El 24 de Abril 1956, Melchor Díaz-Pinés Pinés, publicaba la siguiente crónica:
Si de trascendental importacia para los viticultores fue la creación de las bodegas cooperativas en toda la provincia, no lo es menos ahora la preferente atención que la Junta Rectora de la Cooperativa del Campo, Ntro. Padre Jesús del Perdón, de Manzanares, dispensa en estos momentos a la sección de cereales, muy digna de tomarse en consideración dentro del sistema cooperativo, al que le han de abrir nuevos cauces que sirvan de amparo a este tan importante renglón de la productividad manchega.
En reciente Junta General y con el aplauso unánime de los cooperativistas, se tomó el acuerdo de gestionar la adquisición de modernas y potentes trilladoras, que serán puestas al servicio de los asociados, ya en esta campaña cerealista, con el consiguiente cúmulo de ventajas que por anticipado pueden preveerse, por ser del conocimiento general las múltiples aplicaciones de estas modernas y prácticas máquinas.
Entre otro de los acuerdo tomados, figuran como de especial significación la adquisición de tractores con sus correspondientes remolques que, en plan utilitario, serán de horizontes ilimitados para sus usuarios ya que si, conjuntamente permitirán transportar todos los productos de la amplia gama agricultora, así como también la viti-horticultora, también podrán dedicarse al transporte de sus vinos, creándose mercados propios.
Con estos mismos tractores, puestos al servicio de los asociados, estarán cubiertas todas las necesidades de estos, que podrán atender laboreos, barbecheras rápidas y eficientes, que hasta ahora, con las caballerías se efectuaban en situación antieconómica manifiesta, con gran lentitud y a veces poco efectivas.
Estas innovaciones cooperativistas revolucionarán por completo las ya anticuadas costumbres, imprimiendo un nuevo ritmo a las actividades del campo manchego.
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