¿Damos un paseito por Manzanares?

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Todo cuanto vas a encontrar en él, es una muestra de cariño y admiración a un padre, MELCHOR DÍAZ-PINÉS PINÉS, uno de esos tantos padres del mundo que creen en la familia y luchan por ella, que aman a su tierra, que la trabajan y reivindican con constancia. Es posible que los manzanareños más jóvenes pudieran encontrar en el blog algunos hechos, sucesos, curiosidades, costumbres que ya han desaparecido, que quizás hayan escuchado de sus antecesores o, simplemente, que no conocen y puedan resultarles de interés.

¡Nada más, amigo/a! Gracias por estar con nosotros, con su familia y su sempiterno recuerdo.

HERMANADAS.

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M A N Z A N A R E S, en La Mancha.

domingo, 6 de enero de 2019

197). RELATOS PEDRO VILLARROEL. MANZANARES 1912: UN TERREMOTO EN TERRENO SOLIDO.


Pues verá usted, inicia D. Cosme el relato, aunque Manzanares, y la Mancha en general, no es proclive a las catástrofes naturales, ahora, y puesto que ocurrió en el Siglo Ilustrado, concretamente el uno de noviembre del año 1755, “dia de todos los santos”, le hablaré del que, quizá, ha sido el terremoto más destructivo de los que se han conocido en la península Ibérica, y de cómo afectó este a Manzanares.. 

En Lisboa y el sur de Portugal, ocasionó entre 20.000 a 50.000 muertos, hiriendo a muchos más. Por eso, quedó para la historia como el “Terremoto de Lisboa”. Además de Lisboa y el sur de Portugal, destruyó Casablanca y otros enclaves del norte de África, con numerosas víctimas. En España, continua, se notó en todo el territorio; muchos pueblos y ciudades se afectaron, pero la intensidad de los daños y víctimas, como es lógico, fue mucho más marcada en el suoreste, por su mayor cercanía al epicentro… Produjo grietas y derrumbes parciales en numerosos monasterios, conventos, iglesias, castillos, palacios, catedrales, torres y grandes edificios de toda España, sobre todo los situados en el suroeste del territorio… En Cádiz, unas 1.300 personas murieron por un maremoto, que transformó todo esa área, dando origen a la actual costa onubense y a la fundación de la ciudad de Isla Cristina… Huelva, Sevilla, Malaga, Granada, Jaen, Almeria y Extremadura, sufrieron daños muy considerables y victimas mortales.

La cosa fue de tal enjundia, sigue D. Cosme, que en los textos de la Real Academia de la Historia, en el año de 1756, quedó reflejado este escrito:. .«Nuestro glorioso Monarca que ni aun perdona los ápices de cuanto es capaz de ser útil a la literatura de sus vasallos, previno cuidadosamente que no quedase confundido o disperso un acaecimiento tan memorable como el del día 1.° de Noviembre de 1755. Fue sin disputa este terremoto por lo universal, por lo violento, por lo durable, y repetido de los más señalados que se sepa haya padecido el Orbe. Acordarán por muchos años sus tristes efectos las ruinas, destrozos, y desgracias de los Edificios, de los Pueblos, y de las familias, y serán estas memorias que hemos escrito un fiel testimonio de la verdad de tanta lástima». 

La Mancha, limítrofe con la región más afectada. sigue D. Cosme, sufrió daños de muy diversa consideración. Algunas villas y ciudades tuvieron en muchos de sus inmuebles daños severos e, incluso, hubo muertos secundarios a derrumbes en alguna de las villas…. Le comentaré un poco lo que sucedió en varios de esos pueblos manchegos, próximos a Manzanares, como consecuencia del gran temblor de tierra de 1755… y, al final de la crónica, usted y sus lectores, apreciarán como Manzanares dio entidad y verosimilitud al título que encabeza este relato. Yendo al grano, sigue D. Cosme, le diré, antes de nada, que las autoridades del Reino, apesadumbradas por lo ocurrido, reclamaron a todos los Concejos y Ayuntamientos, un inventario de lo que había ocurrido, a fin de cuantificar la magnitud de los daños materiales y de las victimas del terremoto; por ese razón, hemos podido saber de manera bastante exacta, lo que sucedió en Manzanares y en las villas más cercanas, así que, sin otras consideraciones vamos a ello:

Por la festividad de Todos los Santos y la hora en que sucedió el terremoto, sigue D. Cosme, en casi todas las villas había gente en las Iglesias... que, al ser relativamente altas, notaron bastante el temblor y los vaivenes de torres y bóvedas…Todos los curas celebrantes, interrumpieron los credos en cuanto notaron los temblores… instando a los feligreses a salir de los templos, por lo que las Plazas de casi todas las villas, reunieron bastante gente asustada y perpleja, mientras notaban como la tierra temblaba bajo ellos, y observaban como las torres de sus iglesias se ladeaban a un lado y otro, mientras sonaban sus campanas por ese balanceo; lo que motivo similar sensación de temor e irrealidad, en los vecinos de las villas que lo vivieron, durante los diez-quince minutos que duraron los temblores.

Terremoto LIsboa 1755. Imágen de Archivo RNE.

El suceso se describió de manera similar por todas las villas. Por ej, en la vecina Membrilla, comenta D Cosme, se informó que se desprendieron pedazos de yeso de las bóvedas de la Iglesia y que en la Capilla mayor del convento de Trinitarios, se cuarteó la “media naranja”, un colateral de su bóveda, un hastial del coro, y algunas celdas contíguas.. En el resto del pueblo, no hubo quebranto sustancial en inmuebles, personas y animales, aunque algunas viviendas sufrieron desperfectos... En La Solana, el temblor duró menos de un cuarto de hora y en la Iglesia de Trinitarios descalzos, cayó una bola de su campanario, dañando parte del tejado de la Iglesia y dos tirantes. También, en la Iglesia de Santa Catalina, un arco y bóveda se afectaron de consideración suficiente para requerir reparos.. Por fortuna, no hubo daños importantes que lamentar en las casas del vencidario, ni tampoco personas o animales heridos. 

En la villa de El Moral, continua D. Cosme, se venció el barrón de la cruz del capitel de la Iglesia, y sus bóvedas, murallas y estribados se cuartearon en bastantes partes,.. y lo mismo acaeció en el convento de religiosos Franciscanos descalzos y en todas las casas de la villa, y aunque pocas casas se derrumbaron, muchos quedaron en un estado tal que fue preciso derribarlas…Hubo movimientos de rocas en la sierra cercana, pero, en tanta tribulación, comenta D. Cosme, al menos no murió persona alguna, y solo resultó herido de cierta consideración, un muchacho joven sobre el que cayó un hastial..

El Viso del Marqués informó :..”que los edificios más altos se quebrantaron, sufrieron las murallas de la Iglesia parroquial y su torre, requiriendo unos reparos que costaron 38.000 reales de vellón. También se quebrantaron las murallas del Palacio del Marqués de Santa Cruz, que perdió sus cuatros torres…”: Por suerte, no hubo heridos.

La villa de Almagro, sigue D. Cosme, resultó muy afectada…Muchas casas e iglesias sufrieron hundimientos de consideración; varias torres, capiteles, iglesias y fábricas se arruinaron; de tal suerte que se cree no habrá ninguna iglesia que no tenga quebranto o hundimiento; y que en el hundimiento de la iglesia del Convento y Colegio de Ntra. Sra. del Rosario Orden de Predicadores, se habían sacado muchas personas heridas y muy maltratadas con pocas esperanzas de vida, y dos niñas muertas….. “La fábrica de la vetusta iglesia parroquial de San Bartolomé el Viejo quedó tan quebrantada que los constantes reparos no fueron suficientes para su restauración, y décadas después fue demolida. La bóveda del ábside de la iglesia de las Comendadoras Calatravas se desplomó. Lo mismo ocurrió con la de la nave de San Blas y la techumbre de la ermita de Santa Ana. En los templos de la Compañía de Jesús y San Agustín, se abrieron numerosas grietas a causa del seísmo; en el primero, las más apreciables se ven en el exterior del testero del altar mayor y en San Agustín, lo evidencian las del interior de la iglesia…” 

Terremoto LIsboa 1755. Archivo RNE.

En Aldea del Rey, sigue D. Cosme, el castillo de Calatrava la Nueva fue seriamente dañado, quedando destruidas las vidrieras del rosetón de la iglesia. 

En Valdepeñas, continua D. Cosme, el terremoto afectó escasamente, con ligeros desperfectos en la Iglesia Parroquial y en alguna casa; aunque en el colegio de Trinitarios descalzos pùdo existir una auténtica tragedia, cuando se cayó parte de una cornisa del dormitorio de los colegiales, afortunadamente sin causar ningún herido, algo que seguro hubiera ocurrido en otro momento del día.

Para concluir este repaso, me dice D. Cosme, le comentaré que en otras villas y ciudades de la Provincia, como Alhambra, Bolaños, Miguelturra, Almaden, Daimiel, Villanueva de los Infantes…también se produjeron daños importantes en Iglesias, casas e inmuebles, sin que hubiera daños humanos de relevancia. En la propia capital, Ciudad Real, casi todas las Iglesias y capillas sufrieron daños y hundimientos de consideración, así como, también, se afectaron bastante muchas casas de la ciudad, por suerte sin que se testificases daños personales significativos.

Es momento ya de acabar la crónica del llamado “Terremoto de Lisboa” de 1755, hablando, naturalmente, de lo que ocurrió, a su respecto, en la villa de Manzanares de La Mancha…y debo decirle que, Manzanares, después que le cuente lo que ha de seguir, aparte de haber sido considerada, a lo largo de su historia, “Leal villa” o “Fidelísima villa”,… por mor de este episodio, también hubiera merecido el de “villa sólida” o “villa segura”… y verá usted, enseguida, por qué le digo yo esto: Aunque no hay información civil del fenómeno en Manzanares, por la pérdida de los archivos municipales, comenta D. Cosme, en los archivos parroquiales, si que quedó plasmado el suceso, a través del testimonio de un sacerdote, Alfonso Joseph Navarro Marquina, cura teniente de la parroquial entonces... Al iniciarse el seísmo, el citado, estaba en la iglesia parroquial, diciendo misa por el alma de un paisano, llamado Juan Fernando de Cuebas,… Como en todas las demás villas que hemos mencionado, ante el enorme temblor, la gente desalojó rápidamente la Iglesia, saliendo a la Plaza Mayor, donde se congregó parte del vecindario. Acabado el seísmo, el cura Navarro, describió a su manera, pero muy atinadamente, el suceso, al pie del folio 150 vuelto, del libro nº 5 de Defunciones, escribiendo, textualmente, todo lo que sigue a continuación: 

“En primero día de Nobre de este año de 1755, estando el cadáver de la partida antecedente in medio eccE en el féretro, al empezar yo a entonar en el coro la ultima sección de la vigilia para bajar al oficio de sepulturas, siendo la hora de las diez de la mañana empezó un temblor de tierra, tan espantoso que toda la fabrica de la Iglesia, y su torre, estuvo el espacio de casi un cuarto de hora en un movimiento continuo, y tan violento, que parecía, según á un lado y otro se inclinaba, que se arruinaban los edificios; de que se originó que todas las personas que estaban en el templo huieron de él, atemorizadas del estruendo que causaba el terremoto, y con grande pavor y miedo pues parecía que avía llegado el juicio final: Y aunque en pueblos comarcanos hubo muchas ruinas y desgracias, pues fue este temblor general, en éste, por la misericordia de Dios, no se experimento alguna, ni aun la mas leve en personas ni edificios, y mas por menor se hallaran muchos estragos en anotaciones de algunos curiosos. Y yo lo anoto aquí pa memoria en dicho mes y año".
Después del terremoto hize el oficio de sepra, y celebré misa maior.
Br Navarro.


De con ello fin al relato, querido plumilla, a través del cual queda certificada, una vez más, la calidad natural de nuestra villa, que casi siempre sale ganando en cualquier comparación…y, en este caso, en lo que se refiere a la solidez de su terreno…





sábado, 5 de enero de 2019

196). RELATOS PEDRO VILLARROEL. MANZANARES 1912: LOS PRIMEROS EXTRANJEROS ILUSTRADOS… QUE ILUSTRARON NUESTRA VILLA.


Pues si querido crónista, inicia D. Cosme el relato, al igual que en la prensa española la villa de Manzanares comenzó a ser noticia en la segunda mitad del Siglo de las luces, también, por aquella época, empezó a ser citada por algunos ilustres extranjeros en algunos de sus libros de viajes por España. 

Ciertamente, sigue D. Cosme, una vez que existió el nuevo Camino Real de Andalucía, en esa segunda mitad del Siglo XVIII, el tránsito de viajeros de Madrid hacia Andalucía, o vivecersa, casi siempre utilizaba ese camino e, indefectiblemente, pasaba por Manzanares que, por la calidad de sus posadas y, también de sus gentes y sus atractivos como pueblo, no sólo era lugar de tránsito, sino con frecuencia, también de parada.. Y aquí, en este relato, sigue D. Cosme, le hablaré de los autores extranjeros que, en el Siglo de Luces, recalaron en la villa de Manzanares, y escribieron algo de ella en sus libros de viajes por España... 

La Mancha, a pesar de su aparente aridez, sigue D. Cosme, fue siempre una región atractiva para muchos viajeros, por la curiosidad de conocer la tierra de D. Quijote, (obra literaria más conocida de España),..y por lo que se comentaba de ciertos aspectos de su gastronomía. Pero, cuando pasaban por la Mancha, a casi todos los viajeros les llamaba la atención la campechanía y acogida de sus gentes, paisajes inesperados, e impensables para ellos en la región.. y , el atractivo de iglesias y castillos que, como en nuestro caso, encontraban a su paso… 

El barón francés, Jean-François de Bourgoing, dice D. Cosme, fue, quizá, el primero de los viajeros del Siglo de las luces que cita a Manzanares en su libro de viajes, pero. también, fue de los escasos franceses de la época amantes de España… Entonces, casi toda la Europa ilustrada nos miraba con desdén, teniendo de nosotros una imagen de oscurantismo religioso, aristocracia vana y pueblo inculto y hambriento,.. pero, él, tilda eso de prejuicios, a la vez que resalta lo bueno de España. El barón, tiende a mostrar una población activa, y un país con industrias pujantes, como las de la lana, el paño, la seda, el vidrio y la porcelana.., destaca, además, las numerosas sociedades económicas y culturales del Pais: Academias de Bellas Artes, de la Lengua, de la Historia, de Derecho Público, de Derecho Canónico, de Medicina, de Geografía, de Matemáticas, de Buenas Letras., etc..). Todo ello. lo deja reflejado en su libro “Le Nouveau voyage en Espagne” donde Bourgoing ilustra que España era una nación mucho mejor de lo que se decía.

Jean Francois de Bourgoing.

Comenta, eso si, continua D. Cosme, que una serie de circunstancias obstaculizaban la integración española en la ilustración,.. explicadas, muy acertadamente por el barón, en el carácter hispánico, del que dice: “tiende a llevar el amor propio a límites inauditos, …lo que los conduce a….actitudes asociales, ya sea por jactancia, o por laconismo… “Unos son fanfarrones.. y envuelven cuanto dicen en palabrería vana….otros, resultan adustos,… restringen su discurso a lo imprescindible, rehuyendo, por orgullo, cualquier concesión a la sociabilidad en el lenguaje y desembocando, sin pretenderlo, en respuestas secas y desabridas”….Es decir, sigue D. Cosme, una perfecta descripción de una manera de ser española, que embridaba nuestras capacidades. 


Pero bueno, aclaradas esas generalidades de cómo se nos veía fuera a los españoles, y como eramos realmente, en lo que concierne al relato que nos ocupa, querido amigo, prosigue D. Cosme, cuando, en su mencionado libro de viajes por España, el barón de Bourgoing, se refiere a nuestra villa de Manzanares, escribe lo siguiente: 
" Cinco leguas largas más allá de Villarta, está Manzanares, uno de los pueblos más grandes de La Mancha, en el que los carabineros tienen una de sus principales bases y en premio de la abundancia que hacen reinar en la comarca, violan un poco, en perjuicio de las buenas costumbres, los derechos de hospitalidad. El vino de los alrededores de Manzanares no es inferior al de Valdepeñas, pueblo situado a cuatro leguas de aquél. Toda esta comarca es la verdadera patria del buen vino manchego”…

Se puede apreciar muy bien, resume D. Cosme, la importancia que el barón concede a Manzanares, en relación a otros pueblos manchegos y, sobre todo, destaca su buen vino, de hecho, quedó tan enamorado de estos caldos de vino manchego, que en sus memorias los citaba como “los mejores que nunca hubiera bebido; "...y, apostillaba:…”pues no he encontrado mejor vino que ese de Manzanares”… 

"No encontramos otra cita de Manzanares, sigue D. Cosme, hasta el relato del ingles Dalrympe en 1777 que, a su paso por la Mancha, habló del palacio del Marqués de Santa Cruz, dañado por el terremoto de Lisboa y también cita la venta de Manzanares y la de Puerto Lápice… pero hay un párrafo que le quiero destacar, porque, en él, se resalta, quizá por primera vez, la silueta de ese auténtico “Faro de la Mancha” que es la torre de nuestra iglesia… Dalrympe, describiendo la llanura manchega en su libro, escribe esto: “En el país llano el agua es detestable, lo que unido al calor extremado y a la pobreza de los habitantes, les da un aire pálido y horrible [ ...] atravesamos un país tan llano que el horizonte parecía liso como sobre el mar en calma; vimos una gran cantidad de viñas y algunos olivos, cuando estuvimos a una legua de la ciudad; desde allí comenzamos a descubrir la torre de la iglesia de Manzanares”..

Pero, sin duda, continua D. Cosme su diserto, fue el reverendo londinense Joseph Townsend, hombre culto y persona muy informada de la realidad de la España del siglo XVIII, quien da una descripción más completa de Manzanares en su su libro de viaje por España, Titulado “Viaje por España en la época de Carlos III (1786-17887)” …Townsend, tras visitar Irlanda, Francia, Holanda y Flandes, decide ir a España, y la recorre durante dos años, recogiendo notas para su libro de viajes…En lo que tiene que ver con Manzanares, y su estancia en nuestra villa, en su libro dejo escrito, literalmente:

“Desde las ventas (de Puerto Lapice) descendimos a una dilatada llanura rica en olivos, trigo y azafrán, y cercada por todos los lados por altas colinas. Después de recorrer ocho leguas llegamos a Manzanares. Todos los viajeros que transitaban por este camino iban bien armados; y de lo fundado de sus temores eran prueba tres cruces conmemorativas. Aunque era domingo, había muchos arados en funcionamiento. Los cultivos reciben allí el agua de numerosas norias. Las casas de Manzanares, una ciudad de mil ochocientas familias y seis mil sesenta y ocho habitantes, son de barro, y las más pobres se encuentran casi desnudas. En la iglesia vimos cuatro buenas pinturas…. El castillo, una considerable heredad y los diezmos pertenecen a la orden de Calatrava, y los disfruta el infante don Antonio, que obtiene de ellos un beneficio anual de treinta mil ducados, tres mil doscientas noventa y cinco libras. Examinamos la finca y los graneros y degustamos la rica variedad de vinos que produce. El administrador enviaba algunos a la corte para abastecer a la mesa del infante. Creo que son los mejores de España sin excepción. Su sabor es similar al del mejor Borgoña, y su fuerza y su cuerpo son comparables a los del Oporto más generoso. Después de elogiar este vino y agradecer al administrador sus amabilidades, continuamos nuestro paseo hasta el anochecer; y al regresar a la posada tuvimos la suerte de encontrar allí más de tres galones de vino, que ya había sido metido en nuestras botas, o botellas de cuero, para consumirlo durante el viaje. Por desgracia, los dos cocheros pronto descubrieron su peculiar calidad, y con su ayuda terminamos en un solo día lo que estaba convencido duraría tres... La posada era más cómoda y espaciosa de lo corriente y contenía treinta y dos camas, todas ellas situadas en el piso bajo. El edificio medía unos ciento ochenta pies de largo y treinta y seis o cuarenta de ancho, y tenía en el centro una larga sección destinada a cocheras y establos, a la que separaba de la cocina un pequeño tabique. Los dormitorios se distribuían a derecha e izquierda de esta zona, tenían unas dimensiones de dieciséis por catorce pies y, de acuerdo con la costumbre española, alojaban cuatro camas…Salimos de Manzanares el lunes 19 de febrero por la mañana temprano” .

Alexander von Humboldt.

Queda claro, querido amigo, me dice D. Cosme, que Townsend, nos ofreció una visión bastante ajustada de la realidad del Manzanares de 1787.. Llega al pueblo el domingo 18 de febrero de 1787, donde permanece hasta la mañana del lunes dia 19,.. pero, en ese día, se encarga de describir muy bien la dilatada llanura de Manzanares, con sus olivos, trigo, azafrán, etc… resalta la peligrosidad del camino por entonces, al referir que todos los viajeros van armados…t ambién le sorprende que, pese al sentido católico de sus gentes, el domingo, fiesta de guardar, haya muchos arados en faena, … destaca las numerosas norias del terreno… Luego, con una gran precisión, que denota su paso por el Ayuntamiento, consigna el número exacto de habitantes de Manzanares, a esa fecha. De las casas nos cuenta que están construidas en barro, y que algunas son muy pobres, (hace un paréntesis D. Cosme, para explicarme que eso se debía a la escasez de canteras en la zona y a la fuerte tradición árabe en las construcciones), pero lo que resalta, aquí, la vista de Townsed,, sigue D. Cosme, es el atraso secular de la España de entonces, su pobreza relativa, comparada con otros países de Europa.. En la visita a la Iglesia, como es normal, destaca el retablo, y sus cuatro buenas pinturas.. .Luego, sigue D. Cosme, nos informa del otro inmueble mayor de la villa, su castillo, resaltando su heredad y diezmos, que pertenecen a la Orden de Calatrava y a su Comendador, el infante Don Antonio,... Examina el edificio y sus graneros.. y, enseguida resalta y aprecia sus vinos, y como estos son enviados a la Corte para la mesa del Infante. Los cataloga como “de los mejores de España y muy similares a los mejores de Borgoña” . Refiere, luego, un paseo por la villa al anochecer, y describe la posada donde se alojaba, como cómoda y espaciosa, refrendando la idea que Manzanares poseía varías de las mejores posadas de la región…. 

Como resumen de la descripcion, concluye D. Cosme, en ese momento, a los ojos de Townsed, Manzanares es una ciudad importante de La Mancha, laboriosa y rica,…y con un apreciado vino, ensalzado por él como el mejor de España…, ¡¡mucho mas que el de Valdepenas, dice jocoso D. Cosme!!,….y me aclara que, parece ser, que Townsed , cuando preparaba su viaje a España, leyó, o supo, del viaje previo del barón de Bourgoing, por lo que llegó a Manzanares advertido de la calidad de sus caldos, y no perdió tiempo en comprobarlo, carcajea D. Cosme…
El último viajero extranjero que habla de Manzanares en el siglo ilustrado . fue otro ingles, apedillado Humboldt, que paso por la villa en 1799, pero tan solo mencionó de ella a su castillo, por lo que pienso, querido amigo, que puede usted dar por terminada la crónica que ha sido de bastante para mostrar la visión e impresiones que tuvieron algunos ilustres viajeros extranjeros del Siglo Ilustrado…de la no menos ilustre villa de Manzanares de La Mancha.



miércoles, 26 de diciembre de 2018

195). RELATOS PEDRO VILLARROEL. MANZANARES 1912: CON LA IGLESIA…. SIEMPRE HEMOS TOPADO.



Pues si, mi querido reportero, comienza D. Cosme el relato… incluso en países como España, donde los gobiernos civiles y religiosos han estado muy interrelacionados a lo largo de su historia, defendiendo muchas veces intereses comunes.. es de considerar que aunque la Iglesia tiene como principal objetivo el cuidado de los espíritus, no ha dejado ser una constante su determinación en la defensa a ultranza de sus intereses terrenales… y su enfrentamiento, si preciso resultase, con los poderes civiles que controlaban esos asuntos mundanos, dice con indisimulada socarronería D. Cosme... Y este tema, continua, será el meollo del relato, y lo título con una frase conocida del Quijote, que lo evoca muy bien…


El siglo ilustrado, como va de sabido, continua D. Cosme, supuso una revolución de las conciencias y del pensamiento que, entre otras cosas, comenzó a separar en todos los grupos humanos de Europa el mundo civil del religioso, al menos en cuanto a espacios y competencias… las terrenales empezaron a quedar, cada vez más, bajo la gobernanza del poder civil, mientras que el poder eclesiástico empezó a ver restringido su campo al ámbito puramente religioso y espiritual…Esto sucedió también en España, continua D. Cosme, donde esa separación de poderes se inició por una circunstancia concreta, la guerra de sucesión, a primeros del Siglo Ilustrado, como enseguida veremos.. Ciertamente, sigue, la Iglesia, a lo largo de su historia, ha sabido hacer valer su solidez, antigüedad e ideas claras y propias, en todo lo que concierne a sus relaciones con los poderes civiles, siendo especialmente eficaz en el mantenimiento ventajoso, para si misma, de sus patrimonios mundanos, cuando esos poderes civiles, en base a las nuevas formas políticas y legales, incorporadas por el pensamiento ilustrado, intentaban recabar impuestos o competencias a los poderes religiosos. 

El Reino de España, a pesar de su claro carácter confesional, sigue D. Cosme, en aquel Siglo de las luces, tuvo sombras y grandes polémicas con la Iglesia, que sin duda merecen ocupar un relato… La primera de ellas, sucede al principio de la centuria, en la guerra de sucesión española, como ya le dije antes. El Vaticano apoyó al inicio de ella al archiduque Carlos, por lo que las relaciones entre la Santa Sede y la corte castellana de Felipe V se rompieron totalmente… En ese tiempo, sin embargo, una circunstancia de la guerra lo cambió todo, Roma fue ocupada por las fuerzas de Felipe V, lo que aprovechó el primer Rey Borbón para lograr un acuerdo con el Vaticano en septiembre de 1737, con la firma de un Concordato, ventajoso para su corona, entre los representantes del Papa Clemente XII y los del propio Felipe V,. 

El Concordato, comenta D. Cosme, contempló importantes compensaciones económicas de la Iglesia para con el Reino, impensables de todo punto solo unos años antes, A cambio, Felipe V, normalizaba sus relaciones con la Iglesia, asumía la naturaleza católica de su Reino y se comprometía a reabrir la Nunciatura. En sus estipulaciones, se reconocía al poder civil el derecho a gravar impuestos a las propiedades eclesiásticas y a los miembros de su clero, igual que a los particulares,.. incluyendo todas las compras y donaciones que se hicieran a la Iglesia, desde el día de la firma del concordato… Esto permitía al Reino mayor recaudación y más equitativa, combatir el fraude de simular transacciones o donaciones inexistentes a la Iglesia, o impedir constitución de patrimonios falsos a nombre de personas del clero que no pagaban impuestos. En ese contexto, quince años después de firmarse el concordato, continua D. Cosme, el inventario catastral del Marqués de la Ensenada, fue la primera oportunidad del poder civil para conocer realmente el patrimonio de la Iglesia española y su clero…y también probar cual sería su respuesta y actitud ante las nuevas y recientes obligaciones tributarias.

Marqués de la Ensenada.

A pesar de la nueva norma, la Iglesia y su clero siguió teniendo del Reino de España un trato diferenciado, declarando y recogiéndose sus datos, aparte de los que dieron los civiles.. Hay que recordar, sigue D. Cosme, que la Iglesia en España era, entonces, muy poderosa e influyente, con un gran número de personas en su seno, aproximadamente, un 3 % de la población total. La Iglesia controlaba el 10 % de la cabaña ganadera y el 15 % de la tierra cultivable del reino, generalmente la más fértil. Además, percibía numerosas rentas de los diezmos, fundaciones y patronatos. Es decir, concluye un D. Cosme jocoso y sarcástico, no parece que el “voto de pobreza” estuviera vigente en la Institución eclesial española ni en su clero...

Y todo ese patrimonio, hasta el concordato, no tributaba impuesto alguno. Así pues, era previsible una cierta resistencia de la Iglesia y su clero a la nueva situación, Y, sigue D. Cosme, para lo que aquí, en estos relatos, nos convoca, que es Manzanares, voy a contarle lo que ocurrió… En Manzanares, los datos del Catastro de Ensenada, nos hablan de unos 50 curas en la villa, que para los más o menos 5.700 habitantes, representaba una proporción significativa, como la que ya hemos visto existía en el Reino. El catastro, específicó propiedades, rentas y patrimonios de la parroquia y de los curas de su clero de manera pormenorizada.. confirmándose, vuelve a estar socarrón D. Cosme, que, aquí, tampoco se seguía por la Iglesia y sus miembros el “voto de pobreza”. Algunos sacerdotes eran miembros de familias nobles de la villa, y tenían patrimonios que les etiquetaban de terratenientes…

Ya hemos visto, hace nada, sigue D. Cosme, el caso del Presbítero D. Francisco Treviño Quesada, que si bien compartía su fortuna con los más necesitados si se le requería, era uno de los mayores hacendados de la villa..y, como él, otros más, poseían un rico patrimonio… Es verdad que también teniamos curas de escasos posibles, su sotana y poco más, comenta sonriente D. Cosme, pero la tónica era la de ser una población que, en general, quedaba integrada entre las más desahogadas de la villa.. No sabemos bien cual fue la respuesta de la Iglesia y el clero local a los requerimientos impositivos que les solicitó el catastro, pero habida cuenta que, hasta entonces, no pagaban impuestos, aquí, como en muchos otros sitios, debió existir, por decirlo de una manera suave, vuelve a sonreír irónicamente D. Cosme, una cierta resistencia ese año y en años sucesivos, por lo que ya le voy a contar ahora… que comienza de la siguiente manera:.. Parece ser, sigue D. Cosme, que apreciada esa resistencia de la Iglesia y clero manzagato por la hacienda del Reino, este, reaccionó así: “en cumplimiento de la Real Instrucción de Carlos III, de 29 de junio de 1760, siendo Ministro de Hacienda, Don Leopoldo de Gregorio, Marqués de Esquilache, el Concejo de la villa de Manzanares hizo repartimiento de reales derechos correspondiente a los ejercicios de 1759 y 1760, incluyendo las propiedades pertenecientes a religiosos, conventos y bienes administrados por miembros del cabildo”…. Cuando la Instrucción se quiso aplicar, algunos religiosos, administradores de patronatos de Manzanares, se negaron, reiteradamente, al pago de los impuestos correspondientes, lo que motivo, sigue D. Cosme, que el Procurador Síndico de la villa, defendiendo los intereses civiles de la villa de Manzanares, instase al vicario eclesiástico la reclamación de lo no cobrado, en virtud del artículo 8º del Concordato…

Lejos de cumplir con lo pactado, el vicario, Juan Manuel Carneros, implacable defensor de la espiritualidad de la villa, cuando se cuestionó a su gran icono, el Cristo Arrodillado del Perdón, mostró similar beligerancia y determinación en la defensa del patrimonio terrenal de su Iglesia, prosigue jocoso, D. Cosme, y se negó al pago, aduciendo que tenía que consultarlo con el Arzobispo de Toledo… Ante esta resistencia del cabildo, intervino el Alcalde Mayor de Manzanares, como representante del Rey en nuestra villa… Don Juan Antonio Pardo, que así se llamaba el interfecto, solicitó al Real Consejo de Hacienda, en carta fechada el 25 de octubre de 1760,… “aclaraciones sobre el cumplimiento de la Real Instrucción que obligaba a los patronatos, fundaciones y obras pías en manos de religiosos particulares, al pago de impuestos”... Preguntaba, además,.. “si debía incluirse entre los contribuyentes, a los frailes con residencia en el pueblo y a los conventos terratenientes que poseían fincas en el término”…y, por último, suplicaba al Consejo,… “expidiera por escrito la orden correspondiente, a fin de que el vicario no pudiera detener las reales disposiciones con dilaciones o ambigüedades”….La respuesta se demoró más de un año, hasta que, por despacho de 9 de noviembre de 1761, don Joseph de Ribera, secretario del Real Consejo de Hacienda, contestaba al Alcalde, en nombre del Marqués de Esquilache, que el repartimiento de derechos reales debía incluir todos los bienes depositados….. “en manos muertas”, en virtud del artículo 8º del citado Concordato…. Asimismo, ordenaba: …

“Que en el repartimiento sobre bienes de patronatos … cuyos administradores sean eclesiásticos, proceda la Justicia de la referida Va de Manzanares por si a la cobranza en los mismos vienes o en efectos procedidos de ellos: Y qe en repartimto sbre vienes qe por su naturaleza no sean laicales, pero que deben sufrir contribuzon, segun la concesion del Concordato, acuda el Sindico Procuror a pedir el apremio correspondte al respectivo parrocho en los terminos qe dispone la Rl Instruczon"

Esquilache, el ministro más odiado de Madrid.

Transcurrió el año 1.762 sin que se adoptaran medidas, dice D. Cosme, hasta que el nuevo Alcalde Mayor, don Próspero Ximénez de Olasso, más decidido que su antecesor, se hizo cargo del caso….En uso de su autoridad, y con la determinación de hacer cumplir las instrucciones del pacto concordatario, y también cumplir, él, con sus deberes como representante real ; en junio de 1763, ordenó a todos los escribanos de la villa que contabilizasen todas las transacciones que los miembros del cabildo eclesiástico hubieran realizado en los últimos años…Al tiempo, requirió con apremio a Juan Joseph Nieto, párroco en funciones de Manzanares y rector del Cabildo, para que:…“informará de inmediato a toda la comunidad de eclesiásticos, la conveniencia de que hicieran declaración voluntaria de todos los arrendamientos y comercio, desde 1759, para evitarles el tener que afrontar las costas de un proceso formal, y poder determinar más fácilmente las cantidades que les correspondía pagar por sus tratos, negociaciones y granjerías”.

A pesar de estas advertencias, los religiosos del cabildo siguieron dando largas al tema, sin declarar los bienes que administraban, pensando que la cosa iba seguir igual. Pero, a finales de julio, continua D. Cosme, el Alcalde Mayor entregó un segundo aviso al nuevo párroco de Manzanares, Juan Francisco de Losa Rojas, y a Juan Joseph Nieto como rector del Cabildo Eclesiástico de la villa…. La Iglesia, no se inmuto mucho, y persistió en sus artimañas para demorar el pago de su deuda…mientras el párroco contestaba al aviso de buenas maneras y mostrando su disposición a colaborar, el Cabildo siguió con sus maniobras dilatorias, resistiéndose a suministrar la información referente a los bienes administrados por los religiosos, algo, obviamente, imprescindible para poder tasarlos.

Como, a pesar de estos repetidos avisos, esta declaración no se lograba, el Alcalde Mayor de Manzanares, terminó por quejarse al Rey en estos términos: “….de que sobre ese particular se embaraza por dichos presbíteros reteniendo estas relaciones, igualmente que las de sus comercios, siendo solo meros administradores de estas fundaciones, y que por su respuesta de primeros de agosto nada dicen ni cumplen”. Ante semejante obstinación, el 30 de agosto, les mandó otro aviso el Alcalde Mayor apremiándoles para su comparecencia en caso necesario, que decía exactamente: …. “Y por lo correspondiente a Memorias, Patronatos y obras pías de que no se puede haver ni la relación de sus fincas, ni sus fundaciones, por parar todo en manos de dichos eclesiásticos como sus administradores, se practicaran las diligencias que dicte la razón … y azer la exaczion de costas a que den motivo dichos eclesiásticos por su omisión, no obstante tan repetidas atenciones y constarles las resoluciones de S.M. en este asunto”.
Todo un año más de pesquisas costó lograr establecer la distinción entre los sacerdotes y ordenantes que no habían intervenido en la administración de patronatos o donaciones, de los que sí lo habían hecho…. La resistencia y el silencio cómplice de los religiosos se impuso como una conjura, lo que obligó al beligerante y obstinado representante real, a utilizar tácticas de investigación, que pasaban incluso por tomar declaración a los criados y sirvientes, a fin de obtener información y buscar contradicciones entre los interrogados… En ese punto, usted querido cronista, se preguntará: ¿Denunciaron los criados a sus amos?... ¿Se logró que los eclesiásticos pagaran las contribuciones que debían?... 

Pues bien, para concluir el relato le diré que escriba usted lo siguiente: La historia escrita de aquel tiempo en Manzanares, no permite dar una respuesta segura a esas preguntas, ya que el expediente de aquella pugna entre el clero local y la Hacienda pública del Reino, no se encontró nunca entre los documentos antiguos de nuestro archivo municipal...pero, fuera como fuese, lo importante de esta historia es que.. “con la Iglesia hemos topado”.



194). RELATOS PEDRO VILLARROEL. MANZANARES 1912: CURIOSIDADES ILUSTRADAS



Mi querido reportero, me dice D. Cosme,… estamos ya dando fin en estas crónicas,, a lo más significado de la historia de la villa de Manzanares de La Mancha en la centuria del Siglo XVIII, tan trascendente para la humanidad que se dio en llamar Siglo Ilustrado o Siglo de las Luces…y como un regalo a usted, que aguanta sin rechistar todas mis peroratas, me he permitido traerle algunas curiosidades y sucesos, acaecidos o que tienen que ver con Manzanares, fechados a finales de la citada centuria, y que si bien tienen escasa significación histórica, sin duda, son lo suficientemente curiosos para que trascendiesen fuera de nuestra villa, y fuesen considerados en la aun incipiente prensa escrita de la España del XVIII… 

Naturalmente, continua D. Cosme, creo que será de su agrado, y espero que también de sus lectores, la divulgación de algunas de las escasas menciones a Manzanares, en los también escasos medios periodísticos de finales del Siglo XVIII, por lo que, haciendo “juego de palabras” con una de las denominaciones con las que se conoce a esa centuria, y el carácter visual de un escrito, me permito sugerirle a usted el título del encabezamiento para este relato que comienza ahora… 

No está de más, antes de nada, sigue D. Cosme, hacer algo de historia…Gutemberg había inventado la imprenta en el Siglo XIV, pero habría de transcurrir otro siglo para que, en forma de manuscritos, se plasmasen sucesos concretos de cierta importancia… Pero, aun habrían de pasar otros dos Siglos, para que se pueda hablar de algo similar a un periódico y, en consecuencia, de personajes hechos a su imagen y semejanza, es decir reporteros, exclama, jocoso, D. Cosme… dirigiéndose a mí humilde persona…. 

La historia de la prensa española, continua, comienza en 1661, con la Gaceta de Madrid, que puede considerarse primer periódico de España, aunque tiempo antes se escribiesen de manera aislada, y sin un medio concreto, algunas crónicas de sucesos.. A partir de esa Gaceta de Madrid, sigue D. Cosme, aparecerían otros medios de manera sucesiva, hasta esta centuria ilustrada… donde, por el afán de conocimientos y saberes, se concretó de manera clara está bonita actividad que usted profesa, a la que llamamos periodismo, concluye D. Cosme, en un alegato que consigue emocionar a este reportero. Advirtiendo mi congoja, D. Cosme me dice…”bueno, bueno, querido cronista, es hora de “entrar en harina” y empezar a darle algo de ese trabajo a usted y a su pluma”… Y continua, ya le dí a conocer, en otros relatos, crónicas de la prensa nacional de finales del XVIII, como las referentes a las técnicas pioneras de nuestros ancestros de aquel siglo de las luces en el aprovechamiento del Azuer, o a las que daban cuenta de las habilidades de algunos de nuestros paisanos en el tratamiento de los afectados por las picaduras de las tarántulas... 

Pero, eso, ya está contado, sigue D. Cosme, ahora de forma y manera que el primero de los sucesos que le voy a citar, y tal como quedó escrita, es una nota necrológica, aparecida en un periódico llamado "Mercurio histórico y político" que está fechada en Marzo de 1779.. En la nota, se da cuenta del deceso de una mujer en la villa de Manzanares, y el motivo de ser comentado, es porque la finada había alcanzado la increíble edad de 100 años…algo desde luego exorbitante y absolutamente extraordinario y excepcional para la época en cualquier parte de España e, incluso, del extranjero, .dice son sorna D. Cosme...y sigue…lo escrito, literalmente, decía esto: 

"El 13 de Marzo de 1779 murió en la Villa de Manzanares, Maria Muñoz Alarcos, a los 100 años y 8 meses de edad… Su complexión era tan robusta que hasta los 90, .iba diariamente. por las aldéas buscando frutas para llevarlas a vender a su propio Pueblo. Hasta el fin de su vida, se manejó con-mucha agilidad, sin necesitar de auxilio alguno para sus haciendas caseras y hasta los días antes de fallecer se ocupaba en. hilar escambre, que era su labor regular. Conservó siempre expedito el uso de sus sentidos; excepción del oído que se le entorpeció algo en el último año. Estuvo casada con Marcos Marfil Escribano, tuvo 10 hijos, 7 nietos, 21 biznietos y un tataranieto. De los primeros, viven una hija de 70 años y un hijo de 78 años". .... Posiblemente, concluye D. Cosme, en Manzanares, vivió una de las muy escasas centenarias del Siglo XVIII.

El siguiente artículo referido a Manzanares nos habla de un fenómeno natural, también excepcional en nuestras latitudes, pero que, de aparecer en un lugar de la Mancha, nada extraño hay que fuese en Manzanares. dice, carcajeando, D. Cosme y es que, hemos visto cosas extraordinarias y curiosas en Manzanares….pero tan impensables como esta, la verdad es que no… Nadie hubiera supuesto nunca que, en Manzanares, en pleno centro de la llanura manchega, alguien tuviera ocasión de observar una Aurora Boreal, fenómeno natural característico de latidudes del círculo polar. De hecho, en referencia a la aurora, a los manzagatos solo les evoca una procesión.. la del “rosario de la aurora”-- tradición ancestral de este pueblo, desde tiempos inmemoriales,…Pero, lo cierto es que, en Manzanares, un conocido paisano de la época tuvo ocasión de observar el magnífico espectáculo de una Aurora Boreal, algo que atestiguó, en Julio de 1787, la crónica de un periódico madrileño, llamado: "Memorial literario, instructivo y curioso de la Corte de Madrid"… donde, para el que quiera reeleerlo, se comenta lo siguiente:

En la Villa de. Manzanares, "D. Diego Peñalosa dice que luego que principió la Aurora boreal se dexó ver en dos porciones casi sin conexión, alguna. Todo el emisferio estaba sereno, despejado de nubes, excepto la parte boreal que servía como de basa a la Aurora. La iluminación tenía un movimiento casi continuo; ya se veía confusa, á manera de un globo; ya declinaba en ráfagas derechas, sonrosadas, blanquizcas, cuyo extremo superior, como a las 9 y media,. no llegaba ni con mucho la osa mayor, bajo la qual .se hallaba una de las dos porciones luminosas; teniendo semejante altura la que se observaba a la derecha, casi debajo de la osa menor. A las 11, y en adelante, se abanzaron ambas hasta tocar dichas constelaciones, cambiando los colores y figuras, y creciendo la iluminación. En la parte del orizonte que les servía de basa, se advertían unas nubes como de humo, por donde tocaban dicho circulo, las quales padecían también sus mutaciones, aunque no muy continuas y sensibles. La porción que se hallaba casi debajo del Norte se fue estendiendo a la derecha hasta tocar y ocupar la parte inferior de la vía lactea: los, colores, figuras y direcciones variaban con freqüencia: las ráfagas eran comparables a las que suele arrojar el sol por entre las nubes, que los Fisicos llaman varas".

Foto de 'aurora boreal' en Reikiavik (Islandia).

Otra curiosa crónica de finales del XVIII, en la que se cita a Manzanares, continua sus comentarios D. Cosme, se refiere al Panizo y a su cultivo....En este caso, la publicación se titulaba: “Del Panizo”, tiene fecha de Jueves, 12 de Octubre de 1. 797...y estaba incluida en el muy reputado… “SEMANARIO DE AGRICULTURA Y ARTE” … En el artículo, sigue D. Cosme, se describen las características de la planta y de su grano, se exponen de manera pormenorizada las técnicas de su cultivo. ..y se dice que su origen es el continente africano… En España, sigue D. Cosme, los campos de Calatrava se mostraron particularmente adecuados para el crecimiento y desarrollo de la planta, que requiere un calor continuo durante la etapa de formación y maduración del grano, como el que se da en esas tierras,… De forma y manera que el cultivo del Panizo se convirtió en un recurso muy válido en temporadas de escasez de trigo durante el siglo XVII…Y todo ello, se explicaba y justificaba en un largo y prolijo escrito…del que me permito entresacar estos párrafos esclarecedores para el contenido del presente relato:
 
“Toda la siembra, cría y sazón de este fruto se hace en quatro meses escasos, pues sembrándose en Mayo se recoge en últimos de Septiembre, de forma que el labrador puede preparar la tierra para sembrarla después de trigo, cebada ú otra cosa. La utilidad y necesidad de esta semilla consiste en que regularmente da á mas de ciento por uno, y se logra en tan corto tiempo que casi no estorba la cría de otros frutos. Para el alimento de las caballerías equivale á una doble cantidad de cebada, y así en Daimiel, Manzanares y otros pueblos de aquella provincia con dos celemines de panizo están más gordas las mulas que con quatro de cebada; molido y mezclado con harina de trigo, hace un pan muy bueno, y para las aves caseras no hay alimento, mas excelente”…. ”Las puches o gachas de harina de panizo son excelentes, y sin echar de menos el trigo, se mantienen con ellas en la Mancha muchas familias pobres, y con el pan que es mejor que el de maíz” .
Dejo para el final del relato, el caso de una mujer de Manzanares que trascendió a la villa, y fue referido en varios medios escritos de España, más o menos de la misma manera en que yo se lo resumo aquí:

“Una mujer, llamada Teresa Olivares y conocida en la villa por sus andanzas como la ‘Energúmena de Manzanares”… entre los años 1790 y 1798, puso “a los pies de los caballos”, dice D. Cosme, a todas las autoridades civiles, eclesiásticas y médicas de la villa. La buena señora sufría episodios frecuentes de convulsiones, espasmos y contorsiones de todo su cuerpo… mucha gente pensó que podría estar endemoniada, y el Santo Oficio tomó cartas en el asunto, sometiendo a la mujer a exorcismos y sortilegios de todo tipo sin efecto alguno... llegando a la conclusión que no existía fundamento para ese diagnóstico... Es posible que también fuese tratada con música como la que se tocaba a los tarantulados, pero nada resultó eficaz, hasta que, finalmente, se resolvió el caso cuando Teresa confesó que todo era fingido… comprobándose que solo era una mujer enamorada, que encontró en sus habilidades corporales un modo de llamar la atención y, también, posteriormente, y vista la repercusión que tuvo su caso, sacar unos cuartos para sobrevivir mejor en las difíciles circunstancias de la época”….

Y, así, me dice D. Cosme, puede usted dar por concluido el relato, que vuelve a mostrarnos curiosidades únicas, sucedidas al final del siglo de las luces, en la magnífica y nunca bien ponderada villa de Manzanares de La Mancha




miércoles, 12 de diciembre de 2018

193). RELATOS PEDRO VILLARROEL. MANZANARES 1912: POBREZA Y ALTRUISMO EN UN SIGLO DE LUCES.



Después de haber conocido el Mayorazgo Quesada, símbolo de la opulencia en el Manzanares del Siglo de las luces, inicia, así, D. Cosme este relato, es oportuno contar algo de los más humildes de la villa… y lo cierto es que la dinastía borbónica cuantificó cosas acerca de ellos en registros, censos y catastros. Se sabía que ciertas formas de mendicidad no eran tales, pues escondían verdaderos expertos en el timo y el dinero fácil, como por ej, los que repartían estampitas o imágenes de bulto por las casas de familias pudientes, logrando pingues e insospechados beneficios... 

Por eso, decidieron identificar la falsa mendicidad, para tener tasada la indigencia real, a la vez que intentar incorporar a los mendigos espureos a trabajos productivos. Nadie vio nada mal que se ocuparan como “mano de obra” o soldados, en tiempo de frecuentes guerras y cambios continuos en villas y regiones,  Como, además, pobreza y peligro social van de la mano, comprenderá ud., sigue D. Cosme, el interés de los gobiernos en tener controlada a la población indigente.. A esos fines, Manzanares, al final del Siglo XVIII, tenía una especie de aduana, en el “Puente de los pobres”, donde los guardias identificaban a los transeúntes y, si se advertía que alguno era indigente, se le prohibía entrar a la villa… 

También supimos, por el Catastro de Ensenada. sigue D. Cosme, que existían unos 300 indigentes que supervivían por la caridad del prójimo, aunque, como dijimos en su momento, quizá esa cifra estaba inflada por los paisanos que dieron los datos al catastro, a fin de liberar de impuestos a los más menesterosos, pero conviene recordar que muchos jornaleros de la villa, sobre todo los “temporeros”, estaban en situación muchas veces cercana a la indigencia; asi como era verdad también, que algún vecino tenía tan escaso patrimonio, que si las cosas venían mal, podía verse en situación menesterosa… Y, continua D. Cosme, por no hablar de las “viudas pobres” de la villa, que no aparecen tipificadas en el catastro, pero que eran unas 30 a 35, de las que, solamente 9, vivian con algún hijo. Como otros hechos destacables de los registros, sigue D. Cosme, en aquella mitad del Siglo XVIII, las tasas de natalidad en Manzanares eran altas, pero también las de mortalidad, que aumentaban en años de epidemias, .La mortalidad de mujeres en el momento del parto, o la de recién nacidos, era similar a la de otras villas, pero algo más elevada entre los más humildes, relacionado con el nulo control médico de ese grupo. La decadencia física de los manzagatos, prosigue D. Cosme, se advertía, más o menos, a partir de los 45 años, y solo un 13% de hombres y el 11.5% de mujeres, sobrepasaba los 50 año, siendo tan escasos como el 2,9% de hombres y el 2% de mujeres, quienes cumplían los 65 años…Como más longevos de Manzanares destacaban Elvira Martínez de 98 años y Miguel López de Pablo de 96; cifras, sin duda alguna, desorbitadas para la época.. 

Y para terminar, me dice D, Cosme, le citaré a una serie de disminuidos físicos a causa de accidentes: ceguera, etc.. que, por su situación, se podían considerar indigentes o muy cercanos a eso.. Todos, eran muy conocidos en la villa, por esa su condición, por ej, un hijo de Juan Izquierdo Peñuelas y otro de Andrés, el "Basca", (ambos jornaleros); José Antonio Alegre, que era, además, viudo, sin profesión conocida y Manuel Navarro, casado, pero conceptuado como pobre de solemnidad, y también sin profesión, a quien servía de lazarillo un sobrino suyo, conocido como Francisco, el "Coco", de 10 años. Como otras curiosidades, se citaba como mancos a Alfonso Rodríguez Serrano, casado, y a Pablo Caravantes, soltero, de 70 años, Se tipifica de “baldado” a Tomás de Resa, de 78 años…y se cita a un huérfano de 14 años, llamado José Antonio Capilla, del que se comenta “dedicaba el tiempo a estudiar”, no sabemos si por la caridad de alguien… 

Y de eso, de la caridad benefactora de mucha gente de Manzanares, le hablaré también es este relato, me dice D. Cosme… Como en otras etapas de la historia de este increíble pueblo, en el Siglo XVIII, Manzanares destacó con ejemplos de ayuda solidaria entre vecinos.. En el día a día, era común la donación o el compartimiento de alimentos entre las casas, cuando se conocía que alguna pasaba por mal momento,... resultaba admirable la resolución solidaria y desprendida del común de las gentes de la villa... Esa actitud, compresible entre la gente de similar estrato social, sigue D. Cosme, también aparecía desde gente pudiente, hacia los menesterosos. Ya le comenté, que los próceres de la villa, al elaborar el catastro, intentaron obtener el máximo beneficio para la gente humilde, “inflando” su mala realidad, para que fueran mejor tratados en los impuestos. . Pero alguno de esos hidalgos destacó por su actitud benefactora, en momentos muy difíciles para sus paisanos, como le contaré enseguida para la conclusión de este relato.

Puente de los Pobres, en la entada a Manzanares por la carretera de Andalucía.

Corría el año de 1734, y acababa de iniciarse la primera comendaturía borbónica de Manzanares, que, ciertamente, no comenzó nada bien; la cosecha de cereales se perdió por falta absoluta de lluvia. La cosa fue de tal enjundia, que los campesinos de la villa lo bautizaron como el “año de la nanita”, (por no haberse cosechado “nada de nada”). La situación era mala en todo el Reino, pues en la primavera de ese año el grano se agotó en muchos lugares, ya que las cosechas previas tampoco habían sido buenas. El trigo y los cereales, eran imprescindibles para la subsistencia de humanos y animales; y no se trataba de la simple ruina económica, era la supervivencia vital la que estaba en juego. Además, el desabastecimiento disparó la demanda, con la consecuente especulación y la subida del pan. En Manzanares, ante la nula cosecha, los campesinos no pudieron llevar nada a un pósito que ya estaba prácticamente vacío. La situación era desesperada, y con el abastecimiento amenazado, el alcalde mayor intervino para frenar la especulación, prohibiendo la compra del grano que quedaba en la villa.. Muchos comerciantes se quejaron al Gobernador del Consejo de Castilla, quien, en una carta que se hizo famosa, increpó admonitoriamente al alcalde mayor, de esta guisa: 

“Con motivo de haber llegado algunos arrieros a comprar granos a esa villa y habérseles embarazado se me ha dado cuenta de que vuesa merced à prohibido el libre comercio dellos en contravención de lo acordado por el Consejo, que debiera tener presente, lo que prevengo a vuesa merced para que con ningún motivo embarace que libremente se trafiquen y comercien los granos de unas partes a otras pues de lo contrario se tomara providencia que le deje condignamente corregido”…

El alcalde mayor, sigue D. Cosme, tuvo que levantar la prohibición, y los especuladores, envalentonados, acabaron con el grano que restaba en la villa, que quedó en un estado de indigencia; tanto que, tras la protesta de varios regidores del Concejo de la villa al Consejo de Castilla, éste rectificó su anterior orden, enviando una misiva a nuestras autoridades, a las que aconsejaba proceder así:…“permitiendo la saca, después de reservar el trigo necesario para el sustento del vecindario en cada pueblo y que así lo debieron vuesas mercedes ejecutar y no exponer a los vecinos a la angustia que representa”…Pero era tarde, no quedaba nada en el Pósito,, y el Concejo tuvo que solicitar al Rey que vendiese a la villa todo el grano que, en forma de diezmos, los vecinos había aportado a la Encomienda.. El Rey, a través de su hijo, el infante Felipe, recién nombrado Comendador de Manzanares, accedió a ello ante la dramática situación, vendiendo todo el grano almacenado en el Castillo y en la Casa de la Tercia, al precio de su tasación.. La verdad es que esta decisión del infante Felipe sobre Manzanares, una de las primeras que tuvo que tomar, fue muy bien acogida por las gentes de la villa, que se sintieron aliviadas del desasosiego en que vivian… no pensaron, ni por un momento, en lo que iba a venir enseguida… Como el precio que el Concejo pagó por el trigo fue muy asequible, el precio del pan resultante era bastante más bajo que el de villas cercanas.. y, enseguida, Manzanares se llenó de comerciantes especuladores, que compraron grandes cantidades de pan para revenderlo en otras villas mucho más caro. Esto provocó muy pronto escasez importante de cereal en el Pósito, lo que obligó al Concejo a establecer un punto de venta exclusivo para forasteros, donde el pan se vendía a precio más alto que el que pagaban los paisanos. Pero la medida llegó tarde, y el grano se agotó antes de la siguiente cosecha. Los más pobres pasaron hambre, y se constató un aumento de mortandad en los dos años siguientes. Para más inri, sigue D. Cosme, las cosechas de esos dos años (1735 y 1736), fueron malas, manteniéndose el Pôsito en niveles bajos… y, para poner triste guinda a esa crisis, la gran seguía del año 1737, obligó a consumir la mayor parte del escaso almacenaje del Posito que, a fechas de Septiembre de ese año, solo contenía unas 5.000 fanegas de trigo, 4.000 menos de las precisas para cubrir las necesidades de la villa hasta la siguiente cosecha; en momento, además, en que sus gentes no tenían suficiente dinero para comprar trigo en otras villas, por los altos precios a los que se cotizaba… De nuevo, la situación se hizo desesperada, por lo que, sigue D. Cosme, el Justicia Mayor de la villa, Ldo D. Balthasar.Quilez Ibañez, recurrió a un prohombre de Manzanares, el Presbitero y Comisario local del Santo Oficio D. Francisco Treviño Quesada, que era tío de quien hemos conocido fue máximo exponente del Mayorazgo Quesada, D. Francisco Quesada Treviño. 
Escudo de los Quesada-Treviño.

Pues bien, el tío, un hombre austero y bondadoso, poseía una de las mayores fortunas de la villa, era propietario de 6 casas y de bastantes tierras y quiñones, a la vez que dueño de un molino de aceite y una posada.. pero, sobre todo, y por eso acudieron a él, era poseedor de bonhomia, de una actitud benefactora y solidaria, reconocida en la villa por todo el mundo .Siempre que conocía alguien en dificultad le solía ayudar y, de hecho, en muchas ocasiones antes de esta, había socorrido a la villa con dinero, grano o aceite.. Se diría, sigue D. Cosme, salvando distancias y sin llegar a tanto, que su benefactora actitud, recordaba a ese otro gran hombre de Manzanares del Siglo XVI, D. Sebastian Gómez de Rabadán…

El caso fue que, el Justicia Mayor, comisionó al Ldo. Francisco Cuenca Manzanares y al Procurador Síndico de la villa, D. Juan de Cabreros Merino para que fuesen a hablar con el Sr. Treviño y pedirle ayuda. Este, haciendo gala otra vez de su proverbial altruismo, y conociendo muy bien la desesperada situación de la villa, sin casi dejarles hablar, les donó cien mil reales, una cantidad exorbitante para la época y el momento, que alivió de forma considerable la agobiante situa
ción de la villa. Se cuenta que no estableció interés alguno para la devolución del dinero, con las siguientes palabras “….cuando se pudiera y sin premio de un maravedí”…
 

Y concluya, así, mi querido amigo, esta crónica,… que dio cuenta de algo común, la pobreza… y de algo no tan frecuente, pero emblemático de este gran pueblo que es Manzanares de La Mancha, la generosidad y el altruismo de sus gentes…




lunes, 10 de diciembre de 2018

192). RELATOS PEDRO VILLARROEL. MANZANARES 1912: EL MAYORAZGO QUESADA.



En este relato que le propongo comenzar -me dice D. Cosme- quiero hablarle de una institución castellana muy antigua, El Mayorazgo, vigente en el Reino de España desde la Edad Media, pues “nació” en tiempos de la Reconquista,.. El Mayorazgo fue una forma de asegurar la hacienda de una familia noble en un único “heredero”. 

De ese modo, continua D. Cosme, se pretendía controlar el poder económico del clan familiar en una sola persona, con el objetivo de garantizarle una mayor solidez y estabilidad... El Mayorazgo fue regulado en tiempos de los Reyes Católicos, en el año de 1505, por las conocidas como “Leyes de Toro”.. En ellas, sigue D. Cosme, se estableció el entramado legal que determinaba la manera de concentrar la hacienda familiar en “el heredero”.

En el costumbrismo social de la época de la Reconquista, sigue D. Cosme, El Mayorazgo, parece que ganó muchos enteros entre la hidalguía castellana, por la propia circunstancia histórica que se vivía, con la necesidad de afirmar la propiedad fronteriza de los territorios que se iban ganando para el Reino, a la vez que evitaba muchos litigios sucesorios, derivables de una división de la tierra entre varios herederos, algo que en los Mayorazgos no se producía… Sin duda, sigue D. Cosme, El Mayorazgo presentaba ventajas económicas, en un territorio como el Reino de España, entonces en continuo cambio... Con El Mayorazgo, cambiase lo que cambiase la hacienda de la familia, todos los bienes quedaban asegurados en el “heredero”. 

Las condiciones de la herencia, sigue D. Cosme, se concretaban al crear El Mayorazgo; el heredero debía adoptar el apellido del vínculo, y solía ser el mayor de los hijos varones, aunque no fue excepcional que se designara otro hombre o mujer del clan familiar, si se le considerara más capacitado. Los demás familiares, sólo podían heredar los escasos bienes libres, no ligados a la hacienda, razón última, esta, por la que muchos de ellos, o ellas, emprendían con frecuencia la carrera militar o eclesiástica, para no sufrir dificultades económicas... En Manzanares, sigue D. Cosme, El Mayorazgo, tal como indica el encabezado del relato, tuvo su representación más reconocible en torno a la hidalga familia de los Quesada...y hablaremos de ella, ahora, en esta crónica del Siglo Ilustrado, por varias razones; la primera, porque fue durante este Siglo XVIII, cuando el Mayorazgo de Manzanares, alcanzó su mayor gloria y esplendor, en la figura de Don Francisco Quesada Treviño, lo que nos permitirá, además, hacer consideraciones sobre su persona, sin lugar a dudas, el paisano más relevante de la centuria en nuestra villa y que poseía la mayor hacienda de Manzanares en ese tiempo….

Además, hablaremos del Mayorazgo, para conocer la historia del linaje de los Quesada en nuestra villa,… y por último, porque esa institución de El Mayorazgo, desapareció en España casi a la vez que la misma centuria, en los primeros tiempos del siglo XIX… Haciendo un poco más de historia, sigue D, Cosme, en el Reino de España, durante la Reconquista, aparte de la nobleza oficial, con sus linajes habituales: Condado, Ducado, Marquesado o Baronía; se otorgaba el título de “hidalgo” a personas que se habían significado en distintas batalles o lances militares a favor del Rey… Al ser nombrados hidalgos, quedaban exentos de pagar impuestos, pero a condición de recibir instrucción militar y permanecer a disposición del Rey, ante cualquier eventual llamada a la guerra...

Manzanares, sigue D. Cosme, como muchas otras villas que nacieron ya avanzada la reconquista, no tuvieron nobleza autóctona, toda era “importada” de otros territorios, como los casos del Marquesado de Salinas y, posteriormente, el condado de Sevilla la Nueva, y también ese era el caso de todos los hidalgos que tuvo la villa desde su fundación… y, uno de ellos, el primero del linaje Quesada, fue D. Bernardo de Quesada, un militar que llegó a Manzanares al final del Siglo XV, en el año 1484, de la mano del nuevo Comendador del Lugar, D. Alonso de Avila,… 

Escudo de los Quesada-Treviño.

D. Bernardo de Quesada, sigue D. Cosme, falleció muy pronto y, a su viuda, Doña María Fernández, el Concejo de Manzanares le retiró la condición de hidalguía, lo que pudo abortar en sus principios la larga historia posterior de los Quesada en Manzanares… Pero el Comendador Alonso de Avila, continúa D. Cosme,con su erudición habitual, intercedió a favor de Dª María, en el pleito que mantuvo contra el Concejo de la villa…y el Consejo de la Orden de Calatrava, determinó, finalmente, devolver la condición hidalga a Dª Maria y a sus herederos; iniciándose la larga historia, prolija en acontecimientos muy trascendentales para Manzanares, por mor de esta hidalga familia., como, por ej, los protagonizados por el más ilustre de sus miembros en el Siglo XVI, el bachiller Francisco de Quesada; quien fue Regidor Perpetuo del Concejo de Manzanares, miembro del Santo Oficio y colaborador de manera muy relevante en la redacción de las Relaciones Topográficas de Felipe II, referidas a Manzanares, allá por los años que mediaron entre 1579 y 1581… año, este último, en que falleció, legando una herencia estimada en más de 20.000 ducados... 

Su viuda, D. Maria González de Hinoxedo, prosigue D. Cosme, continuó la aportación familiar a la villa de Manzanares, fundando y financiando la primera de las esplendidas y bellísimas capillas que tiene la Catedral de Manzanares; la Capilla de San Ildefonso, que quedó terminada, para mayor gloria de la Parroqial en el año de 1589... Poco después, en 1592, continua D. Cosme, los hermanos Blas y Bernardo de Quesada, fundaron y financiaron uno de los inmuebles más monumentales y de más historia que hay en este pueblo de Manzanares, el Convento Monasterio de las Franciscanas de clausura, donde ingresarían, como primeras monjas, cuatro mujeres del clan Quesada. Al final de ese siglo XVI, D. Francisco Quesada Fernández, continuó el linaje Quesada, estableciendo, la principal residencia familiar en el esquinazo de la calle Ancha, con la calle que sería conocida por siempre, y por esa razón, como calle del Mayorazgo...

 Ya en el siglo XVII, sigue D. Cosme, D. Francisco Quesada Canuto, continuó la saga.. De él, prosigue, ya supimos, al comentar los incidentes de aquella famosa fiesta de moros y cristianos, la zuiza, que acabó en un pleito, tras múltiples incidentes, donde el Sr. Quesada Canuto, entonces alcalde y regidor del Concejo por el estado noble, se vio implicado y fue sancionado por negligencia, al consentir que se incumpliera la ley que obligaba a los moriscos a no portar armas. Sin embargo, a efectos del presente relato, sigue D. Cosme, lo que más procede comentar de su trayectoria vital, es que viene citado en la historia familiar, como fundador de un Mayorazgo en el año 1628... que heredaría, ya con esa condición de Mayorazgo, su hijo mayor, y primogénito, Alonso Quesada Canuto… 

Rey Felipe V.

El devenir de los Quesada en ese siglo de penurias que fue el XVII, fue tan dificultoso como el de la gran mayoría de la gente de la villa, al extremo que uno de sus hijos, Francisco de Quesada, hubo de pleitear con el Concejo para mantener la condición de hidalgo, tal como le sucedió a la viuda del iniciador de esta saga en Manzanares.. El prestigio y ascendiente personal de este D: Francisco Quesada, fue bastante como para lograr mantener la condición hidalga de su apellido, aparte de ser nombrado por el sector noble, en varias ocasiones, alcalde y regidor de la villa. A este Francisco, se debe la donación de parte de la casa familiar, que amplió la colindante Ermita de la Veracruz, a cambio de permitirle abrir una ventana que comunicaba la ermita con la casa, y le permitía rezar y tener, frente a frente, al inconmensurable Cristo Arrodillado del Perdón, la imagen más venerada de la villa de Manzanares. 

La boda de Francisco Quesada Canuto, en 1704, con Agueda María Treviño Céspedes, perteneciente a la distinguida y noble saga Treviño, de Ciudad Real, supuso un enorme incremento patrimonial para el Mayorazgo, constituyendo, sin lugar a dudas, la mayor y más rica hacienda de la villa, que luego heredaría el gran Francisco de Quesada Treviño, a quien citamos al inicio de la crónica, y con quien la terminaremos, apostilla D. Cosme...

 D. Francisco Quesada Treviño, que había nacido en 1705, con la suma en su Mayorazgo de múltiples bienes de las dos ramas, concretó una hacienda y un patrimonio extraordinario, al que unió, por herencia, la mitad de los también cuantiosos bienes que tenía en la villa su tío, el Presbítero D. Francisco Treviño de Quesada, personaje venerable, este, del que hablaremos en otro relato... De esa manera, el Mayorazgo Quesada Treviño, obtuvo del Rey Felipe V el derecho a ostentar un escudo nobiliario propio, en el que están integrados los blasones de las dos familias: Quesada y Treviño, y que hoy, todavía, enseñorea, tallado en piedra, la esquina del primer piso de la casa familiar en la calle del Mayorazgo.

Como correspondía a su rango, nobleza y hacienda, fue alcalde por el estado noble y también regidor perpetuo de la villa. Por esta razón, participó directamente en la elaboración del Catastro de la Ensenada referido a nuestra villa. Por los datos que quedaron concretados en el citado Catastro en 1752, sabemos que D. Francisco Quesada Treviño compartía la casa familiar con dos de sus hijos, teniendo al servicio de la casa, con carácter fijo: un mayordomo, un mandadero, tres criadas, un mayoral, tres gañanes y nueve pastores, aparte de los jornaleros que contrataba, de manera eventual, cuando las tareas agrícolas así lo demandaba. 

Y, sigue D. Cosme, la inmensa hacienda que poseía el Sr. Quesada Treviño en su Mayorazgo, se concretó en el Catastro de esta guisa: ocho casas en el núcleo urbano, de las que destacaban; la mayor de todas, de unos 1800 metros cuadrados, situada en la Calle San Antón; la residencia familiar de la calle Mayorazgo, de 989 metros cuadrados y otra de 780 metros cuadrados en la calle Empedrada…En el Catastro, se especificaba que poseía más de 1.500 fanegas de secano; 81 fanegas de viña, de las que 61 contenían olivos, 31 fanegas solo de olivares y una huerta…Su cabaña animal, sigue D. Cosme, se tasó en un rebaño de más de mil ovejas, nueve mulas, once burros y un caballo. Entre otras propiedades aparte, se cuentan: Un mesón en la plazuela del Ponce, dos tercios del molino harinero de Don Blas… y, en el extrarradio, cuatro quinterias y una venta, que llevaba el nombre del apellido familiar a unos 14 kilometros al norte de la villa..Todo ello, concluye D. Cosme, se concretaba en una renta declarada al Catastro de 62.408 reales, con mucho la más grande de la villa, de la que D. Francisco Quesada Treviño era, sin duda, el vecino más rico y poderoso y, sin duda, tambien, el mas egregio representante de El Mayorazgo Quesada en la villa de Manzanares de La Mancha… Pero, con todo y con eso, la parca lo igualó a los demás humanos, el día 23 de septiembre de 1769, reposando hoy sus restos, desde aquel día, en las bóvedas de la capilla de la catedral fundada por sus antecesores. 

Y de usted aquí por concluido el relato, por cuanto que aunque el linaje Quesada mantuvo su trayectoria en Manzanares un siglo más, hasta que desapareció en 1875, al fallecer sin descendencia D. Martín de Quesada, esto último pertenece a otra centuria que aun no toca ser narrada, y por que, además, ya nada fue lo mismo, ni tan trascendente para Manzanares, en lo concerniente a esa familia que hoy he querido recordarle aquí, para que usted se lo recuente a sus lectores.