesús del Perdón.

El espíritu noble y generoso de los manzanareños, -continua, enfático y triste, D. Cosme- sentía con estupor y extrañeza, el yugo opresivo de “gentes forasteras” sobre sus vidas, haciendas y circunstancia, algo que no habían supuesto les llegaría a suceder jamás…y que les afligía y entristecía profundamente, como nunca habrían imaginado. La sensación de pérdida de libertad sobre sus cosas cotidianas, fue muy difícil de llevar para nuestros comunes de aquel tiempo, lo que se tradujo, no solo en una tristeza y melancolía generalizada, si no, también, en un incremento de depresiones y suicidios. Evidentemente, lo descrito, venía de la mano de todas esas enormes dificultades para subsistir, que fueron constantes, y cada vez más importantes e intensas, en esos años de guerra, para cualquiera de los “comunes” de La Mancha, viviese donde viviese.. El ejército francés, continua D. Cosme, pretendió, desde el minuto cero de la ocupación, hacerse con toda la producción agrícola de la región. Los embargos de cereales, ganado, animales de labor, enseres e, incluso, utensilios de todo tipo.. fueron continuos durante toda la guerra, afectando tanto a los “comunes”, como a los “nobles” de las villas… pues, ambas estirpes, estuvieron venidas muy a menos en aquel tiempo, donde no se libró casi nadie de padecer estrecheces, incluidas las aristocracias locales. La situación de los comunes que tenían sus laboreos en el pueblo era muy parecida a la del campesinado… sus vidas, tareas, producciones y vivencias estaban subsidiadas a lo francés;…y, en vez de sentir que trabajaban para el progreso de su familia, tenían la percepción, ciertamente real, de estar “dando” el producto de sus trabajos respectivos al invasor galo, con el duro sentimiento de pérdida de sus proyectos personales y de vida. 

Las contribuciones que los vecinos tenían que hacer a los franceses, afectaban a una treintena de elementos, entre los que destacaban: Trigo, cebada, pan, harina, legumbres, uva, vino, queso, aceite, paja, mulas, mantas, carruajes, y otros múltiples utensilios. La presión de esas contribuciones era enorme para las exiguas posibilidades de los “comunes” de cualquier aldea manchega, y esto motivo la rebeldía de los vecinos de algunas villas norteñas a Manzanares, como Herencia y Alcazar de San Juan, que sufrieron por ello, atroces represalias de los franceses…Si a esto se añaden los embargos forzosos que los galos hacían cuando la escasez de sus propios víveres era más manifiesta, como ocurrió durante la primavera y verano de 1811, en que el General Lorge se lamentaba en sus partes a Madrid de la falta de subsistencias …”por falta de cebada, tengo a los caballos a media ración….no puedo enviar pienso a Madrid ni tampoco las cien reses vacunas que se me piden, porque desde hace tiempo solo comían carne de cabra y carnero, saqueos, incendios de tierras de labor,” … usted y sus lectores, sigue D. Cosme, podrán hacerse una idea de lo que significó aquel tiempo en las vivencias de los “comunes” de Manzanares. 

Además, esas circunstancias, eran continuamente agravadas por la aparición de epidemias de disentería por razón de alimentos y aguas en mal estado… y , también, plagas de parásitos y hongos de distinto tipo que terminaban de esquilmar las menguadas cosechas de los escasos terrenos en cultivo activo. Las contribuciones de los vecinos para el abastecimiento del ejército y autoridades francesas de Manzanares, en esas circunstancias de penosidad y escasez, nunca eran consideradas suficientes por el gran elenco y necesidades de los invasores que teníamos asentados en nuestro suelo, desde luego, en un número significativamente mayor que en otras villas de la región… por lo que, a nuestro Concejo, por imposición y orden de los franceses que nos dominaban y oprimían, no le quedaba otro remedio que solicitar, frecuentemente, ayuda a Concejos de otras villas próximas, como Membrilla, La Solana, Tomelloso, Valdepeñas o Infantes….Si por entonces ya teníamos injusta fama de “afrancesados”, ahora se añadía la de “pedigüeños”, comenta irónico D. Cosme…Ni que decir tiene que eso trajo conflictos continuos entre los pueblos, que nunca recibían las compensaciones prometidas por el ejército y autoridades galas a sus contribuciones, por lo que, a lo de “afrancesados” y “pedigüeños”, en él concepto absurdo y equivocado que tenían de nosotros algunos pueblos vecinos, se añadía, ahora, lo de “esquilmadores” y “ladrones” para definirnos, como si tuvieran culpa los “comunes” de Manzanares de ser los más sufridores por la opresión gala, comenta, entre jocoso y malhumorado, D. Cosme… y, sigue… de nada servía en el ánimo y percepción de las aldeas vecinas hacía los manzagatos, que cualquiera de ellas fuera quien solicitase ayuda a Manzanares, (lo que también sucedió, alguna vez durante la guerra), ellos interpretaban la petición a nuestro pueblo, como la injusta y necesaria humillación por la subsistencia, que tenían que hacer a una villa de privilegiados como era Manzanares. Como ya he reiterado hasta la saciedad, dice D. Cosme, esa percepción no solo era injusta, era absolutamente incierta.. y totalmente alejada de la realidad de Manzanares.

Con lo por mi relatado, y por usted escrito, creo ha ido de bastante para esbozar como era el día a día y las vivencias de los “comunes” de Manzanares, ciertamente no muy agradable…. pero, he de decirle, antes de concluir, que esas vivencias cotidianas de los “comunes” manzagatos, durante los peores momentos de la guerra de independencia, en 1811…aún siendo malas, fueron bastante mejores que las que soportaron las gentes de otras villas manchegas…Ya imaginarán sus lectores quien fue el máximo responsable de esa mejor calidad comparativa de vida; que incluyó la indemnidad, casi total, de todos los vecinos (algo que no consiguió ninguna otra aldea manchega)…pues si, una vez más, el Pastor y líder de la villa, Frey Don Pedro Alvarez de Sotomayor. La estrategia inteligentísima que siguió Sotomayor en aquel tiempo, para aliviar, en lo posible, las penurias de los comunes de Manzanares de La Mancha, merece, sin duda, un capítulo aparte en estos relatos…el siguiente que sus lectores tendrán a la vista.

293). RELATOS PEDRO VILLARROEL. MANZANARES 1912: ESCENARIOS DE UNA VILLA OPRIMIDA.

 Hemos hablado mucho, querido plumilla -me comenta D. Cosme- de la importancia de Frey Sotomayor para Manzanares; también de franceses, “afrancesados”,guerrillas, personajes de cierta relevancia durante la ocupación gala y de aconteceres de enjundia, como los de la Logia o el Tribunal Criminal...

 

Todo quedó escrito ya, sigue D. Cosme, y creo que sirvió para tener una idea de los avatares vividos por la “aristocracia” local, (afrancesada y manzagata).. y para ir conociendo los acontecimientos de La Mancha y Manzanares en la etapa terrible de ocupación gala, pero, lo contado, elude como lo vieron y vivieron las gentes "comunes" de Manzanares... De eso, sigue D. Cosme; de lo que observaban las gentes comunes, en el día a día de aquel Manzanares; y de como era su vida, en lo general y lo particular, hablaremos ahora...y es que, lo escrito sobre conflictos bélicos de enjundia, se concreta en lo supuestamente más relevante, sin dar cabida a la intrahistoria vivida por la gente común…algo que, lamentablemente, suele quedar en el tintero de los historiadores, dice, solemne, D. Cosme... cuando -sigue- muchas veces, es casi tan importante como los eventos militares más significados, a la hora de entender porque las cosas en las guerras suceden de una manera o de otra.. 

Y como hay mucho a considerar, he creido conveniente, dice D. Cosme, dedicar esta primera crónica a narrar cómo estaba, y era, el pueblo que tenían ante sus ojos los vecinos de Manzanares.. y, en un segundo relato, esbozar como era la vida de esa gente común de Manzanares, ...para intentar plasmar, así, a sus lectores, eso que no queda casi nunca en los escritos de guerras; la vida de los que más las sufren; las gentes conocidas, en la terminología de esa época en España, como los "comunes". 

Y, como va de dicho, continua D. Cosme, en este primer relato, intentaré que sus lectores conozcan el aspecto de Manzanares, en el epicentro de la ocupación francesa. En los tiempos más duros de 1811, cuando el Tribunal Criminal mandaba al garrote, casi todos los días, a patriotas manchegos, el aspecto de Manzanares era tétrico.. Los contornos de la villa ofrecían una imagen desoladora. El suroeste, siguiendo el Paseo del Rio, mostraba, en casi toda su extensión, un aspecto ruinoso, con una hilera de casas abandonadas, quemadas y agujereadas, que iba desde el Parterre de San Isidro, (donde permanecían, amontonadas, las piedras chamuscadas de lo que había sido la Ermita de San Isidro)... hasta la Alameda y el comienzo del camino de Daimiel; estaba, todo así, desde hacía dos años, cuando la división polaca irrumpió en la villa y ocupó Manzanares. Más allá, se podían advertir enormes destrozos en los molinos de agua del Azuer. El molino grande, el chico y el de Moratalaz, eran un montón de ruinas, inoperativas para la molienda... El contorno norte de Manzanares, sigue D. Cosme, no ofrecía mejor aspecto, los destrozos eran enormes en el punto de confluencia de la callejuela de los Serrano con el camino de Madrid y el de Toledo, donde aún se podían advertir algunas piedras derruidas de lo que fueron las murallas inexpugnables que rechazaron varias veces a los Dragones de Latour, a final de 1808 y principio de 1809...

La que había sido magnifica y populosa Posada de Treviño, y el molino propio que tenía al lado, estaban en completa ruina, abandonados a su suerte. Enfrente, en el cementerio parroquial de la Virgen de Gracia, el escenario de muchos días también era bien tétrico. Las comitivas fúnebres de los ajusticiados en el castillo, arribaban allí tras recorrer las calles principales, para que la gente de la villa tomase conciencia de lo que podía pasar, si no se comportaban como les exigían los edictos del gobierno militar, “pregonados” con frecuencia en sitios estratégicos del pueblo. Durante el trayecto funebre al cementerio, se "voceaban" los nombres de los que iban a ser enterrados, y la fecha de los próximos ajusticiamientos, a la vez, se "recordaba" que cualquiera que diera cobertura a “maleantes" o que colaborase con ellos, acabaría también, reo de muerte... Además, por entonces, eran tristemente frecuentes en ese cementerio, enterramientos de pobres sin nombre, que aparecían muertos en las lindes de caminos cercanos a Manzanares. 

    Plaza de la Constitución 1900..

En el casco antiguo, y en el núcleo vital del pueblo, continua D. Cosme, el mobiliario urbano estaba más conservado, aunque no faltaba, de cuando en cuando, la imagen de casas ruinosas, y alguna que otra tienda destartalada y en desuso; incluso en La Plaza Mayor, o en Empedrada, la calle más comercial de la villa de Manzanares. También existian bastantes casas "cerradas" y deshabitadas, trasunto de la, casi, mitad de los habitantes huida a otros lugares o, bien, incorporada a la milicia o las guerrillas.. Las actividades comerciales o artesanales y los mercadillos en plazas del pueblo eran escasas, comparadas con las del populoso Manzanares de preguerra.. Los franceses evitaban el mercadeo en la Plaza Mayor, manteneniéndola diáfana para sus tropas, y los festejos taurinos, bailes y teatro, que allí se organizaban (con la anuencia o instigación de Sotomayor), tal como contamos en crónicas previas. En la calle del Carmen, y en contraste con otras desolaciones, destacaban por su buen aspecto los Palacetes del Marques de Salinas..y, poco más allá, el de los Merinos, muy atildado de símbolos masónicos, por tener allí instalada la Logía de Manzanares. Otras calles clásicas: Real, Ancha, Empedrada o Trompas, mostraban casas solariegas bien conservadas, al fin y al cabo, allí vivía la aristocracia local, dando acogida a los ricos afrancesados forasteros del entramado del poder civil de Manzanares.. En los patios de esos palacetes, eran habituales las tertulias de nobles y afrancesados de la villa, "organizadas en la sombra" por Sotomayor, en las que él participaba, para su control cotidiano del mundo francés.. Toda esa relativa opulencia, contrastaba con el deterioro de las pequeñas casas de los comunes de la villa, que no tenían casi nada, y no podían ni adecentar su aspecto... 

La Plaza del Castillo, sigue D. Cosme, mostraba el efecto de la guerra... gruesas empalizadas de madera rodeaban el castillo, fortificándolo, pero afeando el imponente aspecto que las ocultas murallas de tapial le daban, otrora... En el entorno, ruinas y desolación.. restos de piedras y madera de lo que fue ermita del Santo Sepulcro y dos enormes edificios: el convento de los carmelitas y el hospital de la Virgen de Gracia; derruidos para usar sus maderas y piedras, en el parapeto del Castillo… La estancia de la división polaca en Manzanares, también se notaba en los destrozos de varias posadas del eje viario Cárcel-Empedrada-Toledo que, antes de la invasión, eran señuelo de Manzanares, para hospedaje de gentes que transitaban el Camino Real de Andalucía. Sin embargo, sigue D. Cosme, a diferencia de lo que sucedió en villas próximas, y por influencia del Pastor de Manzanares sobre las autoridades galas, el patrimonio eclesial sufrió poco, aparte la destrucción de las ermitas del Santo Sepulcro y de San Isidro y la conversión en hospital del convento de Franciscas de la calle Real... El resto de ermitas de la villa fueron respetadas, y también la Catedral, donde solo quedó “ocupado” el campanario de su torre, que los franceses convirtieron en observatorio...

Los paisanos, desde la Plaza, podían atisbar, durante las horas de luz, en las ojivas del campanario, los vivos colores de los uniformados soldados que ejercían de vigías, con modernos catalejos que avistaban la llanura que rodea Manzanares...nadie que se acercase a la villa escapaba a la vista de los franceses, desde esa inmejorable ubicación... En lo cotidiano, generalmente al alba o al anochecer, eran frecuentes las idas y venidas de tropas antiguerrilleras, ya que tenían su base de operaciones en Manzanares...Esos vigías, también atisbaban contingentes más grandes, que transitaban a Madrid o Andalucía... y que, cuando atravesaban el pueblo, eran objeto de la curiosidad del paisanaje, que los observaba con una mezcla de asombro, admiración y temor.. Por fuera de lo urbano, los campos y caserios de quinteria de nuestra rica encomienda, ofrecian un triste aspecto de abandono, aunque se veía actividad en algunos de ellos, que no era percibible en otras villas cercanas.. concluye D. Cosme...

Y con lo referido, querido crónista, doy por terminado el relato, que ha pretendido hacer un pequeño "retrato" de como era, y se "veía", por los "comunes" de la villa su propio terruño ...dejando, para el próximo relato, un esbozo personal de como yo pienso, vivíeron, y sintieron, esos "comunes" nuestros, "en sus carnes y espíritus", aquel terrible tiempo de ocupación gala de Manzanares de La Mancha....



miércoles, 7 de abril de 2021

292). RELATOS PEDRO VILLARROEL. MANZANARES 1912. SOTOMAYOR Y LOS AFRANCESADOS.

 Mi querido reportero, dice D. Cosme para iniciar el relato, he querido encabezar así esta crónica, parafraseando el título de la obra "Sotomayor y los franceses", escrita en 1867 por el granadino, D. José Rodríguez Garrido, en la que ese autor novela la decisiva interacción de Frey Sotomayor con los franceses, en el tiempo que medió entre el asalto al hospital de sangre francés y el encuentro del ejército francés con D. Pedro y Nuestro Padre Jesús del Perdón, un año después, en el Cristo de la Agonía…

 y le he dado ese título, continua D. Cosme, para resaltar la posterior, y también decisiva, relación entre el mundo afrancesado y galo, asentado en Manzanares, de 1810 a 1812, y nuestro Pastor. Ciertamente, en esta etapa de la guerra, D. Pedro Alvarez de Sotomayor se mantuvo muy activo a la hora de preservar la vida de nuestro paisanaje… Desde el púlpito, daba directrices a su feligresía, acerca del comportamiento que era mejor mantener, para vivir en la mayor dignidad la opresión y humillación que imponían a sus vidas los franceses.. De otra parte, D. Pedro tuvo controlado el “ambiente francés” del pueblo, tanto en su constante y frecuente relación con el ámbito militar, como con el entramado civil galo de Manzanares, compuesto casi en su totalidad de “españoles forasteros afrancesados”. Ya hemos hablado y escrito, sigue D. Cosme, de la cercanía y estrecha relación que D. Pedro estableció con los gobernadores militares, Darmagnac y Lorge… y también lo hemos hecho de la Logia de Manzanares, y de como Sotomayor se las ingenió para buscarle locales, donde tenía, más o menos, controladas sus actividades, ya que los afrancesados relevantes de Manzanares, compaginaban sus labores administrativas en la encomienda, justicia, Concejo, etc… con su participación habitual en la Logia…

D. Pedro, también se las ingenió para buscar vivienda a los afrancesados forasteros que fueron llegando a Manzanares. En general, les buscaba habitáculo en casas de familias acomodadas de su confianza,.. lo que le permitía saber donde localizar a todos y cada uno de los afrancesados más relevantes del pueblo, y también conocer los momentos mejores para acudir a visitar esas casas y contactar con ellos, propiciando, con la complicidad de los dueños, tertulias, comidas o simples visitas de cortesía, donde nuestro habilísimo Pastor, “echaba su anzuelo verbal”, “pescando” informaciones de los afrancesados, al tiempo que sembraba en su ánimo la simpatía hacía nuestro pueblo, al que presentaba como noble, pacífico y trabajador…

Dicho todo esto, sigue D. Cosme, aunque ese entramado relacional montado por Sotomayor tenía la finalidad comentada, también es verdad que permitió a mucha gente relevante de Manzanares, tomar contacto con algunos hábitos cívicos de la Francia Ilustrada, al convivir, en el día a día, con las autoridades francesas y afrancesadas de La Mancha. En las tertulias y conversaciones, franceses y afrancesados proclamaban las virtudes del raciocinio humano y sus logros en ciencias y artes, asegurando que la razón debía ser el factor decisorio más importante en el desarrollo de la humanidad, por encima de las tradiciones, el costumbrismo, las religiones e, incluso, la acción política… Pensamiento, sigue D. Cosme, ciertamente muy atractivo para quien lo escuchaba, pero que contrastaba mucho con los hábitos acendrados de nuestra gente, en los que la jerarquía de valores ponía muy por encima del hombre y de su razón, a la figura del Rey en política terrenal...y a Dios, como referente de sus vidas y actos, en el plano religioso; que, en aquel momento y tiempo, era el elemento director más importante del comportamiento de las gentes españolas, muy por encima, incluso, de la sumisión política al Rey... 

  Frey D. Pedro Alvarez de Sotomayor.

Al margen de las dificultades que ese choque de valores representaba, continua D. Cosme, los manzagatos tuvieron la suerte de estar entre los primeros manchegos y españoles que tomaron contacto con ese pensamiento ilustrado, que pronto revolucionaría, para bien, el desarrollo y el progreso humano; y que, extraido de todo lo malo que nos trajo Galia, representó un añadido de valor al hábito hidalgo que acompañaba a los manzanareños en su carácter castellano.. y sigue, erudito, D. Cosme…a la bonhomía natural, estricto sentido de la justicia, espíritu solidario y laboriosidad austera, propios de ese carácter hidalgo, muchos vecinos de Manzanares, empezando por el mismo Sotomayor, supieron valorar lo de positivo que tenía el pensamiento ilustrado y, en mayor o menor medida, lo empezaron a incorporar a su conciencia personal de la vida y de las cosas. 

Al fin y al cabo, reflexiona D. Cosme, el sentido común y la lógica natural que impone la observación de las cosas, siempre fue uno de los aspectos fuertes de las gentes manchegas.. que, por ese rasgo, siempre han estado muy capacitadas para reconocer, e incorporar a su coleto personal, aquello que puede ser útil y bueno, en si mismo…Quizá por esa razón, sigue, y derivado de aquel tiempo de ocupación, en que las gentes de nuestra villa conocieron de primera mano, y antes que otra gente de La Mancha esa forma de pensamiento crítico, que ponía a la razón como avanzadilla del conocimiento científico, el arte y, en general, los saberes humanos.., Manzanares, acabada la guerra, y a lo largo del siglo XIX, destacaría en la región, en su desarrollo como pueblo, a causa del número de gentes que abrazaron en su trayectoria vital esa forma de pensamiento ilustrado. Los nombres del médico Alfonso González-Mellado, la poetisa Francisca Díaz-Carralero o el político liberal, militar y poeta, Francisco González-Elipe, son ejemplos prototípicos de manzanareños insignes que utilizaron ese pensamiento en sus distintas actividades, destacando entre las gentes de su tiempo… y es curioso que, lo mismo que hacía muy bien Frey Sotomayor, estos ilustres paisanos supieron separar perfectamente el uso aplicado de su razón critica a la vida convencional, en su trabajo y actividades humanas, de sus profundas creencias religiosas…

Posiblemente, de nuevo, el sentido común “sanchopanzesco” de las gentes manchegas, sirvió de mucho a esos y a otros insignes manzanareños, para no vivir, contradictoriamente, el raciocinio con la anuencia a los principios de su fe religiosa… De hecho, continua D. Cosme, el mismo Sotomayor, en su concepción de la vida, abogaba con el ejemplo de su propia actividad diaria, basada, sí, en principios cristianos, pero muy activa, reflexiva lógica y racional en la plasmación cotidiana de sus actos.. algo que se apreciaba en muchas de sus homilías, catequesis o, incluso, en charlas informales, como las que mantuvo en aquel tiempo con los más ilustrados, cultos e intelectuales afrancesados y masones, afincados en Manzanares… como pudieron ser: D. Antonio de Porras, el prefecto D. Florentino Sarachaga y, sobre todo, los hermanos Estela, tres sacerdotes exclaustrados, muy cultivados, que tras abrazar la causa francesa por interés personal y, quizá, subyugados por el movimiento ilustrado, en el que justificaban su deserción eclesial… vinieron a vivir a Manzanares, desde su Daimiel natal, como parte de la “corte” civil afrancesada del rey intruso José I. Debieron ser muy atrayentes e instructivos muchos de aquellos debates y tertulias entre afrancesados ilustres, Sotomayor y otros vecinos de la villa…

 Algunos afrancesados ilustrados se jactaban ante Sotomayor y los paisanos, de saber compaginar los principios religiosos del catolicismo y los de la razón ilustrada e, incluso, los de la masonería.. Otros, como los hermanos Estela, decían tener superada la rémora de la religión en sus vidas.. y algunos más, simplemente, abominaban y se mofaban de todo lo religioso… No sabían con quién se estaban “jugando los cuartos”… Sotomayor, tan culto, riguroso y firme en sus creencias como cualquiera de los tertulianos…y, posiblemente, el más inteligente y sutil de todos, no se arredaba nunca, ni en el tono de sus palabras, ni en el argumentario…. es más, buscaba “acalorar” la tertulia, para que sus interlocutores “se fueran de la boca”… y lograr, así, el máximo rendimiento informativo en su objetivo de siempre, la protección máxima al paisanaje manzagato, sin renunciar nunca a defender sus principios e, incluso, hacer algo de catequesis a sus “descarriados” oyentes, en lo que era un maestro consumado, comenta, con sorna, D. Cosme. Era fácil para D. Pedro, sigue D. Cosme, bastaba con reiterar su propio y habitual discurso, donde siempre planteaba un cristianismo muy humano, reflexivo y, en gran medida, racional…solía comentar en sus homilías, en sus catequesis o en charlas informales, que: …“El mensaje de la Pasión de Cristo, es punto de confluencia entre lo que dicta la fé y lo que indica la razón…es el mensaje humano de Cristo, que da su vida por la humanidad.. pero que, al tiempo, deja a esa humanidad la libertad y responsabilidad individual de utilizar su razón para abrazar, o no, ese mensaje solidario y de máxima entrega”... y, concluía “Un acto de fe a principios religiosos, mostrados con semejante generosidad por quien los propone, se convierte, por quien los asume, en un acto de razón”

Y de usted aquí por concluido el relato, mi querido plumilla, que creo ha ido de bastante en su objetivo de mostrar lo más relevante de la relación entre los “afrancesados” de Manzanares y el gran Pastor de nuestro pueblo, Frey D. Pedro Alvarez de Sotomayor, al que tanto debe en su historia, y en la vida de sus gentes, la no menos insigne villa de Manzanares de La Mancha… que, por ese primer tiempo del siglo decimonónico, fue también pionera en la Mancha en la utilización del pensamiento ilustrado….

 

291). RELATOS PEDRO VILLARROEL. MANZANARES 1912: “VECINOS AFRANCESADOS”.

En la anterior crónica, me dice D. Cosme. le hablé de la Logia masónica de Manzanares y también le comenté que sus miembros más destacados eran forasteros, unos españoles “afrancesados”, llegados a Manzanares de la mano gabacha,…Le indique, además, que casi todos ellos formaron en la villa el entramado civil de la administración regional francesa, (Prefectura, Tribunal Criminal, Logia…)…ya que Manzanares ostentaba la capitalidad manchega…

 

Todo esto no fue casual, continua D. Cosme, ocurrió así tras que los galos no consiguieran integrar a ningún paisano en la cabeza de su entramado civil, a pesar de lo mucho que lo intentaron. Eso no quiere decir, sin embargo, -continua D. Cosme- que en Manzanares no hubiese ningún vecino que, por unos u otros motivos, colaborase con los franceses y, por lo tanto, pudiera tildársele de “afrancesado”;… de alguno de ellos, y de sus motivaciones le contaré algo después... pero lo primero, antes de nada, es resaltar, en honor a nuestros antecesores y paisanos de aquella época, que la inmensa mayoría de los que, previamente a la llegada de los galos, tenían su empleo público (en oficinas, escuelas, pósitos, encomienda, ayuntamiento o juzgados, por citar solo los centros neurálgicos más importantes en la actividad civil de las villas).... prefirieron perderlo en lugar de prestar juramento al Rey intruso, José I, al tiempo de su entronización. 

Esta actitud, digamos “patriota”, de los aldeanos manchegos, si bien fue frecuente en casi todas las villas, se manifestó con un particular sello e intensidad en Manzanares, lo que es menester reiterar, siempre que viene a cuento, como ahora mismo, para acallar todos esos comentarios insidiosos, provenientes de pueblos vecinos, acerca de un presunto afrancesamiento de nuestra villa. La realidad, sigue D. Cosme, distó muchísimo de eso. De hecho, querido plumilla, los galos, teniendo en cuenta su difícil historia anterior con nosotros, no se extrañaron mucho de la actitud claramente renuente del paisanaje a participar en el entramado cívico-social y administrativo que estaban montado Ese fue un aviso más que la gente de Manzanares dio a los invasores, acerca de lo que pensaban de ellos y del Rey impuesto, Jose I… remata, así, D. Cosme su introducción al relato… Como le dije antes, continua, este relato versara, precisamente, sobre nombres, causas y razones de algunos de los muy escasos “vecinos afrancesados” que sirvieron a la causa gala, en mayor o menor grado, y por distintas motivaciones. En general, continua D. Cosme, existieron dos tipos básicos de afrancesados, los que podíamos llamar “activos” y los que se podían etiquetar de “pasivos”… Los “afrancesados activos” tomaron la decisión de asumir la causa francesa por convencimiento o interesadamente (los menos)... o por entender que era lo mejor para supervivir sin problemas (los más). Era común a esos dos subgrupos, sigue D. Cosme, el convencimiento de la superioridad militar gala, que hacía imposible la victoria española y, por tanto, intentar mantener la guerra solo produciría más dolor y muertes de compatriotas. En general, nadie de esos se planteaba que volvieran a suceder cosas como lo de Bailen, que cambiasen de nuevo del curso de la dominación francesa.. y, de ahí, de esa certeza, en poco tiempo les llevaba a plantearse la dominación gala, como lo menos malo que podía pasarle a España y a sus gentes…Porque, por una parte, prosigue D. Cosme, ya nadie ignoraba el dominio que ejercía el imperio napoleónico en el mundo y, de otra, el desprestigio de los dos últimos borbones de la corona española, era notorio tras la humillante capitulación de Bayona y la desidia, corrupción y enfrentamientos previos entre padre e hijo (Carlos IV y Fernando VII)… ambas razones, pesaron bastante en que algunos españoles se decantasen por lo francés, a lo que había que añadir en casi todos ellos, el miedo a la pérdida del empleo, a las multas o represalias e, incluso, a la propia seguridad física, lo que justificó, sobre todo a los que podríamos llamar “afrancesados pasivos”, que sin duda fueron mayoría … 

  José I, Bonaparte.

Realmente, continua D. Cosme, al menos en aquel tiempo de guerra, fueron muy escasos los españoles que abrazaron lo francés por convicción personal, en base a lo atrayente del movimiento ilustrado, contaban más, entonces, en el ánimo de la mayoría, los aspectos negativos que los positivos, a la hora de valorar lo francés… pesaban mucho más los hechos de la imposición, de la rapiña y de los crímenes de los “abanderados de la Ilustración”… que los principios de igualdad, libertad y fraternidad, que proclamaba ese, su movimiento ilustrado,... que tanto prometía…y que, a los españoles, nos estaba mostrando, continua y descarnadamente, todo lo contrario. 

En Manzanares, desde luego, en aquellos años de ocupación francesa. sigue D. Cosme, no se conoce que ningún vecino se declarase afrancesado o masón por convicción…. pero si tuvimos el caso relevante de un “afrancesado de conveniencia”, D. Agatino Chacón Narváez y Castelli, ostentador del marquesado de Salinas en aquel entonces. Si uno recuerda su trayectoria vital, continua D. Cosme, llega a la conclusión que se trataba, como decimos “aquí”, de un “aprovechao”, un arribista y un “vividor” que ya en Palermo había tenido problemas con la administración inglesa por su afición al juego y la venta fraudulenta de antigüedades…Por esas razones, decidió irse a vivir a Manzanares en 1804, con la excusa de vigilar y controlar su patrimonio del marquesado de Salinas. 

Se casó en el pueblo con la ciudarrealeña María de las Mercedes del Forcallo Pintado, cuya familia poseía tierras en Manzanares… Nada más llegar a Manzanares los franceses, sigue D. Cosme, D. Agatino marchó en 1808 a Madrid, a rendir pleitesía al rey intruso,.. y, como oportunista que era, aprovechó para influir en el contencioso judicial que mantenía con el Conde de Casa Valiente, sobre su Patrimonio manzagato, aduciendo, insidiosamente, que el padre del actual Conde de Casa Valiente, había sido miembro del Consejo Real borbónico… Inicialmente, le salió bien la jugada, ganando el pleito, pero tras la derrota francesa en Bailen, el 30 de Julio de 1808, “el tiro le salió por la culata”… tuvo que huir a Francia, abandonando sus propiedades manzagatas. Nuestro Concejo, procedió a requisar todos sus bienes y haciendas durante el tiempo que se mantuvo Manzanares liberado de franceses, pera nada más que estos volvieron a la carga contra España, D. Agatino, el muy ladino (rie, D. Cosme, por el rimado) se las ingenió para que, por intercesión directa del mismísimo Napoleón Bonaparte, se le permitiera, primero, volver a Manzanares y, una vez allí, maniobrar para recuperar todo su Patrimonio, al que, se cuenta, consiguió con malas artes, añadir algunas tierras que no le pertenecían.

Otro de los pocos casos de afrancesamiento de conveniencia en un vecino de la villa, aunque por motivaciones muy diferentes, como verá ud. enseguida, me dice D. Cosme, fue el del antiguo escribano de la encomienda. Alonso Ibañez, quien, posiblemente por fidelidad, o compromiso, con el Administrador de la misma, D. Martín de Urquiaga y Aguirre, se adhirió a la causa francesa, siguiendo a su Jefe, pero, por su comportamiento posterior, es probable que no diese asentimiento mental a su propia decisión, seguro que influida, además, por la idea de la pérdida del empleo y el temor a la situación familiar sobrevenida, al ser padre de tres hijos. Fuesen cuales fuesen sus razones, continua D. Cosme, lo cierto es que los galos le destinaron a un puesto muy ominoso, que le dejaba en muy mal lugar a los ojos de todo el pueblo…ni más ni menos, que Secretario de Cámara del Tribunal Criminal de La Mancha, Allí, su actuación se caracterizó por una permanente actitud de ayuda a testigos y acusados que, más de una vez, causó recelos en los propios miembros del Tribunal. Toda esa actitud de Alonso Ibañez, afloraría al término de la guerra, cuando se juzgó su vasallaje al francés… El, adujo que “se resistió cuanto pudo, pero que finalmente no tuvo más remedio que ejercer interinamente, sin nombramiento de José I y del ministro de justicia, sin haber jurado la Constitución y además sin sueldo o con uno muy pequeño”…

Algunos testimonios hablaron, también, a favor del escribano Alonso… por ejemplo, sigue D. Cosme, solía animar a los presos con un dicho que le hizo popular entre ellos “ya que Dios o el demonio me han puesto aquí an de lograr alivio asta que por una me echen a los demonios”. En otro testimonio, D. Ramón Diaz del Castillo. alférez de caballería y escribano de Tembleque, que participó como testigo en algún juicio, comentó de Alonso Ibañez, que actuaba por altruismo… “por complacer a los españoles en sus asuntos y negocios, más que por adisión al mencionado Gobierno franzes”….Según otros testimonios de testigos o presos, Ibañez les ayudada siempre, aconsejándoles comportamientos o actitudes ante los distintos miembros del Tribunal Criminal. Les advertía, por ej, que era imprudente contrariar a su Presidente, Blas de Quesada, poseedor de fuerte carácter y que multaba enseguida a quien se mostraba displicente o, a su juicio, cometía una falta leve... Según pasaban los meses y, quizá, abrumado ante lo que veía, y descontento consigo mismo por mantener su servidumbre a la causa gala, Alonso Ibañez reforzó todavía más esa actitud benefactora hacia testigos y reos, con evidente riesgo de ser descubierto. Llegó al extremo de sugerirles lo que debían declarar, y como hacerlo, y la conveniencia, o no, de presentar atenuantes…. Por último, terminó haciendo algo mucho más grave, que le pudo costar la vida, de haber sido descubierto… ayudo a escapar a algunos presos, y, al transcribir las declaraciones de los juzgados, las modificaba muy sutilmente, y con gran habilidad, sin que nunca lo notase el Tribunal, lo que sirvió a más de uno para salir absuelto o librarse del garrote vil…

Y con lo relatado, querido plumilla, termina D. Cosme su perorata, puede usted dar por concluida la crónica, que espero sirva a sus lectores para hacerse una idea de las muy diferentes razones y cuitas particulares, que llevaron a muchos españoles a profesar la causa francesa…Y de entre ellos, hubo tiempo para contar, los que, quizá, fueron los casos más significados que hubo en Manzanares de vecinos afrancesados, con dos motivaciones y actitudes tan diferenciadas como la noche y el día..